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(245) LA BATALLA DE LA FE

1
Soy soldado de Cristo,
de Cristo el Salvador,
pelearé yo por él la batalla de la fe;
con mis ojos así puestos
en mi Capitán,
pelearé yo en contra de Satán.

CORO:
Oíd la voz de Cristo que nos
llama, a la batalla, a la batalla,
oíd la voz de Cristo que nos dice:
¿Quiénes van hoy a pelear?
Yo soy soldado de Jesucristo,
y por fe la lucha venceré;
yo soy soldado de Jesucristo,
y victoria y triunfo obtendré.

2
La Palabra de Dios,
es la espada de la fe,
que me ayuda a pelear
por Jesús el Salvador;
lucharé, triunfaré,
con las huestes del Señor
me verás hoy pelear en la batalla,

3
¿No quisieras venir tú también
en pos de él?
y pelear hoy por él
la batalla de la fe;
si eres fiel al Señor,
la corona te dará,
y con él gozarás felicidad.

4
Pronto, yo bien lo sé,
la batalla cesará,
y con Cristo allí reinaremos
más allá; oh, que dicha
indecible será con él vivir,
donde no hay más tristezas
que sufrir.
(246) LA BELLEZA DE CRISTO

1
La belleza de Cristo,
que more en mí,
su pasión y pureza
yo quiero, sí. ¡Oh divino Jesús!
ten, ten todo mi ser
y que puedan en mí
tu belleza ver.

2
La belleza de Cristo
llenó mi ser,
con su amor y su gracia feliz seré;
¡oh divino Jesús!
por la fe puedo ver
la belleza y gloria do moraré.

3
Con anhelo mi ser desea,
Señor, de tu santa pureza
y divino amor;
la pureza de Cristo
debo siempre anhelar,
y en su santo nombre meditar.

4
Pecador que en el mundo
perdido vas,
sin tener quien te guíe
al feliz hogar,
el Divino Pastor
hoy te quiere salvar,
y con él en su gloria feliz morar.

Jesús Arballo
(247) LA BIBLIA ES LA BANDERA

1
La Biblia es la bandera
de la celeste tierra,
sus franjas, sus estrellas,
nos hablan del amor;
ciudad de redimidos,
refugio de mi Cristo,
compróla con su sangre
a precio de expiación.

CORO:
Yo soy un ciudadano de la
ciudad eterna,
por fe fui recibido,
y hoy ciudadano soy;
es Cristo el gobernante
de esa gloriosa tierra,
que al flotar su bandera,
anuncia redención.

2
Sesenta y seis estrellas
que hay en la bandera,
representan los libros
que en ella encontrarán;
sus franjas que son doce,
sus tribus representan y el asta en
que ella flota, el Cordero pascual.

3
De todo pueblo y raza,
de toda tribu y lengua,
se formará una patria
en la celeste Sión.
Y allí todos reunidos bajo de esa
bandera, cantaremos en gloria,
en paz y en redención.
(248) LA BIENVENIDA

1
Pronto termina la vida aquí,
y un palacio me espera a mí;
en otra patria de gozo y paz,
en vez de pena tendrás solaz.

CORO:
La bienvenida Cristo me dará,
supremo gozo mi alma tendrá;
pues cara a cara yo le veré
y por los siglos le alabaré.

2
En gloría viene mi Salvador,
con gran victoria y resplandor
grandes señales se miran ya,
y todo indica que el rey vendrá

3.
Sirviendo alegre yo viviré,
su santo nombre proclamaré;
y cuando él venga sobre las nubes,
mi galardón yo recibiré.
(249) LA COMUNIÓN

1
¡Oh cuan hermoso es aquí,
habitar todos en comunión,
porque así manda Jesús vida
y también su bendición.
Todos formamos un cuerpo aquí,
unidos en el Señor,
esperando que nos venga
aquí a levantar.

CORO:
En esto conocerán
los pueblos hoy,
que somos hijos de él,
si nos amamos aquí de corazón
y así le somos fieles.
En las nubes él vendrá
y nos arrebatará;
por mil años reinaremos
con Jesús.

2
Que habite Cristo aquí
por la fe en espíritu y en verdad,
revelando y enseñando
todo lo que es verdad,
hasta que todos lleguemos
a una entera perfección,
cuando él venga
nos lleve a su mansión.

3
Uno sólo es nuestro Dios
y Señor cuyo nombre es sin igual;
es Jesucristo el que ha sido,
es ahora y será,
a quien hoy debemos de adorar
en espíritu y en verdad,
con reverencia alabando
al Dios de amor.

E.M. Cota
(250) LA CRUZ DE JESÚS
1En el monte Calvario
estaba una cruz,
emblema de afrenta y dolor;
mas yo amo esa cruz
do murió mi Jesús,
por salvar al más vil pecador.

CORO:
¡Oh! yo siempre amaré esa cruz:
en sus triunfos mi gloria será;
y algún día en vez de una cruz,
mi corona Jesús me dará.

2
Y aunque el mundo desprecie
la cruz de Jesús,
para mí tiene suma atracción;
pues en ella llevó
el Cordero de Dios,
de mi alma la condenación.

3
En la cruz de Jesús
do su sangre vertió,
hermosura contemplo sin par;
pues en ella triunfante
a la muerte venció,
y mi ser puede santificar.

4
Yo seré siempre fiel
a la cruz de Jesús,
sus desprecios con él llevaré,
y algún día feliz
con los santos en luz
para siempre su gloria veré
(251) LA ESPERANZA DEL CRISTIANO

1
La esperanza de todo cristiano,
es llegar con Cristo a gozar
en el reino de luz y de gloria,
donde todos sus hijos están.

CORO:
Las moradas donde él nos espera,
son de vida, de gozo y de paz;
con su sangre nos vino a ganar,
a los fieles promete ayudar.

2
Cuántas veces los fieles sufrieron,
que guardaron sus vidas con él,
y sus nombres escritos ya fueron
en el libro de vida de él.

3
Si tú quieres luchar, ¡oh cristiano!
pide siempre la ayuda al Señor,
con su fuerza te hará vencedor,
si tú sufres tendrás galardón.

4
¡Qué felices todos los hermanos!
que se guarden con Cristo
hasta el fin.
Sus moradas verán para siempre,
si soportan sufriendo hasta el fin.
(252)) LA FUENTE SANADORA

1
¡Ved la fuente sanadora,
la que abrió el Salvador!
cuyas aguas refrescantes
son de perennal valor.

CORO:
¡Oh, preciosa fuente sanadora!
para todos fluye libre;
¡oh, preciosa fuente sanadora!
¡gloria a Dios!
me sana a mí.

2
En la fuente que nos sana
he hallado el perdón,
y lavado toda mancha
de mi pobre corazón.

3
En la fuente que nos sana
Cristo ofrece la salud;
pues venid, enfermos todos,
probaréis su gran virtud.

4
Esta fuente que nos sana
aun hoy día, es eficaz:
Ven, sumérgete en ella,
cree, y sano quedarás.
(253) LA IGLESIA DEL VALLE

1
Hay una Iglesia preciosa
muy cerca del valle, que fue
lugar de mi infancia dichosa,
allí gratos días pasé.

CORO:
Oh, oh, ven, ven, ven
a la Iglesia del valle,
oh, oh, ven donde seas feliz;
otro sitio tal vez nunca halle,
cual la Iglesia del valle feliz.

2
Oh, ven a la Iglesia del valle
do perfuma la flor carmesí,
cantaremos al pie de la tumba,
y juntos lloremos allí.

3
Que hermosa será la mañana,
del domingo allí escuchar.
El tañido de aquella campana,
y en la Iglesia del valle gozar.

4
De la Iglesia bendita del valle,
esta vida fugaz al dejar.
Quiero yo remontarme en los cielos,
y la gloria de Cristo gozar.
(254) LA IGLESIA, EL CUERPO DE CRISTO

1
Somos un cuerpo en Cristo
con diferente don;
diáconos y ministros,
y la congregación.
Y si de acuerdo vamos,
crece la caridad;
solos no nos quedamos,
Jehová nos ayudará.

CORO:
Todos en uno amados,
todos en comunión;
siendo regocijados,
por esta salvación.

2
En este cuerpo se halla
esta repartición:
unos con sanidades,
otros exhortación,
a otros dones de lenguas,
otros interpretación,
a otros la profecía,
a otros el doctrinar.

3
Aunque este cuerpo tiene
miembros en distinción,
empero todos juntos
con diferente acción,
uno se ayuda al otro
para poder obrar,
para que uno que otro
se pueda evangelizar.

4
Este conjunto en Cristo
tiene alimentación,
él es el gran Obispo
de la congregación;
él es el arquitecto
que vida al hombre da,
luego le llama “hijo”,
por toda la eternidad

5
Cristo, él es la cabeza,
él es el buen Pastor;
de él vino la promesa,
Cristo el Redentor
de toda esta Iglesia,
que sirve con verdad,
que ha amado su Palabra
y hoy goza de libertad.

6
Somos un solo cuerpo
en el Señor Jesús,
conforme al mundo muertos,
viviendo en su luz.
Somos participantes
de la resurrección,
y entraremos triunfantes,
cantándole a Cristo en Sión.

Marcial de la Cruz
(255) LA MAÑANA GLORIOSA

1
Cuan preciosa será la mañana,
cuando venga Jesús el Salvador;
las naciones unidas como hermanas
bienvenida daremos al Señor.

CORO:
No habrá necesidad, de la luz
o el resplandor,
ni el sol dará su luz,
ni tampoco su calor;
ahí llanto no habrá,
ni tristeza, ni dolor:
Porque entonces Jesús
el Rey del cielo
para siempre será consolador.

2
Esperamos la mañana gloriosa,
para dar la bienvenida
al Dios de amor;
donde todo será color de rosa
en la santa presencia del Señor.

3
El cristiano fiel y verdadero,
y también el obrero de valor,
y la Iglesia, esposa del cordero,
estarán en los brazos del Señor.
(256) LA NOCHE INOLVIDABLE

1
Una estrella vieron en oriente,
los cielos anunciaban al Creador,
la luz que en esa noche
vino al mundo mi senda obscura
vino a alumbrar.

CORO:
En una pobre aldea de Belén
el Rey del universo fue a nacer,
no hubo para él lugar mejor.
Que nazca en esta noche
en tu corazón.

2
Las sombras de la noche silenciosa
llenaban el pesebre de Belén.
Los brazos de una madre cariñosa
cobijan la esperanza de mi ser.

3
El grande amor de Dios manifestado
abrió las puertas de la salvación;
Jesús mi salvador en el Calvario
pagó la deuda por el pecador.

4
La noche inolvidable ha pasado,
la luz del nuevo día viene ya,
y el pueblo con su sangre rescatado,
proclama que Jesús pronto vendrá.
(257) LA ORACIÓN

1
Si tú quieres gozar
de rica bendición,
acércate al altar de Dios
en oración.

CORO:
La oración transportará
tu corazón,
y el Señor contestará tu petición;
si eres fiel te llevará
a la mansión,
y reinarás con él en la celeste Sión

2.
La oración, yo sé,
hecha a Cristo el Señor,
me salva hoy por fe,
y llena de su amor.

3
Por fe y oración,
Dios salva al pecador,
le cambia el corazón,
y libra del error.

4
“Mi vida di por ti”,
le dice al pecador:
¿Quieres tú salvación?
póstrate en oración.

Marcial de la Cruz
(258) LA ORACIÓN

1
Que precioso es orar en la noche
cuando todo en silencio ya está,
y sentir las caricias de Cristo
el que todo con amor me da,
y contarle todas nuestras penas
al que puede aliviar el dolor,
y por eso en las noches
me entrego
a la dulce y sublime oración.

CORO:
Que preciosas las noches
en vela
que pasamos con nuestro
Señor,
extasiados en quien nos
consuela
en su santo regazo de amor.

2
Cuando siento que me
encuentro solo
y que nadie escucha mi voz,
me recubre en los brazos de Cristo
y me siento feliz con mi Dios.
Solo él me comprende mis penas
puede darme consuelo y amor,
y por eso en las noches
me entrego
a la dulce y sublime oración
(259) LA OVEJA PERDIDA

1
Seguro se halla en el aprisco,
el hato tranquilo ya está;
mas lejos sin rumbo en el risco
en medio del mal una va.
El risco la niebla lo inunda,
la errante ya llega al redil,
gozoso el Pastor la recibe,
y de nuevo la dicha le da.

CORO:
En la ruda tempestad llama,
con sangre la senda él regó;
Jesús el cordero inocente,
pues la oveja perdida fui yo.

2
Pavor la maleza le inspira,
los cardos le sangran su pie;
mas que sereno en su ira
buscando la muerte doquier.
Jesús ansiedad manifiesta
por su ovejuela al pensar;
y vence al fin en su encuentro,
y de nuevo la vuelve a llevar.

3
La pródiga salva se ufana
en brazos de su Redentor;
y llena de júbilo exclama
¡oh, ved cuan dichosa soy yo!
la noche terrible ha pasado;
el sol ya se ve vislumbrar,
load a Jesús por hallarla,
pues la oveja perdida fui yo.
(260) LA PEÑA DE HOREB

1
Cristo es la peña de Horeb
que está brotando
agua de vida saludable para mí,
a todo aquel que sufre
o va llorando,
la paz le ofrece
por su sangre carmesí.

CORO:
Ven a tomarla,
es más dulce que la miel,
refresca el alma,
refresca todo el ser;
Cristo es la peña de Horeb
que está brotando
agua de vida saludable para ti.

2
Contemplo a Cristo,
por mí crucificado
en el calvario,
es rico manantial de salvación,
de perdón para el pecado,
de vida eterna y de gracia celestial.

3
¡Oh, pecador
que vas por el desierto!
por las candentes arenas del pecar,
oye la voz que dice: “Ven y bebe”,
es Jesucristo que te quiere rescatar
(261) LA PESCA MILAGROSA

1
En Nazaret hay un lago
donde Cristo predicaba;
la gente ahí se juntaba
para oír de la Palabra
entretanto que allí estaban,
ya los barcos a la orilla;
eran los barcos de Pedro
que junto al lago pescaba.

CORO:
En el día del Pentecostés
Pedro pescó tres mil almas,
y en el siguiente mensaje
cinco mil pescó otra vez.
Esta pesca milagrosa
es la gloria del Señor.
Tira la red que se pierden
las almas sin salvación.

2
Ya habiendo echado las redes
a la palabra de Cristo,
Pedro se quedó asombrado
por la cantidad de peces.
Y cayendo de rodillas
Pedro clamaba al Señor,
no temas Cristo le dijo,
de hombres te haré pescador.
(262) LA PUERTA

1
La obra es de Cristo
y de él es el poder;
nosotros su pueblo,
siguiéndole a él

CORO:
Vengan las almas a Cristo,
no hay que rodear;
que Cristo es la puerta
y por él hay que entrar.

2
Cristo es el mismo hoy,
y por la eternidad.
El que cree en Cristo,
nunca morirá.

3
Cristo es la vida,
en él no hay confusión.
El que se confunda,
no entrará en la mansión.

4
La Biblia nos dice,
por Cristo Jesús,
que él es el camino, y lleno de luz

5
No hay otro nombre
que pueda salvar;
que es Cristo Jesús, para no errar.

6
Cerca de Cristo debemos estar;
y sentir su gozo, y con él morar.

R.B. Luna
(263) LA ROCA ETERNA

1
Cuando desalentado,
en vano trabajé,
al murmurar tentado,
no puedo comprender;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí, clamo a la Roca
Eterna: escóndeme.

CORO:
¡Oh! Roca Eterna, escóndeme:
No hay otro refugio
que tenga salvación;
por valle de la muerte
vagué lejos de ti,
clamé a la Roca Eterna,
escóndeme.

2
A veces trabajando ni un paso
puedo dar, cansado y tentado,
mi fe quiero negar;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí, clamo a la Roca
Eterna: escóndeme.

3
Hallé un amigo en Cristo,
escondedero fiel,
hallé una Roca Eterna;
segura y firme en él;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí,
clamo a la Roca Eterna:
escóndeme.

4
Oh, pecador perdido,
acepta a Jesús,
te colmará de bienes y eterna
salvación;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí,
clamo a la Roca Eterna:
escóndeme
(264) LA ROSA DE SARON

1
En el valle florece la rosa,
la más bella del valle Sarón;
y la vida en Cristo es hermosa,
si se acepta con el corazón.

CORO:
Yo estaré con Jesús en el cielo,
do por siempre su rostro veré;
con los santos en sus alabanzas
con mi canto también me uniré.

2
En el valle florece la rosa,
es hermosa y trasciende su olor;
y el alma que en Cristo reposa,
ha encontrado la fuente de amor.

3
En el valle florece la rosa
y adorna los campos do está;
la palabra de Cristo es hermosa
en el alma que la acepta ya.

4
Si la rosa que está en el campo
que por tiempos hermoseando está;
¡cuánto más es la vida en Cristo!
que la ofrece por la eternidad.

5
Es Jesús la promesa divina,
es la rosa más bella que el sol;
es la rosa de toda la Iglesia,
que le sirve con el corazón.

Marcial de la Cruz
(265) LA SALVACIÓN ES REAL

1
Cuando escuché
a los hermanos cantar,
pensé: Los iré a criticar,
a la puerta iré, mas no entraré,
mucho menos ir a aceptar.

CORO:
Empero algo extraño sentí,
en mí, empero algo extraño sentí;
yo fui a contender,
Dios me dio a entender,
poniendo su Espíritu en mí.

2
El diablo me dijo: “No vayas a entrar”,
sólo viniste a criticar;
mas yo siempre entré
y atrás me senté,
que nadie me fuera a mirar.

3
Con gozo cantaban,
sus manos palmeaban;
¡extraño sentí el corazón!
cuando vayan a orar
me voy a levantar,
yo sé que todo es emoción.

4
Alguien empezó a gritar y a cantar
y a dar gracias por su salvación;
sus manos alzó y en lenguas habló
¡qué extraño sentí el corazón!

5
Cuando el ministro empezó a predicar,
¡qué pena tan grande sentí!
el libro tomó y de él predicó,
y todo lo dijo por mí.

6
Muy contristado me puse a pensar,
al fin, ¿qué sería de mí?
el fuego cayó y me bautizó,
y ese algo fue lo que sentí.

7
Cuando fui al altar
a que oraran por mí,
ya no me quería levantar.
El ángel llegó y con mi alma luchó,
Jesús me vino a bautizar.

Benjamín Cantú
(266) LA SIEMBRA

1
Sembraré la simiente preciosa
del glorioso evangelio de amor;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

CORO:
Sembraré, sembraré
mientras viva simiente de amor,
segaré, segaré
al hallarme en la casa de Dios.

2
Sembraré en corazones sensibles
la doctrina del Dios de perdón;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

3
Sembraré en corazones de mármol
la bendita Palabra de Dios;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

Abraham Fernández
(267) LA TIERRA DE MIS ENSUEÑOS

1
Hay una tierra llena de encantos
do iré a morar;
bella y fragante
donde el Maestro va a reinar;
hay en mi tierra aves que cantan
trinos de amor,
y caminando por sus jardines,
se ve al Señor.

CORO:
La tierra de mis ensueños de oro,
aquella donde está el Señor.
La tierra donde mi alma adora
a mi Rey y a mi Salvador.

2
Tiene mi tierra
cielo brillante como cristal,
rayos muy claros y un sol de oro
cubre su faz;
la tierra es blanca,
como el armiño, es un ideal,
y sobre flores Jesús descansa
y oye cantar.

3
Allá en el cielo sus calles de oro
preparan ya, y ya
sus pórticos
engalanados prestos están,
y un santo ángel muy presuroso
y con mucho afán
prepara el libro donde mi nombre
escrito está.

4
La Biblia dice que esto es cierto,
es la verdad
Que a nada impuro es permitido
allá entrar.
Que en ese sitio sólo los santos
podrán llegar,
que Jesucristo sólo es la puerta
para entrar.
(268) LA TRISTE OVEJA

1
Soy la triste oveja
que dejó al Pastor,
yo andaba perdida
cuando él me encontró;
con un silbo suave
luego me llamó, y en sus brazos
al dulce hogar me llevó.

2
Las noventa y nueve dejó en el redil,
y se fue al desierto a buscarme a mí;
con afán inmenso luego me llamó,
y hallóme gimiendo de acervo dolor,
se acercó a mi lado y al verme lloró.

3
“Ven mi triste oveja, escucha mi voz;
no me desconozcas,
soy el buen Pastor;
vamos al rebaño do mora la paz,
allí donde mora tu Rey celestial.

4
Si por la fatiga no puedes andar,
ven, entre mis brazos
te puedo llevar.
Ven mi triste oveja, vamos al redil
que muy tiernos pastos
tengo para ti;
conmigo por siempre tú irás a vivir”.
Y ya desde entonces yo vivo feliz.
(269) LA TUMBA VACIA

1
Porque vive él, puedo vivir el mañana,
porque vive él, no hay temor,
porque yo sé que en sus manos
tiene el futuro, con él la vida
vale la pena vivir.

Dios manda a su hijo, le llaman Jesús,
vino para amar, salvar y perdonar,
él dio su vida, para salvar la mía.

Su tumba vacía está,
para probar que vive hoy,
porque vive hoy,
puedo vivir el mañana,
porque vive hoy, no hay temor,
porque yo sé que en sus manos
tiene el futuro,
con él la vida, vale la pena vivir.
(270) LA VANIDAD DE LA VIDA

1
Meditad oh pueblos todos,
meditad oh mundo entero:
“Del polvo fuiste tomado
y al polvo serás tornado”,
así dice el Creador;
como la hierba del campo,
que florece en la mañana,
mas cuando llega la tarde su belleza
se marchita y pronto desaparece.

CORO:
Mas el que cree en Jesús,
en memoria de Dios estará,
y una vida eterna gozará,
cuando lleguemos a Sión;
y un himno nuevo entonarán
ante el trono del supremo Rey,
y el Señor mismo los guiará,
oh qué hermoso todo allí será.

2
Nuestros años son veloces,
como nuestro pensamiento;
nuestra vida es una historia
muy llena de sinsabores,
de tristezas y dolores.
Nuestros días son tan cortos
que se pasan como un sueño;
el tiempo está limitado
y las horas son amargas
que nos hacen suspirar.

Arnulfo Velásquez
(271) LA VENIDA DE CRISTO

1
La venida de Cristo se acerca,
su Palabra nos hace saber;
porque vemos todas las señales de él,
las que dijo habían de venir.
Ya no dudes más de su Palabra,
porque en ella hallarás el perdón.
Estarás con Jesús nuestro Rey
y Señor; del pecado te hará vencedor.

CORO:
Cuando Jesús se acerca hacia ti,
tú no conoces la voz de Dios;
él vino al mundo a darte salvación,
y a sufrir en la cruz por ti y por mí.

2
Los profetas anuncian que él vino
a este mundo lleno de aflicción;
levantando a sus santos que vino a
salvar con su sangre,
por su grande amor.
No deseches jamás su venida,
porque en él hallarás salvación.
El te ofrece aún la vida eterna con él,
y llevarte hacia su mansión.

3
Si le aceptas a él, en su venida,
ningún mal contra ti reinará;
Jesucristo será tu guiador celestial,
que triunfante él te sacará.
De los pueblos tú serás cabeza,
y elegido de Dios tú serás,
para entrar en las regias
mansiones de Dios,
donde puedas con Cristo reinar.

4
Cuando entres allá en su reinado,
las primicias de Cristo serás.
Entrarás por las puertas
que abrió para ti;
en la puerta del Getsemaní,
las pisadas verás con ternura.
Con su sangre clavado en la cruz,
entregando el Espíritu
al Dios de amor,
victorioso mi buen Salvador
(272) LA VISION DE EZEQUIEL PROFETA

1
Cuando Ezequiel profeta
llevado en su misión
al valle de la muerte fue en visión,
¡triste la situación!
llegando a la estación,
de huesos lleno el campo se
encontró. Dios dice: Hijo del
hombre: ¿Vivirán estos huesos?
Dijo: Señor Jehová, tú lo sabrás.
Para mí, ¡es imposible!
para ti es muy posible;
y desde el pulpito
empezó a exclamar:

CORO:
¡Huesos secos!
oíd la voz de Jehová;
poneos en pie y recibid
lo que él os dará.
Dejad la antigua condición,
recibid la salvación,
que en el campo
habéis estado mucho ya.

2
¡El ruido era tremendo!
como de un estruendo,
pues se sintió una grande conmoción,
que mientras él hablaba,
todo el campo temblaba,
cada hueso a su hueso se juntó.
Todos se levantaron
y a él se presentaron
a son de tan glorioso sermón:
Una vez levantados,
suspensos y admirados,
oyeron tan hermosa inspiración.

3
Para ellos era raro,
el mensaje era muy claro:
“Arrepentíos y al Señor servid”,
habrá restitución,
cuando haya absolución;
entonces carne empezó a aparecer.
“No podéis regresar, sin dejar de pecar”
la piel los empezó a cubrir.
Y la congregación
en gran consternación,
alerta estaban todos a escuchar.

4
Como un gran batallón
eran, sin respiración,
pues faltaba el Espíritu de Dios;
Ezequiel profetizaba y nunca
desmayaba, diciendo:
‘Oh, ven paloma celestial”;
cuatro vientos soplaron
y al pueblo arrebataron,
¡los huesos secos revivieron ya!
¡oh, Pueblo de Israel,
hoy vivirás con él!
y para siempre en gloria reinarás.

Benjamín Cantú
(273) LAS DOS VÍAS

1
Dos vías hay delante,
¿cuál vas a seguir?
pues hoy es tiempo para decidir:
La una te lleva a Cristo Jesús;
la otra te aleja de Cristo y su cruz.

CORO:
¿Cuál vas a seguir,
cuál vas a seguir?
dos vías hay delante,
¿cuál vas a seguir?
dos vías hay delante;
la angosta y de luz,
pues tiene las huellas del
Salvador Jesús;
la otra, aunque ancha,
no tiene guiador, conduce
a la muerte en duda y dolor.

2
La angosta está llena de tribulación,
de pesadas cruces y abnegación.
El Hijo del Hombre promete ayudar,
a los que sean fieles, al fin coronar.

4
Dos vías hay delante, te importe
escoger, decide muy pronto.
¡Te vas a perder! escoge la buena
que lleva a Jesús;
y deja la mala, ajena de luz.
(274) LAS PISADAS DEL MAESTRO

1
Quiero seguir las pisadas del Maestro;
quiero ir en pos de mi Rey y Señor;
y modelando por él mi carácter,
canto con gozo a mi Redentor.

CORO:
¡Qué hermoso es seguir
las pisadas del Maestro!
siempre en la luz, cerca de Jesús;
¡qué hermoso es seguir
las pisadas del Maestro!
en su santa luz.

2
Ando más cerca de él que me guía,
cuando el maligno me quiere tentar;
siempre confiando en Cristo,
mi fuerte, debo con gozo
su nombre ensalzar.

3
Sigo sus pasos de tierno cariño,
misericordia, amor y lealtad;
viendo hacia él por el don de la gracia,
voy al descanso, gloriosa ciudad.

4
Quiero seguir las pisadas del Maestro,
siempre hacia arriba
con él quiero andar;
viendo a mi Rey en gloriosa hermosura,
con él en gloria podré descansar.
(275) LAS SEÑALES DE LA LUNA

1
Las señales de la luna están llegando,
nos anuncian
que el Señor Jesús vendrá;
y todo esto nos está profetizando,
que el principio del fin sonando está.

CORO:
“Si a la luna, dijo Dios,
te remontares,
desde ahí te bajaré”,
escrito está;
si en Abdías 1:4 tú buscares,
hallarás que todo esto es verdad

2
Ya llegó a la luna
el hombre en estos días,
y de lo normal parece se salió;
sólo fue para cumplir las profecías,
y el principio del fin ya comenzó.

3
Más allá de la luna y las estrellas,
mucho más allá de donde el sol está,
y sin cápsula vendrá en la centella,
y en el rayo mi Jesús cabalgará
(276) LAS SIETE PALABRAS

1
Las siete palabras que Cristo dijera
pendiente en la cruz,
pues son memorables,
y gran esperanza para el pecador,
Cordero divino por mí cruel martirio
sufriste en la cruz.
\\Debemos tributarle//
y darle gloria a Dios.

2
Perdónales Padre,
no saben lo que hacen,
dijiste también, pues tú disipaste
las grandes ofensas por tu grande
amor; todo esto sufriste Cordero
inocente por darnos salud,
debemos tributarle la gloria y la
alabanza por siempre a mi Jesús.

3
El ladrón, le dice: Acuérdate Padre
de mí en tu mansión,
segunda palabra que Cristo dijera
clavado en la cruz,
\\de cierto te digo//
conmigo estarás,
\\alla en el paraíso// por la eternidad

4
Mujer he ahí a tu hijo,
he ahí tu madre dijiste a San Juan,
tercera palabra que Cristo dijera
pendiente en la cruz;
\\con amor sublime// le supo estimar,
\\y con dolor profundo//
a su madre encomendó.

5
Dios mío dijo Cristo,
porqué me abandonas,
clamaba el Señor, la cuarta palabra
que Cristo dijera a su Padre el
Creador se sentía sólo,
triste, abandonado colgado en la cruz,
\\llevando el sufrimiento//
de todo pecador.

6
Sed abrasadora por dar el rescate
clamaba el Señor,
clamaba al Padre implorando su
ayuda y su protección;
los hombres inicuos empapan la
esponja mezclada con hiel,
\\poniendole en la caña//
le daban a beber.

7
La sexta palabra y el triunfo divino
consumado es,
cumplida la obra de su nuevo pacto
de su redención,
mirando el pasado también al futuro
y no más que hacer,
\\el sacrificio inmenso// consumado es.

8
Entonces Jesús clamando a gran voz,
Padre Celestial, la última palabra
que Cristo dijese a su Padre el Creador;
en tus manos pongo mi espíritu
Padre, Padre Celestial,
\\pendiente en el madero//
mi Cristo expiró
(277) LE IMPORTA A MI DIOS

1
Le importa a mi Dios lo de ti,
tus penas él quiere llevar;
no importa quien puedas tu ser,
él te ama y te quiere ayudar.

2
Le importa a mi Dios lo de ti,
por qué no le entregas tu ser,
todo tu ser él quiere tener
pues le importa a mi Dios lo de ti.

3
Si en tu vivir sólo hay tristeza y dolor,
y es imposible cada día tu existir,
escúchame muy bien,
hay un amigo fiel,
has de encontrar la paz,
y el gozo también
(278) LIBRO SANTO

1
Libro santo por Dios inspirado,
manantial de verdades eternas,
has venido a romper las cadenas
del pecado, ignorancia y temor.
Tú nos hablas de regias mansiones
de un destino feliz más allá,
manifiesto a la vista nos pones
lo que al santo su Dios le dará.

2
Es perfecto el mandato divino,
rectamente encamina a las almas
al pequeño a quien tú tanto amas;
tus preceptos lo hacen crecer.
Paz y gozo perfecto le has dado
al mortal que en tus aguas bebió,
galardón inmortal ha logrado
el que fiel tu mandato guardó.

3
Sigue siempre brillando
en el mundo,
que millones tu luz desconocen,
y que al fin de tu influencia
ellos gocen,
en el mundo te haré circular.
Dios bendito despeja mi mente,
para ver tu perfecta verdad,
has la guarde
por siempre obediente,
alabando tu excelsa bondad
(279) LISTOS A TRABAJAR

1
Ya bien sirvamos a nuestro Señor
los que ya salvos estamos por él;
participemos de su gran amor
a los que se hallan
en amarga hiel.

CORO:
Este divino mensaje anunciad,
de la venida de Cristo el Señor;
tiempo es de trabajar,
y hacerlo con amor.

2
Hoy es el tiempo, ya despertad,
dejando a un lado ese sueño atroz;
en luz brillante debéis trabajar,
en las preciosas labores de Dios.

3
Ve por los montes,
los valles o el mar,
siempre pidiendo a Dios
de su amor;
y por doquiera que puedas pasar,
no tengas miedo
de sombra o pavor
(280) LOS BIENAVENTURADOS

1
Bienaventurados,
los de limpio corazón,
porque ellos verán a Dios.
Como el rocío sobre el monte de Sión de
sus bendiciones rociaralos.

CORO:
¡Gloria a Dios por esta salud!
llena de esperanza;
¡oh! qué dicha es andar por el
camino de plena luz;
morada eterna tienen aun
allá en lontananza,
de plena quietud regocijará
en Cristo Jesús.
Bienaventurados los que
alcanzaron esta bonanza,
por la muerte de aquel Santo
en la cruz.

2
Bienaventurados
los que temen a Jehová,
los que perseveran en su ley;
en el día malo su poder los librará,
guardaralos el supremo Rey.

3
Bienaventurados
los que luchan por el bien,
ciertamente en Dios prosperarán;
su jornada los guiará
al puerto del Edén,
donde el Santo los coronará.

4
Bienaventurados
los que en (atentación triunfan
por la gracia de Jesús;
ganan para sí la vida eterna
y salvación, al negarse
por llevar la cruz.
(281) LOS CAMINOS DE DIOS

1
Los caminos de Dios son verdad,
gran deleite es por ellos andar,
de justicia y de santidad,
puede el hijo de Dios disfrutar;
sus veredas son llenas de paz,
sus calzadas hermosas en luz,
donde el hombre encuentra solaz,
y descanso a los pies de Jesús.

CORO:
¡Oh Jesús,
guíame siempre en tu amor!
que tu mano me sostenga fiel,
que tu Espíritu Consolador
siempre anime a mi pobre ser.
Ilumina el camino do voy,
que mi pie no resbale en el mal,
y al fin de mi vida llegar
a gozar con mi Rey celestial.

2
Hay caminos que causan dolor,
que el hombre frecuenta en el mal;
pero Cristo el buen Salvador,
hoy le llama: “Ven a descansar”.
¡Cuan dichoso y feliz es el ser,
cuando acepta gozoso al Señor,
y abandona el mundano placer,
y acepta de Cristo el amor!

3
El camino que muestra el Señor
es de vida, de gozo y de paz,
pues él mismo lo vino a marcar,
con su vida, con su grande amor,
no hay nada que infunda temor,
al que quiera hoy mismo seguir
a Jesús, y llevando su cruz,
para entrar en su reino de luz.

José Ortega A.
(282) LOS CAMINOS FATIGADOS

1
Si cruzas este valle tenebroso
sin luz en tu camino, fatigado;
si nadie a tu clamor ha respondido,
no temas que el Señor
está a tu lado.

CORO:
Trae al Señor cuidados
y quebrantos,
y ven a él con toda tu impureza;
limpio te hará,
y en su bondad Inmensa
te llenará de amor divino y santo.

2
Jesús es viva fuente de consuelo
que calma los pesares de la vida;
él trajo, cual paloma, desde el cielo
el bálsamo de paz al alma herida.

3
Escucha el amoroso llamamiento
de Cristo, inocentísimo Cordero,
que vino a redimirte con su sangre
muriendo escarnecido en el madero.
(283) LOS NIÑOS SON DE CRISTO

1
Los niños son de Cristo,
lo dice el Señor
en su Palabra santa,
y nos da su bendición;
en Mateo diecinueve
Jesús dijo así:
“Dejad que los niños vengan a mí”.

CORO:
Señor te pedimos
nos des más de tu amor,
nos hagas niños fieles,
nos des tu dirección;
que siempre estemos prestos
para glorificar
tu nombre, a cada paso,
y por la eternidad.

2
El reino de los cielos
es nuestra mansión,
en donde moraremos
con Cristo el Señor.
Allí le cantaremos
con toda devoción,
¡Hosanna al Rey de Gloría! ¡Ho­sanna
al Salvador!

Margarita de Valdés
(284) LOS ROMANOS LE RODEARON

1
\\Los romanos le rodearon//
los romanos le rodearon
y le crucificaron \\pero él salió
victorioso// y a los cielos ascendió.

CORO:
¡Gloria a Dios por su presencia!
¡gloria a Dios por sus promesas!
subiremos a encontrarle,
le veremos como él es.

2
Y José de Arimatea, al Señor se lo
llevó y en un sepulcro
nuevo ahí lo sepultó
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.

3
Y María Magdalena un perfume le
llevó y al pie de la tumba ahí se lo dejó
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.

4
Allá en Galilea observaron
su partida y los ángeles
dijeron así será su venida
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.
(285) LUCES DEL PUERTO

1
Entre tinieblas navego sobre
el tumultuoso mar, olas y vientos
azotan mi alma a destrozar;
mas la esperanza que abrigo,
me alienta a luchar aquí, luces
habrá en el puerto a recibirme allí.

CORO: 1ro.
Luces brillan por mí,
guiándome sobre el mar,
hasta que llegue al fin,
a mi célico hogar,
aunque cansado esté
y ruja tempestad, luces brillan
guiándome a aquella ciudad.

CORO: 2do.
Luces brillan en el puerto,
me alumbran sobre el mar,
hasta que llegue
mi barco a mi célico hogar;
aunque combatan las olas
por la cruel tempestad, luces
del puerto me llaman y guían,
guiándome a aquella ciudad.

2
Mi barco va manejado
por el piloto Jesús,
aunque me abrumen las olas,
no apagarán su luz;
tengo fijado mi rumbo
y cuando llegue allí,
luces habrá en el puerto
a recibirme a mí

3
Y al terminar mi jornada,
dicha indecible tendré;
no temeré, pues la noche,
en Cristo confiaré; y pasará
toda sombra, cuando su gloria
allí veré en las luces
del puerto brillando para mí.
(286) LUCHANDO POR LA FE

1
Por Cristo de los reyes Rey,
lucharemos con valor,
por la verdad y por el bien,
contra todo mal y error.
E incesante batallar de las huestes
la legión, de triunfo en triunfo
avanzarán: Huestes invencibles son.

CORO:
\\Luchando con valor,
venciendo por la fe,
hasta que a Cristo honor
y gloria el mundo dé//

2
Con manos fuertes empuñad,
vuestra espada que en la lid
todo enemigo abatirá,
pues alcanza el alma a herir;
Satán vencido ha de ser,
su dominio acabará,
y sus cautivos a los pies
del invicto Rey vendrán.

3
El Capitán al frente va
de las huestes de la grey,
pues su promesa cumplirá:
Con vosotros estaré; sigamos fieles
su pendón, no nos canse el batallar,
corona cada vencedor
de Jesús recibirá.
(287) LUGAR PARA CRISTO

1
Tu dejaste tu trono y corona por mí,
al venir a Belén a nacer;
mas a ti no fue dado
el entrar al mesón,
y en pesebre te hicieron nacer.

CORO:
Ven a mi corazón, ¡oh Cristo!
pues en él hay lugar para ti;
ven a mi corazón, ¡oh Cristo! ven,
pues en él hay lugar para ti.

2
Alabanzas celestes los ángeles dan,
en que rinden al Verbo loor;
mas humilde viniste a la tierra, Señor,
a dar vida al más vil pecador.

3
Siempre pueden las zorras
sus cuevas tener,
y las aves sus nidos también;
mas el Hijo del Hombre
no tuvo un lugar
en el cual reclinara su sien.

4
Tú viniste, Señor,
con tu gran bendición
para dar libertad y salud;
mas con odio y desprecio
te hicieron morir,
aunque vieron tu amor y virtud.

5
Alabanzas sublimes los cielos darán,
cuando vengas glorioso de allí;
y tu voz entre nubes dirá: “Ven a mí,
que hay lugar junto a mí para ti”
(288) LLAMAMIENTO DE SAMUEL

1
Háblame Señor
si estoy durmiendo, que pueda
yo servirte siempre fiel,
que pueda yo en tu altar
estar sirviendo, y en tu templo
vivir como Samuel.

CORO:
Despiértame del sueño para oírte,
y dame un corazón
como el de Eli, que yo
como Samuel pueda decirte:
Señor, tu siervo escucha,
heme aquí.

2
Háblame al oído que despierte
y yo como Samuel responderé;
si útil puedo serte hasta la muerte,
ordena lo que quieras, yo lo haré.

3
Mándame Señor con tu mensaje
y dame del aceite de la unción,
que lleve tu mensaje cual celaje,
y tendré como Samuel tu bendición
(289) LLANTO DE GRATITUD

1
Mi llanto embriaga
el corazón de gratitud,
por el recuerdo
que ha quedado en la cruz;
mi alma derrama
lágrimas de compasión,
al recordar lo que se hizo
en mi favor

2
Mi alma contrita
no se cansa de llorar,
llora con llanto
pero es de gratitud;
siento sollozos
en mi pecho sin cesar,
en lo profundo clamo
siempre sin hablar.

3
Tengamos siempre
muy en cuenta ese dolor,
que Jesucristo
padeció con gran amor;
llevando encima
todo el peso de maldad
fue castigado hasta la consumación.

4
Al ver el cruento sacrificio de Jesús,
no puedo menos
que llorar de gratitud,
y no teniendo más
que darle a mi Señor,
mi corazón se me quebranta
en contrición
(290) LLENA DE AMOR MI CAMINO

1
Quiero andar mi Señor
por tu senda de amor,
elevándome más y más,
por doquiera impartiendo
alegría y solaz,
pero lleno de tu bondad

CORO:
Mi sendero de amor llena hoy,
que tu Espíritu guíe mis pies,
y que siempre al cantar
lleno esté de tu amor,
el camino por donde voy.

2
Tenme cerca de ti
¡oh mi buen Salvador!
no permitas jamás, jamás,
que yo vague sin luz,
sin destino y sin paz,
mi sendero de amor llena hoy.

3
La jornada final
pronto terminará,
y no habrá más sufrir allá,
permíteme cantar
al augusto Señor.
Mi sendero de amor llena hoy

1
Escucha mi Cristo Divino,
mi humilde oración,
plegaria que eleva mi alma
hasta tu mansión,
mi alma impllra clemencia
mi Cristo, de tí;
deseando la paz,
que en el mundo no pude encontrar
Jesús Nazareno escucha mi voz,
pues toda mi vida la entrego a Tí.

2
Vagué por el mundo
perdido si Dios y sin fe,
siguiéndo a los dioses ajenos
que no dan la paz;
mi Cristo Divino,
me trajo a su amado redil,
alabo su Nombre bendito,
que me dió la paz,
la paz que nunca ni jamás pasará,
la pude encontrar solamente en Jesús.

3
Rendido a las plantas de Cristo
le entregué mi ser,
con un corazón humillado
yo vine a sus pies.
La sangre preciosa de Cristo
lavó ya mi ser
quitando las manchas
que había en mi corazón;
me dió salvación implorando el perdón,
Jesús Nazareno mi fiel Redentor.

4
Feliz ahora soy con mi Cristo,
mi buen Salvador,
alabo su Nombre bendito
con grande fervor;
Jesús, tus pisadas
yo quiero seguir con amor,
tus huellas benditas
que llevan hasta tu mansión,
ahi no hay dolor, ni tristeza ni muerte,
ahí cantaré con fervor a mi Dios.

 

Autor desconocido.
Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 336

1
Es Jehováh toda mi esperanza,
en El confiado mi corazón está,
como cerrojo de hierro que asegura;
segura está mi alma,
desde mi juventud.

coro
Oh, que precioso es vivir,
en Cristo, con El gozar
de su eterno amor,
cuando en sus brazos
de amor tan tierno
me hace olvidar la tribulación.
Oh, cuán precioso
es vivir en Cristo,
mi alma cansada a El se rindió,
Oh, no me dejes caer, Dios mío
dame tu mano para vencer.

2
Cual hijo pródigo yo,
he sido para muchos,
y como el ave peregrina va,
mas en Tí he confiado
que tu amor es verdadero,
Tú mi refugio fuerte,
por siempre lo serás.

3
Ahora te pido, Señor, mi Roca fuerte,
que no deseches mi alma en la vejez;
cuando estas fuerzas que tengo
se acabaren, Tú no me desampares,
no me dejes caer.

 

Autor desconocido.

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 390

1
Cuando se cumpla la visión
que Juan el Teólogo escribió,
todas las cosas mi Jesús nuevas hará;
con Cristo siempre viviré,
de su presencia gozaré
y por los siglos
yo su Nombre alabaré.

coro
Un cielo nuevo miraré,
calles de oro andaré,
a mi Jesús contemplaré
con toda el alma cantaré,
un himno nuevo entonaré
con mi Jesús yo viviré.

2
En aquel sitio sin igual
no habrá tristeza ni pesar,
no existe muerte ni dolor,
gloria al Señor.
Todos sus hijos vivirán
en armonía y tranquilidad
y por los siglos aleluya cantarán.

3
Si tú quieres participar
a Cristo debes aceptar,
no vivas más en el pecado
y la maldad;
Jesús te quiere perdonar,
y esperanza a tu alma dar,
de vida eterna, paz y gozo eternal.

Autor desconocido.

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 329

1

Escucha mi Cristo Divino,
mi humilde oración,
plegaria que eleva mi alma
hasta tu mansión,
mi alma impllra clemencia
mi Cristo, de tí;
deseando la paz,
que en el mundo no pude encontrar
Jesús Nazareno escucha mi voz,
pues toda mi vida la entrego a Tí.

2
Vagué por el mundo
perdido si Dios y sin fe,
siguiéndo a los dioses ajenos
que no dan la paz;
mi Cristo Divino,
me trajo a su amado redil,
alabo su Nombre bendito,
que me dió la paz,
la paz que nunca ni jamás pasará,
la pude encontrar solamente en Jesús.

3
Rendido a las plantas de Cristo
le entregué mi ser,
con un corazón humillado
yo vine a sus pies.
La sangre preciosa de Cristo
lavó ya mi ser
quitando las manchas
que había en mi corazón;
me dió salvación implorando el perdón,
Jesús Nazareno mi fiel Redentor.

4
Feliz ahora soy con mi Cristo,
mi buen Salvador,
alabo su Nombre bendito
con grande fervor;
Jesús, tus pisadas
yo quiero seguir con amor,
tus huellas benditas
que llevan hasta tu mansión,
ahi no hay dolor, ni tristeza ni muerte,
ahí cantaré con fervor a mi Dios.

 

Autor desconocido.

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 336

1

Los que esperan en Jehovah
nuevas fuerzas tendrán,
volarán con poder, como el águila,
andarán sin fatigarse,
correrán sin desmayarse,
Oh, Señor, enséñame, en Tí esperaré.

2
Ciertamente volverán
los redimidos de Jehovah,
volverán a Sión cantando,
y gozo perpetuo habrá
sobre sus cabezas,
tendrán gozo y alegría
el dolor y gemido huirá.

 

Autor desconocido

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 362

1
Load, con devoción
y gran fervor al Redentor,
por el amor que mostró,
dándonos paz, dulce perdón
y salvación.

coro
Divino Cordero de Dios,
que fué inmolado en la cruz,
su sangre vertió
por darnos la luz.

2
Bajó mi Salvador
para sufrir crucificción,
preciosa sangre vertió,
por rescatar de la maldad al pecador.

3
Jesús resucitó,
para ascender a la mansión,
bella ciudad celestial,
donde Jesús fué a preparar
un galardón.

4
Velad en oración,
que el Redentor viene otra vez,
y por los suyos vendra para morar
junto con El en su mansión.

 

Autor desconocido

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 360

1
Los mares, las montañas.
los cielos, las estrellas,
todas son cosas de El,
por qué no he de alabarle
si creyendo en su Nombre,
mil cosas obtendré;
El hace cosas buenas,
nos ha dado la vida,
paz y tranquilidad,
Gloria sea a su Nombre
a El sea la gloria
por la eternidad.

2
Si tu alma está muy triste,
por cosas de este mundo,
El esperando está,
perdona tus pecados
y hace que te apartes
de la iniquidad;
son puras vanidades
que el mundo nos ofrece
y vas a fracasar,
to corazón entrega
a Cristo El Salvador
y El te salvará.

3
A mí, Jesús me ha amado
por eso testifico
que El es la verdad,
mi hogar lo llena siempre
de ricas bendiciones,
también de sanidad;
todos agradecidos
cantemos alabanzas
al Dios de Israel,
y siempre reunidos
oremos por las almas
que se acerquen a El.

Manuel Bonilla. Maria y Martha Bonilla.

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 361

1
¡Oh, Cristo! Escucha mi oración, y atiende a mi clamor,
Sólo en Ti refugio tendré,
Al desmayar mi corazón, a ti vendré Señor,
Sólo en Ti refugio tendré.

Coro
¡Oh! Llévame a la roca más alta que yo,
Llévame, Señor, yo te seguiré;
¡Oh! Llévame a la roca más alta que yo,
Sólo en Ti refugio tendré.

2
Si lejos en la tierra voy, temiendo a mi ansiedad,
Sólo en Ti refugio tendré.
Pensar podré que siempre estoy, seguro en Tu bondad,
Sólo en Ti refugio tendré.

3
Mi fuerte torre encuentro en Ti, que protección me da,
Sólo en Ti refugio tendré.
No puede nada contra mí, el que acechando está,
Sólo en Ti refugio tendré.

4
En Tu presencia habitaré, sin duelo ni temor;
Sólo en Ti refugio tendré.
En mi yo siempre sentiré, el ala de Tu amor;
Sólo en Ti refugio tendré.

5
Así, Señor, alabaré Tu Nombre sin cesar;
Sólo en Ti refugio tendré.
Y a tus altares siempre iré, mis votos a pagar;
Sólo en Ti refugio tendré.

 

Autor desconocido.

Himnario de Suprema alabanza no. 291

Himnario de Consolación no. 52

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 353

1
Llevar la cruz de Cristo,
A veces es dolor;
Mas Dios nos ha provisto,
La senda de su amor.

Coro
Concédeme, Señor Jesús,
Poder llegar a tu mansión;
Lugar de santa y plena luz,
Ciudad de rica bendición.

2
La gloria del calvario,
Fue la crucifixión;
Hirieron su costado,
Por nuestra rebelión.

3
La ley de su palabra,
No es de variación;
Más bien es la jornada,
Hacia la salvación.

4
Divina esperanza,
Para la humanidad;
Vertió en abundancia,
Cual luz en claridad.

L. E. Salazar

Himnario de Suprema alabanza no. 292

Himnario de Consolación no. 200

Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 355

himnos apostolicos

¡Vamos a cantar! Himnos clásicos: ¿Quien los recuerda?

Pensamientos, dichos y recuerdos cristianos

¡Vamos a cantar! Himnos clásicos: ¿Quien los recuerda?

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