1
Soy la triste oveja
que dejó al Pastor,
yo andaba perdida
cuando él me encontró;
con un silbo suave
luego me llamó, y en sus brazos
al dulce hogar me llevó.

2
Las noventa y nueve dejó en el redil,
y se fue al desierto a buscarme a mí;
con afán inmenso luego me llamó,
y hallóme gimiendo de acervo dolor,
se acercó a mi lado y al verme lloró.

3
“Ven mi triste oveja, escucha mi voz;
no me desconozcas,
soy el buen Pastor;
vamos al rebaño do mora la paz,
allí donde mora tu Rey celestial.

4
Si por la fatiga no puedes andar,
ven, entre mis brazos
te puedo llevar.
Ven mi triste oveja, vamos al redil
que muy tiernos pastos
tengo para ti;
conmigo por siempre tú irás a vivir”.
Y ya desde entonces yo vivo feliz.

Manuel Bonilla.

Himnario de Suprema alabanza no. 268

Himnario de Consolación no. 173

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 343

About these ads