(120) EL ALFOLÍ

1
Las Sagradas Escrituras
son el buen aventador;
las que guardan bien el trigo
en el alfolí de Dios.
También la Iglesia de Cristo,
la que guarda el pan de vida
y el agua de salud.

CORO:
Vamos al alfolí de Dios,
cantemos ¡Aleluya!
que el viento está soplando,
y el trigo se está apartando;
vamos al alfolí de Dios,
que el viento está soplando
y hay preparado banquete,
para los que van entrando.
Sopla, viento, sopla más
y el trigo apartarás;
sopla viento, sopla más
y la paja volará.

2
Si alguno oyere del Padre,
viene al Alfolí de Dios;
Cristo le da de comer.
Como me está dando a mí;
si hambre tienes de justicia,
oye palabra de Dios;
serás bienaventurado,
y harto de consolación.

3
El Espíritu te llama,
y la Esposa te convida,
diciéndote que de balde
bebas agua de la vida.
Y si arrepentido vienes,
por la puerta tú entrarás,
y en el nombre de Jesucristo
bautizado tú serás
.
León Morales
(121) EL AMIGO DE LOS NOVIOS

1
Amigo es Jesús de los novios,
su guía y leal protector;
los libra de males, de oprobios,
consagra y eleva su amor.
Jesús se hace uno con ellos,
les da días santos y bellos.
El novio es feliz,
la novia es feliz por él.

2
Jesús visitaba hogares
llevando la felicidad;
quitando carencias, pesares,
regando perdón, santidad.
Igual pueden estos esposos
pedir que los guarde gozosos
en santo temor,
en santo amor, con él.

3
Señor, que viniste a estas bodas,
igual que estuviste en Cana,
bendice este acto, oye todas
las preces y quita el afán.
Permite que cada carencia
se acabe en tu santa presencia,
igual que en Cana, igual que en Cana.
Amén.

Manuel J. Gaxiola
(Música del himno No. 314)

(122) EL AMOR DE DIOS
1
Más allá de humana comprensión,
meditad de Dios su dimensión;
es hermoso y amplio
en su intención,
es el grande amor de Dios.

CORO:
Amor de Dios,
tan grande y fiel,
me diste a mí la salvación;
amor de Dios,
es inmenso como la eternidad.

2do. CORO:
El amor de Dios,
que pasa toda comprensión
en el mundo y en la eternidad;
alto, sí más alto
que ese hermoso cielo azul,
es más hondo
que el profundo mar;
es tan grande que me dio
la eterna libertad,
es inmenso como la eternidad.

2
Grande fue,
que alegre hasta el suplicio,
fue por mí y fue mi sacrificio;
él me libertó de un precipicio,
el sublime amor de Dios.

3
Grande, más que mi condenación.
A mi alma dio la salvación,
de alegría llenó mi corazón
el sublime amor de Dios.

4
Hondo más que la degradación;
alto más que toda elevación;
es tan grande como la creación
el inmenso amor de Dios.
(123) EL AMOR DE DIOS

1
¡Amor! ¡Oh cuan sublime amor!
incomparable don de nuestro Dios;
como el rocío de Hermón,
así bendice Dios al mundo atroz.

CORO:
¡Divino amor! ¡Cuan dulce amor!
lleno de gracia y de plena luz;
la gloria de tu resplandor,
fue el sacrificio, allá en la cruz.

2
Sus huellas son de compasión,
misericordia eterna, sin rival,
derrama sobre el corazón
lluvias de bendición,
cual manantial.

3
Gloriosa obra de bondad,
que trajo salvación a todo ser:
Salud llena de caridad.
Fue la que sólo Dios pudo ofrecer.

4
De tal manera Dios amó
a este mundo lleno de maldad;
en el calvario lo mostró
al dar su vida por la humanidad.

Lorenzo E. Salazar
(124) EL APOSENTO ALTO

1
En un aposento alto,
con unánime fervor,
ciento veinte esperaban
la promesa del Señor.

CORO:
\\Dios manda tu gran poder//
Dios manda tu gran poder,
a cada corazón.

2
Con estruendo de los cielos
descendió la gran virtud;
todos fueron bautizados
con el Santo Espíritu.

3
Este gran poder antiguo
es del fiel, celeste don;
prometido a los creyentes
de humilde corazón.

4
Dios está restituyendo
este gran Pentecostés,
y el Espíritu sus dones
nos reparte otra vez.
(125) EL CONSOLADOR HA VENIDO

1
Doquier el hombre esté,
la nueva proclamad,
doquier haya aflicción,
miserias y dolor; cristianos,
anunciad que el Padre nos envió
el fiel Consolador.

CORO:
El fiel Consolador,
el fiel Consolador,
que Dios nos prometió,
al mundo descendió:
Doquier el hombre esté,
decid que vino ya,
el fiel Consolador.

2
La noche ya pasó, al fin brilló la luz,
que vino a disipar
las sombras del terror;
así del alma fue aurora celestial,
el fiel Consolador.

3
El es quien da salud,
y plena libertad,
a los que encadenó,
el fiero tentador;
los rotos hierros hoy,
dirán que vino ya,
el fiel Consolador.

4
¡Oh, grande eterno amor!
mi lengua débil es para poder
hablar del don que recibí,
al renovar en mí,
la imagen celestial,
el fiel Consolador
(126) EL CRISTO DE NAZARET

1
Soñé que en la playa
de un mar me vi,
era el mar de Genesaret,
la gente seguía con frenesí
al Cristo de Nazaret;
noté que los ojos del ciego abrió
y al momento le hizo ver;
yo vi que al cojo por fe sanó
el Cristo de Nazaret.

CORO:
Yo también quiero
amarle por siempre,
en él mi deleite hallaré;
me salva, me cuida y me guarda,
el Cristo de Nazaret.

2
Su amor, su ternura y compasión,
olvidarlos jamás podré;
salvóme de toda condenación
el Cristo de Nazaret;
sus manos heridas me señaló
y me dijo, “por ti sufrí”.
Rendido a sus plantas, mi ser salvó
el Cristo de Nazaret.

3
Las ondas furiosas del mar calmó
al impulso de su poder,
la turbia corriente el mandato oyó
del Cristo de Nazaret;
es dulce, bendita y serena paz
la que inunda mi pobre ser,
mi vida en la diestra potente está
del Cristo de Nazaret.

4
Ven tú que en el mar
turbulento estás,
salvación hallarás en él,
en tu alma la dulce quietud tendrás
del Cristo de Nazaret,
me ordena decirte el mensaje fiel,
que de paz llenará tu ser,
si sólo permites que more en ti
el Cristo de Nazaret.
(127) EL CUIDARA DE MI

1
¿Cómo podré estar triste,
cómo entre sombras ir;
cómo sentirme solo,
y en el dolor vivir;
si Cristo es mi consuelo,
mi amigo siempre fiel,
\\si aún las aves tienen,
seguro asilo en él?//

CORO:
Feliz, cantando alegre,
yo vivo siempre aquí:
Si él cuida de las aves,
¡cuidará también de mí¡

2
Nunca te desalientes,
oigo al Señor decir,
y en su Palabra fiado,
hago al dolor huir.
A Cristo paso a paso
yo sigo sin cesar,
\\y todas sus bondades
me da sin limitar//.

3
Siempre que soy tentado
o que en la sombra estoy,
más cerca de él camino
y protegido voy;
si en mí la fe desmaya,
y caigo en la ansiedad,
\\tan sólo él me levanta,
me da seguridad//
(128) EL DÍA DEL JUICIO

1
Se acerca un día terrible cual
ninguno,
las naciones reunidas estarán,
esperando que Dios
el Juez Supremo
a cada uno su pago le dará,

CORO:
Venid a mí benditos de mi Padre,
su voz gloriosa
mi nombre anunciará;
cuando el Señor
abra el libro de la vida,
y que mi nombre escrito
ahí estará.

2
Oh día del juicio terrible éste será,
cuántas cosas ahí se mirarán;
cuantos millones
de gente esperarán
su pago horrible en el lago infernal.

3
Muchos hermanos
que sirvieron a Cristo,
por fin sus almas
podrán ya reposar,
y muchos otros
que nunca le aceptaron,
ya sin remedio ahí lamentarán.
(129) EL DÍA QUE CRISTO ME HALLO

1
Yo perdido en el mundo vagué,
sin saber donde iría a terminar;
sin poder remediar mi dolor,
porque a Dios nunca supe buscar;
mas un día mi Cristo me halló,
y con dulces palabras me habló
\\Comprendi que yo estaba perdido
y que Cristo era mi Salvador//

2
Las riquezas que el mundo me dio,
amargura en mi alma dejó;
todo aquello que el mundo ofreció,
trajo a mi alma gran desilusión;
más un día mi Cristo me halló,
y con dulces palabras me habló
\\Comprendi que yo estaba perdido
y que Cristo era mi Salvador//

3
Si tu alma perdida está,
ven y pide a él su perdón,
no rechaces la voz del Señor,
dale hoy todo tu corazón;
y entonces dirás como yo,
que con dulces palabras te habló
\\Comprendi que yo estaba perdido
y que Cristo era mi Salvador//.
(130) EL ES MI TODO AQUÍ

1
En el pecado siempre vagué
y sin Jesús,
hasta que por su gracia
me amaneció la luz,
y desde que soy salvo,
no temo nada aquí.
Y hoy yo siento un cambio,
él es mi todo aquí.

CORO:
El es mi todo aquí, él me salvó a
mí; su paz, su amor ha puesto
en mi alma, bien lo sé;
él es mi todo aquí,
me guarda por la fe;
oh gloria a su nombre,
él es mi todo aquí.

2
Nunca jamás yo ando
en el pecado aquí,
me trae consuelo
y gozo su Espíritu así;
y él me satisface con su palabra a mí,
su sangre me ha comprado,
él es mi todo aquí.

3
Hoy quiero yo decirte
la historia de la cruz,
cómo puedes ser salvo,
creyendo en Jesús, “venid a mí,
” te llama, “venid, oh sí a mí”
él puede hoy salvarte,
él es tu todo aquí.
(131) EL ESPÍRITU SANTO

1
El Espíritu Santo se está
derramando en los corazones,
bendiciones del cielo pueden
contemplarse cual lluvia temprana;
los hermanos predican,
hablan de cosas del cielo,
y cantan y lloran;
una fiesta del cielo
es la que ahora vemos,
como el día glorioso del Pentecostés.

2
Si nosotros pedimos
la unción de lo alto,
también gozaremos;
el Espíritu Santo llenará nuestras
vidas de gozo inefable,
bellos dones tendremos,
y de fiesta estaremos,
cantando aleluya;
sanarán los enfermos,
al ponerles las manos,
porque Dios es el mismo
ayer y hasta el fin.

3
Cuando Cristo descienda,
con grande potencia
veremos su gloria;
cantarán las estrellas, los valles,
los montes, los ríos y los mares,
en todo el universo,
la gloria de Cristo
verán nuestros ojos;
que glorioso el día
cuando Cristo descienda,
pues a todos su hijos, arrebatará

(132) EL FIN DEL MUNDO

1
El fin del mundo se acerca ya,
el evangelio se acabará,
ya las señales se están mirando,
se está cumpliendo lo que escrito está.

CORO:
Querido amigo Cristo te llama,
no hagas duro tu corazón;
ríndete a Cristo, él quiere tu alma,
y tendrás parte en la resurrección.

2
En aquel día andarán las gentes
desesperadas por su maldad,
será muy tarde para ese entonces,
los que predican ya no existirán.

3
Al toque de la final trompeta
los que creyeron se salvarán,
el justo juez sentenciará
a todo aquel que haya hecho el mal..

Autor: Salvador Guerrero (1965) Gómez Palacio

(133) EL GRAN MEDICO

1
La tierna voz del Salvador,
nos habla conmovida:
“Venid al Médico de amor,
que da a los muertos vida”.

CORO:
El tiene toda potestad,
puede sanar la enfermedad;
lleno de gracia y de bondad
es nuestro Jesucristo.

2
Confía, tú a quien Satanás
por años ha ligado, tu fe te sana;
ve en paz, de todo mal librado.

3
Los sordos oyen, ciegos ven,
pues Cristo es el que habla;
los cojos sanan y andan bien,
mediante su palabra.

4
Así señales seguirán a los que son
creyentes;
demonios fuera echarán,
y sanarán las gentes.
(134) EL GRAN SACRIFICIO

1
El gran sacrificio que Cristo pagó,
llevado a la cruz por mi rebelión;
su sangre preciosa
por mí derramó,
por salvar mi alma
la muerte escogió.

CORO:
Cristo está llamando,
tú puedes venir,
él ya pagó el precio
por ti y por mí.

2
Porque Cristo vive,
también viviremos,
Cordero sin mancha
que Dios preparó;
si aceptas a Cristo
también vivirás,
porque Cristo vive,
también vivirás.

3
Si aceptas a Cristo,
también vivirás,
porque Cristo vive,
también vivirás.
(135) EL HIJO PRODIGO

1
Soy aquel hijo pródigo
que vengo ante tus plantas
a confesar mis faltas,
a implorar tu perdón;
yo soy aquel perdido
que ha sido la deshonra,
pero que desde ahora
rindo mi corazón.

2
Retorno del camino,
cansado y harapiento,
hoy lloro y me arrepiento,
pues mucho te ofendí;
hoy triste y abatido,
y lleno de vergüenza,
estoy en tu presencia,
ten compasión de mí.

3
Permite que tu clemencia,
que more aquí contigo,
que siempre agradecido,
te sirva en gratitud;
y pon en mi conciencia
la augusta fe de un niño,
sea humilde y tan sencillo,
como lo fuiste tú.

4
Recuerdo que fui niño,
formado por tu ciencia,
me diste la inocencia,
que yo la profané;
y ahora aquí rendido,
imploro por tu nombre;
ten compasión del hombre,
que se halla ante tus pies.

5
Tú sales a mi encuentro,
me abrazas compasivo,
adviertes que he sufrido,
la causa de mi error,
y ordenas al momento
en vez de mi castigo,
que se me de un vestido
de gracia por tu amor.

6
Y dices que haya fiesta,
calzadle y dadle abrigo;
este hijo era el perdido,
y ha vuelto aquí al hogar;
yo me uniré a la orquesta,
entonaré los himnos,
por siempre y por los siglos,
pues no saldré jamás.

(136) EL JARDÍN DE ORACIÓN

1
Hay un jardín
memorable y hermoso,
donde flores exhalan su olor;
donde el Maestro
pasaba las horas,
respirando su dulce canción.

CORO:
Al hermoso jardín
de oración, de oración,
al hermoso jardín de oración;
en espera al Señor,
abre puertas de amor,
al hermoso jardín de oración.

2
Aun las aves gorjeaban sus trinos,
al compás de tal dulce oración,
cuando el Maestro
imploraba a los cielos
para el mundo la gran salvación.

3
La fragancia del óleo divino,
se esparcía por todo el jardín,
cuando Cristo
del cielo fue ungido,
porque pronto ya él iba a morir.
(137) EL JORDÁN SOLO NO CRUZARE

1
Cuando esté en las riberas
del río Jordán,
y que el mar tempestuoso esté;
me estará esperando
mi Cristo allá,
y el Jordán solo no cruzaré.

CORO:
El Jordán solo no cruzaré,
mi Jesús redimió ya mi ser;
las tinieblas huirán,
que combaten mi ser,
y el Jordán solo no cruzaré.

2
Muchas veces me siento
olvidado al mirar,
mis amigos que tanto estimé;
pero hay uno que siempre
conmigo está,
y el Jordán solo no cruzaré.

3
Aunque sufra tristeza,
dolor y pesar,
sé que Cristo no me dejará;
y al fin de mi vida gozoso veré,
que el Jordán solo no cruzaré.
(138) EL JOVEN FIEL

1
Cuando el joven
es fiel y verdadero,
Cristo va con él siempre a su lado;
no desliza en el descenso
del sendero,
no se cansa al ascender
por lo escarpado. Es fuerte,
pero no físicamente;
es sabio, pero no por su saber;
sino porque teme a Dios
es inteligente;
por su humildad cumplirá
con su deber.

2
En la ley de Dios está escrito:
¿Con qué limpiará
el joven su camino?
si fiel guardare lo prescrito,
vida eterna hallará
en el fin de su destino.
Por lo tanto, oh joven,
sé valiente, no te arredre
la lucha, sigue fiel,
Dios te ofrece la vida eternamente,
si le sirves por siempre sólo a él.

Felipe Rivas H.
(139) EL LIRIO DE LOS VALLES

1
Yo hallé un buen amigo para siempre,
más que hermano, padre o madre
es él; más que plata,
que oro, o que cobre,
es de todos Jesucristo el más fiel.

CORO:
\\Solo Cristo, sólo Cristo.
Es el lirio de los valles mi Jesús//

2
De Sarón él es la rosa
más fragante
y del valle el lirio puro es él;
en el alma quebrantada y tan triste,
sus olores de amor exhala él.

3
Es Jesús benigno,
tierno y compasivo, lento en ira,
grande en perdonar.
El levanta con amor al abatido;
sólo sabe Jesucristo cómo amar
(140) EL LLAMAMIENTO DE CRISTO

1
Sobre el tumultuoso ruido mundanal,
se oye el llamamiento
de Cristo a trabajar.
De Cristo oíd su voz.

CORO:
La voz de Cristo os ordena:
“Las nuevas llevad,
con el glorioso evangelio
al mundo alumbrad”.
Entre nosotros,
doquiera estemos
será nuestro Rey;
marchemos, pues,
resueltos con valor y fe.

2
De lejanas tierras
nos llaman sin cesar,
almas oprimidas su yugo
a destrozar. De Cristo oíd la voz

3
Es la mies muy grande,
obreros faltan ya;
¿Quién al llamamiento de Cristo
acudirá? De Cristo oíd la voz.

4
Id por todo el mundo,
la orden Cristo da;
id y el evangelio a todos anunciad.
De Cristo oíd la voz
(141) EL ME SOSTENDRÁ

1
Si la fe me abandonare,
él me sostendrá;
y si el mal me amenazare,
él me sostendrá.

CORO:
El me sostendrá, él me sostendrá:
Mi Jesús que tanto me ama,
él me sostendrá.

2
Nunca yo podré ser firme,
con tan débil fe;
mas él puede dirigirme,
y él me sostendrá.

3
Son su gozo y complacencia,
cuantos él salvó,
y al salvarme su clemencia,
él me sostendrá.

4
El no quiso ver perdida mi alma
en la maldad:
Dio su sangre por mi vida,
y él me sostendrá.
(142) EL MUNDO NECESITA A CRISTO

1
El mundo está hambriento
de Cristo y de su amor
¿y tú qué haces sin hablarles de él?
se mueren sin saber
de Cristo el Salvador
¿y tú, qué es lo que vas a hacer?

CORO:
Cristo murió por ti
y por mí en la cruz,
murió por tu prójimo.
Cómo podrás vivir ajeno
a su dolor,
que Dios se apiade de ti.

2
Millones se mueren
buscando un Salvador
que pueda sus vidas librar;
¿qué esperas que tú
no les hablas de su amor?
si sólo tuvieras compasión.

3
Si Cristo te ha dado
esta oportunidad
¿por qué no impartes de su amor?
salvación eterna
es la compensación,
si tú los llevas hacia Dios.

4
Jesús hoy te llama
la mies a cosechar
¿y tú, cuándo vas a responder?
si Cristo ofreció su vida en expiación,
¿podrás hoy, tu vida ofrecer?

Lorenzo E. Salazar
(143) EL MUNDO NO ES MI HOGAR

1
El mundo no es mi hogar,
yo de pasada voy;
tesoros mil dejé por seguir a Jesús.
Los ángeles a mí me esperan al llegar,
yo no siento que sea este mundo
mi hogar.

CORO:
Señor, no hay amigo como tú;
no hay otro mejor
bajo este cielo azul;
los ángeles a mí
me esperan al llegar,
yo no siento que sea
este mundo mi hogar.

2
Me esperan al llegar,
esto muy bien lo sé;
mi nombre escrito fue
cuando me bauticé.
Aunque yo débil soy,
yo sé que he de llegar;
ya no siento que sea
este mundo mi hogar.

3
Ya tengo a mis hermanos,
‘ en el celeste hogar;
me extienden ya la mano,
me esperan al llegar.
Mi parte debo hacer,
si quiero, allá gozar;
ya no siento que
sea este mundo mi hogar.
(144) EL NOMBRE DE DIOS

1
He escuchado la voz del Maestro,
le he seguido sin más dilatar;
él me ha dado del agua de vida,
me ha lavado de toda maldad.

CORO:
Yo he creído en el nombre de
Dios y admiro su divinidad,
¡qué misterio saber que su
nombre es Jesús,
el gran Rey celestial!

2
Mi Jesús es camino y antorcha
que me guía a la santidad;
él me libra de todo peligro,
con su brazo me guarda del mal.

3
Yo he comido del árbol de vida,
de sus hojas que dan sanidad.
Esta es una bienaventuranza
para entrar en la nueva ciudad.

4
En el cielo me espera una corona,
que mi Padre me fue a preparar;
esto es, si en verdad persevero
siempre haciendo su voluntad.

E.G. Herrera
(145) EL NOMBRE DE JESÚS

1
Tan dulce el nombre de Jesús,
sus bellas notas al cantar;
que mi alma llena al proclamar,
el nombre de Jesús.

CORO:
¡Cristo, oh! ¡que dulce es!
Cristo, para siempre es;
Cristo, yo te aclamaré,
por siempre ¡oh, mi Cristo!

2
Adoro el nombre de Jesús,
jamás me faltará su amor;
y pone aparte mi dolor,
el nombre de Jesús.

3
Tan puro el nombre de Jesús,
que mi pesar pudo quitar,
y grata paz a mi alma dar,
el nombre de Jesús.
(146) EL NOMBRE DEL MESÍAS

1
La señal que fue desde el principio
dada a la humanidad;
príncipe de paz será su nombre
por toda la eternidad.

CORO:
Es el nombre que era oculto,
que no era revelado;
Jesucristo, este es su nombre,
y en él debéis ser bautizados.

2
Fue el Mesías grande y verdadero,
que a la tierra descendió;
trajo a las gentes luz y vida,
mas el mundo no creyó.

3
Hay un solo nombre dado al mundo,
por el cual se salvará;
ese nombre da virtud y gracia,
y el que cree, salvo será.

4
¡Oh, hermano!, ¿sabes tú que Cristo
te podrá salvar a ti?
ven a él renaciendo de nuevo,
y él pondrá su Espíritu en ti.

Antonio Castañeda Nava
(147) EL PEREGRINO

1
Soy peregrino, en el camino voy,
de Jesucristo el gran maestro,
por quien salvo soy;
de mal que venga no tendré temor,
porque mi confianza pongo
en mi Salvador.

2
Soy peregrino, inútil siervo soy,
que con flaquezas a Cristo sirvo,
por doquier que voy.
Yo necesito en todo a mi Señor,
para que en mis pruebas todas
sólo me haga vencedor.

3
Soy peregrino, y voy cruzando el mar;
inmensas olas combaten mi alma,
me quieren llevar.
En mis afanes sólo espero hallar
en Jesús ayuda siempre,
y espero que me ha de dar.

4
Soy peregrino y por la fe yo voy
cruzando montes y grandes valles
hasta el día de hoy.
En Jesucristo yo seguro estoy;
él me saca avante en todo,
a su nombre gloria doy.

5
Soy peregrino y yo espero llegar
a aquellas tierras que Cristo ofrece,
allí espero estar;
aunque mi vida tenga de pelear
con diversas huestes malas,
Jehová Dios me ha de librar.
(148) EL QUE HABITA AL ABRIGO DE DIOS

1
El que habita al abrigo de Dios,
morará bajo sombras de amor;
sobre él no vendrá ningún mal
y en sus alas feliz vivirá.

CORO:
Oh, yo quiero habitar
al abrigo de Dios;
sólo allí encontraré paz
y profundo amor.
Mi delicia es con él,
comunión disfrutar
y por siempre su nombre
alabar.

2
El que habita al abrigo de Dios,
ciertamente muy feliz será;
ángeles guardarán su salud,
y sus pies nunca resbalarán.

3
El que habita al abrigo de Dios,
para siempre seguro estará;
‘ caerán mil y diez mil por doquier,
mas a él no vendrá mortandad.
(149) EL REY DE GLORIA

1
El Rey de gloria está llamando
a salvación la humanidad;
sus bendiciones derramando,
para salud y santidad.

CORO:
¡Oh, ven!…venid…
(Ven sin tardar)… (oh, sí venid)
al Rey… Jesús….
(A nuestro Rey) el Salvador)
a quien murió
por darnos salvación y luz.

2
Almas perdidas que en la tierra
anhelan siempre el bienestar;
el Rey de gloria hoy os espera
y de su bien participar.

3
Por su Palabra llama al hombre,
a obedecer en santidad,
bautizándose en su nombre,
y en su doctrina edificar.

4
Jesús al hombre es el camino,
él es la vida y la verdad;
es Padre eterno, Amor Divino,
por la perpetua eternidad.

5
El día viene cuando todos
en su presencia estarán,
los redimidos en su nombre,
con él por siempre reinarán.

J.C. Arballo
(150) EL REY DE LOS REYES

1
Al Rey de los reyes,
Jehová el glorioso,
cantemos con gozo
en santa comunión.
Con gran reverencia
a él nos llegaremos,
su nombre ensalzaremos
de todo corazón.

CORO:
Gozo y paz, hay en mi corazón,
su gracia me salvó
y aseguró mi salvación.
Es mi anhelo a mi Señor servir,
su voluntad cumplir,
y para él siempre vivir,
¡oh! gran dulce esperanza
nos alienta para seguir,
la senda que el Maestro
nos marcó con su ejemplo aquí.
Allá en lontananza
al fin de la labor,
daremos alabanza
a nuestro Salvador.

2
El Rey de los reyes,
Jesús el amante,
sublime y triunfante
al mundo volverá.
Con todos sus santos,
con alegres cantos,
su Iglesia anhelante a él se unirá.

3
Al Santo Espíritu, fiel y bendito,
¡oh! démosle crédito
al huésped celestial;
y con su presencia,
virtud y potencia,
pecado y dolencia termina todo mal.

4
Del solo Dios escuchemos su voz,
y sigamos de él en pos
a la patria celestial;
por tus beneficios recibe propicio
mis humildes servicios,
¡oh Padre Celestial!
(151) EL SEÑOR VIENE YA

1
Todas las huestes
del cielo vendrán,
dando alabanzas al Rey celestial;
con alegría se oirán cantar,
las melodías se oirán vibrar.

CORO:
El Señor viene
ya a levantar su grey;
él en las nubes vendrá
por los que sean de él.

2
También los astros del cielo caerán
a la presencia de Cristo Jesús:
Sus enemigos de él huirán,
porque no podrán ya ver su luz.

3
Ya su Palabra cumpliéndose está,
que su evangelio se predicará
a todo el pueblo que él rescató,
y con su sangre lo redimió.

4
Ni sol ni luna nos alumbrará,
sólo su rostro ahí brillará;
todo su pueblo lo espera ya,
y el universo lo recibirá.

Eustaquio Pineda
(152) EL SUFRIÓ POR NOSOTROS

1
Vino el Salvador, vino a sufrir aquí;
a derramar su sangre
por ti y por mí.

CORO:
Tal vez mañana no habrá lugar,
no habrá lugar, Cristo te dice:
“Ven sin tardar”, ven sin tardar.
El día se pasa, la noche llega,
tal vez mañana tarde será.

2
Cristo te llama a ti,
que oigas su tierna voz,
él con afán te llama,
diciéndote: “Ven a mí”.

3
No esperes para mañana,
el venir a tu Señor;
porque para mañana,
tarde será, pecador.

4
Allá en la tumba fría,
no podrás implorar,
a Cristo el Rey de Gloria,
que hoy te quiere salvar
(153) EL TALENTO

1
Mi Señor y Rey muy rico es,
se fue de aquí y un talento me dejó;
me dejó dicho que va a volver,
que no esté ocioso,
que trabaje con él

CORO
Bendice, oh Señor, el talento
que me has dado.
Y multiplícalo, y multiplícalo;
y que sea tu nombre glorificado,
y que crezca en mí la fe.

2
Qué gozo tengo porque lo recibí,
se me entregó cuando me bauticé;
se me dijo también
que mis culpas borró,
y que con su sangre mi alma rescató.

3
Ahora libre soy para trabajar;
con el talento que Cristo me dejó;
edificado en la casa espiritual,
mi gozo sea su nombre ensalzar.

4
Unido a mis hermanos
yo siempre estaré,
pues somos la familia
del Autor de la fe;
usando el talento
que Cristo nos dejó,
y cuando Cristo venga,
halle en las almas fe.

León Morales
(154) EL TIEMPO DE PRUEBAS

1
Ya se acerca el tiempo de pruebas,
el anticristo muy pronto obrará;
y después de esta vida de pruebas,
cosas nuevas Jesús nos dará.

CORO:
\\Fiel, fiel al Señor yo seré,
y la corona de vida tendré//

2
Los comprados a precio de amor,
con la sangre de Cristo Jesús,
sufrirán con resignación,
como Cristo clavado en la cruz

3
Los profetas así lo anunciaron,
es palabra de la realidad:
Como entonces
a los santos mataron,
hoy también habrá mortandad.

4
Si tú quieres servir al Señor,
es necesario buscar el poder;
para que en esta persecución,
tú y yo podamos vencer.
(155) EL TIEMPO ESTA CERCA

1
¡El tiempo está cerca! de Dios la
Palabra cumpliéndose está;
no vagues errante,
que Cristo amante,
llamando y esperando está.

CORO:
¡Hoy es el día de salud!
el tiempo de salvación,
no tardes perdido, ven a Jesús,
que él te dará su perdón.

2
¿Es tu vida amarga y pesada tu
carga sin quien te pueda ayudar?
Oye, Jesucristo benigno te llama:
“Ven, ven, te haré yo descansar”

3
No pongas pretextos,
ni engañes a tu alma,
diciendo: “Será otra vez”.
Pues que tú no sabes el día,
ni la hora de estar
ante el más Justo Juez.

Fidel García
(156) EL VIENE EN GLORIA

1
Oh, proclamad con alegría,
él viene en gloria;
de media noche o ya de día,
Jesús, el Rey descenderá.

CORO:
Oh, anuncia la historia:
El Salvador en plena gloria,
en triunfo y victoria,
al mundo pronto volverá.

2
No desfallezcas, no desmayes,
él viene en gloria;
asoma luz de sol que raya,
que pronto aparecerá.

3
Orad con fe y esperanza,
él viene en gloria;
Señor, tu pueblo no descansa,
en vela te aguardará.

4
Mirad, que fiel a su promesa,
él viene en gloria;
no sea te deje en gran sorpresa,
veloz, Jesús regresará.

5
¡Oh! dad al Rey la bienvenida,
él viene en gloria;
espérale con luz prendida,
Jesús en gloria reinará
(157) EL VOLVERÁ

1
En el mundo perdido me hallaba,
cuando él me encontró;
no existía esperanza en mi vida,
no era feliz;
pero gracias a Dios que nos ama,
él me libertó;
esperanza en mi vida Jesús
ha puesto en mi ser.

CORO:
Oh que gozo yo siento
en mi alma,
Jesús mora en mí;
es un gozo tan grande que
quiero servirle hasta el fin;
su Palabra nos dice que el Hijo
de Dios volverá,
él vendrá por su Iglesia, que dicha
tan grande será.

2
Una Iglesia sin mancha ni arruga
él se llevará,
por lo tanto hay que estar
preparados, él nos llevará;
en las nubes será nuestro
encuentro con el Salvador,
a las bodas de Cristo el cordero,
el Hijo de Dios.

Danny Covarrubias
(158) EMBAJADORES APOSTÓLICOS

1
Vamos marchando y al caminar
nos consagramos al Señor,
y con la fuerza que de él emane
venceremos todo el mal.
“Fieles y útiles y activos” es
el lema de este batallón,
que está llevando
el buen mensaje
a todo el mundo pecador.

CORO:
Somos embajadores
de un gran Rey,
el mundo oirá nuestra canción;
y cada día un nuevo paso
hay que dar camino a Sión.
La Iglesia tiene en la juventud
firme baluarte y sostén.
Y en la batalla contra el maligno
no hay que cesar hasta vencer.

2
Este mensaje hay que proclamar,
y cada día ejemplo dar,
de mansedumbre y un testimonio
que sea digno de imitar.
Pronto veremos una aparición,
el Rey de gloria que vendrá
para llevarnos a las mansiones,
que ha preparado para el fiel.

3
En las batallas siempre lucirá,
de estos soldados el valor;
y con la mano del que nos guía,
nuestro amado Salvador;
triunfo obtendremos y al terminar
con gozo hemos de exclamar:
“Una corona de honra y gloria
espera a todo vencedor”.

Manuel J. Gaxiola G.
(159) EN BUSCA DE OBREROS

1
Cristo está buscando obreros hoy,
que quieran ir con él;
¿Quién dirá: “Señor contigo voy,
yo quiero serte fiel?”

CORO:
¡Oh, Señor, es mucha la labor,
y obreros faltan ya;
danos luz, ardiente fe y valor,
y obreros siempre habrá!

2
Cristo quiere mensajeros hoy,
que anuncien su verdad;
¿Quién dirá: “Señor yo listo estoy,
haré tu voluntad?”

3
Hay lugar si quieres trabajar,
de Cristo en la labor;
puedes de su gloria al mundo
hablar,
de su bondad y amor.

4
¿Vives ya salvado por Jesús,
su amor conoces ya?
¡Habla, pues, anuncia que en la luz
de Cristo vives ya!
(160) EN CRISTO SE ENCUENTRA LA VIDA

1
En Cristo se encuentra la vida,
la paz, mansedumbre y virtud;
es Cristo la luz encendida
que al mundo alumbra en plenitud.

CORO:
Su Espíritu da sin medida
a quien persevera en su ley,
y su alma estará revestida
del grande poder de su Rey.

2
Es Cristo el pan que da vida,
el agua que calma la sed;
por tanto escudriña la Biblia,
que de ella podrás aprender.

3
No dudes ni temas cristiano,
su Espíritu no da temor,
su Espíritu ensalza a tu alma
y llena tu copa de amor.

4
Cristiano, no vivas errado
buscando tu condenación,
si a Cristo ya has aceptado
no vivas en más confusión.

5
Es Cristo el Espíritu Santo,
es Cristo quien te ha de salvar;
con ánimo ensalza su canto,
orando con fe sin cesar.
(161) EN EL CIELO SE ESCUCHA UN SON

1
En el cielo se escucha un son
de querubines que alaban a Dios;
con arpegios de dulce canción,
reverentes elevan su voz.

CORO:
Cantad, cantad al Salvador,
cantad, cantad alegremente,
y él os dará el Consolador,
con poder y con gloria esplendente.

2
De la tierra elevad oración,
alabad al Señor con cantar,
con amor y con humillación
allegaos hoy ante su altar.

3
De los cielos pedir con fervor
ese fuego del pentecostés;
que las almas se llenen de amor,
y se vuelvan a la sencillez.

4
El Espíritu Santo vendrá
como el día de pentecostés;
nuevas lenguas Jesús os dará,
y sus dones por él obtendréis.

CORO:
Divino Padre, manda hoy el
santo fuego prometido;
llena, Señor, mi corazón,
a tus plantas lo espero rendido.
(162) EN EL SERVICIO DE MI REY

1
Soy feliz en el servicio de mi Rey,
soy feliz y estoy contento;
tengo gozo, paz y victoriosa fe,
en el servicio de mi Rey.

CORO:
A Jesús mi eterno Rey,
mis talentos llevaré,
tengo paz y eterno gozo,
en el servicio de mi Rey.

2
Soy feliz en el servicio de mi Rey,
soy feliz y estoy contento;
en la sombra y en la luz yo cantaré,
en el servicio de mi Rey.

3
Soy feliz en el servicio de mi Rey,
soy feliz y estoy contento;
plena salvación en Cristo
anunciaré,
en el servicio de mi Rey.

4
Soy feliz en el servicio de mi Rey,
soy feliz y estoy contento;
y mi vida entera y tiempo entregaré
al servicio de mi Rey.
(163) EN LA CRUZ

1
Me hirió el pecado, fui a Jesús,
mostrele mi dolor;
perdido, errante, vi su luz,
bendíjome en su amor.

CORO:
En la cruz, en la cruz,
do primero vi la luz,
y las manchas de mi alma
yo lavé:
Fue allí por fe do vi a Jesús,
y siempre feliz con él seré.

2
Sobre una cruz,
mi buen Señor
su sangre derramó,
por este pobre pecador
a quien así salvó.

3
Venció la muerte con poder,
y al cielo se exaltó;
confiar en él es mi placer,
morir no temo yo.

4
Aunque él se fue
solo no estoy:
Mandó al Consolador,
divino Espíritu, que hoy
me da perfecto amor.
(164) EN LA CRUZ ME REDIMIÓ

1
En la cruz tu amor me redimió;
de rodillas te pido perdón,
en ti, Señor,
voy confiado;
no desprecies mi oración.

CORO:
Oh, mi Señor Jesús,
yo te doy mi corazón;
perdona mis pecados,
sólo tú sabes lo que soy.

2
Estoy de espinas cercado,
tengo duelo y confusión;
en ti, Señor, voy confiado;
no desprecies mi oración.

3
Tu Palabra me ha prodigado
tesoros de salvación;
en ti, Señor, voy confiado;
no desprecies mi oración.

4
A tus pies arrodillado,
espero hallar compasión;
en ti, Señor, voy confiado;
no desprecies mi oración.
(165) EN LA PRESENCIA DE JESUCRISTO

1
En la presencia de Jesucristo,
me encuentro hoy por fe;
y no me puedo ocultar,
porque él a todos ve;
él escudriña los pensamientos
de nuestro corazón,
y borra los que son malos,
si le servimos en verdad.

CORO:
Saber queremos en donde moras
e Ir contigo, y estar allí;
dando alabanza y gloria
a tu nombre
desde ahora y para siempre. Amén.

2
En cada día un nuevo gozo
te pido oh Señor,
concédeme paz y reposo,
para ver tu salvación.
Que no sea en vano tu sacrificio
por cada pecador;
derrama de tu gracia
en cada corazón.

3
Sólo tu gracia y misericordia
pudo hasta mí llegar,
por el oír de tu evangelio,
que mandaste predicar.
Ahora te ruego envíes obreros,
a tu viña a trabajar;
que grande es la cosecha
que se espera levantar.

4
Que echen la red a la derecha,
como San Pedro en la mar;
dijo: “En tu nombre la echaré”.
Y después no la podía sacar.
Que se predique arrepentimiento,
que constriña el corazón;
que bauticen a los que crean,
en tu nombre, oh Señor.
(166) EN LA VIÑA DEL SEÑOR

1
Yo quiero trabajar por el Señor,
confiando en su Palabra
y en su amor:
Quiero yo cantar y orar, y ocupado
siempre estar en la viña del Señor.

CORO:
Trabajar y orar
en la viña, en la viña del Señor;
sí, mi anhelo es orar,
y ocupado siempre estar,
en la viña del Señor.

2
Yo quiero cada día trabajar,
y esclavos del pecado libertar:
Conducirlos a Jesús,
nuestra guía, nuestra luz,
en la viña del Señor.

3
Yo quiero ser obrero de valor,
confiando en el poder del Salvador:
El que quiera trabajar, hallará
también lugar, en la viña del Señor.
(167) EN LAS TINIEBLAS

1
En las tinieblas mi alma se encontraba
sin esperanza en el mundo viví;
mientras que Cristo
con su voz llamaba,
por su Palabra mostró mi porvenir.

CORO:
Hermosa luz que en mí brilló;
mi corazón pudo encontrar,
cuando Jesús vino y me salvó,
entonces pudo a mi alma alumbrar.

2
Ahora me gozo con los que se gozan.
Ahora canto con gozo y con placer;
ahora me uno con
los que se esfuerzan.
Porque ya Cristo reine en mi ser.

3
Feliz momento cuando yo sentí,
que Jesucristo vino y me salvó;
cuando su voz tierna conocí,
mi corazón de gozo se llenó
(168) EN LOS NEGOCIOS DEL REY

1
Soy peregrino aquí, mi hogar
lejano está, en la mansión de luz,
eterna paz y amor:
Embajador yo soy del reino celestial
en los negocios de mi Rey.

CORO:
Este mensaje fiel oíd,
que dijo ya celeste voz: “Recon­ciliaos
ya” dice el Señor
y Rey, ¡Reconciliaos
hoy con Dios!

2
Que del pecado vil arrepentidos ya,
han de reinar con él
los que obedientes son:
Es el mensaje fiel
que debo proclamar,
en los negocios de mi Rey.

3
Mi hogar más bello
es que el Valle de Sarón,
eterno gozo y paz reinan
por siempre en él;
y allí Jesús dará eterna habitación,
es el mensaje de mi Rey
(169) EN UN APOSENTO ALTO

1
En un aposento alto,
el día del Pentecostés,
ciento veinte esperaban
la promesa del Señor;
vino un estruendo del cielo,
viento recio que sopló,
cuando unánimes oraban
y a Cristo invocaban,
el poder se derramó.

CORO:
Fue el Espíritu de Dios,
el que se manifestó,
cuando unánimes oraban
y a Cristo invocaban,
el poder se derramó.

2
Cuando esto sucedió
había de muchas naciones,
y estaban maravillados,
pero hubo confusión pero Pedro
con los once se puso de pie y les
dijo: “Hoy se ha cumplido lo dicho”.
(170) EN UNA CRUENTA CRUZ

1
En una cruenta cruz
clavado fue un varón,
y su delito fue predicar la verdad;
aquella humanidad
no tuvo compasión al oírle
hablar de Dios y su bondad.

CORO:
¿Por qué lo clavaron
en esa cruz?
¿por qué todo el mundo,
mudó su voz?
de tal manera sufrió Jesús,
el inocente de Dios.

2
Contra la humanidad,
nunca en su vida obró,
su oración a Dios
fue siempre de intercesión;
su tierna voz de amor
a nadie despreció,
porque amaba al pecador,
de corazón.

3
La vida de Jesús
llena de gracia y virtud
manifestada en verdad
a pesar del desdén;
obraba con poder entre la multitud,
mas no quiso oir su voz Jerusalén.

4
Este humilde varón
desamparado se vio,
cuando oraba a Dios
bajo de aquel olivar por la humanidad
que no lo supo amar,
aún clavado en el Gólgota, lloró.

Lorenzo E. Salazar
(171) ENCIENDE EL FUEGO EN MI

1
Aquí estoy arrepentido,
implorando tu perdón,
no me dejes te lo pido,
sólo escucha mi oración,
otra vez yo ruego al cielo,
que me des tu bendición,
no me eches al olvido,
miserable fuera yo.

CORO:
Enciende el fuego en mí,
Señor,
enciende el fuego en mí,
necesito tu presencia
dentro de mi corazón;
enciende el fuego en mí.
Enciende el fuego en mí,
Señor,
enciende el fuego en mí,
sacia mi alma y acaríciame Señor,
enciende el fuego en mí.

2
Necio he sido en mi camino,
no merezco tu perdón,
sólo quiero estar contigo
y sentir de tu calor.
Otra vez yo ruego al cielo,
que me des tu bendición,
no me eches al olvido,
miserable fuera yo.
(172) ENSÉÑAME SEÑOR

1
Enséñame Señor
hacer siempre tu voluntad,
permíteme oh Jesús,
que sea tu luz en mi vivir;
mi vida está en tus manos,
pues solamente soy de ti,
enséñame Señor
hacer siempre tu voluntad.

CORO:
Al contemplar lo hermoso
de tu obra en la cruz,
no puedo menos que llorar
de gratitud;
diste ahí el ejemplo
y una gran inspiración
a todo mortal,
que quiera hallar vida y solaz.

2
Siempre pensando estoy
en qué será de mi vivir,
más si medito en ti,
duda y pesar huye de mí;
inspiración me es tu dulce nombre
oh Jesús,
por eso soy feliz
en tu camino mi Señor.

3
Cuando orabas Jesús
en el monte del Olivar,
clamabas a tu Dios
que hiciera él su voluntad;
quiero también llegar
a comprender esta verdad;
ayúdame Señor
para cumplir tu voluntad.
(173) ENTERA CONSAGRACIÓN

1
Que mi vida entera esté
consagrada a ti Señor;
que a mis manos pueda guiar
el impulso de tu amor.

CORO:
Lávame en tu sangre,
Salvador,
límpiame de toda mi maldad;
traigo a ti mi vida,
para ser, Señor:
¡Tuya por la eternidad!

2
Que mis pies tan sólo en pos
de lo santo puedan ir,
y que a ti Señor, mi voz
se complazca en bendecir.

3
Que mi tiempo todo esté
consagrado a tu loor,
que mis labios al hablar
hablen sólo de tu amor.

4
Toma, ¡oh Dios! mi voluntad,
y hazla tuya, nada más;
toma, sí, mi corazón,
por tu trono lo tendrás.

5
Toma tú mi amor, que hoy
a tus pies vengo a poner;
¡toma todo lo que soy,
todo tuyo quiero ser!
(174) ¿ERES LIMPIO EN LA SANGRE?

1
¿Has hallado en Cristo
plena salvación,
por la sangre que Cristo vertió?
toda mancha lava de tu corazón:
¿Eres limpio en la sangre eficaz?

CORO:
¿Eres limpio en la sangre,
en la sangre de Cristo Jesús?
¿es tu corazón más blanco
que la nieve?
¿eres limpio en la sangre eficaz?

2
¿Vives siempre al lado
de tu Salvador,
por la sangre que él derramó?
¿del pecado eres siempre
vencedor? ¿eres limpio
en la sangre eficaz?

3
¿Tendrás ropa blanca
al venir Jesús?
¿eres limpio en la fuente de amor?
¿estás listo
para la mansión de luz?
¿eres limpio en la sangre eficaz?

4
Cristo ofrece hoy pureza y poder,
¡oh acude a la cruz del Señor!
él la fuente es que limpiará tu ser,
¡oh, acude a su sangre eficaz!

(175) ES LA ORACIÓN

1
Es la oración un medio
que el Señor
le dejó a su grey,
que anda con temor;
viendo su Palabra,
en ella tú verás,
que la oración te acerca a Cristo
más y más.

CORO:
¡Oh, hablar con Cristo,
qué felicidad!
y contarle todo, todo en verdad;
exponiéndole tu necesidad,
él te escuchará
desde su trono celestial.

2
Si estás tú triste;
ponte en oración,
habla hacia la gloria
con el corazón;
es un mandamiento
que el Señor dejó,
y tendrás respuesta
porque así lo prometió.

3
¿Estás en espera del Consolador?
ten fe y paciencia,
constancia y amor;
y el Señor al ver
tu ferviente prez,
cumplirá tu gozo
dándote un Pentecostés.

4
Si no hay respuesta,
ora más y más.
No te desanimes, Cristo no es falaz;
siempre a sus promesas,
fiel responderá,
lo que necesites esto él te lo dará.

Marcial de la Cruz
(176) ESPERANZA PLENA

1
Tras la tormenta surge el arco,
y tras la noche brota luz;
tras el dolor y la tristeza,
esplende el rostro de Jesús.

CORO:
Elevo un himno de alabanza,
y adoración a Dios mi Rey;
por fe en él mi ser descansa,
y cara acara le veré.

2
Vendrá la eterna primavera,
tras el invierno abrumador;
y tras las sombras de la tierra,
despertará perenne albor.

3
Tras los conflictos de la vida
corona espera al vencedor,
y tras el valle de la muerte
el siervo fiel verá al Señor.

4
Tras todo está Dios nuestro Padre,
su amor jamás nos faltará;
tras este mundo miro al cielo,
do mi alma con él vivirá .
(177) ESTE MUNDO INFIEL

1
Este mundo infiel
a nadie salvará;
ven amigo a Cristo,
y él te salvará.

CORO:
Cristo volverá,
a las puertas está;
y muchos dudarán,
que Cristo volverá.

2
El te mandará
la promesa que hecha está;
en Cristo mi Jesús,
él te la mandará.

3
San Mateo veintiocho,
allí está el mandamiento;
Hechos dos treinta y ocho
se encuentra el cumplimiento.

R. B. Sema
(178) EXHORTACIÓN DE JOSUÉ

1
Al morir Moisés,
gran siervo de Jehová,
Dios había preparado a Josué,
“hacer frente contra ti nadie podrá,
sé valiente, que contigo yo seré”.
Este siervo santo y aprobado fiel,
justamente amonestaba a Israel.

CORO:
“Y si no queréis servir
más a Jehová,
escogeos hoy seriamente
a quien sirváis:
Si a los dioses de este mundo,
cuyas sendas son sin rumbo,
que mi casa y yo
serviremos a Jehová”.

2
Hay cristianos
que profesan salvación,
estos se bautizan
sin saber por qué;
ciertamente dicen caminar a Sión,
en la iglesia cantan,
lloran y hasta ríen;
como suele verse
que es sólo emoción,
les conviene oír lo que dijo Josué.

3
Muchos dicen conocer al Redentor,
pero viven siempre a su parecer;
hacen obras cual rey
Nabucodonosor,
difamando la doctrina por doquier;
mas oíd lo que nos dice el Salvador
“por su fruto el árbol se ha de
conocer”.

4
Cuando el pueblo
que marchaba hacia Canaán,
muchos caminaban
sin temor de Dios;
hoy en día miles
marchan en su afán,
despreciando a Cristo
por el mundo atroz;
estos creen entrar triunfantes
a Canaán
con un pie con Dios
y el otro con Satán.

5
Es deber de todo aquel
que cree en Jesús
conservar su vida
siempre en santidad;
nadie llegará a Sión sin esa luz,
donde mora la pureza y la verdad;
aún Josué llevaba la pesada cruz
al decirle a Israel con seriedad.

Lorenzo E. Salazar