(389) QUE BELLA HISTORIA

1
Que bella historia,
de su excelsa gloria
bajó el Salvador,
Jesús mi Redentor
nació en pesebre,
despreciado y pobre,
varón de lágrimas y de dolor.

CORO:
Oh cuánto le amo y fiel le adoro,
cuida mi vida mi Redentor;
el Rey de Gloria vino a salvarme,
y a revelarme al Dios de amor.

2
Que gran misterio
tan incomprensible,
que el Verbo se encarnó
y al mundo descendió;
el plan oculto revelóse al hombre,
y por su tierno amor se levantó.

3
Don admirable, tan incomparable,
de plena salvación
eterna redención;
el sol divino brilla en mi camino,
su luz alumbrará en mi corazón.
(390) ¿QUE CUENTA LE IREMOS A DAR?

1
Si hacemos lo bueno
y agradable al Señor,
cuando en las nubes venga
de cierto él nos premiará;
mas si hacemos mal
sabiendo hacer el bien,
¿qué cuenta le iremos a dar?

CORO:
¡Oh sí! pensadlo bien, muy bien:
¿Qué cuenta le iremos a dar?
a Cristo el Salvador
que muy pronto volverá.

2
Señor tú eres bendito
y lleno de paz y amor,
nos enseñaste el bien,
tú nunca hiciste mal;
y si nosotros hacemos mal
sabiendo hacer el bien
¿qué cuenta le iremos a dar?

3
¡Oh, amados del Señor!
tengamos siempre paz,
y procuremos siempre
allegarnos al Señor,
y nunca hagamos mal
sabiendo hacer el bien, porque,
¿qué cuenta le iremos a dar?

4
Nunca seas tú sabio
en tu propia opinión,
sé siempre humilde aquí,
y el Señor te ayudará,
y nunca hagas mal
sabiendo hacer el bien,
y buena cuenta a él podrás tú dar.

Cuca Várela
(391) QUE DULCE ES TU NOMBRE

1
¡Qué dulce es tu nombre oh, Jesús!
bonanza has puesto en mi corazón.
Tu muerte en la cruz
me trajo salvación,
por fe voy caminando en tu luz.
Mis penas arrojaste en la profundidad,
jamás de ellas te acordarás;
tu sangre me limpió de toda iniquidad
y estableció en mí tu verdad.

3
¡Qué dulce es tu nombre oh, Jesús!
tuviste de mi alma compasión,
llenaste de salud todo mi corazón,
por tu misericordia y virtud;
un cántico de gracias
siento yo en mi ser,
tu senda es para mí un placer;
mis ojos puestos
hacia el cielo puedo ver
la gloria de tu grande poder.

3
¡Qué dulce es tu nombre oh, Jesús!
eterno será el gozo en tu mansión,
moradas de gran júbilo
y de plena luz,
allá no habrá más tribulación;
por tu misericordia hazme conocer
tu voluntad, para florecer,
conforme a tu promesa
sé que has de volver,
por tanto, no me dejes caer.

Lorenzo E. Salazar
(392) QUE DURA ES TU PALABRA

1
Oh qué dura es esta palabra
que al escucharla siento yo,
siento que a mí me hiere el alma
y que penetra hasta mi corazón.

CORO:
¿Quién la podrá llevar Señor?
¿Quién la podrá cumplir Señor?
Si es dura para mí, tu palabra fiel,
si tú me das poder Señor,
si tú me das la fe también,
se que podré vencer,
porque sólo tú eres mi ayudador.

2
Oh qué dura es esta palabra
que al escucharla siento yo,
siento que no podré llevarla;
pero mi Cristo,
siempre me ayudará.

3
Lo que para mí es imposible
para mi Dios no lo será;
no queda más que decidirme,
para que cumpla
yo con su voluntad.
(393) QUE GRANDE ES DIOS

1
Señor mi Dios,
cuando me siento solo
pienso en tu hermosa
y bella creación;
veo los astros obra de tus manos,
que me hablan
de tu gloria y majestad.

CORO:
\\Entonces mi alma exhala
esta canción
qué grande es Dios,
qué grande es Dios//.

2
Y cuando el dulce trino
de las aves
en la floresta alegra mi solaz,
y cuando veo ríos y montañas,
la suave brisa que habla al soplar.

3
Y cuando pienso
en tu amor divino,
cómo a su hijo entregó por mí,
cómo sufrió el cruel martirio,
cómo murió cargando mi maldad.

4
Y cuando venga
pronto a levantarme,
qué gozo encenderá mi corazón,
me inclinaré humilde y reverente,
entonces yo diré:
Qué grande es Dios

Carl Gustav Boberg (1859–1940)
original How great thou art

(394) QUE HERMOSO

1
Blancos vestidos bañados de luz,
rica diadema de gran resplandor,
bella mansión de sublime quietud
donde la noche jamás existió;
esa ciudad admirable de Dios
en que estaremos reunidos con él,
todo lo que ha preparado Jesús,
es para mí.

CORO:
Bello ropaje, hermoso hogar,
tierra preciosa, dulce cantar,
bella corona de estrellas mil,
rica mansión de luz do viviré.

2
¡Oh, cuan preciosa es la meditación,
de vivir siempre por la eternidad,
estando libres de preocupación
libres de afanes y gran ansiedad.
Tendremos parte en el júbilo aquel
en que mil voces alaben a Dios!
Padre, permite que no falte yo,
es mi oración.

3
Cosas preciosas
tendremos que ver
en las regiones
más altas que el sol,
cuando abandone
del río la ribera,
y mis tesoros reciba de Dios.
Bello país donde no hay que sufrir,
dulce refugio de santo calor;
bello lugar donde no hay
que morir, casa de amor.

Autor: Lorenzo E, Salazar
(395) QUE LINDO ES MI CRISTO

1
Qué lindo es mi Cristo,
cuan grande es su amor,
yo andaba perdido,
él vino y me halló.
Con sus tiernas manos
él me acarició,
tomóme en sus brazos
y ahí me arrulló.

CORO:
Qué dulces caricias,
las del Salvador,
caricias que llenan
mi alma de amor;
su voz me asegura,
conmigo él está,
está para siempre
por la eternidad.

2
Qué dulce es mi Cristo,
cuan grande es su amor,
pues él dio su vida
por mí pecador;
dejando su trono por venir aquí,
buscando perdidos
él me encontró a mí.

3
Qué lindo es mi Cristo,
no hay otro igual,
mi vida la llena de gozo y de paz;
yo quiero en la gloria su faz
contemplar,
y alabar su nombre
por siempre jamás.

Autor: Manuel Bonilla
(396) QUEREMOS VER TU FAZ

1
Señor Jesús, queremos ver tu
hermosa faz por siempre, Amén.
Las profecías se cumplirán,
las cuales dicen que vendrás.

CORO:
SI vienes hoy nos llevarás,
para mirar tu majestad.
Danos, Señor, más santidad,
para vencer a Satanás.

2
Una trompeta se oirá,
cuando en las nubes él vendrá,
y muchos ángeles vendrán,
alabando su deidad.

3
Triste será quedarme aquí,
lejos de mi gran Salvador;
pues él murió en la cruz por mí,
y me mostró su inmenso amor.
(397) ¿QUIEN DE SU AMOR MEAPARTARA?

1
En un monte que Dios
siendo el Creador,
lugar propenso a maldición,
clavado fue un varón;
en gran llanto y dolor
derramó el corazón,
librando a la humanidad
de condenación.

CORO:
¿Quién de su amor me apartará?
¿angustia o tribulación?
¿peligro o persecución,
hambre o desnudez?
¿quién es el que condenará?
Jesús en la cruz murió
la vida eterna me espera allá,
la plenitud de su bondad.

2
Eternal soledad fue su morada,
en medio del desprecio
fue su humilde habitación;
el Cordero de Dios,
¡oh cuánto sufrió!
su sufrimiento
a mi ser conmovió.

3
La virtud de Jehová roció su alma,
en el omnipotente Dios
estaba su salud;
mas fue su deber
hablar la verdad,
llevó en su vida la carga por ti.
(398) ¿QUIEN SUBIRÁ AL MONTE DE JEHOVÁ?

1
¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿quién en su presencia vivirá?
¿quién subirá al monte de su santidad?
¿quién verá la gloria de su majestad?
los limpios de manos que no han
elevado su alma a la vanidad;
los que con engaño jamás han
jurado, porque aman la ley de Jehová.
Bienaventurados porque sus
pecados borrados por siempre serán,
porque obran justicia,
son de Dios amados,
por siempre no resbalarán.

2
¿Quién subirá al monte de Jehová
morada del Padre celestial?
¿quién en su santuario
su gloria cantará?
en la hermosura de su santidad:
Los santificados que han sido
llamados a ser siervos de Jehová,
los que por la gracia del justo
encontraron refugio
con Dios en su altar,
bienaventurado aquel que ha
guardado su alma en integridad,
el que voluntario huyó del pecado,
oyendo la voz de Jehová.

3
“Me levantaré dice Jehová,
ahora seré ensalzado más;
los montes se estremecen,
los mares aullarán
y los pecadores no escaparán”.
Bienaventurado aquel que ha
esperado confiando en el Rey Jehová;
en su ley medita de día y de noche,
de bien prosperado será
Y los redimidos, por Cristo elegidos,
él mismo nos vino a comprar,
aunque perseguidos, mas nunca
vencidos, ¡remos a Sión a morar.
Benjamín Bañuelos
(399) QUIERO ALABARTE MAS

1
\\Quiero alabarte más y más aún//
buscar tu voluntad,
tu gracia conocer, quiero alabarte.

2
\\Quiero servirte más y más aún//
buscar tu voluntad,
tu gracia conocer, quiero servirte.

3
Las aves del cielo cantan para ti,
las bestias del campo reflejan tu
poder, quiero cantar,
quiero levantar mis manos a ti
(400) QUIERO ORAR AL PADRE

1
Quiero orar contrito, y decirle
al Padre lo que necesito:
que toda esta tierra pueda oir
contenta, la palabra santa,
de Cristo Jesús.

2
Quiero hablar confiado, decirle
a la gente de su muerte cruel:
que sufrió pendiente en la cruz
aquella, el Cordero fiel.

3
Para mí su muerte es más
que suficiente, yo le amo hoy;
nadie en este mundo
me había amado tanto,
ni borrado el llanto de desilusión

4.
Ya cumplido el tiempo
vino el Evangelio a mi corazón;
ahora gozoso, ¡qué maravilloso!
tengo su poder.

Autor: Baldemar Rodriguez.