1
Un varón, Santo de Dios,
Que en su vida fuera a sufrir;
El aguijón del mundo atroz,
Con toda el alma pudo decir:

Coro
“Porque para mi el vivir es Jesucristo,
Aunque tenga que sufrir,
Cuando el mundo me ha de herir;
Todo lo puedo en Cristo que me ha provisto,
De la vida eterna al morir”.

2
En su deber de predicar,
Este evangelio de salvación;
Fue menester sacrificar,
Su vida en bien de su misión.

3
O si en el mal o si en el bien,
Nunca se vio desamparado;
Y al llegar a la vejez, también
Pudo decir, aunque ya cansado:

4
Su corazón, al terminar,
Su obra como un fiel siervo,
Dijo llorando, al contemplar
La gloria de su corona en el cielo.

 

Lorenzo. E. Salazar.
Himnario de Consolación no. 172

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