I
En las olas inmensas de
embravecido mar,
que asaltan de mi alma la pobre
embarcación;
de rodillas a Cristo clamé y
el huracán
deshecho fué al instante
a la voz de Dios.

coro
Es Cristo la Roca, el ancla de mi fé;
los males, lamentos y ayes
de temor,
terminarán por siempre,
con mi supremo Rey:
es Jesucristo mi refugio.

II
Me guarda de peligros,
de pruebas, de dolor,
el manda que los vientos
no agiten tempestad,
los mares se detienen,
la ola reposó,
y en Cristo fijo el ancla
confiando más.

II
Mi dulce Salvador, sí,
mi hermoso amigo y Dios,
que libra de tristezas y
aleja amarga hiel;
por fé yo iré al cielo,
mansión del ser de amor.
la fuente inagotable
de dicha y bien.

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