1
Jesús, mi dicha
y mi dulce amor, es mi consuelo
que me asiste aquí;
no siento pena,
no siento dolor,
y mi plegaria te dirijo a ti.
Paz y confianza te debo pedir,
que por tu gracia podré recibir;
la tierna voz escucho aquí
y allá contigo iré a vivir.

2
Vivir con Cristo, ¡Qué dicha será!
en la mansión que él fue a preparar;
promesas fieles
que no han de faltar,
a los que en Cristo
hemos confiado ya.
Dichoso el hombre
que confía en él,
ninguna lucha lo podrá vencer,
es nuestro amparo, es el sostén,
a todo aquel que le sea fiel.

3
Esplendorosa la marcha será,
a la mansión
que preparada está;
innumerables fieles irán,
cantando en coro,
hasta llegar allá.
Aunque la lucha penosa será,
siempre consuelo
podremos hallar;
Cristo Jesús, él nos guiará,
y allá con él iremos a estar.

4
Siempre cantándole al Señor Jesús,
con alegría y en plena paz;
llenos de gozo y su bella luz,
porque veremos su radiante faz.
Si somos fieles a nuestro Señor,
y no faltamos a nuestro deber,
unidos todos en comunión,
le rendiremos homenaje a él.

Autor:  Eustaquio Pineda.
Himnario de Suprema alabanza no. 516
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Himnario Cristo viene alabanza y victoria no. 617