(31) BAJO DEL OLIVAR

1
Bajo de las estrellas
anduvo mi Jesús,
en el jardín del Getsemaní.
Donde luz no se halló,
Cristo se arrodilló,
cuando oró bajo del olivar.

CORO:
Bajo del olivar, bajo del olivar,
fue mi Cristo a solas a orar:
Sea tu voluntad,
¡oh Padre Celestial!
él clamó bajo del olivar.

2
Cuando al Padre él oró,
muy triste se quedó,
fue amarga la copa que bebió;
vino un ángel del cielo y le confortó,
cuando oró bajo del olivar.

3
Siempre sea mi canción
el amor que mostró
mi Jesús cuando oró en el jardín;
gloria sea dada a él,
mis culpas él llevó,
cuando oró bajo del olivar.
(32) BAUTÍCESE CADA UNO

1
En las aguas de la muerte
sumergido fue Jesús,
mas su amor no fue apagado por
sus penas en la cruz;
levantóse de la tumba,
sus cadenas quebrantó,
y triunfante y victorioso
a los cielos ascendió.

2
En las aguas del bautismo,
hoy confieso yo mi fe:
Jesucristo me ha salvado,
y en su amor me gozaré.
En las aguas humillantes,
a Jesús siguiendo estoy:
Desde ahora para el mundo,
y el pecado muerto soy.

3
Yo que estoy crucificado,
¿cómo más podré pecar?
ya que soy resucitado,
santa vida he de llevar.
Son las aguas del bautismo
mi señal de salvación,
y yo quiero consagrarme,
al que obró mi redención.
(33) BELLAS PALABRAS DE VIDA

1
Bellas palabras de Cristo,
de Dios antiguo don,
aun cuando aquí las cantamos,
son nuevas al corazón;
llaman al que descarriado,
a aquel que perdido fue;
ven a mi lado, dice:
Descanso te daré.

CORO:
Oíd su voz, tierna voz de amor,
trae tu carga al Salvador,
en su amor tú descansarás,
ven ¡Oh! ven
y oye su voz de amor.

2
Bellas palabras de Cristo,
alumbran nuestro ser,
en nuestra obscura senda,
a él podremos ver.
Llevemos a él la carga,
amante nos sostendrá,
“el que a mi lado viene
descanso gozará”.

3
Bellas palabras de Cristo,
reposo nos darán;
después del sufrimiento,
corona ofrecerán.
Allá contemplaremos,
bellezas sin igual;
su rostro allá veremos en
gloria eternal.
(34) BENDITA QUIETUD

1
Cual un río fluye el gozo
desde que el Consolador
a mi alma dio reposo
y descanso en mi Señor.

CORO:
Oh bendita paz,
sacrosanta paz,
mi alma ya segura está;
al airado mar
Cristo puede hablar,
y su furia cesará.

2
Viene paz y gozo santo,
con el huésped Celestial
no hay tristeza ni quebranto,
hay reposo sin igual.

3
Cual la lluvia que se extiende,
cual celeste resplandor,
el Espíritu desciende
a los siervos del Señor.

4
Salvación maravillosa
ver a Cristo faz a faz,
en habitación gloriosa
en tranquila y santa paz.
(35) BENDITO JEHOVA POR SU GRANDE FAVOR

1
Bendito Jehová
por su grande favor.
Amó tanto al mundo
que su Hijo entregó;
muriendo en la cruz
redención proveyó,
y así vida eterna
nos dio el Salvador.

CORO:
¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!
cante todo mortal.
¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios!
por su amor eternal.
En Cristo tenemos
un gran Mediador.
Honor tributemos
a Cristo el Señor.

2
Perfecto rescate su sangre compró
a todo creyente que a Cristo acudió,
cuando arrepentido su mal confesó,
perdón instantáneo su gracia le dio.
(36) BIENVENIDOS

1
Todos los siervos
de Jesucristo reciban hoy,
la bienvenida de sus hermanos
en el Señor.

CORO:
Bienvenidos
seáis hermanos,
en el nombre bendito de Dios;
hoy reunidos nos gozamos
al saber que nos une su amor.
Bienvenidos, bienvenidos,
en el nombre de Cristo Jesús,
porque sólo Jesús,
nos da vida y salud
y la gloria al que lleva su cruz.

2
Todo cristiano que ama
a su hermano de corazón,
no ve fronteras, va por la tierra
sembrando amor.

3
Unid contentos todos los cantos
con dulce voz; con reverencia,
porque en presencia
estáis de Dios.

4
Muy pronto unidos,
los escogidos irán a Dios,
y allá en el cielo tendrán
su premio por su labor.
(37) BIENVENIDOS

1
Bienvenidos los heraldos del Señor
que pregonan
la palabra de verdad,
bienvenidos a esta congregación,
que os saluda
en el amor del Salvador.

CORO:
Bienvenidos, bienvenidos,
los amados del Señor,
hoy les damos en Cristo la
bienvenida: ¡Gloria a Cristo!
¡Aleluya al Salvador!

2
Esta iglesia se encuentra
muy gozosa
con la visita de los siervos
del Señor,
quiera el Señor ungirles
hoy sus labios,
y nos impartan una rica bendición.

3
¡Cuan hermosos son los pies
de los que anuncian el evangelio
del bendito Salvador!
porque exhortan y enseñan
a las gentes,
que se aparten del mal y del error.

4
¡Paz de Cristo!
Nuestros amados hermanos,
¡Paz de Cristo!
a los caudillos del Señor.
Nuestro gozo en este día
se ha cumplido;
¡Alabemos todos juntos al Señor!

5
Señor, premia los esfuerzos
de tus siervos,
dales hoy una grande bendición,
y permite que al final de su carrera,
ellos entren contigo a la mansión.
Simón García
(38) BRILLA EN TU LUGAR

1
Nunca esperes el momento
de una grande acción
ni que pueda lejos ir tu luz;
de la vida a los pequeños
actos da atención,
brilla en el sitio donde estés.

CORO:
Brilla en el sitio donde estés,
brilla en el sitio donde estés:
Puedes con tu luz
algún perdido rescatar,
brilla en el sitio donde estés.

2
Puedes en tu cielo
alguna nube disipar,
haz a un lado tu egoísmo cruel;
aunque sólo un corazón
pudieres consolar,
brilla en el sitio donde estés.

3
Puede tu talento
alguna cosa descubrir
do tu luz podrá resplandecer;
de tu mano el pan de vida
puede aquí venir, brilla en el sitio
donde estés.
(39) BRILLE O NO EL SOL

1
Brille o no el sol, verano o invierno sea,
recorre la montaña, el soto, el llano;
cual Cristo la palabra en Galilea,
sembrar es tu misión si eres cristiano.

2
Siembra doquiera la verdad divina,
siémbrala con afanes, con dolores;
que el soplo del Espíritu germina,
planta que al cielo da frutos y flores.

3
Quizás alguna vez tu planta herida,
sientas por las espinas del sendero;
¿no ves con ellas de Jesús ceñida
la frente augusta en el fatal madero?

4
Siembra, no temas en la peña dura,
deja en la roca estéril caer el grano,
que suele hallar la gracia
una hendidura,
en el granito del orgullo humano.

5
En las arenas, siembra del desierto,
donde el rocío suave no descienda;
tú animarás al corazón ya muerto,
con esa vida que tu amor encienda.

6
En la región de dudas y de penas,
donde el sol jamás llegó la llama;
esparce la semilla a manos llenas,
y fe y virtud y caridad derrama.

7
Siembra, que no te arredre el egoísmo,
siembra do la impiedad blasfemias lanza;
en el camino, el fango, en el abismo,
harás brotar la flor de la esperanza

8
No importa, no, que el labrador
sucumba, antes que la simiente
rompa el suelo, que al despertar
del sueño de la tumba, su mies
guardada encontrará en el cielo