(85) DA LO MEJOR AL MAESTRO

1
Da lo mejor al Maestro,
tu juventud, tu vigor,
dale el ardor de tu alma,
lucha del bien en favor,
Cristo nos dio el ejemplo,
siendo el joven de valor;
séle devoto ferviente,
dale de ti lo mejor.

CORO:
Da lo mejor al Maestro,
tu juventud, tu vigor;
dale el ardor de tu alma,
de la verdad lucha en pro.

2
Da lo mejor al Maestro,
dale de tu alma, el honor;
que sea él en tu vida el móvil
de cada acción.
Dale, y te será dado el Hijo
amado de Dios.
Sírvele día por día;
dale de ti lo mejor.

3
Da lo mejor al Maestro,
nada supera su amor,
se dio por ti a sí mismo
dejando gloria y honor.
No murmuró al dar su vida
por salvarte del error,
ámale más cada día,
dale de ti lo mejor.
(86) DAME MAS SABIDURÍA

1
Señor, manifiesta tu poder,
haz que vuelva a nacer,
en mi corazón;
tú que hiciste
los cielos y la tierra,
y diste paz y gozo
a mi corazón.

CORO:
Señor, dame más sabiduría,
para que yo cada día pueda así
con alegría, alabarte mi Señor;
Jehová bendito sea tu nombre,
\\Tu nombre sea bendito
y glorificado por la eternidad//.

2
Señor, eres tú mi protector,
gloria sea al Salvador;
por tu amor manifiesta tú poder
santificado,
para que yo postrado,
te adore ante tus pies.

Vicente Moreno Reyes
(87) DAME UN NUEVO CORAZÓN

1
Dame un nuevo corazón,
que te alabe noche y día;
dame un nuevo corazón,
y que seas tú mi guía;
dame un nuevo corazón,
y que sea morada tuya;
dame un nuevo corazón,
dame un nuevo corazón,
Aleluya.

2
Quiero amarte mi Señor,
porque estoy agradecido;
ya me diste salvación,
y es un Don inmerecido;
me cambiaste el corazón,
y me diste nueva vida.
¡Oh! Qué hermoso amar a Dios.
¡Oh! Qué hermoso amar a Dios,
Aleluya.

3
Quiero serte fiel Señor,
por el don que tú me has dado;
por tu gracia y tu bondad,
tu nombre es glorificado;
me propongo a ti servir,
porque a mí tú me has amado;
hoy te doy mi gratitud,
hoy te doy mi gratitud.
Aleluya.

4
Cuan bello es en ti confiar,
nuestras penas y desvelos;
la angustia pronto se va,
y en ti hallamos el consuelo;
por el grande amor de Dios
elevo mi canto al cielo.
Ya es de Dios mi corazón,
ya es de Dios mi corazón.
Aleluya.
(88) DE JESÚS EL NOMBRE INVOCA

1
De Jesús el nombre invoca,
búscale con vivo afán;
dulce hará tu amarga copa,
tus pesares cesarán.

CORO:
Suave luz, manantial de
esperanza, fe y amor;
sumo bien celestial,
es Jesús el Salvador.

2
De Jesús el nombre adora,
que te sirva de broquel;
alma débil perturbada,
hallarás asilo en él.

3
De Jesús el nombre ensalza,
cuyo sin igual poder del sepulcro
nos levanta,
renovando nuestro ser.
(89) DE MI SENDA AL FIN

1
Del palacio celeste la luz brillará,
cuando llegue de mi senda al fin;
vida llena de dicha me espera allá,
cuando llegue de mi senda al fin.

CORO:
Cuando aquí mi jornada termine,
iré a vivir para siempre allá;
pues mi amado Señor,
a la puerta estará cuando llegue
de mi senda al fin.

2
Al pensar en mi vida pasada reiré,
cuando llegue de mi senda al fin;
mis tormentos y luchas,
de aquí olvidaré,
cuando llegue de mi senda al fin.

3
Que un amigo anhelante me diga:
Venid, cuando llegue
de mi senda al fin;
pido yo como premio
después de la lid,
cuando llegue de mi senda al fin.

Manuel J. Gaxiola G.
(90) DECÍDETE

1
Hoy te invitamos amigo,
a gozar dicha eternal.
Si nos desprecias, te digo:
Mañana tarde será.

CORO:
¡Decídete! ¡decídete!
la puerta se cerrará.
¡Decídete! ¡decídete!
aún abierta está.

2
Levántate y resplandece,
que ha llegado tu luz,
la gloria te pertenece,
si vienes hoy a Jesús.

3
Mira, la hora ya viene,
cuando querrás aceptar;
muy triste y muy lamentable
será mirarte llorar.

4
Andas muy cerca de Cristo,
de su palabra también.
¡Oh! amigo, eres dichoso:
No es de todos el creer.

5
Alza tus ojos y mira la dádiva
de Jesús,
pide con toda tu alma
agua de vida y salud.

Efraín G. Valverde
(91) DESEO PASES FELIZ CUMPLEAÑOS

1
Deseo pases feliz tu cumpleaños,
de pleno gozo
llene Dios tu corazón;
que sientas en tu ser
completa dicha,
que puedas retener
su santa unción.
Del cielo te vendrán las bendiciones
y las caricias del eterno Salvador,
de gracia colmará todos tus días,
que seas feliz toda la vida
es mi oración.
(92) DESPUÉS DE LA TORMENTA

1
Señor yo te suplico
me hagas humilde de corazón,
y sé que tú me escuchas
y no desprecias esta oración,
yo quiero amarte siempre
y estar contigo en la mansión,
¡Oh, Padre! yo te pido
misericordia, dame perdón.

CORO:
Después de la tormenta
viene la calma viene la paz,
si a Cristo de rodillas
tú se la pides, él te la da;
no importa que legiones
del enemigo te hagan sufrir,
al nombre de mi Cristo,
Sagrado nombre tendrá que huir.

2
A ti Jesús bendito,
Rey de los reyes, mi grande amor;
a ti mi Dios te pido tengas
piedad de éste pecador,
no quiero que sea en vano,
lo que sufriste por mí en la cruz;
guíame al buen camino,
yo quiero siempre mirar tu luz.

3
Sé bien que te he ofendido,
y no merezco tu protección;
bendito, a ti te ruego,
mírame Padre con compasión.
Jesús divino y santo,
tiende tu manto sobre mí,
y no me dejes solo
hasta yo verme junto de ti.
(93) DE TAL MANERA ME AMO

1
Crucificado por mí fue Jesús,
de tal manera me amó,
sin murmurar fue llevado a la cruz,
de tal manera me habló.

CORO:
De tal manera me amó,
de tal manera me amó,
Cristo en la cruz del calvario murió,
de tal manera me amó.

2
El inocente Cordero de Dios,
de tal manera me amó,
que por salvarme sufrió muerte atroz,
de tal manera me habló.

3
En mi lugar padeció aflicción,
de tal manera me amó,
ya consumó mi eternal salvación,
de tal manera me amó.
(94) DI, SEÑOR

1
Escuchad la voz de Dios llamando,
¿Quién irá por mí a trabajar?
¿Quién libertará a los perdidos?
¿Quién la senda estrecha
mostrará?

CORO:
Di, Señor, di Señor,
di, y luego yo responderé;
di, Señor, dime a mí,
di, e iré doquiera,
“heme aquí”.

2
Cuando el ángel al profeta puso
un carbón prendido del altar,
“¿Quién irá por mí?”, la voz decía,
contestó: “acudo a tu llamar”

3
Ved, ahora miles que perecen
en tristeza, oíd a su clamor;
vete, hermano, vete al socorro,
dile: “Maestro, heme aquí, yo voy”.

4
Pronto pasa el tiempo de la siega,
cuando en su celestial hogar:
de Jesús gocemos la mirada,
oir su voz: “fiel siervo, ven acá”
(95) DÍA ALEGRE

1
En pecado me encontró Jesús,
y me dio rescate ¡Gloria a él!
me limpió de toda iniquidad,
me llenó con su Espíritu.

CORO:
Día alegre cuando él me halló,
me sacó de la obscuridad;
arrojó mis pecados a la
profunda mar,
y llenó mi alma de gozo y de paz;
día de gozo, ¡oh aleluya!
día de gozo fue para mí,
canta re y diré:
¡Hosanna en Gloria!
cuando estemos allá con él.

2
Líbrame de toda la tentación;
sálvame de toda persecución;
líbrame de toda la perdición,
y seré siempre fiel, Señor.

3
Cuando esté con Cristo allá en la gloria
cantaremos en un coro celestial;
gozaremos de una vida eternal,
cuando estemos allá con él.

4
No me olvides,
¡oh, Dios de mi salud!
ayúdame con tu grande poder;
a mi enemigo
entonces podré vencer,
porque tú eres mi ayudador
(96) DÍA EN DÍA

1
Día en día Cristo está conmigo,
me consuela en medio del dolor;
me demuestra que es mi buen
amigo y me quita dudas y temor.
Sobrepasa todo entendimiento
la perfecta paz del Salvador;
él me guarda y me da sustento,
busca siempre lo que es mejor.

2
Día en día Cristo me acompaña
y me brinda dulce comunión;
nada me entristece ni me daña,
siempre gozo de su protección.
Sin medida es el amor supremo
de mi bondadoso y fiel Pastor;
a su lado no sufro ni temo,
poderoso es mi buen Señor.

3
Oh, Señor, ayúdame este día
a vivir de tal manera aquí,
que tu nombre sea glorificado,
pues anhelo honrarte sólo a ti.
Con la diestra de tu gran justicia
me sustentas en la turbación;
tus promesas serán mi delicia,
siempre en ellas hay consolación.

Arreglado por: Manuel J. Gaxiola G.
(97) DIGNO DE ADORACIÓN

1
Adorad desde los cielos,
en lo alto, adorad,
ángeles de luz honradle,
los ejércitos cantad;
sol y luna alabadle,
astros todos ensalzad a Jehová,
Dios de los cielos,
alabanza en coro dad.

CORO:
Te adoraremos,
¡oh buen Salvador!
te alabaremos
por tu grande amor;
publicaremos tu gran salvación,
redención santa es el don
de mi Señor.

2
Alabad al rey de reyes,
sus promesas cumplirá;
en su pueblo la victoria,
siempre prevalecerá.
Alabad al Rey de reyes,
Dios de nuestra salvación,
la creación, cielos y tierra,
rinda a Dios adoración.

3
Gloria, honra y alabanza,
tributamos, oh, Señor,
gratitud te expresamos,
te rendimos nuestro amor;
ángeles del cielo adoran,
de su trono en derredor,
ofreciendo alabanza al gran
nombre del Señor.
(98) DILO A CRISTO

1
Cuando estés cansado y abatido,
dilo a Cristo, dilo a Cristo;
si te sientes débil, confundido
dilo a Cristo el Señor.

CORO:
Dilo a Cristo, dilo a Cristo,
él es tu amigo más fiel;
no hay otro amigo como Cristo,
dilo tan sólo a él.

2
Cuando estés
de tentación cercado,
mira a Cristo, mira a Cristo;
cuando rujan huestes de pecado,
mira a Cristo el Señor.

CORO: Mira a Cristo, etc.
3
Si se apartan otros de la senda,
sigue a Cristo, sigue a Cristo;
si acrecienta en torno la contienda,
sigue a Cristo el Señor.

CORO: Sigue a Cristo, etc.

Cuando llegue la final jornada,
fía en Cristo, fía en Cristo;
te dará en el cielo franca entrada,
fía en Cristo el Señor.

CORO: Fía en Cristo, etc.
(99) DIOS

1
Dios, tú eres el ayer,
el hoy y el mañana,
la eternidad.
Eres tú principio y fin,
eres potencia y majestad.
Dios, tu voz se hace oir,
cuando cruzando
estás el infinito
la tierra se estremece,
y a tu poder se mece
toda la inmensidad.

CORO:
Sin ti, no hubiera flores
hermosas y exquisitas;
sin ti, todo sería
inmensa soledad.
Caminas sobre astros,
tu obra es cuanto existe,
el cielo y las estrellas
y el majestuoso mar.

2
Tú que guías a las nubes
que zurean los espacios
en el confín.
Y que cuelgan de tus dedos
planetas y estrellas mil.
El mar es cual tu obra,
en él puedes andar con
paso firme;
tus huellas han quedado,
por donde ha pasado
tu autoridad.
(100) DIOS AL MUNDO AMO

1
Dios al mundo amó,
que su Hijo amado quiso dar;
en la cruz sufrió por el que salvo
quiera estar.

CORO:
Cristo el Salvador te llama,
pecador;
si tú le aceptas hoy,
allí salvo serás.

2
No hay que dilatar,
es tiempo de tu salvación;
hay que meditar,
que viene pronto la aflicción.

3
De la iniquidad, si quieres,
hoy puedes huir;
y la libertad,
por Cristo puedes adquirir.

4
Por la eternidad ofrece Cristo
salvación;
por su gran bondad,
nos da la entrada en la mansión.

Fidel García
(101) DIOS BENDIGA A LAS ALMAS UNIDAS

1
Dios bendiga las almas unidas
por los lazos de amor sacrosanto,
y las guarde de todo quebranto
en el mundo de espinas erial.
Que el hogar
que a formarse comienza,
con la unión
de estos dos corazones;
goce siempre de mil bendiciones
al amparo del Dios de Israel.

2
Que el Señor
con su dulce presencia,
cariñoso estas bodas presida,
y conduzca por sendas de vida,
a los que hoy se han jurado lealtad.
Les recuerde que nada
en el mundo
es eterno, que todo termina,
y por tanto, con gracia divina,
cifrar deben la dicha en su Dios.

3
Que los dos que al altar
se aproximan
a jurarse su fe mutuamente,
busquen siempre de Dios
en la fuente
el secreto de dicha inmortal.
Y si acaso de duelo y tristeza
se empañasen sus sendas
un día,
en Jesús hallarán dulce guía,
que otra senda les muestre
mejor.
(102) DIOS DESCENDIÓ

1
Día tan grande no puedo olvidar,
día de gloria sin par;
cuando en tinieblas al verme andar,
vino a salvarme el Señor;
gran compasión tuvo Cristo de mí,
de gozo y paz me llenó;
quitó las sombras, ¡oh! gloria
a su nombre, la noche en día
cambió.

CORO:
Dios descendió
y de gloria me llenó,
cuando Jesús
por gracia me salvó;
fui ciego, me hizo ver,
y en él renacer;
Dios descendió
y de gloria me llenó.

2
Nací de nuevo en virtud de Jesús
a la familia de Dios,
justificado por Cristo el Señor
gozo la gran redención;
bendito sea mi Padre y Dios,
que cuando vine con fe
fui adoptado por Cristo el Amado;
loores por siempre daré.

3
Tengo esperanza de gloria eternal,
me regocijo en Jesús;
me ha preparado un bello lugar
en la mansión celestial;
siempre recuerdo con fe y gratitud
al contemplarle en la cruz,
que sus heridas me dieron la vida.
Alabo al bendito Jesús.
(103) DIOS ES AMOR

1
Es el amor divino
mi gozo y mi placer,
allana mi camino
y me hace obedecer;
del triste mundo, lleno de muerte
y de dolor, quisiera a Dios llevarle
un pobre pecador.

CORO:
Dios es amor, Dios es amor.
Su Palabra nos dice:
Dios es amor, Dios es amor,
muriendo en cruenta cruz;
Dios es amor, Dios es amor,
debemos repetirlo;
murió Jesús, siendo él la luz,
murió por mí Jesús.

2
Jesucristo es la vida,
él es la salvación,
él es la vida eterna,
la rosa de Sarón.
De él es el universo
y todo lo que crió;
honor y gloria demos,
por su infinito amor.

3
Y cuando vaya al cielo,
donde irán los que creen en Dios,
con brazos abiertos,
medirá: “hijo ve”.
Y estando allá en la gloria,
con Cristo mi Señor,
unidos cantaremos todos:
Dios es amor.
(104) DIOS ES BUENO

1
Jesús la vida a mí me dio.
¡Qué bueno es! ¡qué bueno es!
también a ti te la puede dar,
si en su Palabra crees.

CORO:
Bajo tu sangre, ¡oh Jesús!
bajo tu sangre, ¡oh Jesús!
siempre bajo de aquel raudal,
guárdame, buen Jesús.

2
De Cristo en mi alma su luz brilló,
¡qué bueno es! ¡qué bueno es!
También en tu alma hoy brillará,
si vienes a sus pies.

3
Al hombre enfermo vino a sacar,
¡qué bueno es! ¡qué bueno es!
enfermo estaba y él me sanó;
démosle gloria a él.

4
Jesús mi guía por siempre es,
¡qué bueno es! ¡qué bueno es!
También contigo lo puede ser,
cuando con él estés.

De Cristo debes oir su voz,
él bueno es, él bueno es;
en todo debes servir a Dios,
y alumbrará tus pies.

Antonio Castañeda Nava
(105) DIOS ES MI FORTALEZA

1
Yo siento mucho gozo
aquí en la casa de oración,
la casa que mi Padre
ya me dio para ensalzar;
el nombre de su Hijo,
Jesucristo mi Señor,
aquel Cordero Santo que mi alma
ya salvó, y todos mis pecados
con su sangre ya lavó;
del rojo como grana, al blanco
de la lana, así los convirtió
mi buen Jesús.

2
Hoy canto para Cristo
mi bendito Salvador,
sus grandes maravillas
yo las canto con fervor;
escucha mis clamores
en grande tribulación,
el Príncipe del cielo que mis culpas
ya borró; él es mi fortaleza, mi
refugio, mi perdón.
Traspásense los montes,
remuévase la tierra,
mas yo no temeré, él es mi Dios.

3
Los sabios y la ciencia
temporales sólo son,
y al mundo le parece
ser la fuente de salud;
riquezas mundanales que atesoran
‘con amor, los ricos avarientos que
creen que es su salvación; son
necios e insensatos que van a la
perdición, ni ciencia ni riquezas les
brindan la promesa,
del reino de los cielos alcanzar.

4
Por eso yo le canto
a Jesucristo mi Señor,
al dueño de los cielos
que un hogar ya preparó,
la tierra prometida,
la nueva Jerusalén,
donde al agua de vida
por doquier ha de correr,
para que con él viva
por toda la eternidad,
alabando al Cordero,
que me enseñó el sendero
el cual me llevará a su mansión.

Hermanos López
(106) DIOS ES MI SALVACIÓN

1
Dios es mi salvación,
Dios es la fuente de la vida;
Dios es mi salvación,
y su palabra es mi guía.
Comprende él muy bien
el dolor de los humanos,
él mismo se humanó
y habitó entre los mortales.

CORO:
Y sus promesas
que me hacen soñar,
y sus bondades que son sin igual,
que fluyen libre cual un manantial,
de gracia y amor.
Cuando al sentir en mi ser su poder,
de pronto empieza
el llanto a brotar,
y me satura con su resplandor,
en dulce oración.

2
Dios es mi salvación,
es la esperanza de la humanidad;
Dios es mi salvación,
el que me imparte de su gracia.
Comprende él muy bien
el dolor de los humanos,
el que creyere en él
disfrutará de vida eterna.

Arnulfo Velásquez
(107) DIOS MAN DA

1
A todo el pueblo y raza Dios manda:
Que se arrepientan de su maldad;
y que le sirvan con toda el alma,
para que gocen de libertad.

CORO:
A Jesucristo el Rey de reyes sea
a honra por siempre. Amén.
Porque su pueblo vino a salvarle;
su Santo Espíritu le dio también.

2
En estos tiempos la gente se afana
por toda cosa que es material,
y menosprecian las cosas de Cristo,
desechan siempre lo espiritual.

3
Dichoso el hombre bienaventurado,
que sea encontrado
haciendo el bien;
su recompensa
de cierto no es vana,
porque es promesa a los que creen.

4
Esta es la lucha que tiene el
cristiano que frente a frente
debe luchar;
y la victoria la obtiene por Cristo,
es quien al hombre lo hace triunfar

5
Algunas veces
las ondas son fuertes,
que a grandes naves quieren
voltear; a navecillas que en Cristo
confían, ninguna ola les hace mal.
(108) DIOS MIÓ TU LO SABES

1
Dios mío tú lo sabes que sufro
tentaciones, y que vivo entre
pruebas; ayúdame Señor,
no me dejes volver
de nuevo a las tinieblas,
yo quiero serte fiel; ayúdame Señor.

2
Amigos por tu nombre me han dicho
no eres hombre, se burlan y
blasfeman, perdónales mi Dios;
es que no han recibido
de Dios misericordia,
en cambio yo he sentido
de Dios su gran amor.

3
Ya se oye un silencio
por todo el mundo entero,
como que grande ira
se quiere desatar;
yo ya estoy preparado ¡Oh Cristo!
toma mi alma y ponía allá en el cielo
por la eternidad.

4
Cuando me encuentre en gloria
no vendrá a mi memoria, lo mucho
que he sufrido por serte fiel Señor,
Jerusalén hermosa ¡oh! cuan ciudad
preciosa. Concédeme Dios mío,
llegar a tu mansión.
(109) DIVINIDAD PLENA DE JESÚS

1
Si alguien tiene entendimiento,
hallará el fundamento,
del Padre, del Hijo
y del Espíritu que es Dios;
si tiene revelación halla
la combinación
que estos tres, en Uno son.
Mientras unos edifican
en arenas movedizas,
otros en la roca firme y eternal;
unos creen a la mentira,
otros creen a la verdad.
La verdad en Cristo está.

CORO:
Es Jesús la verdad,
el camino y la luz;
él es Dios, la plenitud
de la gran divinidad.

2
Unos aceptan el bautismo
que la Biblia nos enseña,
el bautismo de inmersión;
otros por no obrar justicia,
creen al bautismo de hombres,
basado en la tradición.
Mateo 28:19,
Cristo da el mandamiento
del bautismo
que se debe obedecer,
por eso el apóstol Pedro
en Hechos 2:38,
nos lo da a conocer.

3
Tres testigos en la Biblia,
nos confirman el bautismo
en el nombre de Jesús;
tres apóstoles de Cristo:
Pedro, Juan y también Pablo
nos confirman esta luz.
Tres testigos en el cielo,
dan un mismo testimonio,
el Padre, el Verbo
y el Espíritu que es Dios;
y este glorioso misterio,
Juan muy bien nos lo declara,
que estos tres, en Uno son.

4
Este Uno es Jesucristo,
Emanuel,
Dios con nosotros,
Padre eterno
y también Príncipe de Paz;
en el principio era el Verbo
y el Verbo era con Dios
y este Verbo era Dios.
Si alguien tiene entendimiento
hallará el fundamento
del Padre, del Hijo
y del Espíritu que es Dios.
Si tiene revelación,
halla la combinación
que estos tres, en Uno son.

José Ortega Aguilar
(110) DIVINO COMPAÑERO

1
Divino compañero del camino,
tu presencia siento yo al transitar;
ella ha disipado toda sombra, ya
tengo luz, la luz bendita de su amor.

CORO:
Quédate, Señor,
ya se hace tarde,
te ofrezco el corazón para posar;
hazlo tu morada permanente,
acéptalo, acéptalo mi Salvador.

2
La sombra de la noche
se aproxima,
y en ella el tentador acechará;
no, no me dejes solo en el camino,
ayúdame, ayúdame hasta llegar.

3
Contigo la jornada se hace corta,
no habrá sed, ni sol fatigará;
si en el mar las olas amenazan,
tu sobre ellas majestuoso
andarás.
(111) DOQUIERA ES HOGAR

1
Terrenal placer quizá ya no tendré,
mas me espera allá,
un nuevo con mi Rey.
En mi vida aquí, mi senda
al transitar, si él conmigo va,
doquiera es hogar.

CORO:
Nuevo hogar, hogar
con Cristo al fin tendré.
Nuevo hogar, hogar
me espera con mi Rey.
En mi vida aquí,
mi senda al transitar,
si él conmigo va
doquiera es hogar.

2
Pruebas mil aquí
me pone el tentador,
y un luchar sin fin doquiera
que yo voy; mas con Cristo
estoy postrado en oración:
La victoria da Jesús, el Salvador.

3
Trabajando voy por ver al Salvador;
y si él viene hoy,
ya preparado estoy,
pues él dijo: Voy a preparar lugar.
Si él conmigo va,
doquiera es hogar.
(112) DORCAS

1
Como Dorcas decididas
en la obra del Señor,
levantemos la bandera,
el estandarte del honor;
dedicando nuestras fuerzas
al servicio del Señor,
iremos cantando así:

CORO:
Gloria, gloria, aleluya;
gloria, gloria, aleluya;
gloria, gloria, aleluya;
a nuestro Salvador.

2
Cuando se abran las puertas
de la gran Jerusalén,
y que entremos afiliados
todos en un batallón;
marcharemos por las calles
de la gran Jerusalén,
iremos cantando así:

3
Lágrimas, dolor y llanto
con nosotros no será,
porque habremos ya triunfado
en la obra material;
como Dorcas decididas
en la obra del Señor,
iremos cantando así:

4
Toda obra misionera
aquí en la tierra cesará,
y el trabajo de las Dorcas
habrá terminado ya;
miraremos cara a cara al Señor
que nos salvó,
iremos cantando así:

5
México y Nicaragua,
Guatemala y Salvador,
marcharemos todos juntos
a la patria celestial,
las Américas del Norte
y las Américas del Sur,
iremos cantando así:
(113) DULCE COMUNIÓN

1
Dulce comunión la que gozo
ya en los brazos de mi Salvador.
¡Qué gran bendición en su paz
me da! ¡oh! yo siento en mí
su tierno amor.

CORO:
Libre, salvo del pecado
y del temor, libre, salvo
en los brazos de mi Salvador.

2
¡Cuan dulce es vivir,
cuan dulce es gozar!
en los brazos de mi Salvador,
allí quiero ir y con él morar,
siendo objeto de su tierno amor.

3
No hay que temer,
ni que desconfiar en los brazos
de mi Salvador;
por su gran poder, él me guardará
de los lazos del engañador.
(114) DULCE CONSUELO

1
En Jesucristo, mártir de paz,
en horas negras de tempestad,
hallan las almas dulce solaz,
grato consuelo Y felicidad.

CORO:
¡Gloria cantemos al Redentor!
que por nosotros quiso morir;
la santa gracia del Salvador
siempre dirija nuestro vivir.

2
En los peligros, en el dolor,
a cada paso su protección;
calma le infunde, santo vigor,
nuevos alientos al corazón.

3
Cuando en la lucha falta la fe,
y el alma siente desfallecer,
Cristo nos dice: “Yo os colmaré
de rica gracia, santo poder”
(115) DULCE ESPERANZA

1
Dulce esperanza aviva mi ser,
que a mi alma siempre
consuelo le da;
Cristo es mi ayuda y mi confianza,
él es mi todo aquí.

CORO:
El es mi todo aquí,
él me salvó a mí;
con grande gozo hoy le
esperamos, él es mi todo aquí.

2
Dulce esperanza dio Cristo a mi
ser, por su evangelio de gracia y
poder; no hay otro nombre bajo del
cielo que salve, sólo él.

3
Dulce esperanza aviva mi ser,
para esperar a mi Rey con placer;
grandes señales Cristo ha mostra­do
de un nuevo amanecer.

Felipe Rivas Hernández
(116) DULCE ORACIÓN

1
Dulce oración, dulce oración,
de toda influencia mundanal;
elevas tú mi corazón,
al tierno Padre celestial.
¡Oh, cuántas veces tuve en ti
auxilio en ruda tentación,
y cuántos bienes recibí,
mediante ti, dulce oración!

2
Dulce oración, dulce oración,
al trono excelso de bondad,
tú llevarás mi petición a Dios
que escucha con piedad;
por fe espero recibir la gran divina
bendición,
y siempre a mi Señor servir
por tu virtud, dulce oración.

3
Dulce oración, dulce oración,
que aliento y gozo al alma das;
en esta tierra de aflicción consuelo
siempre me serás.
Hasta el momento en que veré
francas las puertas de Sión,
entonces me despediré feliz,
de ti, dulce oración.
(117) DULCE PLEGARIA

1
Oh Señor, elevo a ti mi voz,
en demanda de una grande
bendición,
pues tú eres mi Señor y Dios,
que me has dado por tu amor
consolación;
de mañana me presentaré,
Señor, ante el trono excelso de tu
amor;
implorando de tu mano el perdón
porque tú eres mi Señor y Dios.

CORO:
Oh Señor,
de mañana oirás mi voz,
aún al alba me presentaré a ti,
implorando de tu mano
el perdón,
porque tú eres mi Señor
y Dios.

2
Oh Señor,
escucha la canción que mi alma
eleva hacia ti,
pues tú eres digno de adoración,
pues tú has sido mi refugio aquí;
hay en mi alma gratitud,
Señor,
y hoy te alabo y te bendigo así,
pues tú eres mi Señor y Dios
y ofrendaste tu vida tú por mí.

3
Oh Señor,
escucha mi oración y contesta
con amor mi prez,
pues tu ley es mi delicia hoy
y más dulce que la miel me es;
guarda, oh Dios,
mi corazón en ti,
y sostenme en el camino fiel,
triunfaré, pues, en la lucha aquí,
porque tú eres mi Señor y Dios.

Maclovio Gaxiola López
(118) DULCES CANCIONES

1
Dulces canciones
a ti cantamos,
porque tú nos diste paz;
loor y gloria a ti te damos,
porque un día volverás.

CORO:
Un día ya no lejano,
ya se mira vislumbrar;
nosotros lo esperamos,
que nos venga a levantar.

2
Pon melodías
en nuestros labios,
para venirte a cantar;
porque hemos visto
muchos milagros,
a los mudos haces hablar.

3
Te suplicamos
humildemente,
que nos des más de tu amor;
para alabarte muy reverentes,
porque tú eres el Salvador.

Eliseo Chavira
(119) DULCES MOMENTOS DE ORACIÓN

1
Dulces momentos de oración,
los que yo paso en el altar.
Cuando contrito al implorar,
siento de Dios su comunión.

CORO:
Hermano, ven,
ven al altar,
trae al Señor tu corazón;
ven con nosotros a gozar
la gran suprema bendición.

2
El llanto embriaga mi oración,
me turba y corta mi implorar;
aunque llorando y sin hablar,
mi Dios conoce el corazón.

3
Dios no aborrece al pecador,
antes le quiere perdonar,
y si humillado va al altar
Dios da a su hijo salvación.