Category: Himnario de Suprema Alabanza.


(293) MADRE

1
¡Madre! palabra de miel,
¡madre! venturosa estrella,
blanca paloma sin hiel,
no hay imagen como ella,
no hay un nombre como él.
A tu santo amor me ciño
y a tu purísimo nombre;
fuente de inmenso cariño,
primer acento del niño y última
frase del hombre
(se repite la primera parte)

2
Mi acento quiero elevar,
a esa madre pura y santa,
que vida me supo dar.
El que a una madre no canta
¿qué amores sabrá cantar?
cantar a tu nombre es mi anhelo,
y sin alas tiendo el vuelo,
porque al decir: ¡Madre mía!
desciende la poesía,
entre sonrisas del cielo
(294) MAESTRO DE GALILEA

1
Que bueno es Jesucristo
con qué le podré pagar,
cuando me vio navegando
en el mundo de maldad
extendió su santa mano,
él me quiso rescatar.

CORO:
Maestro, ¡oh! Maestro,
Maestro de Galilea
tú me viste navegando
como el barco en la marea.
Maestro oh Maestro,
Maestro de Nazaret,
no te olvides de los tuyos,
no los dejes perecer.

2
Qué bueno es Jesucristo,
nunca se me olvidará,
cuando yo le había ofendido,
él no vio mi iniquidad,
se mostró muy fiel conmigo,
perdonando mi maldad.

3
Mi vida ya era perdida,
el enemigo me hirió,
pero el buen Samaritano
transitando me encontró,
extendió su santa mano,
mis heridas el vendó.

4
Sólo te pido Maestro
que me aumentes más la fe,
para seguir avanzando
y animando al que no cree,
porque el tiempo está muy cerca,
y hay que predicar la fe
(295) MAESTRO, SE ENCRESPAN LAS AGUAS

1
Maestro, se encrespan las aguas,
y ruge la tempestad,
los grandes abismos del cielo
se llenan de obscuridad.
¿No ves que aquí perecemos?
¿puedes dormir así,
cuando el mar agitado nos abre
profundo sepulcro aquí?

CORO:
Los vientos, las ondas oirán tu
voz, “¡sea la paz!:
Calmas las iras del negro mar,
las luchas del alma las haces cesar,
y así la barquilla do va el Señor
hundirse no puede en el mar traidor.
Doquier se cumple su voluntad:
“¡Sea la paz! ¡sea la paz!”
tu voz resuena en la inmensidad:
“¡Sea la paz!”

2
Maestro, mi ser angustiado
te busca con ansiedad,
de mi alma en los antros profundos
se libra cruel tempestad;
pasa el pecado a torrentes
sobre mi frágil ser,
y perezco, perezco, Maestro,
j oh, quiéreme socorrer!

3
Maestro, pasó la tormenta,
los vientos no rugen ya,
y sobre el cristal de las aguas
el sol resplandecerá.
Maestro, prolonga esta calma,
no me abandones más:
Crúzale los abismos contigo
gozando bendita paz.
(296) MAÑANITAS A MI MADRE

1
este nuevo día de gran felicidad,
te canto madre mía,
dando gracias a Dios
recibe madre mía
mi canto con amor
deseándote que tengas
hoy grande bendición.,

CORO:
Despierta, madre, despierta
con gozo y gratitud,
da gracias al Ser Supremo,
con todo tu corazón;
levántate, madre mía.
la noche ha pasado ya:
Está la mañana hermosa
el sol pronto alumbrará.

2
Recibe mil abrazos
que tus hijos te dan,
en este diez de mayo,
fecha tan memorial;
escucha madrecita
pon toda tu atención
a lo que te cantamos
con todo el corazón.

3
Hermosas mañanitas traemos
hasta aquí, con música del cielo
cantamos para ti
recibe frescas flores violetas
y jazmín claveles y gardenias
y azucenas también.
(297) MARCHA DE TRIUNFO

1
Salid valiente, ¡oh batallón de Israel!
cantad el triunfo y la victoria por la fe.
¡Oh juventud que tu simiente
está en Jesús!
eterna roca de los siglos firme es ya.
Prorrumpid con grandes voces
de loor del evangelio de justicia
y santo amor; ya el mensaje
por el mundo has de llevar,
las almas gimen
por el yugo de Satán.

CORO:
Y las huestes de Jehová ya se
preparan a luchar contra Satán;
y valientes ya se miran los
soldados sus espadas empuñar.
Aunque sangre de los mártires
nos cueste, derramada quedará
en los campos, en trincheras,
ya sellado
siempre el evangelio quedará.

2
Grupos celestes de los ángeles de luz,
serán ayuda a los soldados de Jesús;
cuando en la lucha
la justicia de Jehová,
es hacia el frente,
resguardando sin cesar;
y manifiesta luz del alba se verá,
de retaguardia irá la gloria de Jehová.
Cuando invocares a Jesús presto será,
a responderte Jesús irá.

4
Marchad valientes a pelear
contra Satán,
¡oh juventud! sin vacilar avanza ya,
la voz guerrera que resuena
por doquier,
que pelees por Jesús es tu deber.
Detén el sol si presto estás
para triunfar,
el enemigo humillado quedará;
como a Josué, por la gracia
y por la fe, a su mandato
el sol pudo obedecer.
(298) MAS ALLÁ DEL SOL

1
Aunque en esta vida
no tenga riquezas,
sé que allá en la gloria
tengo mi mansión:
Cual alma perdida
entre la pobreza,
de mí Jesucristo tuvo compasión.

CORO:
\\Mas allá del sol, más allá del sol,
yo tengo un hogar,
hogar, bello hogar,
más allá del sol//

2
Y si por el mundo
yo voy caminando
de pruebas rodeado y de tentación,
sé que Jesucristo que me está
llamando,
me llevará salvo hasta su mansión.

3
A todas las razas del linaje humano
Cristo nos ofrece plena salvación,
también una casa no hecha de manos
que está preparada allá
en su mansión.
(299) MAS CONFIANZA EN CRISTO

1
No se turbe vuestro corazón,
¿creéis en Dios?
creed también en Jesús el Cordero
que fue a la nación,
sacrificio ya hecho en la cruz.

CORO:
Ven a él pecador, no deseches
su amor,
sólo en él hallarás el perdón.
Ven a él pecador, no deseches
su amor,
sólo en él hallarás salvación.

2
El camino, y también la verdad y la
vida se halla en Jesús;
es la fuente de la libertad,
que ha vertido su sangre en la cruz.

3
La morada ya fue a preparar,
y después por su pueblo volver;
a llevamos, como él prometió, y
estaremos por siempre con él.

4
Con gran gozo debemos estar
alabando su nombre doquier;
este pueblo que se ha de llevar,
a la tierra que vamos a ver.

Marcial de la Cruz
(300) MAS Y MAS

1
Más y más en el amor de Cristo,
quiero yo estar;
pueda yo en su amor bendito
mi alma consagrar.

CORO:
Oh, más yo quiero orar a Cristo
el Salvador;
sí, más en mi Señor,
para amarle con fervor.

2
Más y más, Espíritu bendito,
déjame estar;
hasta que mi vida ya se halle
en su voluntad.

3
Más y más, yo quiero estar más
cerca, cerca de Jesús;
pueda yo andar en nueva vida,
en gloriosa luz.

4
Alto, alto, más y más en Cristo,
alto subiré;
en su imagen de amor perfecto,
vencedor seré.
(301) ME DICEN QUE CRISTO YA VIENE

1
Me dicen que Cristo ya viene
a su pueblo a levantar,
y todos los que estén salvados
a la gloria irán a morar.

CORO:
Sí, yo quiero Jesús,
ir al cielo a gozar,
con los santos en luz
para siempre cantar,
la canción celestial,
y con Cristo gozar
por toda la eternidad.

2
Ahora yo canto aleluya,
la canción de gratitud,
con todos los que son lavados
con la sangre de Cristo Jesús.
(302) ME HA TOCADO

1
En pecado yo vivía,
en tinieblas y en error,
mas la mano de Jesucristo
me tocó y salvo yo soy.

CORO:
Me ha tocado,
sí, me ha tocado,
y ahora sé que el Salvador,
sana, salva, viene por mí,
me ha tocado Cristo el Señor.

2
Desde que encontré al Maestro,
desde que lavó mi ser,
nunca dejaré de alabarle,
hasta que regrese otra vez.

3
Muy agradecido vivo,
mucho ha hecho él por mí,
pues cambió mi vida al tocarme,
y nueva esperanza sentí.
(303) MEDITAD

1
Meditad en que hay un hogar,
en la margen del río de luz,
donde van para siempre a gozar,
los creyentes en Cristo Jesús.

CORO:
Más allá, más allá,
meditad en que hay un hogar;
más allá, más allá, más allá,
en la margen del río de luz.

2
Meditad en que amigos tenéis,
de los cuales marchamos en pos,
y pensad en que al fin los veréis,
en el alto palacio de Dios.

CORO:
Más allá, más allá,
meditad en que amigos tenéis;
más allá, más allá, más allá,
de los cuales marchamos en pos.

3
En que mora Jesús meditad,
donde seres que amamos están;
y a la patria bendita volad,
sin angustias, temores ni afán.
(304) MEJOR LUGAR VERÉ

1
Dicha indecible es para mí pensar:
¡Jesús regresará!
y mi alma tendrá que gozar la
eternidad,
¡qué dicha inmensa!
pues Jesús me redimió.

2
En esta vez al tributar,
en esta casa al dedicar,
será figura de lo que es en realidad,
cuando en mansión de gloria,
estemos con Jesús.

3
Lugar mejor que el que hoy se ve,
espero yo inaugurar:
Y con los ángeles unido cantaré
¡hosanna al Rey,
que viene a levantar su grey!

4
Hoy te pedimos, ¡oh Señor!
que en esta casa, al dedicar,
visites tú los corazones
que a tus pies se entreguen hoy
para servirte en verdad.
(305) MELODÍAS CELESTIALES

1
Dulces melodías cantaré
y alabanzas al Señor,
a su nombre gloria yo daré,
por su incomparable amor.

CORO:
De Jesús el nombre,
dulce es para mí,
canta el alma mía
melodías a mi Rey.

2
Yo vivía en sombras y en dolor,
triste, herido, pobre, vil,
mas la tierna mano del Señor
me llevó a su redil.

3
Fuente perennal de gracia hallé
al amparo de su amor,
su sonriente faz me imparte fe,
esperanza y gran valor.

4
Aunque por el valle de aflicción
tenga que pasar aquí,
mi Jesús dará su protección,
él se acordará de mí.

5
La rosada aurora anuncia ya,
que Jesús por mí vendrá;
mi alma alegre con él reinará
en la celestial ciudad.
(306) MELODÍAS DE GOZO

1
Grande gozo hay en mi alma hoy
pues Cristo me salvó por fe;
las cadenas Jesús quebró,
y mi alma salvó.

CORO:
Gloria, gloria al Señor Jesús,
en verdad es mi todo aquí;
de su gozo me concedió,
en la cruz do por mí murió.

2
Gratitud hay en mi alma hoy,
y con gozo yo cantar
alabanzas al Salvador,
gloria yo le daré.

3
El me guarda del tentador,
y me ayuda todo a vencer;
él me imparte su protección,
con su grande poder.

4
De su amor quiero predicar,
a los que por tinieblas van;
quiero darles a comprender,
que él los quiere salvar.

5
Ven a Cristo hoy pecador,
y acepta la salvación;
Cristo no te rechazará,
y hoy te salvará.
(307) MENSAJE A LA IGLESIA

1
El clamor de mi pueblo ha llegado,
estoy listo para irlos a buscar,
cuando todos se amen
como hermanos
y en mi Iglesia se deje de pecar.

2
Hermano, tú que hablas
de tu hermano
hermano, tú que hablas del pastor,
así quieres llegar hasta los cielos,
sin fe, sin bondad y sin amor.

3
Pastor tú que velas por las almas,
a ti también te quiero exhortar,
que corrijas los males de la Iglesia,
que por ella cuenta
me tendrás que dar.

4
Amonesta a que todos se
aperciban velando en ayuno
y oración yo Jehová de los cielos
soy el que habla en este día
a toda congregación

5
Yo soy santo y habito entre los santos,
donde hay paz, amor, habito yo,
donde existen los agravios
y los rencores,
ahí no mora el Espíritu de Dios.
(308) MI BUEN PASTOR

1
Yo tengo un Pastor sublime;
¡oh, qué dulce es cantar a su amor!
su brazo sutil redime del peligro,
al más vil pecador.

CORO:
Mi buen Pastor,
su cayado me guiará,
mi buen Pastor,
con su amor me sostendrá;
mi buen Pastor,
nada mi alma temerá:
Aunque en valle de sombra
de muerte yo esté,
sé conmigo y seguro estaré.

2
Yo tengo un Pastor que vive
en el cielo, a la diestra de Dios;
su vista mis pasos vela,
y dirige mi senda su luz.

3
Perdiendo su oveja un día,
de su trono a buscarla bajó,
hallándola ya perdida,
por salvarla, su vida entregó.

4
Si acaso perdido, errante,
sin Pastor vives hoy pecador;
si oyeres su voz amante,
ven, entrégale tu corazón
(309) MI DIOS SOLO ES UNO

1
Grande es el misterio de la piedad:
Mi Cristo se manifestó;
como Padre en la creación,
como Hijo en la redención,
su Espíritu en mi corazón.

CORO:
\\Mi Dios sólo es uno//
No hay otro como mi Señor.

2
Todo aquel que acepta a Jesucristo
recibe al único Dios.
Jesucristo es Jehová,
su Espíritu lo da,
a todo aquel que en él cree.

3
Yo creo en Jesucristo como mi
Salvador,
por gracia él me rescató.
En la gloria le veré, así como él es,
es uno, pues no son tres.

Rafael Espinoza
(310) MI EXPRESIÓN FAVORITA

1
Hay una expresión muy linda,
que sale de dentro del alma,
la dice el niño y el joven,
y hasta el anciano la canta,
todos aquí conocemos,
la expresión que me refiero,
\\es la palabra Aleluya,
que la cantan los que van al cielo//

CORO:
Que me critiquen,
que me persigan,
que digan de mí lo que quieran,
díganme loco, fanático, hereje,
porque mi copa reboza,
soportaré todo esto,
y hasta en mi cuerpo torturas,
\\peronosoportare
que me eviten, decir Aleluya//

2
Dicen que estamos locos,
que no tenemos cultura,
y aunque esto sea locura,
de esta locura yo quiero;
pero los hijos de Dios
tienen un gran privilegio,
\\es que nuestro manicomio,
está en el reino de los cielos//.
(311) MI JESÚS

1
Mi Jesús ascendió a morar a la
patria que él fue a preparar,
y sentado a la diestra está
del Padre por la eternidad.

CORO:
Cristo ascendió para reinar;
con los ángeles está,
intercediendo por nosotros
desde allí;
ha de venir aquí a levantar su grey,
porque nosotros somos de él.

2
Tú eres la fuente de amor.
Prometiste estando tú aquí
enviarías al Consolador,
a morar con nosotros aquí.

3
Tú hiciste a los cojos andar,
a los sordos hiciste oir
y los mudos pudieron hablar,
diste vida a los ciegos aquí

4
Hoy te damos las gracias a ti
por la grande manifestación;
pues tú eres quien sanas aquí
y el que das a las almas perdón.
(312) MI PENSAMIENTO

1
Mi pensamiento eres tú Señor,
mi pensamiento eres tú Señor,
mi pensamiento eres tú Señor,
mi pensamiento eres tú.

CORO:
\\Porque tú me has dado la vida
porque tú me has dado el existir,
porque tú me has dado fuerzas,
me has dado amor//

2
Mis alabanzas son de ti Señor,
mis alabanzas son de ti Señor,
mis alabanzas son de ti Señor,
mis alabanzas son de ti.

2do. CORO:
\\Porque tú eres el Rey de los reyes,
porque tú eres Señor de señores,
porque tú eres alfa y omega,
principio y fin//.

3
Por la mañana pienso en ti Señor,
a medio día pienso en ti Señor,
y por la noche pienso en ti Señor,
a toda hora pienso en ti.
(313) MI REY DE PAZ

1
Mi buen Jesús,
con gran amor mi alma te canta,
de gratitud de haber
hallado en ti el perdón;
cuando en el mundo
en aflicción mi triste vida,
ya desahuciada
sin un consuelo en mi existir,
muy cariñoso a mi oído, así me habló:
ven a mis brazos,
yo te daré la dulce paz,
como un reflejo llenó de luz
sus ojos santos,
llenó de amor mi corazón,
y volvió a latir.

2
Oh cuan hermosa
y dulce voz oí llamarme,
que fue embriagando en ese
instante todo mi ser,
fue transformado mi llanto
en canto, y le adoré
con toda mi alma, yo le entregué
mi corazón,
un cielo azul lleno de luz, lleno de vida,
y muchas almas
glorificaban su nombre ahí,
yo me acerqué
y alcancé su manto santo,
y de mi azote en ese instante
me rescató.

3
Mi ser temblaba
sintiendo la dulce presencia,
de mi Jesús que con amor a mí tocó,
y de rodillas caí a sus pies,
y perdón me dio;
mi Jesucristo me dio su mano,
y me levantó, su nombre alabo
y le prometo seguirle fiel;
quiero contarle a todo el mundo
quiénes Jesús,
el Principado, el Poderoso,
el Admirable,
mi Consejero, mi Dios eterno,
mi Rey de paz
(314) MI REY Y MI AMIGO

1
Jesús es mi Rey soberano,
mi gozo es cantar su loor;
es Rey y me ve cual hermano,
es Rey y me imparte su amor;
dejando su trono de gloria,
me vino a sacar de la escoria,
¡y yo soy feliz, y yo soy feliz con él!

2
Jesús es mi amigo anhelado,
y en sombras o en luz siempre va;
paciente y humilde a mi lado,
su ayuda y consuelo me da;
por eso constante lo sigo,
porque él es mi Rey y mi amigo,
¡y yo soy feliz, y yo soy feliz con él!

3
Señor, ¿qué pudiera yo darte,
por tanta bondad para mí?
¿me basta servirte y amarte?
¿es todo entregarme yo a ti?
entonces, acepta mi vida,
que a ti sólo queda rendida
¡ pues yo soy feliz,
pues yo soy feliz por ti!
(315) MI SUEÑO INEFABLE

1
Hay un sueño inefable
de Cristo el Señor,
que ha de ser a su fin realidad;
cada instante contemplo
esa dulce visión,
que es promesa de eterna verdad.

CORO:
Este sueño inefable
secreto es de paz,
que yo quiero Impartirte en verdad;
porque sueño mirar
en la gloria su faz,
y yo sé que será realidad.

2
Bien compensa
por toda ansiedad y dolor
la esperanza que afirma mi fe;
pues al ver a mi Rey
en su real esplendor
ni aún la sombra de pruebas tendré.

3
Cuando ya todo anuncie
que el fin cerca está,
no agitarme podrá la ansiedad:
Un suspiro no más, y la vida se irá,
mas mi sueño será realidad.
(316) Mi TESTIMONIO

1
En otro tiempo yo andaba sin temor,
porque ignoraba
quién fuese mi Señor;
pero sus siervos que van a predicar,
unas palabras a mí me pudo dar.
A este siervo muy mal lo recibí,
quien fue mi hermano
después que yo creí;
y desde entonces
yo alabo a mi Señor,
no me avergüenzo
porque es mi Salvador

2
Siempre pretexto quería yo poner,
cuando aquel siervo
a mí me iba a hablar;
él con paciencia me hacía
comprender, que por la puerta
tenía yo que entrar.
Y esto mismo se observa
por doquier;
muchas personas se quieren
excusar, les es muy duro
poder obedecer,
a aquel que su alma
les quiere rescatar.

3
Algunas veces
me puse yo a pensar
en ciertas cosas
me llaman la atención;
que el mal el hombre
tenía que dejar,
cuando ya es miembro
de esta religión.
Aun sin embargo yo todo deseché,
siempre ayudado
de Cristo mi Señor;
y hoy le sigo tan sólo por la fe,
confiando siempre
que él es mi Salvador.

4
Esto sí digo que tiene que sufrir,
todo el que a Cristo
se quiera consagrar;
porque no todos le van a recibir.
Esta experiencia la puedo
yo contar, el rey Herodes
a Cristo persiguió
cuando a los niños mandó degollar;
su pensamiento jamás se cumplió,
otro a su tiempo
lo vino a sentenciar.

Marcial de la Cruz
(317) MIS PLEGARIAS

1
Señor, tu nombre quiero alabar,
a ti canciones he de cantar.
Lo he prometido en mi corazón,
a ti sea gloria y eterno honor.

CORO:
En mis plegarias yo te invoqué,
tú me has oído, yo bien lo sé;
ahora te pido me guardes fiel,
para servirte de corazón.

2
Gracias te doy mi buen Salvador,
por tu Palabra que es la verdad;
sólo en tu nombre hay salvación,
y por tu ley, paz y santidad.

3
Derrama siempre en mi corazón.
Tu Santo Espíritu de poder;
para anunciarles a los que creen
tu santo nombre,
y que has de volver.

4
Bajó la gracia de tu bondad,
me redimiste ya por tu amor;
sólo servirte he de anhelar,
y en tus verdades
tú me has de guiar.

Filemón Zaragoza
(318) MISIONERO QUE ANUNCIAS

1
Misionero que vas
a cumplir tu misión,
tú que anuncias la paz
y los bienes de Sión,
a los campos que vas
anunciando su amor,
que mi Cristo te guarde
y te sostenga fiel,
hasta volvernos a ver.

CORO:
Cuan hermosos son los pies
sobre los montes
del que publica la paz,
del que alegres nuevas trae,
del que anuncia salud,
del que trae nuevas de bien,
del que dice a Sión: tu Dios para
siempre reinará,
por los siglos amén.

2
Misionero que vas
a los campos de labor,
anunciando las nuevas
de Cristo el Salvador,
oraremos por ti
que te guarde el Señor,
que te dé de su gracia,
que te dé fortaleza
y te revista de valor.

3
Misionero que vas
inspirado de Dios,
anunciando la paz a lejana región,
que te guarde el Señor
hasta volvernos a ver,
si no es en esta vida,
será en la venidera
en las calles de Sión.

4
Misionero que anuncias
esta vida eternal,
que mi Cristo te manda,
que no debes cesar,
levantad voz en cuello
y a los pueblos anunciad,
que deben aceptar la voz del
Evangelio, que los pueda salvar.
(319) MUCHAS CUENTAS

1
Muchas cuentas
tengo con mi Señor;
muchas cuentas
debo a mi Salvador,
si pagar pudiera su gran favor,
con gusto lo haría a mi Salvador.

CORO:
Que le daré, que le daré,
no tengo qué,
porque todas las cosas son suyas,
mi vida también, mi vida también;
sólo mi ser,
mi corazón puedo ofrecer,
si lo aceptas oh Cristo amoroso,
ocúpalo pues, ocúpalo pues.

2
Un palacio de oro quisiera dar,
como grato abono a mi Salvador,
pero eso nunca lo aceptará,
solamente quiere un buen corazón

3
Si David su siervo
que fue un gran rey,
y que mil tesoros llegó a tener,
con sus labios dijo todo es de Dios,
y lo mismo suyo le ofrezco yo.
(320) MUCHAS GRACIAS SEÑOR

1
Muchas gracias Señor,
por todas tus bendiciones,
porque en muchas ocasiones,
siempre me has librado
de grandes tribulaciones;
muchas gracias Señor
por tu grande ternura,
que quitó mi amargura
trayéndome la calma;
muchas gracias Señor.

CORO:
Muchas gracias te doy
por doquiera que voy,
sea aquí, sea allá, donde quiera
que esté tu nombre alabaré;
muchas gracias Señor,
por tus misericordias,
en la noche siniestra
siempre me guiará tu diestra;
muchas gracias Señor.
(321) MUJER FUERTE

1
Con amor nos reunimos a alabar
a Jehová, quien nos dio salvación
en su tierna bondad;
cual María Magdalena
a sus pies fue a llorar,
nos postramos humildes
al venirte a adorar.

CORO:
Mujer fuerte no temas
esta vida llevar,
la corona te espera
en la eternidad;
cuando Cristo te llame no debes
tardar, que cuando él aparezca
te llevará a gozar.

2
Oh, Jesús Nazareno
mi bendito Señor,
con qué mi alma te paga
este grande favor,
cuando tú me has llamado mujer
fuerte de la lid, hoy permite que
siempre te sirva hasta el fin.

3
Cual Tabita en su vida
una senda marcó,
con trabajo cristiano
un ejemplo nos dio,
esperando de Cristo su gran
galardón; trabajemos
hermanos por nuestro Señor.

4
Jesucristo te ofrece una vida mejor,
trabajando en su obra
él te da galardón,
en sus brazos te espera
en aquella mansión,
no desmayes hermano
él te coronará
(322) MUNDO DE FALSEDAD

1
Me miro despreciado,
me miro desechado
por tu nombre Jesús,
Todo lo que se mira
se que son vanidades
por eso Dios del Cielo
no vuelvo a hacer el mal,
y cuando sea probado
por muchas tentaciones,
la sangre de mi Cristo,
aclamaré a una voz;
y desde el cielo un ángel
descenderá a ayudarme,
Cristo es el que en mí obra,
a hacer su voluntad.

2
Yo sé que es muy posible,
que de un momento a otro
Cristo aparecerá.
Y su poder y gloria
veremos en la altura;
veremos la hermosura
de nuestro Salvador;
yo seré transformado
como a su semejanza,
y una alabanza elevaré a mi Dios;
con gozo y alegría
recibiré mi triunfo,
mi corona infalible
que Cristo me dará.

3
Después de tanto tiempo,
de haber luchado mucho
por serte fiel, Señor.
Yo sé que no es en vano
todo lo que he sufrido,
y cuando haya cumplido
mi premio me darás.
En este mundo impío,
lleno de falsedades,
Jesús, guárdame siempre
en tu divino amor,
no dejes que el maligno
vaya a ganar mi alma,
reprende al enemigo,
en tu nombre Señor.

Autor: baldemar Rodriguez.

(245) LA BATALLA DE LA FE

1
Soy soldado de Cristo,
de Cristo el Salvador,
pelearé yo por él la batalla de la fe;
con mis ojos así puestos
en mi Capitán,
pelearé yo en contra de Satán.

CORO:
Oíd la voz de Cristo que nos
llama, a la batalla, a la batalla,
oíd la voz de Cristo que nos dice:
¿Quiénes van hoy a pelear?
Yo soy soldado de Jesucristo,
y por fe la lucha venceré;
yo soy soldado de Jesucristo,
y victoria y triunfo obtendré.

2
La Palabra de Dios,
es la espada de la fe,
que me ayuda a pelear
por Jesús el Salvador;
lucharé, triunfaré,
con las huestes del Señor
me verás hoy pelear en la batalla,

3
¿No quisieras venir tú también
en pos de él?
y pelear hoy por él
la batalla de la fe;
si eres fiel al Señor,
la corona te dará,
y con él gozarás felicidad.

4
Pronto, yo bien lo sé,
la batalla cesará,
y con Cristo allí reinaremos
más allá; oh, que dicha
indecible será con él vivir,
donde no hay más tristezas
que sufrir.
(246) LA BELLEZA DE CRISTO

1
La belleza de Cristo,
que more en mí,
su pasión y pureza
yo quiero, sí. ¡Oh divino Jesús!
ten, ten todo mi ser
y que puedan en mí
tu belleza ver.

2
La belleza de Cristo
llenó mi ser,
con su amor y su gracia feliz seré;
¡oh divino Jesús!
por la fe puedo ver
la belleza y gloria do moraré.

3
Con anhelo mi ser desea,
Señor, de tu santa pureza
y divino amor;
la pureza de Cristo
debo siempre anhelar,
y en su santo nombre meditar.

4
Pecador que en el mundo
perdido vas,
sin tener quien te guíe
al feliz hogar,
el Divino Pastor
hoy te quiere salvar,
y con él en su gloria feliz morar.

Jesús Arballo
(247) LA BIBLIA ES LA BANDERA

1
La Biblia es la bandera
de la celeste tierra,
sus franjas, sus estrellas,
nos hablan del amor;
ciudad de redimidos,
refugio de mi Cristo,
compróla con su sangre
a precio de expiación.

CORO:
Yo soy un ciudadano de la
ciudad eterna,
por fe fui recibido,
y hoy ciudadano soy;
es Cristo el gobernante
de esa gloriosa tierra,
que al flotar su bandera,
anuncia redención.

2
Sesenta y seis estrellas
que hay en la bandera,
representan los libros
que en ella encontrarán;
sus franjas que son doce,
sus tribus representan y el asta en
que ella flota, el Cordero pascual.

3
De todo pueblo y raza,
de toda tribu y lengua,
se formará una patria
en la celeste Sión.
Y allí todos reunidos bajo de esa
bandera, cantaremos en gloria,
en paz y en redención.
(248) LA BIENVENIDA

1
Pronto termina la vida aquí,
y un palacio me espera a mí;
en otra patria de gozo y paz,
en vez de pena tendrás solaz.

CORO:
La bienvenida Cristo me dará,
supremo gozo mi alma tendrá;
pues cara a cara yo le veré
y por los siglos le alabaré.

2
En gloría viene mi Salvador,
con gran victoria y resplandor
grandes señales se miran ya,
y todo indica que el rey vendrá

3.
Sirviendo alegre yo viviré,
su santo nombre proclamaré;
y cuando él venga sobre las nubes,
mi galardón yo recibiré.
(249) LA COMUNIÓN

1
¡Oh cuan hermoso es aquí,
habitar todos en comunión,
porque así manda Jesús vida
y también su bendición.
Todos formamos un cuerpo aquí,
unidos en el Señor,
esperando que nos venga
aquí a levantar.

CORO:
En esto conocerán
los pueblos hoy,
que somos hijos de él,
si nos amamos aquí de corazón
y así le somos fieles.
En las nubes él vendrá
y nos arrebatará;
por mil años reinaremos
con Jesús.

2
Que habite Cristo aquí
por la fe en espíritu y en verdad,
revelando y enseñando
todo lo que es verdad,
hasta que todos lleguemos
a una entera perfección,
cuando él venga
nos lleve a su mansión.

3
Uno sólo es nuestro Dios
y Señor cuyo nombre es sin igual;
es Jesucristo el que ha sido,
es ahora y será,
a quien hoy debemos de adorar
en espíritu y en verdad,
con reverencia alabando
al Dios de amor.

E.M. Cota
(250) LA CRUZ DE JESÚS
1En el monte Calvario
estaba una cruz,
emblema de afrenta y dolor;
mas yo amo esa cruz
do murió mi Jesús,
por salvar al más vil pecador.

CORO:
¡Oh! yo siempre amaré esa cruz:
en sus triunfos mi gloria será;
y algún día en vez de una cruz,
mi corona Jesús me dará.

2
Y aunque el mundo desprecie
la cruz de Jesús,
para mí tiene suma atracción;
pues en ella llevó
el Cordero de Dios,
de mi alma la condenación.

3
En la cruz de Jesús
do su sangre vertió,
hermosura contemplo sin par;
pues en ella triunfante
a la muerte venció,
y mi ser puede santificar.

4
Yo seré siempre fiel
a la cruz de Jesús,
sus desprecios con él llevaré,
y algún día feliz
con los santos en luz
para siempre su gloria veré
(251) LA ESPERANZA DEL CRISTIANO

1
La esperanza de todo cristiano,
es llegar con Cristo a gozar
en el reino de luz y de gloria,
donde todos sus hijos están.

CORO:
Las moradas donde él nos espera,
son de vida, de gozo y de paz;
con su sangre nos vino a ganar,
a los fieles promete ayudar.

2
Cuántas veces los fieles sufrieron,
que guardaron sus vidas con él,
y sus nombres escritos ya fueron
en el libro de vida de él.

3
Si tú quieres luchar, ¡oh cristiano!
pide siempre la ayuda al Señor,
con su fuerza te hará vencedor,
si tú sufres tendrás galardón.

4
¡Qué felices todos los hermanos!
que se guarden con Cristo
hasta el fin.
Sus moradas verán para siempre,
si soportan sufriendo hasta el fin.
(252)) LA FUENTE SANADORA

1
¡Ved la fuente sanadora,
la que abrió el Salvador!
cuyas aguas refrescantes
son de perennal valor.

CORO:
¡Oh, preciosa fuente sanadora!
para todos fluye libre;
¡oh, preciosa fuente sanadora!
¡gloria a Dios!
me sana a mí.

2
En la fuente que nos sana
he hallado el perdón,
y lavado toda mancha
de mi pobre corazón.

3
En la fuente que nos sana
Cristo ofrece la salud;
pues venid, enfermos todos,
probaréis su gran virtud.

4
Esta fuente que nos sana
aun hoy día, es eficaz:
Ven, sumérgete en ella,
cree, y sano quedarás.
(253) LA IGLESIA DEL VALLE

1
Hay una Iglesia preciosa
muy cerca del valle, que fue
lugar de mi infancia dichosa,
allí gratos días pasé.

CORO:
Oh, oh, ven, ven, ven
a la Iglesia del valle,
oh, oh, ven donde seas feliz;
otro sitio tal vez nunca halle,
cual la Iglesia del valle feliz.

2
Oh, ven a la Iglesia del valle
do perfuma la flor carmesí,
cantaremos al pie de la tumba,
y juntos lloremos allí.

3
Que hermosa será la mañana,
del domingo allí escuchar.
El tañido de aquella campana,
y en la Iglesia del valle gozar.

4
De la Iglesia bendita del valle,
esta vida fugaz al dejar.
Quiero yo remontarme en los cielos,
y la gloria de Cristo gozar.
(254) LA IGLESIA, EL CUERPO DE CRISTO

1
Somos un cuerpo en Cristo
con diferente don;
diáconos y ministros,
y la congregación.
Y si de acuerdo vamos,
crece la caridad;
solos no nos quedamos,
Jehová nos ayudará.

CORO:
Todos en uno amados,
todos en comunión;
siendo regocijados,
por esta salvación.

2
En este cuerpo se halla
esta repartición:
unos con sanidades,
otros exhortación,
a otros dones de lenguas,
otros interpretación,
a otros la profecía,
a otros el doctrinar.

3
Aunque este cuerpo tiene
miembros en distinción,
empero todos juntos
con diferente acción,
uno se ayuda al otro
para poder obrar,
para que uno que otro
se pueda evangelizar.

4
Este conjunto en Cristo
tiene alimentación,
él es el gran Obispo
de la congregación;
él es el arquitecto
que vida al hombre da,
luego le llama “hijo”,
por toda la eternidad

5
Cristo, él es la cabeza,
él es el buen Pastor;
de él vino la promesa,
Cristo el Redentor
de toda esta Iglesia,
que sirve con verdad,
que ha amado su Palabra
y hoy goza de libertad.

6
Somos un solo cuerpo
en el Señor Jesús,
conforme al mundo muertos,
viviendo en su luz.
Somos participantes
de la resurrección,
y entraremos triunfantes,
cantándole a Cristo en Sión.

Marcial de la Cruz
(255) LA MAÑANA GLORIOSA

1
Cuan preciosa será la mañana,
cuando venga Jesús el Salvador;
las naciones unidas como hermanas
bienvenida daremos al Señor.

CORO:
No habrá necesidad, de la luz
o el resplandor,
ni el sol dará su luz,
ni tampoco su calor;
ahí llanto no habrá,
ni tristeza, ni dolor:
Porque entonces Jesús
el Rey del cielo
para siempre será consolador.

2
Esperamos la mañana gloriosa,
para dar la bienvenida
al Dios de amor;
donde todo será color de rosa
en la santa presencia del Señor.

3
El cristiano fiel y verdadero,
y también el obrero de valor,
y la Iglesia, esposa del cordero,
estarán en los brazos del Señor.
(256) LA NOCHE INOLVIDABLE

1
Una estrella vieron en oriente,
los cielos anunciaban al Creador,
la luz que en esa noche
vino al mundo mi senda obscura
vino a alumbrar.

CORO:
En una pobre aldea de Belén
el Rey del universo fue a nacer,
no hubo para él lugar mejor.
Que nazca en esta noche
en tu corazón.

2
Las sombras de la noche silenciosa
llenaban el pesebre de Belén.
Los brazos de una madre cariñosa
cobijan la esperanza de mi ser.

3
El grande amor de Dios manifestado
abrió las puertas de la salvación;
Jesús mi salvador en el Calvario
pagó la deuda por el pecador.

4
La noche inolvidable ha pasado,
la luz del nuevo día viene ya,
y el pueblo con su sangre rescatado,
proclama que Jesús pronto vendrá.
(257) LA ORACIÓN

1
Si tú quieres gozar
de rica bendición,
acércate al altar de Dios
en oración.

CORO:
La oración transportará
tu corazón,
y el Señor contestará tu petición;
si eres fiel te llevará
a la mansión,
y reinarás con él en la celeste Sión

2.
La oración, yo sé,
hecha a Cristo el Señor,
me salva hoy por fe,
y llena de su amor.

3
Por fe y oración,
Dios salva al pecador,
le cambia el corazón,
y libra del error.

4
“Mi vida di por ti”,
le dice al pecador:
¿Quieres tú salvación?
póstrate en oración.

Marcial de la Cruz
(258) LA ORACIÓN

1
Que precioso es orar en la noche
cuando todo en silencio ya está,
y sentir las caricias de Cristo
el que todo con amor me da,
y contarle todas nuestras penas
al que puede aliviar el dolor,
y por eso en las noches
me entrego
a la dulce y sublime oración.

CORO:
Que preciosas las noches
en vela
que pasamos con nuestro
Señor,
extasiados en quien nos
consuela
en su santo regazo de amor.

2
Cuando siento que me
encuentro solo
y que nadie escucha mi voz,
me recubre en los brazos de Cristo
y me siento feliz con mi Dios.
Solo él me comprende mis penas
puede darme consuelo y amor,
y por eso en las noches
me entrego
a la dulce y sublime oración
(259) LA OVEJA PERDIDA

1
Seguro se halla en el aprisco,
el hato tranquilo ya está;
mas lejos sin rumbo en el risco
en medio del mal una va.
El risco la niebla lo inunda,
la errante ya llega al redil,
gozoso el Pastor la recibe,
y de nuevo la dicha le da.

CORO:
En la ruda tempestad llama,
con sangre la senda él regó;
Jesús el cordero inocente,
pues la oveja perdida fui yo.

2
Pavor la maleza le inspira,
los cardos le sangran su pie;
mas que sereno en su ira
buscando la muerte doquier.
Jesús ansiedad manifiesta
por su ovejuela al pensar;
y vence al fin en su encuentro,
y de nuevo la vuelve a llevar.

3
La pródiga salva se ufana
en brazos de su Redentor;
y llena de júbilo exclama
¡oh, ved cuan dichosa soy yo!
la noche terrible ha pasado;
el sol ya se ve vislumbrar,
load a Jesús por hallarla,
pues la oveja perdida fui yo.
(260) LA PEÑA DE HOREB

1
Cristo es la peña de Horeb
que está brotando
agua de vida saludable para mí,
a todo aquel que sufre
o va llorando,
la paz le ofrece
por su sangre carmesí.

CORO:
Ven a tomarla,
es más dulce que la miel,
refresca el alma,
refresca todo el ser;
Cristo es la peña de Horeb
que está brotando
agua de vida saludable para ti.

2
Contemplo a Cristo,
por mí crucificado
en el calvario,
es rico manantial de salvación,
de perdón para el pecado,
de vida eterna y de gracia celestial.

3
¡Oh, pecador
que vas por el desierto!
por las candentes arenas del pecar,
oye la voz que dice: “Ven y bebe”,
es Jesucristo que te quiere rescatar
(261) LA PESCA MILAGROSA

1
En Nazaret hay un lago
donde Cristo predicaba;
la gente ahí se juntaba
para oír de la Palabra
entretanto que allí estaban,
ya los barcos a la orilla;
eran los barcos de Pedro
que junto al lago pescaba.

CORO:
En el día del Pentecostés
Pedro pescó tres mil almas,
y en el siguiente mensaje
cinco mil pescó otra vez.
Esta pesca milagrosa
es la gloria del Señor.
Tira la red que se pierden
las almas sin salvación.

2
Ya habiendo echado las redes
a la palabra de Cristo,
Pedro se quedó asombrado
por la cantidad de peces.
Y cayendo de rodillas
Pedro clamaba al Señor,
no temas Cristo le dijo,
de hombres te haré pescador.
(262) LA PUERTA

1
La obra es de Cristo
y de él es el poder;
nosotros su pueblo,
siguiéndole a él

CORO:
Vengan las almas a Cristo,
no hay que rodear;
que Cristo es la puerta
y por él hay que entrar.

2
Cristo es el mismo hoy,
y por la eternidad.
El que cree en Cristo,
nunca morirá.

3
Cristo es la vida,
en él no hay confusión.
El que se confunda,
no entrará en la mansión.

4
La Biblia nos dice,
por Cristo Jesús,
que él es el camino, y lleno de luz

5
No hay otro nombre
que pueda salvar;
que es Cristo Jesús, para no errar.

6
Cerca de Cristo debemos estar;
y sentir su gozo, y con él morar.

R.B. Luna
(263) LA ROCA ETERNA

1
Cuando desalentado,
en vano trabajé,
al murmurar tentado,
no puedo comprender;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí, clamo a la Roca
Eterna: escóndeme.

CORO:
¡Oh! Roca Eterna, escóndeme:
No hay otro refugio
que tenga salvación;
por valle de la muerte
vagué lejos de ti,
clamé a la Roca Eterna,
escóndeme.

2
A veces trabajando ni un paso
puedo dar, cansado y tentado,
mi fe quiero negar;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí, clamo a la Roca
Eterna: escóndeme.

3
Hallé un amigo en Cristo,
escondedero fiel,
hallé una Roca Eterna;
segura y firme en él;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí,
clamo a la Roca Eterna:
escóndeme.

4
Oh, pecador perdido,
acepta a Jesús,
te colmará de bienes y eterna
salvación;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí,
clamo a la Roca Eterna:
escóndeme
(264) LA ROSA DE SARON

1
En el valle florece la rosa,
la más bella del valle Sarón;
y la vida en Cristo es hermosa,
si se acepta con el corazón.

CORO:
Yo estaré con Jesús en el cielo,
do por siempre su rostro veré;
con los santos en sus alabanzas
con mi canto también me uniré.

2
En el valle florece la rosa,
es hermosa y trasciende su olor;
y el alma que en Cristo reposa,
ha encontrado la fuente de amor.

3
En el valle florece la rosa
y adorna los campos do está;
la palabra de Cristo es hermosa
en el alma que la acepta ya.

4
Si la rosa que está en el campo
que por tiempos hermoseando está;
¡cuánto más es la vida en Cristo!
que la ofrece por la eternidad.

5
Es Jesús la promesa divina,
es la rosa más bella que el sol;
es la rosa de toda la Iglesia,
que le sirve con el corazón.

Marcial de la Cruz
(265) LA SALVACIÓN ES REAL

1
Cuando escuché
a los hermanos cantar,
pensé: Los iré a criticar,
a la puerta iré, mas no entraré,
mucho menos ir a aceptar.

CORO:
Empero algo extraño sentí,
en mí, empero algo extraño sentí;
yo fui a contender,
Dios me dio a entender,
poniendo su Espíritu en mí.

2
El diablo me dijo: “No vayas a entrar”,
sólo viniste a criticar;
mas yo siempre entré
y atrás me senté,
que nadie me fuera a mirar.

3
Con gozo cantaban,
sus manos palmeaban;
¡extraño sentí el corazón!
cuando vayan a orar
me voy a levantar,
yo sé que todo es emoción.

4
Alguien empezó a gritar y a cantar
y a dar gracias por su salvación;
sus manos alzó y en lenguas habló
¡qué extraño sentí el corazón!

5
Cuando el ministro empezó a predicar,
¡qué pena tan grande sentí!
el libro tomó y de él predicó,
y todo lo dijo por mí.

6
Muy contristado me puse a pensar,
al fin, ¿qué sería de mí?
el fuego cayó y me bautizó,
y ese algo fue lo que sentí.

7
Cuando fui al altar
a que oraran por mí,
ya no me quería levantar.
El ángel llegó y con mi alma luchó,
Jesús me vino a bautizar.

Benjamín Cantú
(266) LA SIEMBRA

1
Sembraré la simiente preciosa
del glorioso evangelio de amor;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

CORO:
Sembraré, sembraré
mientras viva simiente de amor,
segaré, segaré
al hallarme en la casa de Dios.

2
Sembraré en corazones sensibles
la doctrina del Dios de perdón;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

3
Sembraré en corazones de mármol
la bendita Palabra de Dios;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

Abraham Fernández
(267) LA TIERRA DE MIS ENSUEÑOS

1
Hay una tierra llena de encantos
do iré a morar;
bella y fragante
donde el Maestro va a reinar;
hay en mi tierra aves que cantan
trinos de amor,
y caminando por sus jardines,
se ve al Señor.

CORO:
La tierra de mis ensueños de oro,
aquella donde está el Señor.
La tierra donde mi alma adora
a mi Rey y a mi Salvador.

2
Tiene mi tierra
cielo brillante como cristal,
rayos muy claros y un sol de oro
cubre su faz;
la tierra es blanca,
como el armiño, es un ideal,
y sobre flores Jesús descansa
y oye cantar.

3
Allá en el cielo sus calles de oro
preparan ya, y ya
sus pórticos
engalanados prestos están,
y un santo ángel muy presuroso
y con mucho afán
prepara el libro donde mi nombre
escrito está.

4
La Biblia dice que esto es cierto,
es la verdad
Que a nada impuro es permitido
allá entrar.
Que en ese sitio sólo los santos
podrán llegar,
que Jesucristo sólo es la puerta
para entrar.
(268) LA TRISTE OVEJA

1
Soy la triste oveja
que dejó al Pastor,
yo andaba perdida
cuando él me encontró;
con un silbo suave
luego me llamó, y en sus brazos
al dulce hogar me llevó.

2
Las noventa y nueve dejó en el redil,
y se fue al desierto a buscarme a mí;
con afán inmenso luego me llamó,
y hallóme gimiendo de acervo dolor,
se acercó a mi lado y al verme lloró.

3
“Ven mi triste oveja, escucha mi voz;
no me desconozcas,
soy el buen Pastor;
vamos al rebaño do mora la paz,
allí donde mora tu Rey celestial.

4
Si por la fatiga no puedes andar,
ven, entre mis brazos
te puedo llevar.
Ven mi triste oveja, vamos al redil
que muy tiernos pastos
tengo para ti;
conmigo por siempre tú irás a vivir”.
Y ya desde entonces yo vivo feliz.
(269) LA TUMBA VACIA

1
Porque vive él, puedo vivir el mañana,
porque vive él, no hay temor,
porque yo sé que en sus manos
tiene el futuro, con él la vida
vale la pena vivir.

Dios manda a su hijo, le llaman Jesús,
vino para amar, salvar y perdonar,
él dio su vida, para salvar la mía.

Su tumba vacía está,
para probar que vive hoy,
porque vive hoy,
puedo vivir el mañana,
porque vive hoy, no hay temor,
porque yo sé que en sus manos
tiene el futuro,
con él la vida, vale la pena vivir.
(270) LA VANIDAD DE LA VIDA

1
Meditad oh pueblos todos,
meditad oh mundo entero:
“Del polvo fuiste tomado
y al polvo serás tornado”,
así dice el Creador;
como la hierba del campo,
que florece en la mañana,
mas cuando llega la tarde su belleza
se marchita y pronto desaparece.

CORO:
Mas el que cree en Jesús,
en memoria de Dios estará,
y una vida eterna gozará,
cuando lleguemos a Sión;
y un himno nuevo entonarán
ante el trono del supremo Rey,
y el Señor mismo los guiará,
oh qué hermoso todo allí será.

2
Nuestros años son veloces,
como nuestro pensamiento;
nuestra vida es una historia
muy llena de sinsabores,
de tristezas y dolores.
Nuestros días son tan cortos
que se pasan como un sueño;
el tiempo está limitado
y las horas son amargas
que nos hacen suspirar.

Arnulfo Velásquez
(271) LA VENIDA DE CRISTO

1
La venida de Cristo se acerca,
su Palabra nos hace saber;
porque vemos todas las señales de él,
las que dijo habían de venir.
Ya no dudes más de su Palabra,
porque en ella hallarás el perdón.
Estarás con Jesús nuestro Rey
y Señor; del pecado te hará vencedor.

CORO:
Cuando Jesús se acerca hacia ti,
tú no conoces la voz de Dios;
él vino al mundo a darte salvación,
y a sufrir en la cruz por ti y por mí.

2
Los profetas anuncian que él vino
a este mundo lleno de aflicción;
levantando a sus santos que vino a
salvar con su sangre,
por su grande amor.
No deseches jamás su venida,
porque en él hallarás salvación.
El te ofrece aún la vida eterna con él,
y llevarte hacia su mansión.

3
Si le aceptas a él, en su venida,
ningún mal contra ti reinará;
Jesucristo será tu guiador celestial,
que triunfante él te sacará.
De los pueblos tú serás cabeza,
y elegido de Dios tú serás,
para entrar en las regias
mansiones de Dios,
donde puedas con Cristo reinar.

4
Cuando entres allá en su reinado,
las primicias de Cristo serás.
Entrarás por las puertas
que abrió para ti;
en la puerta del Getsemaní,
las pisadas verás con ternura.
Con su sangre clavado en la cruz,
entregando el Espíritu
al Dios de amor,
victorioso mi buen Salvador
(272) LA VISION DE EZEQUIEL PROFETA

1
Cuando Ezequiel profeta
llevado en su misión
al valle de la muerte fue en visión,
¡triste la situación!
llegando a la estación,
de huesos lleno el campo se
encontró. Dios dice: Hijo del
hombre: ¿Vivirán estos huesos?
Dijo: Señor Jehová, tú lo sabrás.
Para mí, ¡es imposible!
para ti es muy posible;
y desde el pulpito
empezó a exclamar:

CORO:
¡Huesos secos!
oíd la voz de Jehová;
poneos en pie y recibid
lo que él os dará.
Dejad la antigua condición,
recibid la salvación,
que en el campo
habéis estado mucho ya.

2
¡El ruido era tremendo!
como de un estruendo,
pues se sintió una grande conmoción,
que mientras él hablaba,
todo el campo temblaba,
cada hueso a su hueso se juntó.
Todos se levantaron
y a él se presentaron
a son de tan glorioso sermón:
Una vez levantados,
suspensos y admirados,
oyeron tan hermosa inspiración.

3
Para ellos era raro,
el mensaje era muy claro:
“Arrepentíos y al Señor servid”,
habrá restitución,
cuando haya absolución;
entonces carne empezó a aparecer.
“No podéis regresar, sin dejar de pecar”
la piel los empezó a cubrir.
Y la congregación
en gran consternación,
alerta estaban todos a escuchar.

4
Como un gran batallón
eran, sin respiración,
pues faltaba el Espíritu de Dios;
Ezequiel profetizaba y nunca
desmayaba, diciendo:
‘Oh, ven paloma celestial”;
cuatro vientos soplaron
y al pueblo arrebataron,
¡los huesos secos revivieron ya!
¡oh, Pueblo de Israel,
hoy vivirás con él!
y para siempre en gloria reinarás.

Benjamín Cantú
(273) LAS DOS VÍAS

1
Dos vías hay delante,
¿cuál vas a seguir?
pues hoy es tiempo para decidir:
La una te lleva a Cristo Jesús;
la otra te aleja de Cristo y su cruz.

CORO:
¿Cuál vas a seguir,
cuál vas a seguir?
dos vías hay delante,
¿cuál vas a seguir?
dos vías hay delante;
la angosta y de luz,
pues tiene las huellas del
Salvador Jesús;
la otra, aunque ancha,
no tiene guiador, conduce
a la muerte en duda y dolor.

2
La angosta está llena de tribulación,
de pesadas cruces y abnegación.
El Hijo del Hombre promete ayudar,
a los que sean fieles, al fin coronar.

4
Dos vías hay delante, te importe
escoger, decide muy pronto.
¡Te vas a perder! escoge la buena
que lleva a Jesús;
y deja la mala, ajena de luz.
(274) LAS PISADAS DEL MAESTRO

1
Quiero seguir las pisadas del Maestro;
quiero ir en pos de mi Rey y Señor;
y modelando por él mi carácter,
canto con gozo a mi Redentor.

CORO:
¡Qué hermoso es seguir
las pisadas del Maestro!
siempre en la luz, cerca de Jesús;
¡qué hermoso es seguir
las pisadas del Maestro!
en su santa luz.

2
Ando más cerca de él que me guía,
cuando el maligno me quiere tentar;
siempre confiando en Cristo,
mi fuerte, debo con gozo
su nombre ensalzar.

3
Sigo sus pasos de tierno cariño,
misericordia, amor y lealtad;
viendo hacia él por el don de la gracia,
voy al descanso, gloriosa ciudad.

4
Quiero seguir las pisadas del Maestro,
siempre hacia arriba
con él quiero andar;
viendo a mi Rey en gloriosa hermosura,
con él en gloria podré descansar.
(275) LAS SEÑALES DE LA LUNA

1
Las señales de la luna están llegando,
nos anuncian
que el Señor Jesús vendrá;
y todo esto nos está profetizando,
que el principio del fin sonando está.

CORO:
“Si a la luna, dijo Dios,
te remontares,
desde ahí te bajaré”,
escrito está;
si en Abdías 1:4 tú buscares,
hallarás que todo esto es verdad

2
Ya llegó a la luna
el hombre en estos días,
y de lo normal parece se salió;
sólo fue para cumplir las profecías,
y el principio del fin ya comenzó.

3
Más allá de la luna y las estrellas,
mucho más allá de donde el sol está,
y sin cápsula vendrá en la centella,
y en el rayo mi Jesús cabalgará
(276) LAS SIETE PALABRAS

1
Las siete palabras que Cristo dijera
pendiente en la cruz,
pues son memorables,
y gran esperanza para el pecador,
Cordero divino por mí cruel martirio
sufriste en la cruz.
\\Debemos tributarle//
y darle gloria a Dios.

2
Perdónales Padre,
no saben lo que hacen,
dijiste también, pues tú disipaste
las grandes ofensas por tu grande
amor; todo esto sufriste Cordero
inocente por darnos salud,
debemos tributarle la gloria y la
alabanza por siempre a mi Jesús.

3
El ladrón, le dice: Acuérdate Padre
de mí en tu mansión,
segunda palabra que Cristo dijera
clavado en la cruz,
\\de cierto te digo//
conmigo estarás,
\\alla en el paraíso// por la eternidad

4
Mujer he ahí a tu hijo,
he ahí tu madre dijiste a San Juan,
tercera palabra que Cristo dijera
pendiente en la cruz;
\\con amor sublime// le supo estimar,
\\y con dolor profundo//
a su madre encomendó.

5
Dios mío dijo Cristo,
porqué me abandonas,
clamaba el Señor, la cuarta palabra
que Cristo dijera a su Padre el
Creador se sentía sólo,
triste, abandonado colgado en la cruz,
\\llevando el sufrimiento//
de todo pecador.

6
Sed abrasadora por dar el rescate
clamaba el Señor,
clamaba al Padre implorando su
ayuda y su protección;
los hombres inicuos empapan la
esponja mezclada con hiel,
\\poniendole en la caña//
le daban a beber.

7
La sexta palabra y el triunfo divino
consumado es,
cumplida la obra de su nuevo pacto
de su redención,
mirando el pasado también al futuro
y no más que hacer,
\\el sacrificio inmenso// consumado es.

8
Entonces Jesús clamando a gran voz,
Padre Celestial, la última palabra
que Cristo dijese a su Padre el Creador;
en tus manos pongo mi espíritu
Padre, Padre Celestial,
\\pendiente en el madero//
mi Cristo expiró
(277) LE IMPORTA A MI DIOS

1
Le importa a mi Dios lo de ti,
tus penas él quiere llevar;
no importa quien puedas tu ser,
él te ama y te quiere ayudar.

2
Le importa a mi Dios lo de ti,
por qué no le entregas tu ser,
todo tu ser él quiere tener
pues le importa a mi Dios lo de ti.

3
Si en tu vivir sólo hay tristeza y dolor,
y es imposible cada día tu existir,
escúchame muy bien,
hay un amigo fiel,
has de encontrar la paz,
y el gozo también
(278) LIBRO SANTO

1
Libro santo por Dios inspirado,
manantial de verdades eternas,
has venido a romper las cadenas
del pecado, ignorancia y temor.
Tú nos hablas de regias mansiones
de un destino feliz más allá,
manifiesto a la vista nos pones
lo que al santo su Dios le dará.

2
Es perfecto el mandato divino,
rectamente encamina a las almas
al pequeño a quien tú tanto amas;
tus preceptos lo hacen crecer.
Paz y gozo perfecto le has dado
al mortal que en tus aguas bebió,
galardón inmortal ha logrado
el que fiel tu mandato guardó.

3
Sigue siempre brillando
en el mundo,
que millones tu luz desconocen,
y que al fin de tu influencia
ellos gocen,
en el mundo te haré circular.
Dios bendito despeja mi mente,
para ver tu perfecta verdad,
has la guarde
por siempre obediente,
alabando tu excelsa bondad
(279) LISTOS A TRABAJAR

1
Ya bien sirvamos a nuestro Señor
los que ya salvos estamos por él;
participemos de su gran amor
a los que se hallan
en amarga hiel.

CORO:
Este divino mensaje anunciad,
de la venida de Cristo el Señor;
tiempo es de trabajar,
y hacerlo con amor.

2
Hoy es el tiempo, ya despertad,
dejando a un lado ese sueño atroz;
en luz brillante debéis trabajar,
en las preciosas labores de Dios.

3
Ve por los montes,
los valles o el mar,
siempre pidiendo a Dios
de su amor;
y por doquiera que puedas pasar,
no tengas miedo
de sombra o pavor
(280) LOS BIENAVENTURADOS

1
Bienaventurados,
los de limpio corazón,
porque ellos verán a Dios.
Como el rocío sobre el monte de Sión de
sus bendiciones rociaralos.

CORO:
¡Gloria a Dios por esta salud!
llena de esperanza;
¡oh! qué dicha es andar por el
camino de plena luz;
morada eterna tienen aun
allá en lontananza,
de plena quietud regocijará
en Cristo Jesús.
Bienaventurados los que
alcanzaron esta bonanza,
por la muerte de aquel Santo
en la cruz.

2
Bienaventurados
los que temen a Jehová,
los que perseveran en su ley;
en el día malo su poder los librará,
guardaralos el supremo Rey.

3
Bienaventurados
los que luchan por el bien,
ciertamente en Dios prosperarán;
su jornada los guiará
al puerto del Edén,
donde el Santo los coronará.

4
Bienaventurados
los que en (atentación triunfan
por la gracia de Jesús;
ganan para sí la vida eterna
y salvación, al negarse
por llevar la cruz.
(281) LOS CAMINOS DE DIOS

1
Los caminos de Dios son verdad,
gran deleite es por ellos andar,
de justicia y de santidad,
puede el hijo de Dios disfrutar;
sus veredas son llenas de paz,
sus calzadas hermosas en luz,
donde el hombre encuentra solaz,
y descanso a los pies de Jesús.

CORO:
¡Oh Jesús,
guíame siempre en tu amor!
que tu mano me sostenga fiel,
que tu Espíritu Consolador
siempre anime a mi pobre ser.
Ilumina el camino do voy,
que mi pie no resbale en el mal,
y al fin de mi vida llegar
a gozar con mi Rey celestial.

2
Hay caminos que causan dolor,
que el hombre frecuenta en el mal;
pero Cristo el buen Salvador,
hoy le llama: “Ven a descansar”.
¡Cuan dichoso y feliz es el ser,
cuando acepta gozoso al Señor,
y abandona el mundano placer,
y acepta de Cristo el amor!

3
El camino que muestra el Señor
es de vida, de gozo y de paz,
pues él mismo lo vino a marcar,
con su vida, con su grande amor,
no hay nada que infunda temor,
al que quiera hoy mismo seguir
a Jesús, y llevando su cruz,
para entrar en su reino de luz.

José Ortega A.
(282) LOS CAMINOS FATIGADOS

1
Si cruzas este valle tenebroso
sin luz en tu camino, fatigado;
si nadie a tu clamor ha respondido,
no temas que el Señor
está a tu lado.

CORO:
Trae al Señor cuidados
y quebrantos,
y ven a él con toda tu impureza;
limpio te hará,
y en su bondad Inmensa
te llenará de amor divino y santo.

2
Jesús es viva fuente de consuelo
que calma los pesares de la vida;
él trajo, cual paloma, desde el cielo
el bálsamo de paz al alma herida.

3
Escucha el amoroso llamamiento
de Cristo, inocentísimo Cordero,
que vino a redimirte con su sangre
muriendo escarnecido en el madero.
(283) LOS NIÑOS SON DE CRISTO

1
Los niños son de Cristo,
lo dice el Señor
en su Palabra santa,
y nos da su bendición;
en Mateo diecinueve
Jesús dijo así:
“Dejad que los niños vengan a mí”.

CORO:
Señor te pedimos
nos des más de tu amor,
nos hagas niños fieles,
nos des tu dirección;
que siempre estemos prestos
para glorificar
tu nombre, a cada paso,
y por la eternidad.

2
El reino de los cielos
es nuestra mansión,
en donde moraremos
con Cristo el Señor.
Allí le cantaremos
con toda devoción,
¡Hosanna al Rey de Gloría! ¡Ho­sanna
al Salvador!

Margarita de Valdés
(284) LOS ROMANOS LE RODEARON

1
\\Los romanos le rodearon//
los romanos le rodearon
y le crucificaron \\pero él salió
victorioso// y a los cielos ascendió.

CORO:
¡Gloria a Dios por su presencia!
¡gloria a Dios por sus promesas!
subiremos a encontrarle,
le veremos como él es.

2
Y José de Arimatea, al Señor se lo
llevó y en un sepulcro
nuevo ahí lo sepultó
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.

3
Y María Magdalena un perfume le
llevó y al pie de la tumba ahí se lo dejó
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.

4
Allá en Galilea observaron
su partida y los ángeles
dijeron así será su venida
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.
(285) LUCES DEL PUERTO

1
Entre tinieblas navego sobre
el tumultuoso mar, olas y vientos
azotan mi alma a destrozar;
mas la esperanza que abrigo,
me alienta a luchar aquí, luces
habrá en el puerto a recibirme allí.

CORO: 1ro.
Luces brillan por mí,
guiándome sobre el mar,
hasta que llegue al fin,
a mi célico hogar,
aunque cansado esté
y ruja tempestad, luces brillan
guiándome a aquella ciudad.

CORO: 2do.
Luces brillan en el puerto,
me alumbran sobre el mar,
hasta que llegue
mi barco a mi célico hogar;
aunque combatan las olas
por la cruel tempestad, luces
del puerto me llaman y guían,
guiándome a aquella ciudad.

2
Mi barco va manejado
por el piloto Jesús,
aunque me abrumen las olas,
no apagarán su luz;
tengo fijado mi rumbo
y cuando llegue allí,
luces habrá en el puerto
a recibirme a mí

3
Y al terminar mi jornada,
dicha indecible tendré;
no temeré, pues la noche,
en Cristo confiaré; y pasará
toda sombra, cuando su gloria
allí veré en las luces
del puerto brillando para mí.
(286) LUCHANDO POR LA FE

1
Por Cristo de los reyes Rey,
lucharemos con valor,
por la verdad y por el bien,
contra todo mal y error.
E incesante batallar de las huestes
la legión, de triunfo en triunfo
avanzarán: Huestes invencibles son.

CORO:
\\Luchando con valor,
venciendo por la fe,
hasta que a Cristo honor
y gloria el mundo dé//

2
Con manos fuertes empuñad,
vuestra espada que en la lid
todo enemigo abatirá,
pues alcanza el alma a herir;
Satán vencido ha de ser,
su dominio acabará,
y sus cautivos a los pies
del invicto Rey vendrán.

3
El Capitán al frente va
de las huestes de la grey,
pues su promesa cumplirá:
Con vosotros estaré; sigamos fieles
su pendón, no nos canse el batallar,
corona cada vencedor
de Jesús recibirá.
(287) LUGAR PARA CRISTO

1
Tu dejaste tu trono y corona por mí,
al venir a Belén a nacer;
mas a ti no fue dado
el entrar al mesón,
y en pesebre te hicieron nacer.

CORO:
Ven a mi corazón, ¡oh Cristo!
pues en él hay lugar para ti;
ven a mi corazón, ¡oh Cristo! ven,
pues en él hay lugar para ti.

2
Alabanzas celestes los ángeles dan,
en que rinden al Verbo loor;
mas humilde viniste a la tierra, Señor,
a dar vida al más vil pecador.

3
Siempre pueden las zorras
sus cuevas tener,
y las aves sus nidos también;
mas el Hijo del Hombre
no tuvo un lugar
en el cual reclinara su sien.

4
Tú viniste, Señor,
con tu gran bendición
para dar libertad y salud;
mas con odio y desprecio
te hicieron morir,
aunque vieron tu amor y virtud.

5
Alabanzas sublimes los cielos darán,
cuando vengas glorioso de allí;
y tu voz entre nubes dirá: “Ven a mí,
que hay lugar junto a mí para ti”
(288) LLAMAMIENTO DE SAMUEL

1
Háblame Señor
si estoy durmiendo, que pueda
yo servirte siempre fiel,
que pueda yo en tu altar
estar sirviendo, y en tu templo
vivir como Samuel.

CORO:
Despiértame del sueño para oírte,
y dame un corazón
como el de Eli, que yo
como Samuel pueda decirte:
Señor, tu siervo escucha,
heme aquí.

2
Háblame al oído que despierte
y yo como Samuel responderé;
si útil puedo serte hasta la muerte,
ordena lo que quieras, yo lo haré.

3
Mándame Señor con tu mensaje
y dame del aceite de la unción,
que lleve tu mensaje cual celaje,
y tendré como Samuel tu bendición
(289) LLANTO DE GRATITUD

1
Mi llanto embriaga
el corazón de gratitud,
por el recuerdo
que ha quedado en la cruz;
mi alma derrama
lágrimas de compasión,
al recordar lo que se hizo
en mi favor

2
Mi alma contrita
no se cansa de llorar,
llora con llanto
pero es de gratitud;
siento sollozos
en mi pecho sin cesar,
en lo profundo clamo
siempre sin hablar.

3
Tengamos siempre
muy en cuenta ese dolor,
que Jesucristo
padeció con gran amor;
llevando encima
todo el peso de maldad
fue castigado hasta la consumación.

4
Al ver el cruento sacrificio de Jesús,
no puedo menos
que llorar de gratitud,
y no teniendo más
que darle a mi Señor,
mi corazón se me quebranta
en contrición
(290) LLENA DE AMOR MI CAMINO

1
Quiero andar mi Señor
por tu senda de amor,
elevándome más y más,
por doquiera impartiendo
alegría y solaz,
pero lleno de tu bondad

CORO:
Mi sendero de amor llena hoy,
que tu Espíritu guíe mis pies,
y que siempre al cantar
lleno esté de tu amor,
el camino por donde voy.

2
Tenme cerca de ti
¡oh mi buen Salvador!
no permitas jamás, jamás,
que yo vague sin luz,
sin destino y sin paz,
mi sendero de amor llena hoy.

3
La jornada final
pronto terminará,
y no habrá más sufrir allá,
permíteme cantar
al augusto Señor.
Mi sendero de amor llena hoy

(222) JEHOVA ES MI PASTOR

1
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En delicados pastos, me hará yacer,
junto aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma,
por su senda me guiará;
por amor de su nombre
nunca me dejará.

2
Aunque en valle de sombra
y de muerte vaya,
yo no temo mal alguno
porque él conmigo está;
tu vara y tu cayado aliento me darán,
me aderezaste mesa,
no más me angustiarán.

3
Ungiste mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y tu amor
me seguirán todos los días de mi vida.

4
Llenaste de gozo el corazón;
inundaste de dicha mi alma,
y en la casa del Señor moraré yo en
dulce paz por largos días. Amén.

 

(223) JEHOVA, GRANDE ES TU NOMBRE

1
¡ Jehová, grande es tu nombre! toda
la corte celeste se goza en ti;
tus querubines, tus serafines
lucen de gloria cual Sinaí.
Dulce canción, de redención,
cantan allí ¡tu hermosura
se ve desde allí!

CORO:
(Díganlo los Santos de Dios!
sus promesas célicas son;
¡díganlo sus siervos
en santa y dulce voz!
¡díganlo sus huestes en Sión!
que Jehová reinó sobre nos;
¡díganlo los hombres
de todo corazón!

2
Jehová, grande en batalla;
ricas diademas y nutrida felicidad
son tus medallas para el que halla
la senda de tu prosperidad;
habitación de comunión reina allí
¡casa celeste de rica bendición!

3
¡Jehová, lirio del valle!
rocío suave y de tierna tranquilidad
es tu Palabra para el alma que
anhela paz y solemnidad;
tu resplandor, en su furor,
brilla de amor
así cual astro en su integridad.

4
¡Jehová, gloria del alma!
tus huellas son de ternura
y compasión,
son tus moradas sitio de calma
llena de gracia y de bendición;
oh mi Jesús, Padre de luz,
quién como tú,
¡tus maravillas son de salvación!

Lorenzo E. Salazar

(224)JERUSALEN

1
Jerusalén fortaleza de rocas
fundada en Sión,
eres de Dios escogida
y hermosa su habitación;
Jerusalén circundada
de montes plantados por Dios;
Reyes y fuertes naciones irán
a Jerusalén la santa ciudad,
vamos, unos a otros dirán,
a Sión a implorar el favor de Jehová.

CORO:
Jerusalén, Jerusalén,
descenderás del cielo de Dios,
Jerusalén, Jerusalén,
eres más luminosa que el sol
por el resplandor de Cristo
el Señor.

2
Jerusalén, que desciendes
del cielo hermosa ciudad,
donde los hijos del Dios
verdadero iremos a estar;
Jerusalén, su plaza de oro,
su mar de Cristal,
bello lugar, majestuoso sin par,
morada de luz do reina Jehová;
eres hermosa provincia ideal
do reina la paz, y la santidad.

3
Jerusalén, palacio dorado,
ciudad del gran Rey,
su construcción es oro afinado
hechura de él;
donde también serán congregados
los que aman su ley,
donde murmullo de solemnidad,
arpegio cantar y felicidad,
cantos celestes se oyen cantar,
y honor a Jesús
quien nos vino a salvar.

 

(225) JERUSALÉN OH JERUSALÉN

1
Jerusalén, oh Jerusalén
lugar de millares de encantos,
bella ciudad sin comparación,
tu gloria me fascinó, mas en tu afán
de prosperidad, tu vil corazón,
de mí, tu Dios, se olvidó.

CORO:
Oh Jerusalén, oh Jerusalén
anduve entre ti cual antorcha
revela tu luz,
mas tu corazón por su rebelión
no quiso aceptar mi amor,
por no ver mi faz delante de ti
al fin me clavaste en la cruz,
Jerusalén, oh Jerusalén,
yo tu creador soy Jesús.

2
En tu camino fui yo tu amor,
mi sombra fue tu centinela;
cántico de sublime quietud,
fue mi palabra en tu ser,
como el sol en su resplandor
fui yo tu clamor,
mi honra fue tu deber.

3
Cuando clamabas de corazón
tu llanto golpeaba mi alma
y en los momentos de humillación
manifesté mi bondad;
cuando en tus días de mocedad
llenos de placer
fui yo tu tranquilidad.

 

(226) JERUSALÉN GLORIOSA

1
Jerusalén, ciudad de Dios,
hermoso hogar, lleno de amor;
glorioso Edén, lleno de paz,
lleno de luz y glorias mil.
Descenderá de lo alto de Dios,
como una esposa ataviada en verdad.

2
Inconmovible construcción
es la ciudad de nuestro Rey.
Preciosas piedras jaspe son
resplandecientes como cristal;
son doce puertas que abiertas están,
y doce ángeles guardan su entrar.

3
La claridad y luz de Dios
existe en ti en plenitud,
para alumbrar eternamente,
día y noche sin cesar;
ni sol ni luna nos alumbrará,
Cristo el Cordero lumbrera será.

4
Morar allá será un placer,
teniendo a Dios por nuestro Rey,
viviendo en paz, donde jamás
podrá la muerte penetrar.
No habrá más llanto, clamor ni dolor,
Cristo Jesús nuestro todo será.

5
Jerusalén, nueva ciudad,
se encierra en ti la santidad,
pues no entrará el que hace mal,
habla mentira y falsedad,
sólo el que obra justicia en verdad,
y se halle escrito en el libro de Dios.

Ponciano Gallego V.

 

(227) JESUCRISTO ES DIOS

1
Las Escrituras son la luz
desde el principio, que Jesucristo
es el Padre y el Hijo,
él es el mismo ayer y por los siglos,
él es la vida, el camino y la verdad,
él es el Verbo, el Alfa y Omega,
él fue el que hizo los cielos y la tierra,
antes que el día naciera, él ya era,
y lo será por toda la eternidad.

CORO:
¡Oh gloria a Dios amén!
por Cristo Jesús nos ha
impartido de su gracia y su luz,
la luz que alumbra al mundo;
volverá otra vez, es Jesucristo, él,
quien vendrá y no son tres.

2
El verso uno del capítulo primero,
nos dice Juan el amado
en su Evangelio, que en el principio
era el Verbo y éste Verbo era Dios;
en el capítulo cinco, verso veinte,
de la primera de San Juan,
ahí no miente, ahí revela el Misterio
claramente, que Jesucristo
es el verdadero Dios.

3
Dios se presenta como Padre en
el principio, Dios hecho carne se
presenta como Hijo, el mismo Dios
se manifiesta como Espíritu,
y estos tres, una misma cosa son.
Creéis en Dios, cree también
en Jesucristo; que Dios estaba en
el seno de su Hijo, pues Jesucristo él
mismo así lo dijo, que él y el Padre
una misma cosa son.

Lorenzo E. Salazar

 

(228) JESUCRISTO ES EL NOMBRE

1
En el mundo hay un nombre
que da salvación y fe,
Jesucristo es el nombre,
en que yo me bauticé.

CORO:
Oh, que bello es el ejemplo,
que en el río Jordán nos dio;
al subir él de las aguas,
el Espíritu bajó.

2
Jesucristo, de treinta años
de edad se bautizó,
y al instante una paloma
de los cielos descendió.

3
Jesucristo, es el nombre
que debemos invocar,
sepultando los pecados
en lo profundo del mar.

4
Jesucristo, es el nombre
en que se han de bautizar
los que quieran apartarse,
de éste mundo de maldad.

5
Antes de subir al cielo
a sus apóstoles les dio
un muy grande mandamiento,
que en los Hechos se cumplió.

 

(229) JESUCRISTO ES MI GUIA

1
Con la sangre preciosa,
que en la cruz derramó,
una senda gloriosa
Jesucristo marcó;
yo por eso camino,
sin temor de caer;
pues mi Cristo divino,
me sostiene incansable
con su santo poder.

CORO:
Con angustia y dolor
así voy caminando,
en mi Cristo esperando
que me guarde en su amor;
en su ejemplo marcado
he cifrado mi anhelo,
para llegar al cielo
donde está mi Señor.

2
Como el suave perfume
de las flores de azahar,
como el óleo divino
esperando en su altar,
así son las palabras
de los hijos de luz,
de los que han alcanzado el feliz
refrigerio en la paz del Señor.

3
Jesucristo es mi guía,
Jesucristo es mi luz, es toda mi
alegría, es toda mi salud; a su lado
yo quiero para siempre vivir,
pues en él sólo espero que recoja
mi alma al dejar de existir.

 

(230) JESÚS ALZO MI CARGA

1
Al paso de los males
a Cristo me acerqué,
y en él arrepentido
perdón y paz hallé;
mis ruegos escuchando,
ayúdame Señor,
pues él alzó mi carga
y libre me dejó.

CORO:
Jesús alzó mi carga,
¡pues yo no pude más!
entonces puso en mi alma
su tierna y dulce paz;
mis inquietudes todas
las vi desvanecer,
huyendo para siempre
por Cristo y su poder.

2
Mi suerte en el futuro
ligada está con él,
y en mis caminos todos
anhelo serle fiel;
y así mi vida amarga
dulzura halla en Jesús,
pues él quitó mi carga,
llevándome a su luz.

3
A veces mi sendero
tortuoso y duro es,
y marcho sin ayuda
en densa lobreguez;
mas alzo mi plegaria
buscando compasión,
en Cristo hallo consuelo,
amor y redención.

 

(231) JESÚS DIVINO

1
Jesús Divino, fiel y benigno,
estoy rendido ante tus pies;
vengo a expresarte mi gratitud,
tu amor sin igual
me ha dado la paz
que en el mundo no hallé.

CORO:
Con todo mi corazón
te doy mi canto,
pues no hallo buen Señor,
como pagarte.

2
Sufriste muerte por salvarme,
tu sacrificio me redimió;
seguirte quiero, buen Salvador,
pues quiero llegar
a aquella mansión,
donde moras Señor.

3
Allá en el cielo donde tú reinas,
tendré la dicha de contemplar
tu rostro hermoso,
lleno de amor;
contigo estaré gozándome así,
por los siglos, amén.

 

(232) JESÚS EL REY DE GLORIA

1
Jesús el Rey de gloria
al mundo descendió;
tomando forma de siervo,
al polvo se humilló;
él vino a los perdidos,
a aquel que enfermo está;
él es por siempre eterno,
el mismo que vendrá.

CORO:
Sólo por fe en Jesús,
y por gracia salvo podrás tú estar;
si en su nombre te bautizas,
en su reino tú entrarás.

2
El sana a los enfermos,
y vista a los ciegos da;
él limpia a los leprosos,
y el muerto vivirá, tan sólo con su
Palabra el mundo hablará.
El es por siempre eterno,
el mismo que hoy está.

3
Es Cristo el fundamento de la
Iglesia espiritual,
que lleva su doctrina
sin quitarle ni agregar;
de la Iglesia que no duerme,
que siempre en vela está;
apartada de los vicios y de toda
iniquidad.

4
Es grande el misterio
y sin contradicción,
que Cristo y Dios son uno,
el mismo Rey de Sión;
él es desde el principio
el mismo que hoy está;
él es por siempre eterno,
el mismo que vendrá.

Marcial de la Cruz

 

(233) JESÚS ES DIOS
1
Sólo Jesucristo es Dios,
y ninguno otro hay;
ni en el cielo, ni en la tierra,
ni en lo profundo del mar.
Es autor del universo,
que al hombre vino a salvar;
el que se está preparando,
para venir a juzgar.

CORO:
Y la Iglesia de su nombre,
la que Cristo estableció,
es la puerta que está abierta,
aunque hay otras muchas
puertas que no prevalecerán;
y si han estado abiertas,
Cristo las viene a cerrar.

2.
Muchos niegan hoy a Cristo,
y anuncian la Trinidad
con palabras arrogantes,
que son pura vanidad;
que engañan la humanidad,
que no quieren adorar
en Espíritu y verdad.

3
Pero si se arrepienten,
Cristo les perdonará;
los traerá a su redil,
él mismo los guiará.
Hemos de ser un rebaño,
y un Pastor habrá de ser,
el que cuida nuestras almas,
porque todos somos de él.

4
Su evangelio queda expuesto
a toda conciencia humana,
que los que han de creer en Cristo,
que sea ahora, y no mañana.
Es el día de salvación,
el que Cristo estableció;
que si oyeres hoy su voz,
no hagas duro el corazón

 

(234) JESÚS GRACIAS TE DOY

1
Cuando Cristo me halló
hundido en el pecado,
su mano me extendió
y así me ha libertado.

CORO:
Jesús, gracias te doy
por haberme libertado,
por haberme sacado
de aquella perdición;
donde no había paz,
sólo llanto y dolor,
ahora yo me gozo
contigo gran Señor.

2
Lo que antes para mí
era ganancia vil,
lo tengo por basura
sirviendo a Cristo aquí.

3
Crucificado estoy
con Cristo mi Señor,
a él sea la honra y gloria
por su amor.

Baldemar Rodríguez

 

(235) JESÚS ME HABLO

1
Cuando yo vine al Salvador,
todo mi corazón le di;
sentí hasta entonces ya ser digno
de ver su rostro y ser feliz.

CORO:
\\ Pero él me habló;
Jesús me habló,
diciendo: “Hijo ven a mí”//

2
Ahora todo ser humano,
que quiera entrar en su mansión,
debe de confesar su nombre,
y rendirle toda adoración.

3
Y cuando estemos en el cielo,
Jesús allí me esperará,
diciendo: “Hijo, siervo bueno,
conmigo aquí vas a morar”.

Francisco F. Llorente

 

(236) JESÚS TE HABLA A TI, PECADOR

1
Jesús te habla a ti, pecador,
escucha su voz si tú crees;
no dejes de creer que sólo por él
podrás alcanzar salvación.

CORO:
Sólo Dios podrá salvarte
de tu maldad,
en Jesús reconciliando
tu alma está.
Ahora es el día aceptable,
ven a él sin tardar;
ya no esperes que otro te hable,
porque a él cuentas darás.
Sólo por Cristo podrás alcanzar,
de esa fuente que fluyendo está
agua de vida a la humanidad,
por su caridad.
Ya no detengas a tu corazón,
dale hoy toda libertad,
y verás al Señor y el bautismo
en su nombre hallarás.

2
Si sientes de Dios el amor,
y tu corazón listo está,
confiesa en verdad
que hay santidad ,
en Cristo nuestro Salvador.

3
Sólo Dios te puede guiar,
y tu alma avisándote está;
que en Cristo Jesús se encuentra
la luz, acéptalo hoy en verdad.

 

(237) JOB

1
Había un varón llamado Job,
santo y temeroso de Dios;
decía confiado en el Señor,
elevaba hacia el cielo su voz.

CORO:
Desnudo nací así tornaré,
pues nada me podré llevar;
el Dios de los cielos todo me ha
dado: gozo sublime sin par.
Ahora que Dios me ha recogido,
gloria a su nombre daré,
aunque mi cuerpo se halle afligido,
siempre en Jehová yo confiaré.

2
Su cuerpo fue afligido por Satán,
borrando toda su prosperidad;
mas este gran patriarca en su afán
decía, confiado en verdad.

3
Aun su compañera lo afligió,
no tuvo de este siervo compasión,
maldice a Dios y muérete clamó,
mas Job te contesta en reprensión.

4
Jehová amaba a Job de corazón,
mas para reprender a Satanás,
mostróle que aún en la aflicción,
su siervo no era falaz.

 

(238) JÓVENES CRISTIANOS

CORO:
\\Jovenes cristianos
canten con amor,
díganle a la gente
de Cristo el Señor,
que él nos ama y ofrece perdón,
que Cristo cambia
nuestro corazón//

1
Abre una ventana… y sonríe el sol,
y dile a la gente, que mi Jesucristo
está en tu corazón.

2
Al despertar la aurora… eleva
una oración, Padre eterno y santo,
hoy usa mi vida y mi corazón

Rafael Espinoza

 

(239) JUBILOSAS NUESTRAS VOCES

1
Jubilosas nuestras voces
elevemos con fervor,
para dar la bienvenida
a los siervos del Señor.

CORO:
¡Bienvenidos! ¡Bienvenidos!
adalides de Jehová;
parabienes no fingidos
la congregación os da.

2
Bienvenidos los campeones
de la fe y la verdad,
a quien nuestros corazones
hoy les brindan su amistad.

3
Bienvenidos los soldados
de las huestes de Jesús,
los que luchan denodados
por el triunfo de la luz.

4
Uno sólo es nuestro anhelo,
trabajamos con tesón,
por hacer que el Rey del cielo
reine en cada corazón.

 

(240) JUNTO A TI, SEÑOR

1
Señor, encuentro todo en ti,
junto a ti quiero vivir,
tu presencia yo sentir
junto a ti, Señor, junto a ti.

CORO:
Quiero andar cerca de ti,
junto a ti quiero vivir;
y morir cerca de ti,
junto a ti, Señor, junto a ti.

2
Aunque débil soy Señor,
tu poder me da valor;
satisfecho yo estaré,
si tú estás junto a mí, junto a mí.

3
A través del mundo cruel,
quiero siempre serte fiel;
quiero tu carga llevar,
tuyo ser, Señor, tuyo ser.

4
Cuando ya mi frágil ser
cese aquí de padecer,
llévame mi buen Pastor
junto a ti, Señor junto a ti.

 

(241) JUNTO AL LAGO DE GENESARET

1
Junto al lago de Genesaret,
un varón lleno de compasión,
caminaba hacia Nazaret,
predicando la real salvación.

CORO:
¡Señor! ten piedad de mi alma,
tu voz para mi es amor;
por lo tanto,
sostenme con tu gran poder,
para siempre morar bajo tu
resplandor.

2
Su morada era en soledad,
porque el hombre fue su malhechor;
un varón despreciado en verdad,
fue el Cristo, varón de dolor.

3
Para el rico y para el rey,
su mensaje divino era atroz;
mas el pobre gentil, sin la ley,
era la voz bendita de Dios.

4
Todos se burlaban de él,
al oír que su Padre era Dios;
pero al ver su muerte tan cruel,
vieron que era el Hijo de Dios.

Lorenzo E. Salazar

 

(242) JUVENTUD, LUCHAD POR CRISTO

1
Jóvenes, trabajemos y ensalcemos
a Jesús, anunciándole
al mundo que él es la verdad.
Sufriendo por su causa,
enseñando de su luz,
revestidos con la cota, fe,
justicia y caridad.

CORO:
Juventud,
vamos todos luchando
con las armas
de nuestro Salvador,
caminemos siempre listos
con valor, a combatir.
Luchando contra el tentador.
Juventud con fervor sigamos
siempre, alabando
y ensalzando al Creador,
y al fin llegaremos
a la célica mansión.
Con Cristo nuestro Salvador.

2
Siempre firmes y adelante,
levantando el pendón,
proclamando con justicia
la Palabra del Señor.
El es bueno y compasivo,
nos protege con amor,
y si a él nos allegamos,
nos espera galardón.

3
Juventud, es necesaria
la firmeza en el Señor,
esforcémonos peleando
contra el fiero tentador;
el que vence,
él es digno de su reino
y de su amor,
y le espera una corona allá,
eterna de salvación.

(216) ID POR TODO EL MUNDO

1
Id por todo el mundo,
llevando el evangelio,
habiéndole a la gente
de su gran poder,
decirles del bautismo,
del Espíritu Santo,
hablando del milagro
que él ha hecho en mí.

2
Id y haced discípulos,
cumpliendo la gran comisión,
que guarden estas cosas
en su corazón,
que se puedan multiplicar,
con el tiempo fructificar,
que cada día aumente un alma más.

CORO:
Les hablaré, explicaré de ti,
les cantaré, les diré de ti.

Lino Lopez
(217) INDELEBLE

Indeleble y grabada en mi alma,
y que nada habrá de borrar;
está Cristo, bendita tu obra
que mi vida ha venido a cambiar.
Aunque pasen y pasen los años,
en mi pecho habrá de vibrar,
tu potencia que me ha transformado,
de la cual no me quiero apartar.

CORO:
\\lndeleble es tu gracia divina,
indeleble es tu amor sin igual;
indeleble ha de ser en mi senda
tu promesa de vida eterna!//

2
Muchas veces mi senda es oscura,
y te busca con ansia mi ser,
implorando Maestro tu ayuda,
porque solo siento perecer;
y al buscar a tu lado el consuelo
que ansío en mi padecer,
de tu mano recibo Dios mío,
indeleble y sublime poder.
Y por eso te sigo, Maestro,
y mi anhelo más grande será,
día a día entregarte mi vida,
sujetándola a tu voluntad;
pues tu gloria y tus maravillas,
la presencia de tu majestad,
tu amor santo que me ha sostenido,
indeleble en mi vida será.

Efraín G. Valverde
(218) INDIGNO

1
Indigno yo era de verte Señor,
y tu voz no podía escuchar,
imposible me era comprender
tu amor,
que en la cruz
nos viniste a expresar.

CORO:
Indigno, indigno en el pecado,
y en la maldad así viví,
solitario y muy triste moría sin ti,
mas tu amor me hizo salvo
en verdad.

2
El pecado creciendo,
de Dios me apartó,
y extraviado por sendas de error,
conducía mi vida a la destrucción;
pero en Cristo encontré salvación.

3
Con su sangre divina el pecado mató,
y al hombre así pudo salvar,
con su sangre preciosa
mi alma limpió, me hizo digno,
y te quiere llamar.
(219) INVOCACIÓN

1
Yo vengo a ti
implorando tu bendición;
quiero servir en tu viña Señor;
dame por siempre la fe e inspiración,
y llena mi alma de tu grande amor.

1er. CORO:
Oh, mi Jesús,
dame siempre gran valor,
para seguir ocupado
en tu labor;
quiero lograr mayor triunfo
al trabajar,
y para siempre
en el bien perseverar.

2do. CORO:
¡Oh mi Jesús, dame luz!
dame siempre de tu amor
y valor, para seguir y vivir
ocupado en tu labor, oh Señor,
quiero lograr y sacar mayor
triunfo al trabajar, más y más,
y para siempre
en el bien perseverar.

2
Si tu Palabra ilumina
siempre mi ser,
podré alcanzar
tu grande salvación;
y al fin, Señor,
podré yo tu rostro ver,
y para siempre vivir en tu mansión.

3
Lámpara es tu Palabra
aquí a mis pies, que me guiará
para siempre, oh Señor.
Y tú recibe, oh Dios,
mi ferviente prez,
pues yo te imploro
buscando tu amor.

Maclovio Gaxiola L.
(220) IRÉ SI JESÚS VA CONMIGO

1
Podrá no ser allí do peligros
hay que hallar,
podré feliz estar
y en la calma aquí morar;
mas una cosa sé,
que en sombras o en placer,
si él va conmigo, iré por doquier.

CORO:
SI él va conmigo
yo Iré por doquier,
el cielo estará doquiera
yo esté con mi Jesús.
Es un privilegio
poder llevar su cruz,
iré si Jesús va conmigo
por doquier.

2
Acaso he de Nevar
la palabra de salud
a todos los que luchan
en medio de inquietud;
mas si esto es mi deber,
gozoso lo he de hacer
y si él va conmigo, iré por doquier.

3
Mas si es mi parte
aquí dentro del hogar
llevar la cruz que muchos llevan
aún más allá del mar, mi fe podré
probar, y siempre haré saber que
si él va conmigo, iré por doquier.

4
Los juicios del Señor
no me toca discutir,
mi parte es su camino
constante aquí seguir;
mas ir o aquí quedar,
lo puedo todo hacer,
y si él va conmigo, iré por doquier.
(221) IREMOS POR TODO EL MUNDO

1
Mirad la pobre humanidad,
que vaga en densa obscuridad,
anhela ver su libertad,
mas ¿cómo la encontrará?

CORO:
Iremos por todo el mundo,
llevando el mensaje de amor;
naciones y pueblos esperan
la luz verdadera de Dios.

2
Oíd, hermanos, el clamor
de los que vagan en error;
perdidos en pecado son
sin esperanza y salvación.

3
Sedientos vemos por doquier,
ansiosos ya de conocer
del evangelio el gran poder
que trae luz y libertad.

4
Oh, mensajeros del Señor,
las buenas nuevas proclamad,
decid que Cristo vino a dar
la luz que busca el pecador.

5
Rogad, hermanos al Señor,
que envíe obreros de valor;
Jesús muy pronto volverá,
nuestros esfuerzos premiará.

(199) HABLA JESÚS AMANTE

1
Habla Jesús amante, habla
a mi corazón, en tonos delicados
de amor y de bondad;
constante a mi derecha te siento
estar en mí, y quiero en mi alabanza
muy cerca estar de ti.

CORO:
Yo quiero oír el eco
divino de tu voz,
tu voz que a los cautivos
concede libertad;
yo quiero ahora mismo
el dulce murmurar,
que diga a mis oídos
que no me has de dejar.

2
Consérvame por siempre
en plena santidad,
radiante de alegría
de amor y de bondad,
ansiosa el alma mía tu voz escuchará,
y estando en tu presencia
tu nombre alabará.

3
Habla Jesús amante,
tu voz escucharé,
tonos de amor desea
sediento el corazón;
yo quiero consagrarte
mi entero porvenir,
pues se que tu reinado
muy pronto ha de venir.
(200) HAS OÍDO SEÑOR MIS ORACIONES

1
Has oído Señor mis oraciones,
por fortuna has oído mi clamor,
pues derrama tus ricas bendiciones;
dame fe y alegría mi Señor,
no pretendo riquezas con polilla
o los bienes terrenos que se van.
\\Quiero sí, que me des sabiduría,
así como le diste a Salomón//

2
No pretendo Señor cosas terrenas,
no pretendo mi Dios más que tu amor;
que enseñe las cosas
que son buenas que edifican,
dan vida y dan valor;
yo no dudo Señor,
que tú has oído
mis humildes plegarias y oración.
\\Nlo lo dudo Señor,
porque he sentido
que me has dado tu amor
y tu perdón//

3
Yo espero Señor
que me sostengas en las luchas
y en pruebas y en dolor;
que al andar en tu senda nos aliente,
el poder que nos da tu Santo amor;
te suplico Señor con toda mi alma,
que contestes mi humilde petición.
\\Que derrames
tus ricas bendiciones
y al final tengamos vida
en tu mansión//.
(201) HASTA EL FIN LUCHARE

1
Al Señor yo le quiero servir,
porque sé que él me puede salvar;
pues promete llevarme a vivir,
donde siempre le pueda mirar.

CORO:
He peleado la batalla, Señor:
Le diré mi carrera al terminar,
y también he guardado la fe,
sólo espero me vengas a llevar.

2
Con aquellos que no tienen fe
en el mundo tendré que luchar,
pues yo siendo nacido de Dios,
de su amor no me quiero apartar.

3
Todo lo que tendré que sufrir,
esto no se podrá comparar,
con la gloria que Cristo al venir,
a su pueblo le tendrá que dar.

4
La corona de justicia ya está
preparada al que luche hasta el fin,
el Señor justo juez la dará,
en el día que tendrá que venir.

Emeterio Reta G.
(202) HAY MUCHAS ALMAS AQUÍ

1
Hay muchas almas aquí
que todo quieren llevar,
quieren tener salvación,
y no la quieren buscar.
Ya pronto viene el Señor,
¿qué cuenta le iremos a dar?
si no han tenido perdón,
ya no lo van a encontrar.

CORO:
Sé hoy salvo en Jesús,
recibe de él la luz,
porque es un don celestial;
no esperes ya morir,
para después sufrir,
sé salvo hoy del mal.

2
Si alguna alma hay aquí,
a Cristo quiere aceptar,
si ha creído hoy así,
se tiene que bautizar.
El bautismo en Jesús
tiene promesa en verdad;
Cristo ha ofrecido dar luz,
por toda la eternidad.

3
Diversas cosas a ti,
la vida te han de estorbar;
pero Jesús dice así:
Que él te puede perdonar.
Si aceptas hoy al Señor,
la vida te puede dar;
si vives siempre en su amor,
nada te podrá faltar

4
Después a Dios servirás
con todo tu corazón;
el mal jamás desearás,
tendrás ya nueva expresión.
Si amigos llegas a ver,
o a cualquier familiar,
esto será tu placer,
de Cristo le vas a hablar.
(203) HAY PODER EN JESÚS

1
¿Quieres ser salvo de toda maldad?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
¿quieres vivir y gozar santidad?
tan sólo hay poder en Jesús.

CORO:
Hay poder, poder,
sin igual poder en Jesús,
quien murió;
hay poder, poder,
sin igual poder,
en la sangre que él vertió.

2
¿Quieres ser libre de orgullo
y pasión?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
¿quieres vencer
toda cruel tentación?
tan sólo hay poder en Jesús.

3
¿Quieres servir a tu Rey y Señor?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
ven y ser salvo podrás en su amor,
tan sólo hay poder en Jesús.
(204) HAY UN CUADRO SINGULAR

1
Hay un cuadro singular
en mi mente del altar:
Es mi madre viendo el Libro
de mi Dios;
mis hermanos en redor
le contemplan con amor,
escuchando aquella tierna
y dulce voz.

CORO:
Con fervor cantaré
los mensajes del gran Libro
de mi Dios,
pues mi madre me enseñó
a tener en él gran fe,
al oír del buen Jesús
la tierna voz.

2
¡Oh, recuerdo sin igual!
el cariño maternal,
con amor y gratitud recordaré;
y con tierna devoción
hoy repito la canción,
que gozoso de sus labios escuché.

3
Su piedad recordaré,
y jamás olvidaré
de mi hogar la sacrosanta
comunión;
y de ese libro de mi Dios
cantaré con dulce voz,
recordando la materna devoción

4
Me complazco al recordar
que mi madre sin cesar
de aquel Libro nos hablaba
con fervor;
y su llanto al descender,
sobre el Libro iba a caer,
testimonio de piadoso
y grande amor.

E.P. Muñoz
(205) HAY UNA CIUDAD

1
Hay una ciudad
muy grande y hermosa,
gloriosa ciudad donde no habrá sol,
allí sólo irán los que son lavados
con la sangre preciosa
de mi Salvador.

CORO:
Oh, yo quiero ir,
a esa ciudad
donde morarán
los hijos de Dios;
yo quiero vivir
junto con los santos,
mi anhelo es estar,
para siempre allí
con mi Salvador.

2
La vida de allí será mas preciosa,
no habrá más sufrir ni tribulación;
solamente habrá coros celestiales
cantando alabanzas
para nuestro Dios.

3
Gozoso aquí voy,
con grande esperanza
muy pronto llegar a esa ciudad;
yo quiero entonar
con todos sus santos
gloriosa alabanza
para nuestro Dios.
(206) HAY UNA SENDA

1
Hay una senda
que el mundo no conoce,
hay una senda
que yo pude encontrar;
en Cristo tengo
la salvación de mi alma,
en Cristo tengo salud y libertad.

2
Por fin llegué Señor a tus moradas,
para que cumplas
en mí tu voluntad;
en Cristo tengo la salvación
de mi alma,
en Cristo tengo salud y libertad.

3
Mis amistades, amigos y parientes,
fueron las gentes que yo relacioné,
me abandonaron
por causa de su nombre,
cuando supieron
que a Cristo me entregué.

4
Aquel camino de tantos sufrimientos,
aquel camino que el mundo
me mostró, fue transformado
en aquel feliz momento,
cuando mi Cristo a mí me redimió.
(207) HAZ LO QUE QUIERAS DE MI, SEÑOR

1
Haz lo que quieras de mí, Señor,
tú el alfarero, yo el barro soy;
dócil y humilde anhelo ser,
cúmplase siempre
en mí tu querer.

2
Haz lo que quieras de mí, Señor.
Mírame y prueba mi corazón;
lávame y quita toda mi maldad
para que pueda contigo estar.

3
Haz lo que quieras de mí, Señor,
tuyo es, ¡oh Cristo! todo poder;
cura mis llagas y mi dolor,
tu mano extiende y sanaré.

4
Haz lo que quieras de mí, Señor,
dueño absoluto de mí, tu sé;
del paracleto dame la unción,
y el mundo a Cristo
pueda en mí ver
(208) HERMANOS A LUCHAR

1
Orad fieles hermanos,
prosigamos la lucha;
salgamos a los campos
a sembrar la verdad;
a buscar nuevas almas
que se humillen a Cristo,
y sacarlas del fango,
del mundo de maldad.

CORO:
Alzad, alzad, alzad
vuestra bandera,
vosotros sois testigos
de su grande poder.
Un año más de afanes,
sin duda nos espera;
la cruz de Jesucristo
llevemos por doquier.

2
¡Sabéis cuánto se sufre!
¡sabéis cuánto se llora!
pero el deber impera:
Salid a trabajar;
las almas nos esperan,
fallecen en pecado;
esperan el alivio de su eterno llorar.

3
Sembremos la semilla,
sembremos dondequiera,
quizá encuentre tierra donde
pueda nacer;
sabemos que no es nada el que
siembra o el que riega
sino el Dios divino,
que la hace crecer

4
El premio nos espera,
luchemos con empeño,
el día ya se acerca,
la higuera brota ya;
el clamor de los pueblos
se escucha por doquiera,
y las gentes con ansia
buscan un más allá.

5
Con grande regocijo
unidos estuvimos,
unidos nos gozamos
todos en comunión;
y así sus bendiciones
todos las recibimos;
mas el deber nos lleva
a cumplir nuestra misión.

Fidel Garza Elizondo
(209) HIMNO DE CONVENCIÓN

1
En la lucha que Cristo nos llama,
nuestras manos llevemos unidas.
Arda viva en nosotros la flama
que redima y caliente otras vidas.

CORO:
A la voz de su amor respondamos
y a su ritmo nuestra alma camine;
al llamado de Cristo acudamos
y su luz nuestra senda ilumine.

2
Despleguemos la fe y los ideales
que el Señor
con su sangre esculpiera,
y cantemos en notas triunfales,
el amor que en la cruz floreciera.

3
Y vayamos camino adelante
sosteniendo la antorcha encendida,
y al marcar nuestro paso triunfante
proyectemos la cruz en la vida.

Francisco Estrello
(210) HISTORIA DE ESTER

1
Por su gran misericordia
.con su pueblo Israel,
quiso Dios en aquel tiempo
dar el reino a Ester,
a Etiopía, Media y Persia
trajo Dios su bendición,
pero su pueblo en ayuno
imploraba compasión.

CORO:
También yo con mis doncellas
en luto me postraré,
y a Jehová plázcale hacer
conmigo su voluntad,
ante mi Señor el Rey
humilde me postraré,
y si fuera su voluntad
que yo muera, moriré.

2
Vino Ester al rey Asuero
y éste su cetro extendió,
siendo esto por señal
que gracia en ella encontró,
pídeme pues lo que quieras
que todo te lo daré,
y a Jehová el Dios de tu pueblo
yo también adoraré.

Arnulfo Velazquez
(211) HOGAR DE MIS RECUERDOS

1
Hogar de mis recuerdos,
a ti volver anhelo;
no hay sitio bajo el cielo
más dulce que el hogar.
Posara yo en palacios,
corriendo el mundo entero,
a todos yo prefiero mi hogar,
mi dulce hogar.

CORO:
¡Mi hogar, mi hogar,
mi dulce hogar!
no hay sitio bajo el cielo
más dulce que el hogar.

2
¡Allí la luz del cielo
desciende más serena,
de mil delicias llena
la dicha del hogar!
allí las horas corren
más breves y gozosas,
allí todas las cosas
recuerdan sin cesar.

3
Más quiero que placeres,
gozar en tierra extraña,
volver a la cabaña
de mi tranquilo hogar.
Allí mis pajarillos
me alegran con sus cantos;
allí con mil encantos,
está la luz de paz
(212) HUBIERA QUIEN

1
Hubiera quien
su vida consagrara a Dios,
y le implorara cada día en su oración.
Hubiera quien obedeciera a su voz
y se entregara en verdad
de corazón.

CORO:
¡Hubiera quien experimentara
el tormento cruel,
o padeciera en la forma
que sufrió Jesús!
hubiera quien considerara
el dolor de aquel,
hubiera entonces quien luchara
por la cruz.

2
Hubiera quien
pudiera Dios recomendar,
para vestirlo de poder y de virtud.
Cubrirlo de su gracia para predicar
este evangelio que da vida y salud.

3
Hubiera quien
clamara al trono celestial,
rogara a Dios por este mundo
de maldad;
hubiera quien
se acercara al manantial,
e intercediera por toda
la humanidad.

4
El Salvador nos ha mostrado
su bondad, nos ha impartido
de su Espíritu también.
Podría él toda su gloria y majestad
.manifestarla si tan sólo
hubiera quien
(213) HUBO QUIEN POR MIS CULPAS

1
Hubo quien por mis culpas
muriera en la cruz
aun indigno y vil como soy;
soy feliz,
pues su sangre vertió mi Jesús,
y con ella mis culpas borró.

CORO:
Mis pecados llevó en la cruz,
do murió el sublime,
el tierno Jesús:
Los desprecios sufrió
y mi alma salvó,
él cambió mis tinieblas en luz.

2
El es tierno y amante,
cual nadie lo fue,
pues convierte al infiel corazón:
Y por esa paciencia,
y ternura yo sé,
que soy libre de condenación.

3
Es mi anhelo constante
a Cristo seguir:
mi camino su ejemplo marcó;
y por darme la vida él quiso morir,
en su cruz mi pecado clavó.
(214) HUESTES DEL CELESTE REY

1
Huestes del celeste Rey,
potentes avanzad,
contra el mal luchando,
siempre en Cristo fiando;
su bandera alzad,
y por doquier el hombre esté
su evangelio proclamad.

CORO:
Marchad, marchad,
luchando contra el mal
del enemigo fiero y cruel
triunfad: Marchad,
oh huestes del celeste Rey,
con gran valor y ardiente fe.

2
Huestes del celeste Rey,
canciones entonad,
de inmortal victoria
tributadle gloría: Jefe soberano,
Cristo invicto al frente va,
a la lucha, pues marchad.

3
Huestes del celeste Rey,
la lucha cesará,
un lugar hermoso
de eterna! reposo
nos prepara
el Príncipe de Paz,
en su bondad;
a morar donde él está.
(215) HUMILDAD

1
Cuando vivía lejos de Dios
y caminaba en oscuridad,
oí una voz que a mi alma hablaba,
era mi Cristo quien me llamó.

CORO:
Dame Dios mío humillación
para cumplir aquí tu misión;
porque sin ti, Señor nada soy,
si algo tengo es por tu amor.

2
Su dulce voz se oía así:
“Venid a mí a descansar,
lleva mi yugo en tu cerviz,
sé humilde y manso, como yo soy”.

3
En el camino de mi Señor,
a cada paso oigo su voz,
que con ternura me hace entender,
que sea humilde de corazón.

4
Voy por la senda que él me marcó,
ahora comprendo su voluntad,
quiero servirle en santidad,
para llegar a su mansión.

Efraín G. Valverde

(184) GALARDÓN

1
Espera al pecador mi Señor,
le quiere perdonar su maldad,
quiere darle hoy
de su gran bondad,
no desprecies jamás esta verdad.

CORO:
Galardón tengo en gloria,
donde está mi Jesús, mi Rey;
galardón tengo en gloria,
donde está mi Jesús, mi Rey.

2
Espera al pecador mi Señor,
que venga hasta sus pies con amor,
quiere darle hoy de su gran bondad,
quiere darle la entrada
a su mansión.

3
Si sirvo a mi Señor con lealtad,
me espera un galardón más allá;
si en la tumba estoy, y si yo fui fiel,
el Señor de allí me levantará.

4
Tan cruenta fue la muerte de Jesús,
que en una cruenta cruz expiró,
fue por ti y por mí,
lo que Dios sufrió,
nunca más le podremos a él pagar.
(185) GLORIA A DIOS

1
Gloría al humilde,
nacido en la olvidada Belén.
Gloría al que nació escondido
para lograr nuestro bien;
gloría al humilde y bendito,
eterno, santo, Emanuel, dueño,
Señor infinito, faro de Israel.

2
Cántente las flores
que animan la existencia,
llene tu presencia
los ámbitos de amor.
Óigante los pueblos
y busquen tu clemencia,
alma de los mundo,
bendito Salvador; gloria al Verbo
Santo que reina en las conciencias,
dueño de la ciencia y favor;
óyenos clemente,
perdona al inconstante,
recíbenos, amante Señor.

3
Suban humildes con nuestra voz,
férvidas gracias al Salvador,
a nuestro Rey, a nuestro Dios,
Verbo del Padre, y Padre de amor.
(186) GLORIA AL SALVADOR

1
Gloria al Salvador,
Rey de las naciones;
gloria al Salvador
en todas las misiones.

CORO:
No hay que desmayar
de lo que es verdad;
antes con más fuerza,
siguiendo a Jehová.

2
La palabra de él nos alumbrará;
porque es una antorcha,
que nos da Jehová.

3
Honremos su palabra
en todas las misiones;
Dios hará la obra en los corazones.

4
Dios acepta todo
lo que es de su agrado;
pero lo que él quiere
es un pueblo santificado.

5
Hay que retener lo que es del Señor;
esto lo obtendremos
por la comunión.

R.B. Luna
(187) GLORIA A MI JESÚS

1
Por mí sufrió el Salvador,
gloria, gloria a mi Jesús;
load conmigo al Redentor:
Gloria, gloria a mi Jesús.

CORO:
Jesús, Jesús el Salvador,
es dulce el nombre del Señor;
él me rodea con santo amor:
Gloria, gloria a mi Jesús.

2
Con mis maldades él cargó,
gloria, gloria a mi Jesús;
y en la cruz me rescató:
Gloria, gloria a mi Jesús.

3
Yo sé que perdonado estoy,
gloria, gloria a mi Jesús;
y con certeza al cielo voy:
Gloria, gloria a mi Jesús.

4
Y al concluir la lucha acá,
gloria, gloria a mi Jesús.
A mejor patria iré a cantar:
Gloria, gloria a mi Jesús.
(188) ¡GLORIA ATI, JESÚS DIVINO!

1
¡Gloria a ti, Jesús divino!
¡gloria a ti por tus bondades!
¡gloria eterna a tus piedades!
querido Salvador.

CORO:
¡Gloria, gloria aleluya!
¡gloria, gloria aleluya!
¡gloria, gloria aleluya!
a nuestro Salvador.

2
Tú me amaste con ternura,
y por mí en la cruz moriste;
con ternura me quisiste,
querido Salvador.

3
Tengo fe sólo en tu muerte,
pues con ella me salvaste;
vida eterna me compraste,
querido Salvador.

4
Te veremos en el cielo:
A vivir contigo iremos;
tu presencia gozaremos,
querido Salvador.

5
Ten valor, valor cristiano,
Cristo es tu mejor amigo:
El te llevará consigo,
Jesús es tu Señor.
(189) GLORIA AL SEÑOR

1
Hemos venido a buscar
una rica bendición;
hemos venido a gozarnos,
en esta congregación.

CORO:
Gloria cantemos, al Salvador;
dad alabanzas, al Redentor.

2
Hemos venido a esta Iglesia,
columna de la verdad;
hemos venido a gozarnos,
en el amor de Jehová.

3
Si hay un alma que sienta darle a
Cristo el corazón, hoy es el día
aceptable, para obtener el perdón.

4
Su Palabra nos enseña que nos
tengamos amor, esta es la llave
preciosa para obtener el perdón.

5
En la Palabra encontramos,
la vida y la salvación;
esto es, si nos consagramos,
por medio de la oración.
(190) GLORIA SIN FIN

1
Cuando mis luchas terminen aquí
y ya seguro en los cielos esté;
cuando al Señor mire cerca de mí,
¡por las edades mi gloria será!

CORO:
¡Esa será, gloria sin fin,
gloria sin fin, gloria sin fin!
Cuando por gracia
su faz pueda ver,
¡esa mi gloria sin fin ha de ser!

2
Cuando por gracia yo pueda tener
en sus mansiones morada de paz,
y que allí siempre su faz pueda ver,
¡por las edades mi gloria será!

3
Gozo infinito será contemplar,
todos los seres que yo tanto amé;
mas la presencia de Cristo gozar,
¡por las edades mi gloria será!
(191) GLORIA, GLORIA, ALELUYA

1
Cuando sientas que tu hermano
necesita de tu amor,
no le cierres tus entrañas
ni el calor del corazón;
busca pronto en tu recuerdo
la Palabra del Señor:
“Mi ley es el amor”.

CORO:
Gloria, gloria aleluya, gloria,
gloria aleluya, gloria, gloria
aleluya, en nombre del Señor.
Cristo dijo que quien llora
su consuelo encontrará;
quien es pobre, quien es limpio,
será libre y tendrá paz.
Rompe pronto las cadenas,
eres libre de verdad,
empieza a caminar.

3
Si el camino se hace largo,
si te cansas bajo el sol,
si en tus manos no ha nacido
ni la más pequeña flor,
coge mi mano y cantemos unidos
por el amor, en nombre del Señor.
(192) GLORIOSA COMUNIÓN

1
Jesús vino al mundo
a darnos salvación,
y a damos el don de su Espíritu
también,
fundando una patria y una linda
mansión,
donde cantan los santos y a Dios
dicen amén.

CORO:
¡Cuan glorioso!
en comunión los santos,
alabando al santo y digno Dios,
do por siempre entonaremos
cantos, y vibrará constante
el eco de la voz.

2
Mi Cristo promete
la dicha permanente,
a todo creyente que le quiera servir,
en donde se goza y vive eternamente,
y en comunión el alma
con Dios ha de vivir.

3
Yo tengo esperanza
de vivir en el cielo;
con toda confianza le sirvo a mi Señor,
pues siento al cantarle
un glorioso consuelo,
y experimenta mi alma,
la paz y el amor.

Maclovio Gaxiola López
(193) GOZO EN MI ALMA

1
Ya siento mucho gozo,
ya puedo cantar; con jubilosas
voces a Cristo ensalzar;
alegres nuevas tengo
en mi alma y corazón;
¡gloria a mi Rey y Señor!

CORO:
¡Gloria a Dios! en el cielo,
¡gloria a Dios! en la tierra,
¡gloria a Dios! en lo alto,
¡gloria a Dios!
por su Espíritu Santo.

2
Ya tengo el fuego santo
del Pentecostés,
promesa indecible
de Cristo el Justo Juez;
nos trajo ricos dones, por gracia
y su amor el Santo Consolador.

3
Ya tengo un tesoro, ya quiero trabajar,
tengo la ley escrita
en mi alma no en metal,
tengo maná del cielo
y fuego espiritual;
ya puedo su nombre alabar.

Antonio Castañeda Nava
(194) GOZOSOS CANTEMOS

1
Gozosos cantemos
himnos al Señor,
porque con su sangre
él nos libertó; su sangre preciosa
él la derramó,
y todo el que crea
tendrá redención.

CORO:
¡Gloria, aleluya! demos al Señor,
porque en él se goza
todo pecador;
cuando se arrepiente
de su malvivir,
y ya en nueva vida
le puede servir.

2
Muchos son llamados a este redil,
hoy les invitamos, no quieren venir;
se encuentran contentos
en la perdición, porque no
comprenden que él da salvación.

3
Yo te estoy haciendo
esta invitación,
que vengas a Cristo,
él da redención;
si estás enfermo, él te sanará,
si te encuentras triste, te consolará
(195) GRANDE ES TU NOMBRE

1
Grande es tu nombre,
¡oh! Cristo Jesús,
con tu amor ya me diste la luz,
al morir en la cruz;
siento en mi vida un cambio feliz,
que palabras no pueden decir,
como obraste en mí.

CORO
No quiero apartarme de tu lado,
dame más fuerzas para servirte,
mi vida, alma y cuerpo
está en tus manos,
puedes usarla mi Señor.

2
Cristo, contemplo el sacrificio
en la cruz,
y el llanto brota de mi ser,
oh, que inmenso es tu amor;
nunca he podido pagarte Señor,
mas mi vida en tus manos está,
guíala con tu luz.
(196) GRANDE GOZO HAY EN MI ALMA

1
Grande gozo hay en mi alma hoy,
pues Jesús conmigo está;
y su paz que ya gozando estoy,
por siempre durará.

CORO:
Grande gozo, ¡cuan hermoso!
paso todo el tiempo bien feliz;
porque veo de Cristo
la sonriente faz,
grande gozo siento en mí.

2
Hay un canto en mi alma hoy;
melodías a mi Rey:
En su amor feliz y libre soy,
y salvo por la fe.

3
Paz divina hay en mi alma hoy,
porque Cristo me salvó;
las cadenas rotas ya están,
Jesús me libertó.

4
Gratitud hay en mi alma hoy,
y alabanzas a Jesús;
por su gracia a la gloria voy,
gozándome en la luz.
(197) ¡GRANDES COSAS CRISTO HA HECHO PARA MI!

1
Hallé un buen amigo,
mi amado Salvador,
contaré lo que él ha hecho para mí:
Hallándome perdido
e indigno pecador,
me salvó y hoy me guarda para sí.
Me salva del pecado,
me guarda de Satán:
Promete estar conmigo hasta el fin;
¡aleluya! él consuela mi tristeza,
me quita todo afán: ¡Grandes cosas
Cristo ha hecho para mí!

2
Jesús jamás me falta,
jamás me dejará,
es mi fuerte y poderoso protector;
del mundo me separo, y de la vanidad,
para consagrar mi vida al Señor.
Si el mundo me persigue,
si sufro tentación,
confiando en Cristo puedo resistir;
¡aleluya! la victoria me es segura,
y elevo mi canción: ¡Grandes cosas
Cristo ha hecho para mí!

3
Yo sé que Jesucristo
muy pronto volverá,
y entre tanto me prepara un hogar,
en la casa de mi Padre
mansión de luz y paz,
do el creyente fiel con él ha de morar;
llegándome a la gloria,
ningún pesar tendré,
contemplaré su rostro siempre allí;
¡aleluya! con los santos redimidos
gozoso cantaré: ¡Grandes cosas
Cristo ha hecho para mí!
(198) GUÍAME, OH SALVADOR

1
Guíame, ¡oh! Salvador
por la vía de salud;
a tu lado no hay temor:
Sólo hay gozo, paz, quietud.

CORO:
¡Cristo! ¡Cristo! no me dejes,
¡oh, Señor! siendo tú mi guía fiel,
seré más que vencedor.

2
No me dejes ¡oh Señor!
mientras en el mundo esté;
y haz que arribe sin temor,
do feliz por fin seré.

3
Tú, de mi alma salvación,
en la ruda tempestad:
Al venir la tentación,
dame ayuda por piedad

(179) FELIZ PROSIGO MI CAMINO

1
Feliz prosigo mi camino,
la senda que yo ignoraba;
comprendo ahora mi destino,
y el triste final que me esperaba.

CORO:
Con Cristo yo he de vivir
en su mansión eterna!,
sí, en mí siempre ha de existir
la fe, esperanza y caridad.

2
Contento está mi corazón,
y aún se siente más y más;
por Cristo encontré mi salvación,
me libró del poder de Satanás.

3
Grande es para mí el Señor,
cumplió en mí su fiel promesa;
quitó de mí todo temor,
me ha dado valor y fortaleza.

4
Ahora yo quiero seguir
siempre en su camino fiel;
aunque yo tenga que sufrir,
yo sé que él me ayudará a vencer.

Maximino Bonales
(180) FIESTA ALEGRE EN EL SEÑOR

1
¡Día de fiesta, día de gozo!
en la casa de mi Dios,
¡goza, oh alma! ¡canta alegre!
cántale a tu Salvador,
únete a los redimidos
por la gracia de su amor,
y loaremos todos juntos al Señor

CORO:
¡Ven, Señor Jesús,
oye mi clamor!
quiero contemplarte
en la mansión;
de tu bendición
llena mi canción,
mora sólo tú
dentro de mi corazón.

2
Santo Espíritu, dirige
nuestros cantos al Señor,
une nuestros corazones
llenos de tu grande amor;
quita toda la tristeza que haya
en nuestro corazón,
y unidos nos reciba el Salvador.

3
Jesús está a las puertas,
no más dude ya su grey,
nuestros ojos están viendo el
cumplimiento de su ley;
de su pueblo es demandada
pronta reconciliación,
y unidos alabemos al Señor.

4
Esperamos su venida,
y el llamado de su voz,
uniendo los corazones,
por el fuego de su amor;
y seremos transportados
para siempre a su mansión:
Loaremos para siempre
al Salvador.
(181) FIRMES Y ADELANTE

1
Firmes y adelante, huestes de la fe,
sin temor alguno, que Jesús nos ve;
Jefe soberano, Cristo al frente va,
y la regia enseña tremolando está.

CORO:
Firmes y adelante, huestes de la fe,
sin temor alguno,
que Jesús nos ve.

2
Al sagrado nombre de nuestro Adalid,
tiembla el enemigo, y huye de la lid.
Nuestra es la victoria, dad a Dios loor,
y óigalo el averno lleno de pavor.

3
Muévase potente la Iglesia de Dios,
de los ya gloriosos
marchamos en pos;
somos sólo un cuerpo,
y uno es el Señor,
una la esperanza,
y uno nuestro amor.

4
Tronos y coronas pueden perecer;
de Jesús la Iglesia fiel habrá de ser;
nada en contra suya prevalecerá,
porque la promesa nunca faltará.

J.B. Cabrera
(182) FORTALEZA DIVINA

1
Fortaleza divina viene de mi Señor,
fortaleza divina viene del Salvador.

CORO:
Me ayuda en mis pruebas y luchas,
en las horas amargas
me da consolación;
doy gracias por esta fortaleza
que viniste a darme
al morir en la cruz.

2
Cuando solo me encuentro
sin nadie junto a mí, él me da
fortaleza y me ayuda a seguir.
(183) FUENTE DE MISERICORDIA

1
Dios con su poder
afirmó los cielos y la tierra,
a las estrellas vistió de claridad,
y la expansión obra de sus manos
habla doquiera;
mas el milagro
más grande del mundo
fue el sacrificio de Jesús,
allá en la cruz.

CORO:
¡Oh manantial,
fuente de misericordia!
sol de justicia es tu compasión;
vida eternal
es la ofrenda de tu gloria,
dulce esperanza
que llena el corazón.

2
Incontables son las riquezas
de su alabanza;
casa de Dios,
feliz hogar e intensa luz;
indecibles son los misterios
que hay en lontananza;
mas el milagro
más grande del mundo
fue el sacrificio de Jesús,
allá en la cruz.

3
Roca de salud
es la ley de su tierna clemencia;
con su poder sostiene
al mundo en su lugar,
muy sublimes son las virtudes
de su gran potencia;
mas el milagro
más grande del mundo
fue el sacrificio de Jesús,
allá en la cruz.

4
Cuan sublimes
son las palabras de su fortaleza,
puso en las puertas el perdón,
por su bondad, manto de salud
puso sobre la naturaleza;
mas el milagro
más grande del mundo
fue el sacrificio de Jesús
halla en la cruz.

Lorenzo E. Salazar

(120) EL ALFOLÍ

1
Las Sagradas Escrituras
son el buen aventador;
las que guardan bien el trigo
en el alfolí de Dios.
También la Iglesia de Cristo,
la que guarda el pan de vida
y el agua de salud.

CORO:
Vamos al alfolí de Dios,
cantemos ¡Aleluya!
que el viento está soplando,
y el trigo se está apartando;
vamos al alfolí de Dios,
que el viento está soplando
y hay preparado banquete,
para los que van entrando.
Sopla, viento, sopla más
y el trigo apartarás;
sopla viento, sopla más
y la paja volará.

2
Si alguno oyere del Padre,
viene al Alfolí de Dios;
Cristo le da de comer.
Como me está dando a mí;
si hambre tienes de justicia,
oye palabra de Dios;
serás bienaventurado,
y harto de consolación.

3
El Espíritu te llama,
y la Esposa te convida,
diciéndote que de balde
bebas agua de la vida.
Y si arrepentido vienes,
por la puerta tú entrarás,
y en el nombre de Jesucristo
bautizado tú serás
.
León Morales
(121) EL AMIGO DE LOS NOVIOS

1
Amigo es Jesús de los novios,
su guía y leal protector;
los libra de males, de oprobios,
consagra y eleva su amor.
Jesús se hace uno con ellos,
les da días santos y bellos.
El novio es feliz,
la novia es feliz por él.

2
Jesús visitaba hogares
llevando la felicidad;
quitando carencias, pesares,
regando perdón, santidad.
Igual pueden estos esposos
pedir que los guarde gozosos
en santo temor,
en santo amor, con él.

3
Señor, que viniste a estas bodas,
igual que estuviste en Cana,
bendice este acto, oye todas
las preces y quita el afán.
Permite que cada carencia
se acabe en tu santa presencia,
igual que en Cana, igual que en Cana.
Amén.

Manuel J. Gaxiola
(Música del himno No. 314)

(122) EL AMOR DE DIOS
1
Más allá de humana comprensión,
meditad de Dios su dimensión;
es hermoso y amplio
en su intención,
es el grande amor de Dios.

CORO:
Amor de Dios,
tan grande y fiel,
me diste a mí la salvación;
amor de Dios,
es inmenso como la eternidad.

2do. CORO:
El amor de Dios,
que pasa toda comprensión
en el mundo y en la eternidad;
alto, sí más alto
que ese hermoso cielo azul,
es más hondo
que el profundo mar;
es tan grande que me dio
la eterna libertad,
es inmenso como la eternidad.

2
Grande fue,
que alegre hasta el suplicio,
fue por mí y fue mi sacrificio;
él me libertó de un precipicio,
el sublime amor de Dios.

3
Grande, más que mi condenación.
A mi alma dio la salvación,
de alegría llenó mi corazón
el sublime amor de Dios.

4
Hondo más que la degradación;
alto más que toda elevación;
es tan grande como la creación
el inmenso amor de Dios.
(123) EL AMOR DE DIOS

1
¡Amor! ¡Oh cuan sublime amor!
incomparable don de nuestro Dios;
como el rocío de Hermón,
así bendice Dios al mundo atroz.

CORO:
¡Divino amor! ¡Cuan dulce amor!
lleno de gracia y de plena luz;
la gloria de tu resplandor,
fue el sacrificio, allá en la cruz.

2
Sus huellas son de compasión,
misericordia eterna, sin rival,
derrama sobre el corazón
lluvias de bendición,
cual manantial.

3
Gloriosa obra de bondad,
que trajo salvación a todo ser:
Salud llena de caridad.
Fue la que sólo Dios pudo ofrecer.

4
De tal manera Dios amó
a este mundo lleno de maldad;
en el calvario lo mostró
al dar su vida por la humanidad.

Lorenzo E. Salazar
(124) EL APOSENTO ALTO

1
En un aposento alto,
con unánime fervor,
ciento veinte esperaban
la promesa del Señor.

CORO:
\\Dios manda tu gran poder//
Dios manda tu gran poder,
a cada corazón.

2
Con estruendo de los cielos
descendió la gran virtud;
todos fueron bautizados
con el Santo Espíritu.

3
Este gran poder antiguo
es del fiel, celeste don;
prometido a los creyentes
de humilde corazón.

4
Dios está restituyendo
este gran Pentecostés,
y el Espíritu sus dones
nos reparte otra vez.
(125) EL CONSOLADOR HA VENIDO

1
Doquier el hombre esté,
la nueva proclamad,
doquier haya aflicción,
miserias y dolor; cristianos,
anunciad que el Padre nos envió
el fiel Consolador.

CORO:
El fiel Consolador,
el fiel Consolador,
que Dios nos prometió,
al mundo descendió:
Doquier el hombre esté,
decid que vino ya,
el fiel Consolador.

2
La noche ya pasó, al fin brilló la luz,
que vino a disipar
las sombras del terror;
así del alma fue aurora celestial,
el fiel Consolador.

3
El es quien da salud,
y plena libertad,
a los que encadenó,
el fiero tentador;
los rotos hierros hoy,
dirán que vino ya,
el fiel Consolador.

4
¡Oh, grande eterno amor!
mi lengua débil es para poder
hablar del don que recibí,
al renovar en mí,
la imagen celestial,
el fiel Consolador
(126) EL CRISTO DE NAZARET

1
Soñé que en la playa
de un mar me vi,
era el mar de Genesaret,
la gente seguía con frenesí
al Cristo de Nazaret;
noté que los ojos del ciego abrió
y al momento le hizo ver;
yo vi que al cojo por fe sanó
el Cristo de Nazaret.

CORO:
Yo también quiero
amarle por siempre,
en él mi deleite hallaré;
me salva, me cuida y me guarda,
el Cristo de Nazaret.

2
Su amor, su ternura y compasión,
olvidarlos jamás podré;
salvóme de toda condenación
el Cristo de Nazaret;
sus manos heridas me señaló
y me dijo, “por ti sufrí”.
Rendido a sus plantas, mi ser salvó
el Cristo de Nazaret.

3
Las ondas furiosas del mar calmó
al impulso de su poder,
la turbia corriente el mandato oyó
del Cristo de Nazaret;
es dulce, bendita y serena paz
la que inunda mi pobre ser,
mi vida en la diestra potente está
del Cristo de Nazaret.

4
Ven tú que en el mar
turbulento estás,
salvación hallarás en él,
en tu alma la dulce quietud tendrás
del Cristo de Nazaret,
me ordena decirte el mensaje fiel,
que de paz llenará tu ser,
si sólo permites que more en ti
el Cristo de Nazaret.
(127) EL CUIDARA DE MI

1
¿Cómo podré estar triste,
cómo entre sombras ir;
cómo sentirme solo,
y en el dolor vivir;
si Cristo es mi consuelo,
mi amigo siempre fiel,
\\si aún las aves tienen,
seguro asilo en él?//

CORO:
Feliz, cantando alegre,
yo vivo siempre aquí:
Si él cuida de las aves,
¡cuidará también de mí¡

2
Nunca te desalientes,
oigo al Señor decir,
y en su Palabra fiado,
hago al dolor huir.
A Cristo paso a paso
yo sigo sin cesar,
\\y todas sus bondades
me da sin limitar//.

3
Siempre que soy tentado
o que en la sombra estoy,
más cerca de él camino
y protegido voy;
si en mí la fe desmaya,
y caigo en la ansiedad,
\\tan sólo él me levanta,
me da seguridad//
(128) EL DÍA DEL JUICIO

1
Se acerca un día terrible cual
ninguno,
las naciones reunidas estarán,
esperando que Dios
el Juez Supremo
a cada uno su pago le dará,

CORO:
Venid a mí benditos de mi Padre,
su voz gloriosa
mi nombre anunciará;
cuando el Señor
abra el libro de la vida,
y que mi nombre escrito
ahí estará.

2
Oh día del juicio terrible éste será,
cuántas cosas ahí se mirarán;
cuantos millones
de gente esperarán
su pago horrible en el lago infernal.

3
Muchos hermanos
que sirvieron a Cristo,
por fin sus almas
podrán ya reposar,
y muchos otros
que nunca le aceptaron,
ya sin remedio ahí lamentarán.
(129) EL DÍA QUE CRISTO ME HALLO

1
Yo perdido en el mundo vagué,
sin saber donde iría a terminar;
sin poder remediar mi dolor,
porque a Dios nunca supe buscar;
mas un día mi Cristo me halló,
y con dulces palabras me habló
\\Comprendi que yo estaba perdido
y que Cristo era mi Salvador//

2
Las riquezas que el mundo me dio,
amargura en mi alma dejó;
todo aquello que el mundo ofreció,
trajo a mi alma gran desilusión;
más un día mi Cristo me halló,
y con dulces palabras me habló
\\Comprendi que yo estaba perdido
y que Cristo era mi Salvador//

3
Si tu alma perdida está,
ven y pide a él su perdón,
no rechaces la voz del Señor,
dale hoy todo tu corazón;
y entonces dirás como yo,
que con dulces palabras te habló
\\Comprendi que yo estaba perdido
y que Cristo era mi Salvador//.
(130) EL ES MI TODO AQUÍ

1
En el pecado siempre vagué
y sin Jesús,
hasta que por su gracia
me amaneció la luz,
y desde que soy salvo,
no temo nada aquí.
Y hoy yo siento un cambio,
él es mi todo aquí.

CORO:
El es mi todo aquí, él me salvó a
mí; su paz, su amor ha puesto
en mi alma, bien lo sé;
él es mi todo aquí,
me guarda por la fe;
oh gloria a su nombre,
él es mi todo aquí.

2
Nunca jamás yo ando
en el pecado aquí,
me trae consuelo
y gozo su Espíritu así;
y él me satisface con su palabra a mí,
su sangre me ha comprado,
él es mi todo aquí.

3
Hoy quiero yo decirte
la historia de la cruz,
cómo puedes ser salvo,
creyendo en Jesús, “venid a mí,
” te llama, “venid, oh sí a mí”
él puede hoy salvarte,
él es tu todo aquí.
(131) EL ESPÍRITU SANTO

1
El Espíritu Santo se está
derramando en los corazones,
bendiciones del cielo pueden
contemplarse cual lluvia temprana;
los hermanos predican,
hablan de cosas del cielo,
y cantan y lloran;
una fiesta del cielo
es la que ahora vemos,
como el día glorioso del Pentecostés.

2
Si nosotros pedimos
la unción de lo alto,
también gozaremos;
el Espíritu Santo llenará nuestras
vidas de gozo inefable,
bellos dones tendremos,
y de fiesta estaremos,
cantando aleluya;
sanarán los enfermos,
al ponerles las manos,
porque Dios es el mismo
ayer y hasta el fin.

3
Cuando Cristo descienda,
con grande potencia
veremos su gloria;
cantarán las estrellas, los valles,
los montes, los ríos y los mares,
en todo el universo,
la gloria de Cristo
verán nuestros ojos;
que glorioso el día
cuando Cristo descienda,
pues a todos su hijos, arrebatará

(132) EL FIN DEL MUNDO

1
El fin del mundo se acerca ya,
el evangelio se acabará,
ya las señales se están mirando,
se está cumpliendo lo que escrito está.

CORO:
Querido amigo Cristo te llama,
no hagas duro tu corazón;
ríndete a Cristo, él quiere tu alma,
y tendrás parte en la resurrección.

2
En aquel día andarán las gentes
desesperadas por su maldad,
será muy tarde para ese entonces,
los que predican ya no existirán.

3
Al toque de la final trompeta
los que creyeron se salvarán,
el justo juez sentenciará
a todo aquel que haya hecho el mal..

Autor: Salvador Guerrero (1965) Gómez Palacio

(133) EL GRAN MEDICO

1
La tierna voz del Salvador,
nos habla conmovida:
“Venid al Médico de amor,
que da a los muertos vida”.

CORO:
El tiene toda potestad,
puede sanar la enfermedad;
lleno de gracia y de bondad
es nuestro Jesucristo.

2
Confía, tú a quien Satanás
por años ha ligado, tu fe te sana;
ve en paz, de todo mal librado.

3
Los sordos oyen, ciegos ven,
pues Cristo es el que habla;
los cojos sanan y andan bien,
mediante su palabra.

4
Así señales seguirán a los que son
creyentes;
demonios fuera echarán,
y sanarán las gentes.
(134) EL GRAN SACRIFICIO

1
El gran sacrificio que Cristo pagó,
llevado a la cruz por mi rebelión;
su sangre preciosa
por mí derramó,
por salvar mi alma
la muerte escogió.

CORO:
Cristo está llamando,
tú puedes venir,
él ya pagó el precio
por ti y por mí.

2
Porque Cristo vive,
también viviremos,
Cordero sin mancha
que Dios preparó;
si aceptas a Cristo
también vivirás,
porque Cristo vive,
también vivirás.

3
Si aceptas a Cristo,
también vivirás,
porque Cristo vive,
también vivirás.
(135) EL HIJO PRODIGO

1
Soy aquel hijo pródigo
que vengo ante tus plantas
a confesar mis faltas,
a implorar tu perdón;
yo soy aquel perdido
que ha sido la deshonra,
pero que desde ahora
rindo mi corazón.

2
Retorno del camino,
cansado y harapiento,
hoy lloro y me arrepiento,
pues mucho te ofendí;
hoy triste y abatido,
y lleno de vergüenza,
estoy en tu presencia,
ten compasión de mí.

3
Permite que tu clemencia,
que more aquí contigo,
que siempre agradecido,
te sirva en gratitud;
y pon en mi conciencia
la augusta fe de un niño,
sea humilde y tan sencillo,
como lo fuiste tú.

4
Recuerdo que fui niño,
formado por tu ciencia,
me diste la inocencia,
que yo la profané;
y ahora aquí rendido,
imploro por tu nombre;
ten compasión del hombre,
que se halla ante tus pies.

5
Tú sales a mi encuentro,
me abrazas compasivo,
adviertes que he sufrido,
la causa de mi error,
y ordenas al momento
en vez de mi castigo,
que se me de un vestido
de gracia por tu amor.

6
Y dices que haya fiesta,
calzadle y dadle abrigo;
este hijo era el perdido,
y ha vuelto aquí al hogar;
yo me uniré a la orquesta,
entonaré los himnos,
por siempre y por los siglos,
pues no saldré jamás.

(136) EL JARDÍN DE ORACIÓN

1
Hay un jardín
memorable y hermoso,
donde flores exhalan su olor;
donde el Maestro
pasaba las horas,
respirando su dulce canción.

CORO:
Al hermoso jardín
de oración, de oración,
al hermoso jardín de oración;
en espera al Señor,
abre puertas de amor,
al hermoso jardín de oración.

2
Aun las aves gorjeaban sus trinos,
al compás de tal dulce oración,
cuando el Maestro
imploraba a los cielos
para el mundo la gran salvación.

3
La fragancia del óleo divino,
se esparcía por todo el jardín,
cuando Cristo
del cielo fue ungido,
porque pronto ya él iba a morir.
(137) EL JORDÁN SOLO NO CRUZARE

1
Cuando esté en las riberas
del río Jordán,
y que el mar tempestuoso esté;
me estará esperando
mi Cristo allá,
y el Jordán solo no cruzaré.

CORO:
El Jordán solo no cruzaré,
mi Jesús redimió ya mi ser;
las tinieblas huirán,
que combaten mi ser,
y el Jordán solo no cruzaré.

2
Muchas veces me siento
olvidado al mirar,
mis amigos que tanto estimé;
pero hay uno que siempre
conmigo está,
y el Jordán solo no cruzaré.

3
Aunque sufra tristeza,
dolor y pesar,
sé que Cristo no me dejará;
y al fin de mi vida gozoso veré,
que el Jordán solo no cruzaré.
(138) EL JOVEN FIEL

1
Cuando el joven
es fiel y verdadero,
Cristo va con él siempre a su lado;
no desliza en el descenso
del sendero,
no se cansa al ascender
por lo escarpado. Es fuerte,
pero no físicamente;
es sabio, pero no por su saber;
sino porque teme a Dios
es inteligente;
por su humildad cumplirá
con su deber.

2
En la ley de Dios está escrito:
¿Con qué limpiará
el joven su camino?
si fiel guardare lo prescrito,
vida eterna hallará
en el fin de su destino.
Por lo tanto, oh joven,
sé valiente, no te arredre
la lucha, sigue fiel,
Dios te ofrece la vida eternamente,
si le sirves por siempre sólo a él.

Felipe Rivas H.
(139) EL LIRIO DE LOS VALLES

1
Yo hallé un buen amigo para siempre,
más que hermano, padre o madre
es él; más que plata,
que oro, o que cobre,
es de todos Jesucristo el más fiel.

CORO:
\\Solo Cristo, sólo Cristo.
Es el lirio de los valles mi Jesús//

2
De Sarón él es la rosa
más fragante
y del valle el lirio puro es él;
en el alma quebrantada y tan triste,
sus olores de amor exhala él.

3
Es Jesús benigno,
tierno y compasivo, lento en ira,
grande en perdonar.
El levanta con amor al abatido;
sólo sabe Jesucristo cómo amar
(140) EL LLAMAMIENTO DE CRISTO

1
Sobre el tumultuoso ruido mundanal,
se oye el llamamiento
de Cristo a trabajar.
De Cristo oíd su voz.

CORO:
La voz de Cristo os ordena:
“Las nuevas llevad,
con el glorioso evangelio
al mundo alumbrad”.
Entre nosotros,
doquiera estemos
será nuestro Rey;
marchemos, pues,
resueltos con valor y fe.

2
De lejanas tierras
nos llaman sin cesar,
almas oprimidas su yugo
a destrozar. De Cristo oíd la voz

3
Es la mies muy grande,
obreros faltan ya;
¿Quién al llamamiento de Cristo
acudirá? De Cristo oíd la voz.

4
Id por todo el mundo,
la orden Cristo da;
id y el evangelio a todos anunciad.
De Cristo oíd la voz
(141) EL ME SOSTENDRÁ

1
Si la fe me abandonare,
él me sostendrá;
y si el mal me amenazare,
él me sostendrá.

CORO:
El me sostendrá, él me sostendrá:
Mi Jesús que tanto me ama,
él me sostendrá.

2
Nunca yo podré ser firme,
con tan débil fe;
mas él puede dirigirme,
y él me sostendrá.

3
Son su gozo y complacencia,
cuantos él salvó,
y al salvarme su clemencia,
él me sostendrá.

4
El no quiso ver perdida mi alma
en la maldad:
Dio su sangre por mi vida,
y él me sostendrá.
(142) EL MUNDO NECESITA A CRISTO

1
El mundo está hambriento
de Cristo y de su amor
¿y tú qué haces sin hablarles de él?
se mueren sin saber
de Cristo el Salvador
¿y tú, qué es lo que vas a hacer?

CORO:
Cristo murió por ti
y por mí en la cruz,
murió por tu prójimo.
Cómo podrás vivir ajeno
a su dolor,
que Dios se apiade de ti.

2
Millones se mueren
buscando un Salvador
que pueda sus vidas librar;
¿qué esperas que tú
no les hablas de su amor?
si sólo tuvieras compasión.

3
Si Cristo te ha dado
esta oportunidad
¿por qué no impartes de su amor?
salvación eterna
es la compensación,
si tú los llevas hacia Dios.

4
Jesús hoy te llama
la mies a cosechar
¿y tú, cuándo vas a responder?
si Cristo ofreció su vida en expiación,
¿podrás hoy, tu vida ofrecer?

Lorenzo E. Salazar
(143) EL MUNDO NO ES MI HOGAR

1
El mundo no es mi hogar,
yo de pasada voy;
tesoros mil dejé por seguir a Jesús.
Los ángeles a mí me esperan al llegar,
yo no siento que sea este mundo
mi hogar.

CORO:
Señor, no hay amigo como tú;
no hay otro mejor
bajo este cielo azul;
los ángeles a mí
me esperan al llegar,
yo no siento que sea
este mundo mi hogar.

2
Me esperan al llegar,
esto muy bien lo sé;
mi nombre escrito fue
cuando me bauticé.
Aunque yo débil soy,
yo sé que he de llegar;
ya no siento que sea
este mundo mi hogar.

3
Ya tengo a mis hermanos,
‘ en el celeste hogar;
me extienden ya la mano,
me esperan al llegar.
Mi parte debo hacer,
si quiero, allá gozar;
ya no siento que
sea este mundo mi hogar.
(144) EL NOMBRE DE DIOS

1
He escuchado la voz del Maestro,
le he seguido sin más dilatar;
él me ha dado del agua de vida,
me ha lavado de toda maldad.

CORO:
Yo he creído en el nombre de
Dios y admiro su divinidad,
¡qué misterio saber que su
nombre es Jesús,
el gran Rey celestial!

2
Mi Jesús es camino y antorcha
que me guía a la santidad;
él me libra de todo peligro,
con su brazo me guarda del mal.

3
Yo he comido del árbol de vida,
de sus hojas que dan sanidad.
Esta es una bienaventuranza
para entrar en la nueva ciudad.

4
En el cielo me espera una corona,
que mi Padre me fue a preparar;
esto es, si en verdad persevero
siempre haciendo su voluntad.

E.G. Herrera
(145) EL NOMBRE DE JESÚS

1
Tan dulce el nombre de Jesús,
sus bellas notas al cantar;
que mi alma llena al proclamar,
el nombre de Jesús.

CORO:
¡Cristo, oh! ¡que dulce es!
Cristo, para siempre es;
Cristo, yo te aclamaré,
por siempre ¡oh, mi Cristo!

2
Adoro el nombre de Jesús,
jamás me faltará su amor;
y pone aparte mi dolor,
el nombre de Jesús.

3
Tan puro el nombre de Jesús,
que mi pesar pudo quitar,
y grata paz a mi alma dar,
el nombre de Jesús.
(146) EL NOMBRE DEL MESÍAS

1
La señal que fue desde el principio
dada a la humanidad;
príncipe de paz será su nombre
por toda la eternidad.

CORO:
Es el nombre que era oculto,
que no era revelado;
Jesucristo, este es su nombre,
y en él debéis ser bautizados.

2
Fue el Mesías grande y verdadero,
que a la tierra descendió;
trajo a las gentes luz y vida,
mas el mundo no creyó.

3
Hay un solo nombre dado al mundo,
por el cual se salvará;
ese nombre da virtud y gracia,
y el que cree, salvo será.

4
¡Oh, hermano!, ¿sabes tú que Cristo
te podrá salvar a ti?
ven a él renaciendo de nuevo,
y él pondrá su Espíritu en ti.

Antonio Castañeda Nava
(147) EL PEREGRINO

1
Soy peregrino, en el camino voy,
de Jesucristo el gran maestro,
por quien salvo soy;
de mal que venga no tendré temor,
porque mi confianza pongo
en mi Salvador.

2
Soy peregrino, inútil siervo soy,
que con flaquezas a Cristo sirvo,
por doquier que voy.
Yo necesito en todo a mi Señor,
para que en mis pruebas todas
sólo me haga vencedor.

3
Soy peregrino, y voy cruzando el mar;
inmensas olas combaten mi alma,
me quieren llevar.
En mis afanes sólo espero hallar
en Jesús ayuda siempre,
y espero que me ha de dar.

4
Soy peregrino y por la fe yo voy
cruzando montes y grandes valles
hasta el día de hoy.
En Jesucristo yo seguro estoy;
él me saca avante en todo,
a su nombre gloria doy.

5
Soy peregrino y yo espero llegar
a aquellas tierras que Cristo ofrece,
allí espero estar;
aunque mi vida tenga de pelear
con diversas huestes malas,
Jehová Dios me ha de librar.
(148) EL QUE HABITA AL ABRIGO DE DIOS

1
El que habita al abrigo de Dios,
morará bajo sombras de amor;
sobre él no vendrá ningún mal
y en sus alas feliz vivirá.

CORO:
Oh, yo quiero habitar
al abrigo de Dios;
sólo allí encontraré paz
y profundo amor.
Mi delicia es con él,
comunión disfrutar
y por siempre su nombre
alabar.

2
El que habita al abrigo de Dios,
ciertamente muy feliz será;
ángeles guardarán su salud,
y sus pies nunca resbalarán.

3
El que habita al abrigo de Dios,
para siempre seguro estará;
‘ caerán mil y diez mil por doquier,
mas a él no vendrá mortandad.
(149) EL REY DE GLORIA

1
El Rey de gloria está llamando
a salvación la humanidad;
sus bendiciones derramando,
para salud y santidad.

CORO:
¡Oh, ven!…venid…
(Ven sin tardar)… (oh, sí venid)
al Rey… Jesús….
(A nuestro Rey) el Salvador)
a quien murió
por darnos salvación y luz.

2
Almas perdidas que en la tierra
anhelan siempre el bienestar;
el Rey de gloria hoy os espera
y de su bien participar.

3
Por su Palabra llama al hombre,
a obedecer en santidad,
bautizándose en su nombre,
y en su doctrina edificar.

4
Jesús al hombre es el camino,
él es la vida y la verdad;
es Padre eterno, Amor Divino,
por la perpetua eternidad.

5
El día viene cuando todos
en su presencia estarán,
los redimidos en su nombre,
con él por siempre reinarán.

J.C. Arballo
(150) EL REY DE LOS REYES

1
Al Rey de los reyes,
Jehová el glorioso,
cantemos con gozo
en santa comunión.
Con gran reverencia
a él nos llegaremos,
su nombre ensalzaremos
de todo corazón.

CORO:
Gozo y paz, hay en mi corazón,
su gracia me salvó
y aseguró mi salvación.
Es mi anhelo a mi Señor servir,
su voluntad cumplir,
y para él siempre vivir,
¡oh! gran dulce esperanza
nos alienta para seguir,
la senda que el Maestro
nos marcó con su ejemplo aquí.
Allá en lontananza
al fin de la labor,
daremos alabanza
a nuestro Salvador.

2
El Rey de los reyes,
Jesús el amante,
sublime y triunfante
al mundo volverá.
Con todos sus santos,
con alegres cantos,
su Iglesia anhelante a él se unirá.

3
Al Santo Espíritu, fiel y bendito,
¡oh! démosle crédito
al huésped celestial;
y con su presencia,
virtud y potencia,
pecado y dolencia termina todo mal.

4
Del solo Dios escuchemos su voz,
y sigamos de él en pos
a la patria celestial;
por tus beneficios recibe propicio
mis humildes servicios,
¡oh Padre Celestial!
(151) EL SEÑOR VIENE YA

1
Todas las huestes
del cielo vendrán,
dando alabanzas al Rey celestial;
con alegría se oirán cantar,
las melodías se oirán vibrar.

CORO:
El Señor viene
ya a levantar su grey;
él en las nubes vendrá
por los que sean de él.

2
También los astros del cielo caerán
a la presencia de Cristo Jesús:
Sus enemigos de él huirán,
porque no podrán ya ver su luz.

3
Ya su Palabra cumpliéndose está,
que su evangelio se predicará
a todo el pueblo que él rescató,
y con su sangre lo redimió.

4
Ni sol ni luna nos alumbrará,
sólo su rostro ahí brillará;
todo su pueblo lo espera ya,
y el universo lo recibirá.

Eustaquio Pineda
(152) EL SUFRIÓ POR NOSOTROS

1
Vino el Salvador, vino a sufrir aquí;
a derramar su sangre
por ti y por mí.

CORO:
Tal vez mañana no habrá lugar,
no habrá lugar, Cristo te dice:
“Ven sin tardar”, ven sin tardar.
El día se pasa, la noche llega,
tal vez mañana tarde será.

2
Cristo te llama a ti,
que oigas su tierna voz,
él con afán te llama,
diciéndote: “Ven a mí”.

3
No esperes para mañana,
el venir a tu Señor;
porque para mañana,
tarde será, pecador.

4
Allá en la tumba fría,
no podrás implorar,
a Cristo el Rey de Gloria,
que hoy te quiere salvar
(153) EL TALENTO

1
Mi Señor y Rey muy rico es,
se fue de aquí y un talento me dejó;
me dejó dicho que va a volver,
que no esté ocioso,
que trabaje con él

CORO
Bendice, oh Señor, el talento
que me has dado.
Y multiplícalo, y multiplícalo;
y que sea tu nombre glorificado,
y que crezca en mí la fe.

2
Qué gozo tengo porque lo recibí,
se me entregó cuando me bauticé;
se me dijo también
que mis culpas borró,
y que con su sangre mi alma rescató.

3
Ahora libre soy para trabajar;
con el talento que Cristo me dejó;
edificado en la casa espiritual,
mi gozo sea su nombre ensalzar.

4
Unido a mis hermanos
yo siempre estaré,
pues somos la familia
del Autor de la fe;
usando el talento
que Cristo nos dejó,
y cuando Cristo venga,
halle en las almas fe.

León Morales
(154) EL TIEMPO DE PRUEBAS

1
Ya se acerca el tiempo de pruebas,
el anticristo muy pronto obrará;
y después de esta vida de pruebas,
cosas nuevas Jesús nos dará.

CORO:
\\Fiel, fiel al Señor yo seré,
y la corona de vida tendré//

2
Los comprados a precio de amor,
con la sangre de Cristo Jesús,
sufrirán con resignación,
como Cristo clavado en la cruz

3
Los profetas así lo anunciaron,
es palabra de la realidad:
Como entonces
a los santos mataron,
hoy también habrá mortandad.

4
Si tú quieres servir al Señor,
es necesario buscar el poder;
para que en esta persecución,
tú y yo podamos vencer.
(155) EL TIEMPO ESTA CERCA

1
¡El tiempo está cerca! de Dios la
Palabra cumpliéndose está;
no vagues errante,
que Cristo amante,
llamando y esperando está.

CORO:
¡Hoy es el día de salud!
el tiempo de salvación,
no tardes perdido, ven a Jesús,
que él te dará su perdón.

2
¿Es tu vida amarga y pesada tu
carga sin quien te pueda ayudar?
Oye, Jesucristo benigno te llama:
“Ven, ven, te haré yo descansar”

3
No pongas pretextos,
ni engañes a tu alma,
diciendo: “Será otra vez”.
Pues que tú no sabes el día,
ni la hora de estar
ante el más Justo Juez.

Fidel García
(156) EL VIENE EN GLORIA

1
Oh, proclamad con alegría,
él viene en gloria;
de media noche o ya de día,
Jesús, el Rey descenderá.

CORO:
Oh, anuncia la historia:
El Salvador en plena gloria,
en triunfo y victoria,
al mundo pronto volverá.

2
No desfallezcas, no desmayes,
él viene en gloria;
asoma luz de sol que raya,
que pronto aparecerá.

3
Orad con fe y esperanza,
él viene en gloria;
Señor, tu pueblo no descansa,
en vela te aguardará.

4
Mirad, que fiel a su promesa,
él viene en gloria;
no sea te deje en gran sorpresa,
veloz, Jesús regresará.

5
¡Oh! dad al Rey la bienvenida,
él viene en gloria;
espérale con luz prendida,
Jesús en gloria reinará
(157) EL VOLVERÁ

1
En el mundo perdido me hallaba,
cuando él me encontró;
no existía esperanza en mi vida,
no era feliz;
pero gracias a Dios que nos ama,
él me libertó;
esperanza en mi vida Jesús
ha puesto en mi ser.

CORO:
Oh que gozo yo siento
en mi alma,
Jesús mora en mí;
es un gozo tan grande que
quiero servirle hasta el fin;
su Palabra nos dice que el Hijo
de Dios volverá,
él vendrá por su Iglesia, que dicha
tan grande será.

2
Una Iglesia sin mancha ni arruga
él se llevará,
por lo tanto hay que estar
preparados, él nos llevará;
en las nubes será nuestro
encuentro con el Salvador,
a las bodas de Cristo el cordero,
el Hijo de Dios.

Danny Covarrubias
(158) EMBAJADORES APOSTÓLICOS

1
Vamos marchando y al caminar
nos consagramos al Señor,
y con la fuerza que de él emane
venceremos todo el mal.
“Fieles y útiles y activos” es
el lema de este batallón,
que está llevando
el buen mensaje
a todo el mundo pecador.

CORO:
Somos embajadores
de un gran Rey,
el mundo oirá nuestra canción;
y cada día un nuevo paso
hay que dar camino a Sión.
La Iglesia tiene en la juventud
firme baluarte y sostén.
Y en la batalla contra el maligno
no hay que cesar hasta vencer.

2
Este mensaje hay que proclamar,
y cada día ejemplo dar,
de mansedumbre y un testimonio
que sea digno de imitar.
Pronto veremos una aparición,
el Rey de gloria que vendrá
para llevarnos a las mansiones,
que ha preparado para el fiel.

3
En las batallas siempre lucirá,
de estos soldados el valor;
y con la mano del que nos guía,
nuestro amado Salvador;
triunfo obtendremos y al terminar
con gozo hemos de exclamar:
“Una corona de honra y gloria
espera a todo vencedor”.

Manuel J. Gaxiola G.
(159) EN BUSCA DE OBREROS

1
Cristo está buscando obreros hoy,
que quieran ir con él;
¿Quién dirá: “Señor contigo voy,
yo quiero serte fiel?”

CORO:
¡Oh, Señor, es mucha la labor,
y obreros faltan ya;
danos luz, ardiente fe y valor,
y obreros siempre habrá!

2
Cristo quiere mensajeros hoy,
que anuncien su verdad;
¿Quién dirá: “Señor yo listo estoy,
haré tu voluntad?”

3
Hay lugar si quieres trabajar,
de Cristo en la labor;
puedes de su gloria al mundo
hablar,
de su bondad y amor.

4
¿Vives ya salvado por Jesús,
su amor conoces ya?
¡Habla, pues, anuncia que en la luz
de Cristo vives ya!
(160) EN CRISTO SE ENCUENTRA LA VIDA

1
En Cristo se encuentra la vida,
la paz, mansedumbre y virtud;
es Cristo la luz encendida
que al mundo alumbra en plenitud.

CORO:
Su Espíritu da sin medida
a quien persevera en su ley,
y su alma estará revestida
del grande poder de su Rey.

2
Es Cristo el pan que da vida,
el agua que calma la sed;
por tanto escudriña la Biblia,
que de ella podrás aprender.

3
No dudes ni temas cristiano,
su Espíritu no da temor,
su Espíritu ensalza a tu alma
y llena tu copa de amor.

4
Cristiano, no vivas errado
buscando tu condenación,
si a Cristo ya has aceptado
no vivas en más confusión.

5
Es Cristo el Espíritu Santo,
es Cristo quien te ha de salvar;
con ánimo ensalza su canto,
orando con fe sin cesar.
(161) EN EL CIELO SE ESCUCHA UN SON

1
En el cielo se escucha un son
de querubines que alaban a Dios;
con arpegios de dulce canción,
reverentes elevan su voz.

CORO:
Cantad, cantad al Salvador,
cantad, cantad alegremente,
y él os dará el Consolador,
con poder y con gloria esplendente.

2
De la tierra elevad oración,
alabad al Señor con cantar,
con amor y con humillación
allegaos hoy ante su altar.

3
De los cielos pedir con fervor
ese fuego del pentecostés;
que las almas se llenen de amor,
y se vuelvan a la sencillez.

4
El Espíritu Santo vendrá
como el día de pentecostés;
nuevas lenguas Jesús os dará,
y sus dones por él obtendréis.

CORO:
Divino Padre, manda hoy el
santo fuego prometido;
llena, Señor, mi corazón,
a tus plantas lo espero rendido.
(162) EN EL SERVICIO DE MI REY

1
Soy feliz en el servicio de mi Rey,
soy feliz y estoy contento;
tengo gozo, paz y victoriosa fe,
en el servicio de mi Rey.

CORO:
A Jesús mi eterno Rey,
mis talentos llevaré,
tengo paz y eterno gozo,
en el servicio de mi Rey.

2
Soy feliz en el servicio de mi Rey,
soy feliz y estoy contento;
en la sombra y en la luz yo cantaré,
en el servicio de mi Rey.

3
Soy feliz en el servicio de mi Rey,
soy feliz y estoy contento;
plena salvación en Cristo
anunciaré,
en el servicio de mi Rey.

4
Soy feliz en el servicio de mi Rey,
soy feliz y estoy contento;
y mi vida entera y tiempo entregaré
al servicio de mi Rey.
(163) EN LA CRUZ

1
Me hirió el pecado, fui a Jesús,
mostrele mi dolor;
perdido, errante, vi su luz,
bendíjome en su amor.

CORO:
En la cruz, en la cruz,
do primero vi la luz,
y las manchas de mi alma
yo lavé:
Fue allí por fe do vi a Jesús,
y siempre feliz con él seré.

2
Sobre una cruz,
mi buen Señor
su sangre derramó,
por este pobre pecador
a quien así salvó.

3
Venció la muerte con poder,
y al cielo se exaltó;
confiar en él es mi placer,
morir no temo yo.

4
Aunque él se fue
solo no estoy:
Mandó al Consolador,
divino Espíritu, que hoy
me da perfecto amor.
(164) EN LA CRUZ ME REDIMIÓ

1
En la cruz tu amor me redimió;
de rodillas te pido perdón,
en ti, Señor,
voy confiado;
no desprecies mi oración.

CORO:
Oh, mi Señor Jesús,
yo te doy mi corazón;
perdona mis pecados,
sólo tú sabes lo que soy.

2
Estoy de espinas cercado,
tengo duelo y confusión;
en ti, Señor, voy confiado;
no desprecies mi oración.

3
Tu Palabra me ha prodigado
tesoros de salvación;
en ti, Señor, voy confiado;
no desprecies mi oración.

4
A tus pies arrodillado,
espero hallar compasión;
en ti, Señor, voy confiado;
no desprecies mi oración.
(165) EN LA PRESENCIA DE JESUCRISTO

1
En la presencia de Jesucristo,
me encuentro hoy por fe;
y no me puedo ocultar,
porque él a todos ve;
él escudriña los pensamientos
de nuestro corazón,
y borra los que son malos,
si le servimos en verdad.

CORO:
Saber queremos en donde moras
e Ir contigo, y estar allí;
dando alabanza y gloria
a tu nombre
desde ahora y para siempre. Amén.

2
En cada día un nuevo gozo
te pido oh Señor,
concédeme paz y reposo,
para ver tu salvación.
Que no sea en vano tu sacrificio
por cada pecador;
derrama de tu gracia
en cada corazón.

3
Sólo tu gracia y misericordia
pudo hasta mí llegar,
por el oír de tu evangelio,
que mandaste predicar.
Ahora te ruego envíes obreros,
a tu viña a trabajar;
que grande es la cosecha
que se espera levantar.

4
Que echen la red a la derecha,
como San Pedro en la mar;
dijo: “En tu nombre la echaré”.
Y después no la podía sacar.
Que se predique arrepentimiento,
que constriña el corazón;
que bauticen a los que crean,
en tu nombre, oh Señor.
(166) EN LA VIÑA DEL SEÑOR

1
Yo quiero trabajar por el Señor,
confiando en su Palabra
y en su amor:
Quiero yo cantar y orar, y ocupado
siempre estar en la viña del Señor.

CORO:
Trabajar y orar
en la viña, en la viña del Señor;
sí, mi anhelo es orar,
y ocupado siempre estar,
en la viña del Señor.

2
Yo quiero cada día trabajar,
y esclavos del pecado libertar:
Conducirlos a Jesús,
nuestra guía, nuestra luz,
en la viña del Señor.

3
Yo quiero ser obrero de valor,
confiando en el poder del Salvador:
El que quiera trabajar, hallará
también lugar, en la viña del Señor.
(167) EN LAS TINIEBLAS

1
En las tinieblas mi alma se encontraba
sin esperanza en el mundo viví;
mientras que Cristo
con su voz llamaba,
por su Palabra mostró mi porvenir.

CORO:
Hermosa luz que en mí brilló;
mi corazón pudo encontrar,
cuando Jesús vino y me salvó,
entonces pudo a mi alma alumbrar.

2
Ahora me gozo con los que se gozan.
Ahora canto con gozo y con placer;
ahora me uno con
los que se esfuerzan.
Porque ya Cristo reine en mi ser.

3
Feliz momento cuando yo sentí,
que Jesucristo vino y me salvó;
cuando su voz tierna conocí,
mi corazón de gozo se llenó
(168) EN LOS NEGOCIOS DEL REY

1
Soy peregrino aquí, mi hogar
lejano está, en la mansión de luz,
eterna paz y amor:
Embajador yo soy del reino celestial
en los negocios de mi Rey.

CORO:
Este mensaje fiel oíd,
que dijo ya celeste voz: “Recon­ciliaos
ya” dice el Señor
y Rey, ¡Reconciliaos
hoy con Dios!

2
Que del pecado vil arrepentidos ya,
han de reinar con él
los que obedientes son:
Es el mensaje fiel
que debo proclamar,
en los negocios de mi Rey.

3
Mi hogar más bello
es que el Valle de Sarón,
eterno gozo y paz reinan
por siempre en él;
y allí Jesús dará eterna habitación,
es el mensaje de mi Rey
(169) EN UN APOSENTO ALTO

1
En un aposento alto,
el día del Pentecostés,
ciento veinte esperaban
la promesa del Señor;
vino un estruendo del cielo,
viento recio que sopló,
cuando unánimes oraban
y a Cristo invocaban,
el poder se derramó.

CORO:
Fue el Espíritu de Dios,
el que se manifestó,
cuando unánimes oraban
y a Cristo invocaban,
el poder se derramó.

2
Cuando esto sucedió
había de muchas naciones,
y estaban maravillados,
pero hubo confusión pero Pedro
con los once se puso de pie y les
dijo: “Hoy se ha cumplido lo dicho”.
(170) EN UNA CRUENTA CRUZ

1
En una cruenta cruz
clavado fue un varón,
y su delito fue predicar la verdad;
aquella humanidad
no tuvo compasión al oírle
hablar de Dios y su bondad.

CORO:
¿Por qué lo clavaron
en esa cruz?
¿por qué todo el mundo,
mudó su voz?
de tal manera sufrió Jesús,
el inocente de Dios.

2
Contra la humanidad,
nunca en su vida obró,
su oración a Dios
fue siempre de intercesión;
su tierna voz de amor
a nadie despreció,
porque amaba al pecador,
de corazón.

3
La vida de Jesús
llena de gracia y virtud
manifestada en verdad
a pesar del desdén;
obraba con poder entre la multitud,
mas no quiso oir su voz Jerusalén.

4
Este humilde varón
desamparado se vio,
cuando oraba a Dios
bajo de aquel olivar por la humanidad
que no lo supo amar,
aún clavado en el Gólgota, lloró.

Lorenzo E. Salazar
(171) ENCIENDE EL FUEGO EN MI

1
Aquí estoy arrepentido,
implorando tu perdón,
no me dejes te lo pido,
sólo escucha mi oración,
otra vez yo ruego al cielo,
que me des tu bendición,
no me eches al olvido,
miserable fuera yo.

CORO:
Enciende el fuego en mí,
Señor,
enciende el fuego en mí,
necesito tu presencia
dentro de mi corazón;
enciende el fuego en mí.
Enciende el fuego en mí,
Señor,
enciende el fuego en mí,
sacia mi alma y acaríciame Señor,
enciende el fuego en mí.

2
Necio he sido en mi camino,
no merezco tu perdón,
sólo quiero estar contigo
y sentir de tu calor.
Otra vez yo ruego al cielo,
que me des tu bendición,
no me eches al olvido,
miserable fuera yo.
(172) ENSÉÑAME SEÑOR

1
Enséñame Señor
hacer siempre tu voluntad,
permíteme oh Jesús,
que sea tu luz en mi vivir;
mi vida está en tus manos,
pues solamente soy de ti,
enséñame Señor
hacer siempre tu voluntad.

CORO:
Al contemplar lo hermoso
de tu obra en la cruz,
no puedo menos que llorar
de gratitud;
diste ahí el ejemplo
y una gran inspiración
a todo mortal,
que quiera hallar vida y solaz.

2
Siempre pensando estoy
en qué será de mi vivir,
más si medito en ti,
duda y pesar huye de mí;
inspiración me es tu dulce nombre
oh Jesús,
por eso soy feliz
en tu camino mi Señor.

3
Cuando orabas Jesús
en el monte del Olivar,
clamabas a tu Dios
que hiciera él su voluntad;
quiero también llegar
a comprender esta verdad;
ayúdame Señor
para cumplir tu voluntad.
(173) ENTERA CONSAGRACIÓN

1
Que mi vida entera esté
consagrada a ti Señor;
que a mis manos pueda guiar
el impulso de tu amor.

CORO:
Lávame en tu sangre,
Salvador,
límpiame de toda mi maldad;
traigo a ti mi vida,
para ser, Señor:
¡Tuya por la eternidad!

2
Que mis pies tan sólo en pos
de lo santo puedan ir,
y que a ti Señor, mi voz
se complazca en bendecir.

3
Que mi tiempo todo esté
consagrado a tu loor,
que mis labios al hablar
hablen sólo de tu amor.

4
Toma, ¡oh Dios! mi voluntad,
y hazla tuya, nada más;
toma, sí, mi corazón,
por tu trono lo tendrás.

5
Toma tú mi amor, que hoy
a tus pies vengo a poner;
¡toma todo lo que soy,
todo tuyo quiero ser!
(174) ¿ERES LIMPIO EN LA SANGRE?

1
¿Has hallado en Cristo
plena salvación,
por la sangre que Cristo vertió?
toda mancha lava de tu corazón:
¿Eres limpio en la sangre eficaz?

CORO:
¿Eres limpio en la sangre,
en la sangre de Cristo Jesús?
¿es tu corazón más blanco
que la nieve?
¿eres limpio en la sangre eficaz?

2
¿Vives siempre al lado
de tu Salvador,
por la sangre que él derramó?
¿del pecado eres siempre
vencedor? ¿eres limpio
en la sangre eficaz?

3
¿Tendrás ropa blanca
al venir Jesús?
¿eres limpio en la fuente de amor?
¿estás listo
para la mansión de luz?
¿eres limpio en la sangre eficaz?

4
Cristo ofrece hoy pureza y poder,
¡oh acude a la cruz del Señor!
él la fuente es que limpiará tu ser,
¡oh, acude a su sangre eficaz!

(175) ES LA ORACIÓN

1
Es la oración un medio
que el Señor
le dejó a su grey,
que anda con temor;
viendo su Palabra,
en ella tú verás,
que la oración te acerca a Cristo
más y más.

CORO:
¡Oh, hablar con Cristo,
qué felicidad!
y contarle todo, todo en verdad;
exponiéndole tu necesidad,
él te escuchará
desde su trono celestial.

2
Si estás tú triste;
ponte en oración,
habla hacia la gloria
con el corazón;
es un mandamiento
que el Señor dejó,
y tendrás respuesta
porque así lo prometió.

3
¿Estás en espera del Consolador?
ten fe y paciencia,
constancia y amor;
y el Señor al ver
tu ferviente prez,
cumplirá tu gozo
dándote un Pentecostés.

4
Si no hay respuesta,
ora más y más.
No te desanimes, Cristo no es falaz;
siempre a sus promesas,
fiel responderá,
lo que necesites esto él te lo dará.

Marcial de la Cruz
(176) ESPERANZA PLENA

1
Tras la tormenta surge el arco,
y tras la noche brota luz;
tras el dolor y la tristeza,
esplende el rostro de Jesús.

CORO:
Elevo un himno de alabanza,
y adoración a Dios mi Rey;
por fe en él mi ser descansa,
y cara acara le veré.

2
Vendrá la eterna primavera,
tras el invierno abrumador;
y tras las sombras de la tierra,
despertará perenne albor.

3
Tras los conflictos de la vida
corona espera al vencedor,
y tras el valle de la muerte
el siervo fiel verá al Señor.

4
Tras todo está Dios nuestro Padre,
su amor jamás nos faltará;
tras este mundo miro al cielo,
do mi alma con él vivirá .
(177) ESTE MUNDO INFIEL

1
Este mundo infiel
a nadie salvará;
ven amigo a Cristo,
y él te salvará.

CORO:
Cristo volverá,
a las puertas está;
y muchos dudarán,
que Cristo volverá.

2
El te mandará
la promesa que hecha está;
en Cristo mi Jesús,
él te la mandará.

3
San Mateo veintiocho,
allí está el mandamiento;
Hechos dos treinta y ocho
se encuentra el cumplimiento.

R. B. Sema
(178) EXHORTACIÓN DE JOSUÉ

1
Al morir Moisés,
gran siervo de Jehová,
Dios había preparado a Josué,
“hacer frente contra ti nadie podrá,
sé valiente, que contigo yo seré”.
Este siervo santo y aprobado fiel,
justamente amonestaba a Israel.

CORO:
“Y si no queréis servir
más a Jehová,
escogeos hoy seriamente
a quien sirváis:
Si a los dioses de este mundo,
cuyas sendas son sin rumbo,
que mi casa y yo
serviremos a Jehová”.

2
Hay cristianos
que profesan salvación,
estos se bautizan
sin saber por qué;
ciertamente dicen caminar a Sión,
en la iglesia cantan,
lloran y hasta ríen;
como suele verse
que es sólo emoción,
les conviene oír lo que dijo Josué.

3
Muchos dicen conocer al Redentor,
pero viven siempre a su parecer;
hacen obras cual rey
Nabucodonosor,
difamando la doctrina por doquier;
mas oíd lo que nos dice el Salvador
“por su fruto el árbol se ha de
conocer”.

4
Cuando el pueblo
que marchaba hacia Canaán,
muchos caminaban
sin temor de Dios;
hoy en día miles
marchan en su afán,
despreciando a Cristo
por el mundo atroz;
estos creen entrar triunfantes
a Canaán
con un pie con Dios
y el otro con Satán.

5
Es deber de todo aquel
que cree en Jesús
conservar su vida
siempre en santidad;
nadie llegará a Sión sin esa luz,
donde mora la pureza y la verdad;
aún Josué llevaba la pesada cruz
al decirle a Israel con seriedad.

Lorenzo E. Salazar

(85) DA LO MEJOR AL MAESTRO

1
Da lo mejor al Maestro,
tu juventud, tu vigor,
dale el ardor de tu alma,
lucha del bien en favor,
Cristo nos dio el ejemplo,
siendo el joven de valor;
séle devoto ferviente,
dale de ti lo mejor.

CORO:
Da lo mejor al Maestro,
tu juventud, tu vigor;
dale el ardor de tu alma,
de la verdad lucha en pro.

2
Da lo mejor al Maestro,
dale de tu alma, el honor;
que sea él en tu vida el móvil
de cada acción.
Dale, y te será dado el Hijo
amado de Dios.
Sírvele día por día;
dale de ti lo mejor.

3
Da lo mejor al Maestro,
nada supera su amor,
se dio por ti a sí mismo
dejando gloria y honor.
No murmuró al dar su vida
por salvarte del error,
ámale más cada día,
dale de ti lo mejor.
(86) DAME MAS SABIDURÍA

1
Señor, manifiesta tu poder,
haz que vuelva a nacer,
en mi corazón;
tú que hiciste
los cielos y la tierra,
y diste paz y gozo
a mi corazón.

CORO:
Señor, dame más sabiduría,
para que yo cada día pueda así
con alegría, alabarte mi Señor;
Jehová bendito sea tu nombre,
\\Tu nombre sea bendito
y glorificado por la eternidad//.

2
Señor, eres tú mi protector,
gloria sea al Salvador;
por tu amor manifiesta tú poder
santificado,
para que yo postrado,
te adore ante tus pies.

Vicente Moreno Reyes
(87) DAME UN NUEVO CORAZÓN

1
Dame un nuevo corazón,
que te alabe noche y día;
dame un nuevo corazón,
y que seas tú mi guía;
dame un nuevo corazón,
y que sea morada tuya;
dame un nuevo corazón,
dame un nuevo corazón,
Aleluya.

2
Quiero amarte mi Señor,
porque estoy agradecido;
ya me diste salvación,
y es un Don inmerecido;
me cambiaste el corazón,
y me diste nueva vida.
¡Oh! Qué hermoso amar a Dios.
¡Oh! Qué hermoso amar a Dios,
Aleluya.

3
Quiero serte fiel Señor,
por el don que tú me has dado;
por tu gracia y tu bondad,
tu nombre es glorificado;
me propongo a ti servir,
porque a mí tú me has amado;
hoy te doy mi gratitud,
hoy te doy mi gratitud.
Aleluya.

4
Cuan bello es en ti confiar,
nuestras penas y desvelos;
la angustia pronto se va,
y en ti hallamos el consuelo;
por el grande amor de Dios
elevo mi canto al cielo.
Ya es de Dios mi corazón,
ya es de Dios mi corazón.
Aleluya.
(88) DE JESÚS EL NOMBRE INVOCA

1
De Jesús el nombre invoca,
búscale con vivo afán;
dulce hará tu amarga copa,
tus pesares cesarán.

CORO:
Suave luz, manantial de
esperanza, fe y amor;
sumo bien celestial,
es Jesús el Salvador.

2
De Jesús el nombre adora,
que te sirva de broquel;
alma débil perturbada,
hallarás asilo en él.

3
De Jesús el nombre ensalza,
cuyo sin igual poder del sepulcro
nos levanta,
renovando nuestro ser.
(89) DE MI SENDA AL FIN

1
Del palacio celeste la luz brillará,
cuando llegue de mi senda al fin;
vida llena de dicha me espera allá,
cuando llegue de mi senda al fin.

CORO:
Cuando aquí mi jornada termine,
iré a vivir para siempre allá;
pues mi amado Señor,
a la puerta estará cuando llegue
de mi senda al fin.

2
Al pensar en mi vida pasada reiré,
cuando llegue de mi senda al fin;
mis tormentos y luchas,
de aquí olvidaré,
cuando llegue de mi senda al fin.

3
Que un amigo anhelante me diga:
Venid, cuando llegue
de mi senda al fin;
pido yo como premio
después de la lid,
cuando llegue de mi senda al fin.

Manuel J. Gaxiola G.
(90) DECÍDETE

1
Hoy te invitamos amigo,
a gozar dicha eternal.
Si nos desprecias, te digo:
Mañana tarde será.

CORO:
¡Decídete! ¡decídete!
la puerta se cerrará.
¡Decídete! ¡decídete!
aún abierta está.

2
Levántate y resplandece,
que ha llegado tu luz,
la gloria te pertenece,
si vienes hoy a Jesús.

3
Mira, la hora ya viene,
cuando querrás aceptar;
muy triste y muy lamentable
será mirarte llorar.

4
Andas muy cerca de Cristo,
de su palabra también.
¡Oh! amigo, eres dichoso:
No es de todos el creer.

5
Alza tus ojos y mira la dádiva
de Jesús,
pide con toda tu alma
agua de vida y salud.

Efraín G. Valverde
(91) DESEO PASES FELIZ CUMPLEAÑOS

1
Deseo pases feliz tu cumpleaños,
de pleno gozo
llene Dios tu corazón;
que sientas en tu ser
completa dicha,
que puedas retener
su santa unción.
Del cielo te vendrán las bendiciones
y las caricias del eterno Salvador,
de gracia colmará todos tus días,
que seas feliz toda la vida
es mi oración.
(92) DESPUÉS DE LA TORMENTA

1
Señor yo te suplico
me hagas humilde de corazón,
y sé que tú me escuchas
y no desprecias esta oración,
yo quiero amarte siempre
y estar contigo en la mansión,
¡Oh, Padre! yo te pido
misericordia, dame perdón.

CORO:
Después de la tormenta
viene la calma viene la paz,
si a Cristo de rodillas
tú se la pides, él te la da;
no importa que legiones
del enemigo te hagan sufrir,
al nombre de mi Cristo,
Sagrado nombre tendrá que huir.

2
A ti Jesús bendito,
Rey de los reyes, mi grande amor;
a ti mi Dios te pido tengas
piedad de éste pecador,
no quiero que sea en vano,
lo que sufriste por mí en la cruz;
guíame al buen camino,
yo quiero siempre mirar tu luz.

3
Sé bien que te he ofendido,
y no merezco tu protección;
bendito, a ti te ruego,
mírame Padre con compasión.
Jesús divino y santo,
tiende tu manto sobre mí,
y no me dejes solo
hasta yo verme junto de ti.
(93) DE TAL MANERA ME AMO

1
Crucificado por mí fue Jesús,
de tal manera me amó,
sin murmurar fue llevado a la cruz,
de tal manera me habló.

CORO:
De tal manera me amó,
de tal manera me amó,
Cristo en la cruz del calvario murió,
de tal manera me amó.

2
El inocente Cordero de Dios,
de tal manera me amó,
que por salvarme sufrió muerte atroz,
de tal manera me habló.

3
En mi lugar padeció aflicción,
de tal manera me amó,
ya consumó mi eternal salvación,
de tal manera me amó.
(94) DI, SEÑOR

1
Escuchad la voz de Dios llamando,
¿Quién irá por mí a trabajar?
¿Quién libertará a los perdidos?
¿Quién la senda estrecha
mostrará?

CORO:
Di, Señor, di Señor,
di, y luego yo responderé;
di, Señor, dime a mí,
di, e iré doquiera,
“heme aquí”.

2
Cuando el ángel al profeta puso
un carbón prendido del altar,
“¿Quién irá por mí?”, la voz decía,
contestó: “acudo a tu llamar”

3
Ved, ahora miles que perecen
en tristeza, oíd a su clamor;
vete, hermano, vete al socorro,
dile: “Maestro, heme aquí, yo voy”.

4
Pronto pasa el tiempo de la siega,
cuando en su celestial hogar:
de Jesús gocemos la mirada,
oir su voz: “fiel siervo, ven acá”
(95) DÍA ALEGRE

1
En pecado me encontró Jesús,
y me dio rescate ¡Gloria a él!
me limpió de toda iniquidad,
me llenó con su Espíritu.

CORO:
Día alegre cuando él me halló,
me sacó de la obscuridad;
arrojó mis pecados a la
profunda mar,
y llenó mi alma de gozo y de paz;
día de gozo, ¡oh aleluya!
día de gozo fue para mí,
canta re y diré:
¡Hosanna en Gloria!
cuando estemos allá con él.

2
Líbrame de toda la tentación;
sálvame de toda persecución;
líbrame de toda la perdición,
y seré siempre fiel, Señor.

3
Cuando esté con Cristo allá en la gloria
cantaremos en un coro celestial;
gozaremos de una vida eternal,
cuando estemos allá con él.

4
No me olvides,
¡oh, Dios de mi salud!
ayúdame con tu grande poder;
a mi enemigo
entonces podré vencer,
porque tú eres mi ayudador
(96) DÍA EN DÍA

1
Día en día Cristo está conmigo,
me consuela en medio del dolor;
me demuestra que es mi buen
amigo y me quita dudas y temor.
Sobrepasa todo entendimiento
la perfecta paz del Salvador;
él me guarda y me da sustento,
busca siempre lo que es mejor.

2
Día en día Cristo me acompaña
y me brinda dulce comunión;
nada me entristece ni me daña,
siempre gozo de su protección.
Sin medida es el amor supremo
de mi bondadoso y fiel Pastor;
a su lado no sufro ni temo,
poderoso es mi buen Señor.

3
Oh, Señor, ayúdame este día
a vivir de tal manera aquí,
que tu nombre sea glorificado,
pues anhelo honrarte sólo a ti.
Con la diestra de tu gran justicia
me sustentas en la turbación;
tus promesas serán mi delicia,
siempre en ellas hay consolación.

Arreglado por: Manuel J. Gaxiola G.
(97) DIGNO DE ADORACIÓN

1
Adorad desde los cielos,
en lo alto, adorad,
ángeles de luz honradle,
los ejércitos cantad;
sol y luna alabadle,
astros todos ensalzad a Jehová,
Dios de los cielos,
alabanza en coro dad.

CORO:
Te adoraremos,
¡oh buen Salvador!
te alabaremos
por tu grande amor;
publicaremos tu gran salvación,
redención santa es el don
de mi Señor.

2
Alabad al rey de reyes,
sus promesas cumplirá;
en su pueblo la victoria,
siempre prevalecerá.
Alabad al Rey de reyes,
Dios de nuestra salvación,
la creación, cielos y tierra,
rinda a Dios adoración.

3
Gloria, honra y alabanza,
tributamos, oh, Señor,
gratitud te expresamos,
te rendimos nuestro amor;
ángeles del cielo adoran,
de su trono en derredor,
ofreciendo alabanza al gran
nombre del Señor.
(98) DILO A CRISTO

1
Cuando estés cansado y abatido,
dilo a Cristo, dilo a Cristo;
si te sientes débil, confundido
dilo a Cristo el Señor.

CORO:
Dilo a Cristo, dilo a Cristo,
él es tu amigo más fiel;
no hay otro amigo como Cristo,
dilo tan sólo a él.

2
Cuando estés
de tentación cercado,
mira a Cristo, mira a Cristo;
cuando rujan huestes de pecado,
mira a Cristo el Señor.

CORO: Mira a Cristo, etc.
3
Si se apartan otros de la senda,
sigue a Cristo, sigue a Cristo;
si acrecienta en torno la contienda,
sigue a Cristo el Señor.

CORO: Sigue a Cristo, etc.

Cuando llegue la final jornada,
fía en Cristo, fía en Cristo;
te dará en el cielo franca entrada,
fía en Cristo el Señor.

CORO: Fía en Cristo, etc.
(99) DIOS

1
Dios, tú eres el ayer,
el hoy y el mañana,
la eternidad.
Eres tú principio y fin,
eres potencia y majestad.
Dios, tu voz se hace oir,
cuando cruzando
estás el infinito
la tierra se estremece,
y a tu poder se mece
toda la inmensidad.

CORO:
Sin ti, no hubiera flores
hermosas y exquisitas;
sin ti, todo sería
inmensa soledad.
Caminas sobre astros,
tu obra es cuanto existe,
el cielo y las estrellas
y el majestuoso mar.

2
Tú que guías a las nubes
que zurean los espacios
en el confín.
Y que cuelgan de tus dedos
planetas y estrellas mil.
El mar es cual tu obra,
en él puedes andar con
paso firme;
tus huellas han quedado,
por donde ha pasado
tu autoridad.
(100) DIOS AL MUNDO AMO

1
Dios al mundo amó,
que su Hijo amado quiso dar;
en la cruz sufrió por el que salvo
quiera estar.

CORO:
Cristo el Salvador te llama,
pecador;
si tú le aceptas hoy,
allí salvo serás.

2
No hay que dilatar,
es tiempo de tu salvación;
hay que meditar,
que viene pronto la aflicción.

3
De la iniquidad, si quieres,
hoy puedes huir;
y la libertad,
por Cristo puedes adquirir.

4
Por la eternidad ofrece Cristo
salvación;
por su gran bondad,
nos da la entrada en la mansión.

Fidel García
(101) DIOS BENDIGA A LAS ALMAS UNIDAS

1
Dios bendiga las almas unidas
por los lazos de amor sacrosanto,
y las guarde de todo quebranto
en el mundo de espinas erial.
Que el hogar
que a formarse comienza,
con la unión
de estos dos corazones;
goce siempre de mil bendiciones
al amparo del Dios de Israel.

2
Que el Señor
con su dulce presencia,
cariñoso estas bodas presida,
y conduzca por sendas de vida,
a los que hoy se han jurado lealtad.
Les recuerde que nada
en el mundo
es eterno, que todo termina,
y por tanto, con gracia divina,
cifrar deben la dicha en su Dios.

3
Que los dos que al altar
se aproximan
a jurarse su fe mutuamente,
busquen siempre de Dios
en la fuente
el secreto de dicha inmortal.
Y si acaso de duelo y tristeza
se empañasen sus sendas
un día,
en Jesús hallarán dulce guía,
que otra senda les muestre
mejor.
(102) DIOS DESCENDIÓ

1
Día tan grande no puedo olvidar,
día de gloria sin par;
cuando en tinieblas al verme andar,
vino a salvarme el Señor;
gran compasión tuvo Cristo de mí,
de gozo y paz me llenó;
quitó las sombras, ¡oh! gloria
a su nombre, la noche en día
cambió.

CORO:
Dios descendió
y de gloria me llenó,
cuando Jesús
por gracia me salvó;
fui ciego, me hizo ver,
y en él renacer;
Dios descendió
y de gloria me llenó.

2
Nací de nuevo en virtud de Jesús
a la familia de Dios,
justificado por Cristo el Señor
gozo la gran redención;
bendito sea mi Padre y Dios,
que cuando vine con fe
fui adoptado por Cristo el Amado;
loores por siempre daré.

3
Tengo esperanza de gloria eternal,
me regocijo en Jesús;
me ha preparado un bello lugar
en la mansión celestial;
siempre recuerdo con fe y gratitud
al contemplarle en la cruz,
que sus heridas me dieron la vida.
Alabo al bendito Jesús.
(103) DIOS ES AMOR

1
Es el amor divino
mi gozo y mi placer,
allana mi camino
y me hace obedecer;
del triste mundo, lleno de muerte
y de dolor, quisiera a Dios llevarle
un pobre pecador.

CORO:
Dios es amor, Dios es amor.
Su Palabra nos dice:
Dios es amor, Dios es amor,
muriendo en cruenta cruz;
Dios es amor, Dios es amor,
debemos repetirlo;
murió Jesús, siendo él la luz,
murió por mí Jesús.

2
Jesucristo es la vida,
él es la salvación,
él es la vida eterna,
la rosa de Sarón.
De él es el universo
y todo lo que crió;
honor y gloria demos,
por su infinito amor.

3
Y cuando vaya al cielo,
donde irán los que creen en Dios,
con brazos abiertos,
medirá: “hijo ve”.
Y estando allá en la gloria,
con Cristo mi Señor,
unidos cantaremos todos:
Dios es amor.
(104) DIOS ES BUENO

1
Jesús la vida a mí me dio.
¡Qué bueno es! ¡qué bueno es!
también a ti te la puede dar,
si en su Palabra crees.

CORO:
Bajo tu sangre, ¡oh Jesús!
bajo tu sangre, ¡oh Jesús!
siempre bajo de aquel raudal,
guárdame, buen Jesús.

2
De Cristo en mi alma su luz brilló,
¡qué bueno es! ¡qué bueno es!
También en tu alma hoy brillará,
si vienes a sus pies.

3
Al hombre enfermo vino a sacar,
¡qué bueno es! ¡qué bueno es!
enfermo estaba y él me sanó;
démosle gloria a él.

4
Jesús mi guía por siempre es,
¡qué bueno es! ¡qué bueno es!
También contigo lo puede ser,
cuando con él estés.

De Cristo debes oir su voz,
él bueno es, él bueno es;
en todo debes servir a Dios,
y alumbrará tus pies.

Antonio Castañeda Nava
(105) DIOS ES MI FORTALEZA

1
Yo siento mucho gozo
aquí en la casa de oración,
la casa que mi Padre
ya me dio para ensalzar;
el nombre de su Hijo,
Jesucristo mi Señor,
aquel Cordero Santo que mi alma
ya salvó, y todos mis pecados
con su sangre ya lavó;
del rojo como grana, al blanco
de la lana, así los convirtió
mi buen Jesús.

2
Hoy canto para Cristo
mi bendito Salvador,
sus grandes maravillas
yo las canto con fervor;
escucha mis clamores
en grande tribulación,
el Príncipe del cielo que mis culpas
ya borró; él es mi fortaleza, mi
refugio, mi perdón.
Traspásense los montes,
remuévase la tierra,
mas yo no temeré, él es mi Dios.

3
Los sabios y la ciencia
temporales sólo son,
y al mundo le parece
ser la fuente de salud;
riquezas mundanales que atesoran
‘con amor, los ricos avarientos que
creen que es su salvación; son
necios e insensatos que van a la
perdición, ni ciencia ni riquezas les
brindan la promesa,
del reino de los cielos alcanzar.

4
Por eso yo le canto
a Jesucristo mi Señor,
al dueño de los cielos
que un hogar ya preparó,
la tierra prometida,
la nueva Jerusalén,
donde al agua de vida
por doquier ha de correr,
para que con él viva
por toda la eternidad,
alabando al Cordero,
que me enseñó el sendero
el cual me llevará a su mansión.

Hermanos López
(106) DIOS ES MI SALVACIÓN

1
Dios es mi salvación,
Dios es la fuente de la vida;
Dios es mi salvación,
y su palabra es mi guía.
Comprende él muy bien
el dolor de los humanos,
él mismo se humanó
y habitó entre los mortales.

CORO:
Y sus promesas
que me hacen soñar,
y sus bondades que son sin igual,
que fluyen libre cual un manantial,
de gracia y amor.
Cuando al sentir en mi ser su poder,
de pronto empieza
el llanto a brotar,
y me satura con su resplandor,
en dulce oración.

2
Dios es mi salvación,
es la esperanza de la humanidad;
Dios es mi salvación,
el que me imparte de su gracia.
Comprende él muy bien
el dolor de los humanos,
el que creyere en él
disfrutará de vida eterna.

Arnulfo Velásquez
(107) DIOS MAN DA

1
A todo el pueblo y raza Dios manda:
Que se arrepientan de su maldad;
y que le sirvan con toda el alma,
para que gocen de libertad.

CORO:
A Jesucristo el Rey de reyes sea
a honra por siempre. Amén.
Porque su pueblo vino a salvarle;
su Santo Espíritu le dio también.

2
En estos tiempos la gente se afana
por toda cosa que es material,
y menosprecian las cosas de Cristo,
desechan siempre lo espiritual.

3
Dichoso el hombre bienaventurado,
que sea encontrado
haciendo el bien;
su recompensa
de cierto no es vana,
porque es promesa a los que creen.

4
Esta es la lucha que tiene el
cristiano que frente a frente
debe luchar;
y la victoria la obtiene por Cristo,
es quien al hombre lo hace triunfar

5
Algunas veces
las ondas son fuertes,
que a grandes naves quieren
voltear; a navecillas que en Cristo
confían, ninguna ola les hace mal.
(108) DIOS MIÓ TU LO SABES

1
Dios mío tú lo sabes que sufro
tentaciones, y que vivo entre
pruebas; ayúdame Señor,
no me dejes volver
de nuevo a las tinieblas,
yo quiero serte fiel; ayúdame Señor.

2
Amigos por tu nombre me han dicho
no eres hombre, se burlan y
blasfeman, perdónales mi Dios;
es que no han recibido
de Dios misericordia,
en cambio yo he sentido
de Dios su gran amor.

3
Ya se oye un silencio
por todo el mundo entero,
como que grande ira
se quiere desatar;
yo ya estoy preparado ¡Oh Cristo!
toma mi alma y ponía allá en el cielo
por la eternidad.

4
Cuando me encuentre en gloria
no vendrá a mi memoria, lo mucho
que he sufrido por serte fiel Señor,
Jerusalén hermosa ¡oh! cuan ciudad
preciosa. Concédeme Dios mío,
llegar a tu mansión.
(109) DIVINIDAD PLENA DE JESÚS

1
Si alguien tiene entendimiento,
hallará el fundamento,
del Padre, del Hijo
y del Espíritu que es Dios;
si tiene revelación halla
la combinación
que estos tres, en Uno son.
Mientras unos edifican
en arenas movedizas,
otros en la roca firme y eternal;
unos creen a la mentira,
otros creen a la verdad.
La verdad en Cristo está.

CORO:
Es Jesús la verdad,
el camino y la luz;
él es Dios, la plenitud
de la gran divinidad.

2
Unos aceptan el bautismo
que la Biblia nos enseña,
el bautismo de inmersión;
otros por no obrar justicia,
creen al bautismo de hombres,
basado en la tradición.
Mateo 28:19,
Cristo da el mandamiento
del bautismo
que se debe obedecer,
por eso el apóstol Pedro
en Hechos 2:38,
nos lo da a conocer.

3
Tres testigos en la Biblia,
nos confirman el bautismo
en el nombre de Jesús;
tres apóstoles de Cristo:
Pedro, Juan y también Pablo
nos confirman esta luz.
Tres testigos en el cielo,
dan un mismo testimonio,
el Padre, el Verbo
y el Espíritu que es Dios;
y este glorioso misterio,
Juan muy bien nos lo declara,
que estos tres, en Uno son.

4
Este Uno es Jesucristo,
Emanuel,
Dios con nosotros,
Padre eterno
y también Príncipe de Paz;
en el principio era el Verbo
y el Verbo era con Dios
y este Verbo era Dios.
Si alguien tiene entendimiento
hallará el fundamento
del Padre, del Hijo
y del Espíritu que es Dios.
Si tiene revelación,
halla la combinación
que estos tres, en Uno son.

José Ortega Aguilar
(110) DIVINO COMPAÑERO

1
Divino compañero del camino,
tu presencia siento yo al transitar;
ella ha disipado toda sombra, ya
tengo luz, la luz bendita de su amor.

CORO:
Quédate, Señor,
ya se hace tarde,
te ofrezco el corazón para posar;
hazlo tu morada permanente,
acéptalo, acéptalo mi Salvador.

2
La sombra de la noche
se aproxima,
y en ella el tentador acechará;
no, no me dejes solo en el camino,
ayúdame, ayúdame hasta llegar.

3
Contigo la jornada se hace corta,
no habrá sed, ni sol fatigará;
si en el mar las olas amenazan,
tu sobre ellas majestuoso
andarás.
(111) DOQUIERA ES HOGAR

1
Terrenal placer quizá ya no tendré,
mas me espera allá,
un nuevo con mi Rey.
En mi vida aquí, mi senda
al transitar, si él conmigo va,
doquiera es hogar.

CORO:
Nuevo hogar, hogar
con Cristo al fin tendré.
Nuevo hogar, hogar
me espera con mi Rey.
En mi vida aquí,
mi senda al transitar,
si él conmigo va
doquiera es hogar.

2
Pruebas mil aquí
me pone el tentador,
y un luchar sin fin doquiera
que yo voy; mas con Cristo
estoy postrado en oración:
La victoria da Jesús, el Salvador.

3
Trabajando voy por ver al Salvador;
y si él viene hoy,
ya preparado estoy,
pues él dijo: Voy a preparar lugar.
Si él conmigo va,
doquiera es hogar.
(112) DORCAS

1
Como Dorcas decididas
en la obra del Señor,
levantemos la bandera,
el estandarte del honor;
dedicando nuestras fuerzas
al servicio del Señor,
iremos cantando así:

CORO:
Gloria, gloria, aleluya;
gloria, gloria, aleluya;
gloria, gloria, aleluya;
a nuestro Salvador.

2
Cuando se abran las puertas
de la gran Jerusalén,
y que entremos afiliados
todos en un batallón;
marcharemos por las calles
de la gran Jerusalén,
iremos cantando así:

3
Lágrimas, dolor y llanto
con nosotros no será,
porque habremos ya triunfado
en la obra material;
como Dorcas decididas
en la obra del Señor,
iremos cantando así:

4
Toda obra misionera
aquí en la tierra cesará,
y el trabajo de las Dorcas
habrá terminado ya;
miraremos cara a cara al Señor
que nos salvó,
iremos cantando así:

5
México y Nicaragua,
Guatemala y Salvador,
marcharemos todos juntos
a la patria celestial,
las Américas del Norte
y las Américas del Sur,
iremos cantando así:
(113) DULCE COMUNIÓN

1
Dulce comunión la que gozo
ya en los brazos de mi Salvador.
¡Qué gran bendición en su paz
me da! ¡oh! yo siento en mí
su tierno amor.

CORO:
Libre, salvo del pecado
y del temor, libre, salvo
en los brazos de mi Salvador.

2
¡Cuan dulce es vivir,
cuan dulce es gozar!
en los brazos de mi Salvador,
allí quiero ir y con él morar,
siendo objeto de su tierno amor.

3
No hay que temer,
ni que desconfiar en los brazos
de mi Salvador;
por su gran poder, él me guardará
de los lazos del engañador.
(114) DULCE CONSUELO

1
En Jesucristo, mártir de paz,
en horas negras de tempestad,
hallan las almas dulce solaz,
grato consuelo Y felicidad.

CORO:
¡Gloria cantemos al Redentor!
que por nosotros quiso morir;
la santa gracia del Salvador
siempre dirija nuestro vivir.

2
En los peligros, en el dolor,
a cada paso su protección;
calma le infunde, santo vigor,
nuevos alientos al corazón.

3
Cuando en la lucha falta la fe,
y el alma siente desfallecer,
Cristo nos dice: “Yo os colmaré
de rica gracia, santo poder”
(115) DULCE ESPERANZA

1
Dulce esperanza aviva mi ser,
que a mi alma siempre
consuelo le da;
Cristo es mi ayuda y mi confianza,
él es mi todo aquí.

CORO:
El es mi todo aquí,
él me salvó a mí;
con grande gozo hoy le
esperamos, él es mi todo aquí.

2
Dulce esperanza dio Cristo a mi
ser, por su evangelio de gracia y
poder; no hay otro nombre bajo del
cielo que salve, sólo él.

3
Dulce esperanza aviva mi ser,
para esperar a mi Rey con placer;
grandes señales Cristo ha mostra­do
de un nuevo amanecer.

Felipe Rivas Hernández
(116) DULCE ORACIÓN

1
Dulce oración, dulce oración,
de toda influencia mundanal;
elevas tú mi corazón,
al tierno Padre celestial.
¡Oh, cuántas veces tuve en ti
auxilio en ruda tentación,
y cuántos bienes recibí,
mediante ti, dulce oración!

2
Dulce oración, dulce oración,
al trono excelso de bondad,
tú llevarás mi petición a Dios
que escucha con piedad;
por fe espero recibir la gran divina
bendición,
y siempre a mi Señor servir
por tu virtud, dulce oración.

3
Dulce oración, dulce oración,
que aliento y gozo al alma das;
en esta tierra de aflicción consuelo
siempre me serás.
Hasta el momento en que veré
francas las puertas de Sión,
entonces me despediré feliz,
de ti, dulce oración.
(117) DULCE PLEGARIA

1
Oh Señor, elevo a ti mi voz,
en demanda de una grande
bendición,
pues tú eres mi Señor y Dios,
que me has dado por tu amor
consolación;
de mañana me presentaré,
Señor, ante el trono excelso de tu
amor;
implorando de tu mano el perdón
porque tú eres mi Señor y Dios.

CORO:
Oh Señor,
de mañana oirás mi voz,
aún al alba me presentaré a ti,
implorando de tu mano
el perdón,
porque tú eres mi Señor
y Dios.

2
Oh Señor,
escucha la canción que mi alma
eleva hacia ti,
pues tú eres digno de adoración,
pues tú has sido mi refugio aquí;
hay en mi alma gratitud,
Señor,
y hoy te alabo y te bendigo así,
pues tú eres mi Señor y Dios
y ofrendaste tu vida tú por mí.

3
Oh Señor,
escucha mi oración y contesta
con amor mi prez,
pues tu ley es mi delicia hoy
y más dulce que la miel me es;
guarda, oh Dios,
mi corazón en ti,
y sostenme en el camino fiel,
triunfaré, pues, en la lucha aquí,
porque tú eres mi Señor y Dios.

Maclovio Gaxiola López
(118) DULCES CANCIONES

1
Dulces canciones
a ti cantamos,
porque tú nos diste paz;
loor y gloria a ti te damos,
porque un día volverás.

CORO:
Un día ya no lejano,
ya se mira vislumbrar;
nosotros lo esperamos,
que nos venga a levantar.

2
Pon melodías
en nuestros labios,
para venirte a cantar;
porque hemos visto
muchos milagros,
a los mudos haces hablar.

3
Te suplicamos
humildemente,
que nos des más de tu amor;
para alabarte muy reverentes,
porque tú eres el Salvador.

Eliseo Chavira
(119) DULCES MOMENTOS DE ORACIÓN

1
Dulces momentos de oración,
los que yo paso en el altar.
Cuando contrito al implorar,
siento de Dios su comunión.

CORO:
Hermano, ven,
ven al altar,
trae al Señor tu corazón;
ven con nosotros a gozar
la gran suprema bendición.

2
El llanto embriaga mi oración,
me turba y corta mi implorar;
aunque llorando y sin hablar,
mi Dios conoce el corazón.

3
Dios no aborrece al pecador,
antes le quiere perdonar,
y si humillado va al altar
Dios da a su hijo salvación.

(40) CAMBIO MI CORAZÓN

1
Tú me preguntas por qué le canto,
por qué le canto a mi Salvador.
Tú no comprendes lo que ha pasado,
que ha transformado mi corazón.
Hoy me preguntas por qué le alabo,
por qué le adoro y le doy mi amor.
\\ Cuando lo entiendas y lo comprendas
le cantarás con el corazón//

CORO:
\\Solo él, sólo él, sólo él
pudo cambiar mi corazón//

2
Tú me preguntas con insistencia
por qué yo lloró ante el altar;
tú no conoces lo que yo siento,
que me estremece y me hace llorar.
Es que mi vida toda ha cambiado,
ya no hay tristeza,
ya no hay dolor.
\\Cuando lo entiendas
y lo comprendas,
le cantarás con el corazón//

Rafael Espinoza Morales
(41) CAMINANDO

1
Gozándome yo voy para aquel hogar,
caminando, caminando;
yo siempre no me quiero aquí quedar,
caminando para aquel hogar.

CORO:
Caminando, caminando
para aquel hogar
en donde está Jesús;
caminando, caminando
de la mano del Señor Jesús.

2
Dejando este mundo y todo mal,
caminando, caminando;
Jesús ha prometido conmigo estar,
caminando para aquel hogar.

3
Yo quiero pecadores también llevar,
caminando, caminando;
para que Cristo los pueda hoy salvar,
caminando para aquel hogar.

4
Entonces yo a Cristo allí veré,
caminando, caminando;
por siempre yo su nombre alabaré,
caminando para aquel hogar.
(42) CANCIÓN DEL ALMA

1
Canta mi alma agradecida,
con gran gozo en plenitud,
al sentirse redimida,
por la sangre de Jesús.
En mi alma está esculpida
y sellada con virtud una luz
que siempre brilla,
y es el nombre de Jesús.

CORO:
Me dio nueva vida,
todo en mí cambió.
Y en mí sólo anida
su divino amor.

2
Como arpegio de una lira
o preludio de laúd,
es el alma que se humilla
a las plantas de Jesús.
Gloria eterna sea rendida,
a la misma excelsitud,
cante el alma redimida
por la sangre de Jesús.
(43) CANTAD A JEHOVA

1
Jehová Dios mío,
a ti clamé y me sanaste,
también hiciste
subir mi alma del sepulcro;
de la inmundicia,
con tu virtud me sacaste,
dísteme vida, dísteme vida
y comunión con el justo.

CORO:
¡Cantad a Jehová
vosotros sus santos!
cantad la memoria
de su santidad.
Porque en un momento su ira será,
y en su voluntad la vida está.

2
Por la tarde, el llanto nos durará,
y a la mañana la alegría vendrá;
dije yo, en esta prosperidad,
jamás movido, jamás movido
mi sentimiento será.

3
Por tu bondad y tu gran benevolencia,
ha sustentado mi alma tu fortaleza.
Cuando escondiste
tu rostro de mi presencia,
turbado fui, turbado fui
y a ti clamé con vehemencia.

4
A ti Jehová, con mi llanto clamaré
a ti Señor, a ti te suplicaré;
cuando en peligro
de muerte mi alma esté,
si tú me ayudas, si tú me ayudas
en todo yo venceré.

Isabel V. Maclas
(44) CANTAD LOORES A CRISTO

1
Cantad loores a Cristo,
pues él vino para salvarnos;
cantad de su encarnación
y exaltación en los cielos.
Rico en misericordia
su trono de gracia será,
para que hombres perdidos
no tengan que desesperar.

CORO:
Muerto por nuestros pecados,
juicio de Dios soportó,
contado fue con perversos
el infinito Jesús.
Dóblese toda rodilla,
alabadle y adorad al que
murió y volvió a vivir;
nuestro Dios es la eternidad.

2
Hasta Belén de Judea
el Señor Jesús descendía;
vida de pobreza
y prueba manifestó su justicia.
Hasta la cruz del calvario
fue el Hijo de Dios a sufrir,
muerte de tanto valor que
al mundo pudo redimir.

3
Cantad, loores a Cristo
ya coronado en la gloria;
cantad el corazón
lleno de gratitud por su victoria.
Fieles testigos de Cristo
es nuestra preciosa porción,
demos a Cristo la honra
y toda nuestra adoración.
(45) CANTARE LA MARAVILLA

1
Cantaré la maravilla
que Jesús murió por mí;
cómo allá en el Calvario
dio su sangre carmesí.

CORO:
Cantaré la bella historia
de Jesús mi Salvador,
y con santos en gloria,
a Jesús daré loor.

2
Cristo vino a rescatarme,
vil, perdido me encontró;
con su mano fiel y tierna,
al redil él me llevó.

3
Mis heridas y dolores
el Señor Jesús sanó;
del pecado y los temores
su poder me libertó.

4
En el río de la muerte
el Señor me guardará:
Es su amor tan fiel y fuerte,
que jamás me dejará.
(46) CÁNTICO CELESTE

1
En tu ser un dulce canto gozarás,
de alegría cada día;
aunque pruebas y tristeza
encontrarás,
en tu ser un dulce canto gozarás.

CORO:
Cántico celeste
en la noche tendrás,
en tu corazón,
aunque en aflicción;
fácil es cantar
cuando reina la paz,
pero en el dolor es mejor cantar.

2
Ya la noche pasará con su pavor,
de tus penas ya no temas;
hoy trabaja ora y sirve a tu Señor,
pronto el sol alumbrará
en tu corazón.

3
Tus apuros siempre debes olvidar,
ten en tu alma, dulce calma;
no te olvides que la noche pasará,
y en tu ser un dulce canto gozarás.
(47) CARA A CARA

1
En presencia estar de Cristo,
ver su rostro, ¿qué será?
cuando al fin en pleno gozo,
mi alma le contemplará.

CORO:
¡Cara a cara espero verle.
Más allá del cielo azul:
Cara a cara en plena gloria,
he de ver a mi Jesús!

2
Sólo tras oscuro velo,
hoy lo puedo aquí mirar:
Mas ya pronto viene el día,
que su gloria ha de mostrar.

3
¡Cuánto gozo habrá con Cristo
cuando no haya más dolor,
cuando cesen los peligros
y ya estemos en su amor!

4
Cara a cara, ¡Cuan glorioso
ha de ser así vivir:
Ver el rostro de quien quiso
nuestras almas redimir!
(48) CARIDAD

1
Seré feliz si caridad
hay en mi alma,
ya que aquel Ser Omnipotente
me ha salvado;
vino a sufrir a este mundo
de pecado,
para llevarme a aquella
celestial morada.

CORO:
\\Nada soy, si no tengo caridad
que es el amor;
sin amor no persevero
en Jesús mi buen pastor//

2
Sí, llegaré si persevero
en su camino,
y si también en su palabra
me deleito;
no tomo en cuenta los pesares
del destino,
sigo las huellas de Jesús,
Pastor divino.

3
Marcó las huellas
con la sangre de sus venas,
y por amor él se ofreció
en holocausto;
para que el hombre fuera salvo
de sus penas,
de las cadenas de opresión
del mundo falso.

4
Pongo mi vista en aquel blanco
que es perfecto,
cuya esperanza es real
y bienaventurada;
quiero seguirle
y servirle como es recto,
para gozar de su presencia
en su morada.
(49) CERCA DE TI OH DIOS

1
Derrama oh Dios
de tu Espíritu en mi alma,
derrama oh Dios
de tu misericordia;
porque sin ti Señor no vive mi alma,
triste será vivir lejos de ti.

CORO:
Porque sin ti Señor
no vive mi alma,
triste será vivir lejos de ti;
porque sin ti
no hay misericordia,
triste será vivir lejos de ti.

2
Tu santo Espíritu
me guía hacia la luz,
por el sendero
que con tu amor marcaste;
que con tu sangre
mi alma rescataste.
Nunca te alejes de mí, Señor Jesús.

3
Escogeré estar cerca de ti
y no caer en manos del impío,
porque se holga
con grande desvarío,
más tú tendrás piedad
siempre de mí.

4
Permite oh Dios, mientras que tenga
vida que en tu camino
siempre te sea fiel,
que cuando llegue la hora de mi
partida puedas decirme,
venid, oh siervo fiel.
(50) CERCA, MAS CERCA

1
Cerca, más cerca, ¡oh Dios, de ti!
cerca yo quiero mi vida llevar;
cerca, más cerca ¡oh Dios, de ti!
cerca a tu gracia que puede salvar.

2
Cerca, más cerca, cual pobre soy,
nada, Señor, yo te puedo ofrecer;
sólo mi ser contrito te doy,
pueda contigo la paz obtener.

3
Cerca, más cerca, Señor de ti,
quiero ser tuyo,
dejando el pecar; goces
y pompas vanas aquí,
todo, Señor, pronto quiero dejar.

4
Cerca, más cerca,
mientras el ser aliente
vida y busque tu paz;
y cuando al cielo pueda ascender,
ya para siempre conmigo estarás.
(51) COMPRADO CON SANGRE POR CRISTO

1
Comprado con sangre por Cristo,
con gozo al cielo yo voy
librado por gracia infinita,
ya sé que su hijo yo soy.

CORO:
Lo sé…. lo sé, comprado
con sangre yo soy.
Lo sé…. lo sé, con Cristo
al cielo yo voy.

2
Soy libre de pena y culpa,
su gozo él me hace sentir;
él llena de gracia mi alma,
con él es tan dulce vivir.

3
En Cristo yo siempre medito
y nunca le puedo olvidar;
callar sus favores no quiero,
voy siempre a Jesús alabar.

4
Seguro sé que la belleza
del gran Rey yo voy a mirar;
ahora me guarda y me guía
y siempre me quiere ayudar.

5
Yo sé que me espera corona
la cual a los fieles
dará Jesús, Salvador;
en el cielo mi alma
con él estará.
(52) CON AMOR Y PAZ QUE ME DE

1
Hoy es tiempo mi Jesús
que me des tu bendición,
y me hagas vencedor sobre el mal;
no me niegues tu amor,
dame ayuda por piedad.

CORO:
Con amor y paz que me dé
yo seré siempre feliz;
esperanza hay en mi alma,
paz perfecta con Jesús,
porque Cristo es mi confianza
y en él me gozaré;
alabando al santo nombre
yo feliz siempre seré.

2
Señor, mira a los hombres
cómo corren siempre al mal,
sólo tú puedes salvarlos
con tu amor,
porque tuyo es el poder,
y tú los puedes traer.

3
Por la paz y el amor de mi Señor
yo estoy aquí libertado
de la muerte y el error;
como pródigo vagaba,
en el mundo sin temor.

4
Ahora vean mis hermanos
cómo es bueno el Salvador,
que me trajo a su redil
con su poder.
Ahora canto alegremente,
Alabanzas a su amor.

Gil Valencia
(53) CON CRISTO YO IRÉ

1
Ya sea en el valle do el peligro esté
o que en la luz
gloriosa de paz habite yo,
a mi Jesús diré:
Tu voluntad haré;”
si Cristo me guía doquiera yo iré.

CORO:
Si Cristo conmigo va,
yo iré: Yo no temeré,
con gozo iré, conmigo va;
es grato servir a Jesús,
llevar la cruz. Si Cristo conmigo va,
yo Iré.

2
Si al desierto quiere Jesús
que vaya yo,
llevando buenas nuevas
de santa salvación;
si allí en dura lid, mi campo señaló,
a Cristo yo sigo sin más dilación.

3
Aunque mi parte sea mi dura
cruz llevar,
diré a mis hermanos también
su gran poder;
contento quedaré, mi luz haré
brillar, ¡testigo de Cristo,
doquiera yo iré!

4
La voluntad de Cristo
yo quiero obedecer,
pues en la Santa Biblia
encuentro mi saber;
y con su gran poder
al mundo venceré,
si él va conmigo,
doquiera yo iré.
(54) CON QUE PAGAREMOS

1
Con qué pagaremos
el inmenso amor,
que diste tu vida por el vil pecador;
Señor Jesucristo,
conforta mi alma,
para que yo pueda
vencer en la lucha, y servirte mejor.

CORO:
No tengo que darte,
por amarme tanto,
recibe este canto mezclado
con llanto, de mi corazón.

2
Y cuando la noche
extienda su manto,
mis ojos en llanto en ti fijaré;
alzando mis ojos, veré las estrellas,
yo sé que tras ellas, cual Padre
amoroso tú velas por mí.

3
No puedo pagarte
con oro ni plata,
el gran sacrificio que hiciste por mí;
en cambio recibe la ofrenda
humillada, la ofrenda humillada,
Señor Jesucristo, mi fiel corazón.
(55) CON TU AMOR

1
Con tu amor y tu sangre preciosa,
me limpiaste por siempre,
¡oh Jesús!
hoy camino en tu senda gloriosa,
con tu cruz, con tu cruz, ¡oh Jesús!

CORO:
Me alimenta tu gracia divina,
me sustenta tu amor que da paz;
amor puro esta luz que ilumina;
de tu amor, de tu amor,
dame más.

2
No permitas que deje tu senda,
por pesada que sea tu cruz;
haz que en mi alma
una llama se encienda,
con tu luz, con tu luz, ¡oh Jesús!

3
Cuando suba contigo a los cielos,
en morada feliz viviré;
dulces cantos de amor y consuelo,
cantaré, cantaré, cantaré.
(56) CON VOZ BENIGNA

1
Con voz benigna te llama Jesús,
invitación de puro amor;
¿por qué le dejas en vano llamar?
¿sordo serás pecador?

CORO:
Hoy te convida, hoy te convida,
voz bendecida, benigna,
convídate hoy.

2
A los cansados convida Jesús;
con compasión mira el dolor:
Tráele tu carga, te bendecirá,
te ayudará, el Señor.

3
Siempre aguardando
contempla Jesús:
¡Tanto esperar! ¡con tanto amor!
hasta sus plantas ven, mísero,
y trae; tu tentación, tu dolor.
(57) CONCÉDEME LLEGAR

1
Llevando tu evangelio,
yo quiero trabajar,
y a recibir mi premio
concédeme llegar;
no importa que mi vida
termine aquí Señor,
mi petición es siempre,
concédeme llegar.

CORO:
“Concédeme llegar,
concédeme llegar,
y estar eternamente,
a tu lado Señor”.

2
La sangre que vertiste,
mi ser pudo limpiar,
y así Señor bendito
concédeme llegar;
si otros se detienen,
cansados ya de andar,
mi petición es siempre,
concédeme llegar.

3
En compañía de aquella
inmensa multitud,
con un vestido blanco,
concédeme llegar,
lavado con la sangre de Cristo
mi Señor, mi petición es siempre,
concédeme llegar.

4
Las bodas del cordero
se van a celebrar,
y yo estoy invitado,
concédeme llegar;
al ser arrebatado,
presente he de estar,
“mi petición es siempre,
concédeme llegar”.
Marcelo Pacheco
(58) CONTENDAMOS, JÓVENES

1
Contendamos jóvenes por la fe,
aunque brame el mundo
con Satanás;
en la lucha nunca nos vencerá,
pues Jesús nos guardará.

CORO:
SI sufrimos aquí,
reinaremos allá,
en la gloria celestial;
si llevamos la cruz
por amor de Jesús,
la corona nos dará.

2
No seamos tibios de corazón,
ni dejemos nunca el primer amor;
mantengamos firmes la profesión,
de la fe en el Salvador.

3
Procuremos todos la santidad,
sin la cual ninguno verá al Señor;
gozo, paz y eterna felicidad,
Cristo ofrece al vencedor.
(59) CONTENTO ESTOY

1
Si en su furor me asalta el enemigo
y si en mi senda el sol
no irradia luz;
no temeré si Dios está conmigo,
contento estoy de andar
con mi Jesús.

CORO:
Contento estoy,
pues sé que Cristo me ama,
y que a los suyos siempre
guardará,
y al ascender a la mansión
celeste, con él en gloria
mi alma reinará.

2
Por mas que mis amigos
me desprecien,
al ver mi esfuerzo
en ser a Cristo fiel;
no vuelvo atrás,
él puede defenderme;
contento estoy,
mi fe descansa en él.

3
El mundanal placer
que muchos buscan,
al alma deja cual marchita flor:
Sólo en Jesús
hay gozo incomparable;
contento estoy,
sirviendo al Salvador.
(60) CONTESTACIÓN DIVINA

1
Mi madre oraba por mí
cuando yo era un pecador,
pues nunca quería escuchar
el consejo de su voz;
mas ella con fe y amor
me hablaba del Salvador.
Ella siempre me decía:
“Hijo mío, busca a tu Dios”.

CORO:
¡Oh que gozo hay en mi alma
porque Cristo me salvó!
escuchó las peticiones
de mi madre en oración.

2
Mi madre lloraba por mí
porque no quería aceptar,
aunque decía que sí,
pero no iba al altar;
mas ella rogaba por mí,
que no fuera a rechazar,
esa voz que me decía:
“Ven a mí te haré descansar”.

3
Mi madre elevaba su voz
hacia el cielo en oración,
le presentaba al Señor
una humilde petición,
que hubiera en mi corazón
una real regeneración;
esto era lo que ella,
demandaba en su petición.

4
Un día por gracia sentí
en mi ser una bendición,
un grande cambio sentí
dentro de mi corazón;
hermoso placer para mí
fue el ver que la salvación,
de Jesús la recibía,
por su gracia y compasión.

Lorenzo E. Salazar
(61) CONTIGO VIVIRÉ

1
A Cristo quiero servirle,
mientras tenga que vivir.
Se tú mi ayudador, Señor
tú eres mi Dios y Salvador.

CORO:
Contigo viviré, y ya nunca sufriré.
Tú eres refugio del pobre,
por eso a ti alabare.

2
Tú eres refugio del pobre,
firme apoyo es tu amor;
por eso yo a ti alabo, Señor,
por tu bondad que me salvó.

3
Perdido yo me encontraba,
mas tu amor me libertó;
tu muerte en la cruz vida me dio,
alabaré tu nombre aquí.

4
Cuando termine la lucha,
a tu lado yo estaré;
contigo viviré y gozaré
donde tú estás, mi Salvador.
Roberto Hernández
(62) CORDERO

1
Cordero, que bajaste del cielo,
a morir en la cruz, para darme la luz
y también salvación;
vertiste tu sangre inmaculada,
con la cual mi maldad, al morir tú en
la cruz, la borraste Jesús.

CORO:
Hoy te alabo Señor,
con todo mi corazón.
Porque, porque tú eres mi Dios
porque tú eres mi Dios
y mi buen Salvador
que moriste por mí.

2
Tú eres el que diste a mi vida,
esa paz sin igual, que no pude
encontrar en el mundo falaz;
ahora mi alma alegre te canta,
disfrutando el amor, que en la cruz
del dolor demostraste Señor.
(63) CORO INFANTIL

1
Nació en Belén el Salvador del
mundo. A mí me trajo la salud.
Y ahora canto con amor profundo,
con esperanza, gozo y gratitud.

2
Estaba el niño dormidito,
acostado en un pesebre,
y vinieron del oriente,
ricos dones a ofrecerle.

3
Hermosa y cierta historia
que alegra el corazón,
nos trae a la memoria
su nacimiento y su dolor.

4
Murió por darnos gloria,
nuestro amado Salvador
y está lleno de contento
nuestro pobre corazón.
(64) CORONADLE

1
Loor al inmortal
e invisible Rey;
loor al soberano Dios
y Señor,
traed regias coronas a Emanuel,
santo homenaje
traed hoy al Salvador.

CORO:
Digno, digno es el Cordero
celestial, cielo y tierra,
todos tributan loor,
coronadle con señoría
universal,
gloria al invicto Cordero,
Cristo el Salvador.

2
Al que reina por siempre
do alumbra él,
cuya diestra a los mundos
potencia da,
fuente eterna de dicha
y gran bendición
rindan los hombres
unánimes fiel.

3
Coronad al que es Príncipe
y fiel Pastor.
Al que adora ferviente
la cristiandad,
santos y ángeles hoy
rinden prez y loor, himnos
y hosannas a Cristo el Señor.
(65) CRISTO ES LUZ

1
Cristo es luz a mi camino,
lámpara es a mis pies;
cuando en sombras yo vivía
vino él y me alumbró.

CORO:
¡Oh! cuan glorioso
es confiar en el Señor,
siempre está cerca,
contesta la oración;
mi alma tiene feliz
consuelo,
al sentir su dulce amor;
él es luz a mi camino
lámpara es a mis pies.

2
Es mi pan cuando tengo hambre,
y mi sed él saciará;
él es luz a mi camino,
lámpara es a mis pies
(66) CRISTO ES NUESTRO JEFE

1
Cristo es nuestro jefe,
nos lleva a la lid,
y en su santo nombre
siempre combatid;
por su santa causa
debemos luchar;
y le seguiremos fiel.

CORO:
¡Adelante! es orden del Señor,
¡Adelante! vamos sin temor;
¡Adelante! canta ya su grey.
La victoria es cierta
con el Rey.

2
Nuestra es la victoria,
Jesucristo es Dios,
y en su santo nombre
vamos sin temor;
nada nos arredre,
vamos con valor;
todos vamos a vencer.

3
Somos bautizados en Cristo Jesús.
El nos ha salvado
muriendo en la cruz,
él nos ha sellado con su Espíritu,
y le seguiremos fiel.

4
Nuestro estandarte
luce por doquier,
con poder y gloria
siempre se ha de ver;
Cristo nuestro jefe,
al mundo venció:
Y le seguiremos fiel.

5
La preciosa lucha, larga no será,
y a los vencedores
nos congregará,
donde cantaremos
un himno triunfal:
Sí, hoy le seguiremos fiel.

Benjamín Cantú
(67) CRISTO LA FUENTE DEAMOR

1
Al contemplarte,
Cristo divino,
miro el camino de la verdad;
mi pensamiento pasa violento,
y me recuerda tu gran bondad.

CORO:
Porque tú eres
dádiva hermosa,
eres la fuente de amor,
do mana el Consolador;
eres camino, vida y verdad,
y el que creyere en ti, Señor,
por siempre vivirá.

2
Lejos vagaba yo sin confianza,
sin esperanza de salvación;
pero mi Cristo estuvo listo,
tendió su mano de protección.

3
Ahora me siento lleno de gozo,
porque es hermoso el meditar,
en ese amado crucificado,
que a mi alma vino él a salvar.
(68) CRISTO LA ROCA

1
En las olas inmensas
de embravecido mar,
que asaltan a mi alma
la pobre embarcación:
De rodillas a Cristo
clamé, y el huracán
deshecho fue al instante
a la voz de Dios.

CORO:
Es Cristo la Roca,
el ancla de mi fe;
los males, lamentos,
y ayes de temor,
terminan por siempre,
con mi supremo Rey;
es Jesucristo mi refugio.

2
Me guarda de peligros,
de pruebas, de dolor;
él manda que los vientos
no agiten tempestad:
Los mares se detienen,
la ola reposó,
y en Cristo fijo el ancla,
confiando más.

3
Mi dulce Salvador, sí,
mi hermoso amigo y Dios,
que libra de tristezas y aleja
amarga hiel:
Por fe yo iré al cielo,
mansión del ser de amor,
la fuente inagotable de dicha y
bien.
(69) CRISTO ME AMA

1
Cristo me ama, bien lo sé;
su palabra me hace ver
que los niños son de aquel,
quien es nuestro amigo fiel.

CORO:
Cristo me ama, Cristo me ama;
Cristo me ama, la biblia dice así.

2
Cristo me ama, pues murió,
y el cielo me abrió;
él mis culpas quitará
y la entrada me dará.

Cristo me ama es verdad
y me cuida en su bondad:
Cuando muera, si soy fiel,
viviré allá con él.
(70) CRISTO TE LLAMA

1
¿Quieres sentir de su divino amor?
¿Quieres gozar con Cristo
el Salvador?
¿Quieres tener eterna salvación?
entrégale con gozo el corazón.

CORO:
Cristo te llama hoy por su
palabra fiel, ven hoy,
vil pecador a obedecer a él,
y te dará también:
gozo y paz por siempre.
Amén.

2
Dios es benigno y ama
al pecador si se arrepiente
y le sirve con valor,
y deja el mundo que ofrece
perdición, y viene a Cristo
que ofrece salvación.

3
Acepta hoy al que murió
en la cruz.
¿Cuál es su nombre?
Nuestro Señor Jesús,
el cual murió por mí,
también por ti,
para sacarnos
de obscuridad a luz.

4
Y las cadenas que puso Satanás
con el poder de Cristo romperás,
y serás libre y a él gloria darás.
Con alegría su nombre alabarás.

5
Hoy es el día de aceptar la verdad
tal vez mañana muy tarde será;
bautízate hoy y obtendrás perdón
y reinarás con Cristo
en su mansión.
(71) CRISTO VIENE

1
Como un relámpago
Jesús vendrá;
desde el oriente resplandecerá,
hasta el poniente su luz
se verá;
Así el Hijo del Hombre vendrá.

CORO:
Cristo viene allá en las nubes,
hay que encontrar al Señor,
es nuestro buen Salvador:
El lo dijo que de cierto,
él volvería
al mundo otra vez.

2
En una nube de resplandor,
él con sus ángeles se verá;
sus redimidos en derredor,
un canto nuevo entonarán.

3
Libres de error y de todo mal,
con él en gloria por siempre
estarán;
nuevo vestido tendrá
cada cual,
y por los siglos la gloria verán.

4
Toda su Iglesia que ha sido fiel,
que ha luchado con sinceridad,
irá por siempre a vivir con él,
siglos y siglos por la eternidad.
(72) CRISTO, EL REY DE GLORIA

1
Ved al Cristo, Rey de gloria,
es del mundo el vencedor;
de la guerra vuelve invicto,
todos démosle loor.

CORO:
Coronadle, santos todos,
coronadle Rey de reyes;
coronadle, santos todos,
coronadle al Salvador.

2
Exaltado, sí, exaltado,
ricos triunfos trae Jesús;
entronadle allá en los cielos,
en la refulgente luz.

3
Si los malos se burlaron,
coronando al Salvador,
hoy los ángeles y santos,
lo proclaman su Señor.

4
Escuchad sus alabanzas,
que se elevan hacia él;
victorioso reina el Cristo,
¡Adorad a Emanuel!
(73) CUAN GRANDE ES DIOS

1
Oh Jehová, mucho
te has enaltecido,
has puesto tu habitación
sobre el monte de Sión,
hasta tu mansión,
cuando veo los cielos,
la luna y las estrellas,
digo cuan grande es Jehová
y todas ellas.

CORO:
Digo: ¿Quién es el hombre
para que le visites?
¿y el hijo del hombre
para que tengas memoria de él?
Le hiciste menor
que los ángeles del cielo,
coronástelo de gloria,
todo pusiste bajo de sus pies.

2
Oh Jehová mucho te has
engrandecido
con tu grande majestad,
haste vestido de luz
y de esplendor;
cuando vengas en tu gloria
cubierto de resplandor,
diré cuan grande es Jehová
y su potencia.

3
Oh Jehová
mucho te has compadecido
de este mundo tan atroz,
hazle brindado perdón
y redención;
cuando dejaste tu trono,
y aquí tu vida entregaste;
cuan admirable es tu amor
y tu clemencia.
(74) ¡CUAN GRANDE ES EL!

1
Señor, mi Dios,
al contemplar los cielos,
el firmamento y las estrellas mil,
al oir tu voz
en los potentes truenos
y ver brillar al sol en su cénit:

CORO:
Mi corazón entona
la canción,
¡Cuan grande es él!
¡Cuan grande es él!
mi corazón entona
la canción,
¡Cuan grande es él!
¡Cuan grande es él!

2
Cuando recuerdo
del amor divino,
que desde el cielo
al Salvador envió;
aquel Jesús
que por salvarme vino
y en una cruz sufrió
por mí y murió.

Cuando el Señor me llame
a su presencia,
al dulce hogar,
al cielo de esplendor,
le adoraré cantando la grandeza
de su poder y su infinito amor.
Cari Gustaf Boberg
(75) CUANDO ALLÁ SE PASE LISTA

1
Cuando la trompeta suene
en aquel día final,
y que el alba eterna rompa en
claridad;
cuando las naciones salvas
a su patria lleguen ya,
y que sea pasada lista,
allí he de estar.

CORO:
Cuando allá se pase lista,
Cuando allá se pase lista,
Cuando allá se pase lista:
A mi nombre yo feliz
responderé.

2
En aquel día sin nieblas,
en que muerte ya no habrá,
y su gloria el Salvador impartirá;
cuando los llamados entren
a su celestial hogar,
y que sea pasada lista,
allí he de estar.

Trabajemos por el Maestro,
desde el alba al vislumbrar;
siempre hablemos de su amor
y fiel bondad,
cuando todo aquí fenezca
y nuestra obra cese ya,
y que sea pasada lista,
allí he de estar.
(76) CUANDO DESPERTARE

1
Cuando despertare
a su semejanza, y sea cumplida
mi grande esperanza,
de llegar allá a la patria divina
a morar por la eternidad.

CORO:
Yo veré a Cristo sentado
a su diestra,
y sus santos cantando
alabanzas a él,
y sus cuerpos brillando
como las estrellas,
y seremos su pueblo,
y él nuestro Rey.

2
Mientras que le espero
en el mundo perdido,
como peregrino en esta jornada,
andaré en luz
y en sus santos caminos,
guardando en mi ser su Palabra.

3
Cuando se me acerquen
las luchas y pruebas,
de los días malos y de tristeza,
confiaré en Dios
y en su potencia,
y será él mi fortaleza.

4
Ya se acerca el día de su venida,
y se está cumpliendo
su Santa Palabra,
que derramaría su Espíritu Santo,
a los que en verdad le alaban.
(77) CUANDO EL VINO A MI CORAZÓN

1
¡Cuan glorioso es el cambio
operado en mi ser,
viniendo a mi vida el Señor!
hay en mi alma una paz
que yo ansiaba tener:
La paz que me trajo su amor.

CORO:
¡El vino a mi corazón!
¡El vino a mi corazón!
soy feliz con la vida
que Cristo me dio,
cuando él vino
a mi corazón.

2
Ya no voy por la senda
que el mal me trazó,
do sólo encontré confusión;
mis errores pasados
Jesús los borró,
cuando él vino a mi corazón.

3
Ni una sombra de duda
oscurece su amor,
amor que me trajo el perdón:
La esperanza que aliento la
debo al Señor,
cuando él vino a mi corazón.
(78) CUANDO EN EL MUNDO VAGABA

1
Cuando en el mundo vagaba
me olvidaba del Creador;
ignoraba que existía
para mi alma un Salvador.

CORO:
Ahora repito
en cada ocasión:
Fue Jesucristo quien me salvó;
quiero seguirle
hasta la consumación
glorificando a mi Señor.

2
Sólo te pido, Señor,
me guarde tu protección,
para servirte y amarte
de todo mi corazón.

3
Ahora depende de ti;
quiero hacer tu voluntad,
si tu poderosa mano
por doquier guiándome va.

4
No me desprecies, Señor,
por tu nombre,
¡Oh, por piedad!
mira que este pecador
te pide esta caridad.
(79) CUANDO ENFERMO ESTOY

1
Cuándo estoy desalentado
pienso más en mi Señor,
hay momentos que en la vida
siento ya desfallecer,
pero luego, luego pienso
que en sus brazos estaré.

CORO:
Cuando más enfermo estoy
Cristo me quita el dolor,
me da completa salud
a mi ser si enfermo estoy,
y si es que ya llegó
el momento de partir,
sé que mi alma irá a dar
a los brazos del Señor.

2
Nada, nada de este mundo
de su amor me apartará,
ni las luchas, ni las pruebas,
cuantas cosas pasarán;
pero sé que Jesucristo,
de mí no se apartará.
(80) CUANDO LEO EN LA BIBLIA

1
Cuando leo en la Biblia
cómo llama Jesús,
y bendice a los niños
con su amor:
Yo también quisiera estar,
y con ellos descansar,
en los brazos del tierno
Salvador.

2
Ver quisiera sus manos
sobre mí reposar,
cariñosos abrazos de él sentir;
sus miradas disfrutar,
las palabras escuchar:
“A los niños dejad a mí venir”.

3
Mas aún a su estrado
en oración puedo ir,
y también de su amor
participar:
Pues si pongo en él mi fe,
le veré y le escucharé,
en el reino que él fue
a preparar.

4
Todos los redimidos
y salvados por él,
al Cordero celebran inmortal;
cantan voces mil y mil,
en el coro infantil,
pues es de ellos
el reino celestial

5
Muchos hay que no saben
de esa bella mansión,
y no quieren a Cristo recibir:
Les quisiera yo mostrar,
que para ellos hay lugar,
en el cielo do los convida a ir.

6
Yo ansío aquel tiempo
venturoso sin fin,
el más grande,
el más lúcido, el mejor;
cuando de cualquier nación,
niños mil sin distinción,
a los brazos acudan del Señor.
(81) CUANDO LLEGUE EL FINAL

1
Cuando llegue el final
de esta vida fugaz,
yo diré que Jesús
en mi alma triunfó.
Qué gozoso estaré
en aquel resplandor,
los que Cristo compró
ahí se reunirán.

CORO:
Ante el trono de Dios,
ahí se reunirán
todos los redimidos,
y a una voz cantarán.

2
El Cordero de Dios
nuestro todo será,
en su real esplendor
el nos alumbrará.
La gran Jerusalén,
la ciudad celestial,
desde el cielo de
Dios se verá descender.

Arnulfo Velázquez
(82) CUANDO TERMINE MI JORNADA

1
Cuando termine mi jornada
en este mundo,
alabaré a Dios
por el amor profundo;
cuando llegare
a la ciudad Santa de Sión,
recibiré una corona y bendición.

CORO:
Aunque todos
me desprecien
por el bien,
ciertamente el Cordero
yo he de ver;
en su trono alabaré
su nombre santo,
de hermosura me vestiré
con su manto.

2
Todas las gentes
me desprecian por su nombre,
no han comprendido
que nuestro Dios,
él no es hombre.
El día se llega cuando perplejos
se quedarán,
al ver a Cristo el Rey de gloria
que vendrá.

3
Por la fe voy caminando
hasta verlo,
él preparó con justicia
este sendero;
quiero verle cara a cara,
éste es mi anhelo;
para encontrar la dulce paz,
gozo y consuelo.

4
Si tú le buscas
hallarás revelación,
que te conduce
hasta las puertas de Sión;
el precio está pagado
ya para tu entrada,
cuando termines tu también
fiel tu jornada.
(83) CUANTA PAZ SIENTE EL ALMA

1
Cuánta paz siente el alma del
pecador,
que Jesucristo ya perdonó;
porque sólo él,
impulsado por grande amor,
sangre en la cruz
por salvarlo derramó.

CORO:
¡Oh, cuánto gozo
hay en mi alma!
porque Jesús me salvó;
a mi corazón dio calma,
y del mal me rescató.
No hay bajo el cielo
otro nombre
que al mundo diera el Señor,
para que salvara al hombre,
sino Jesucristo el Salvador.

2
Pecador, ya no cierres tu corazón,
Cristo te llama,
déjale entrar;
hoy él quiere dar a tu alma
la salvación,
oye su voz,
sólo él puede perdonar.

3
Ven a él, con su sangre te limpiará,
para que puedas al cielo ir;
y con grande amor tus pecados
perdonará; acude a él,
pues por ti vino a morir.

4
Oh Señor, fortalece mi corazón;
dame tu gracia para triunfar;
ten piedad de mí y concede tu
protección al débil ser,
que ayuda a implorar.
(84) CUANDO TE QUIERO MAS

1
Cuando te quiero cerca tú estás:
mi buen Jesús, no me dejarás;
con tu potencia me sostendrás,
cuando te quiero más.

CORO:
\\Cuando te quiero más,//
Cerca tú estás, mi buen
Salvador,
cuando te quiero más.

2
Cuando te quiero listo tú estás,
y abandonarme nunca podrás:
Paz por tristeza siempre me das,
cuando te quiero más.

3
Cuando te quiero no faltarás,
hora tras hora tú me guiarás;
tiernos cuidados tú me darás,
cuando te quiero más.

4
Cuando te quiero allí tú estás;
con tu presencia me apoyarás,
brota tu fuente de gran solaz,
cuando te quiero más.

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