(199) HABLA JESÚS AMANTE

1
Habla Jesús amante, habla
a mi corazón, en tonos delicados
de amor y de bondad;
constante a mi derecha te siento
estar en mí, y quiero en mi alabanza
muy cerca estar de ti.

CORO:
Yo quiero oír el eco
divino de tu voz,
tu voz que a los cautivos
concede libertad;
yo quiero ahora mismo
el dulce murmurar,
que diga a mis oídos
que no me has de dejar.

2
Consérvame por siempre
en plena santidad,
radiante de alegría
de amor y de bondad,
ansiosa el alma mía tu voz escuchará,
y estando en tu presencia
tu nombre alabará.

3
Habla Jesús amante,
tu voz escucharé,
tonos de amor desea
sediento el corazón;
yo quiero consagrarte
mi entero porvenir,
pues se que tu reinado
muy pronto ha de venir.

 

(200) HAS OÍDO SEÑOR MIS ORACIONES

1
Has oído Señor mis oraciones,
por fortuna has oído mi clamor,
pues derrama tus ricas bendiciones;
dame fe y alegría mi Señor,
no pretendo riquezas con polilla
o los bienes terrenos que se van.
\\Quiero sí, que me des sabiduría,
así como le diste a Salomón//

2
No pretendo Señor cosas terrenas,
no pretendo mi Dios más que tu amor;
que enseñe las cosas
que son buenas que edifican,
dan vida y dan valor;
yo no dudo Señor,
que tú has oído
mis humildes plegarias y oración.
\\Nlo lo dudo Señor,
porque he sentido
que me has dado tu amor
y tu perdón//

3
Yo espero Señor
que me sostengas en las luchas
y en pruebas y en dolor;
que al andar en tu senda nos aliente,
el poder que nos da tu Santo amor;
te suplico Señor con toda mi alma,
que contestes mi humilde petición.
\\Que derrames
tus ricas bendiciones
y al final tengamos vida
en tu mansión//.

 

(201) HASTA EL FIN LUCHARE

1
Al Señor yo le quiero servir,
porque sé que él me puede salvar;
pues promete llevarme a vivir,
donde siempre le pueda mirar.

CORO:
He peleado la batalla, Señor:
Le diré mi carrera al terminar,
y también he guardado la fe,
sólo espero me vengas a llevar.

2
Con aquellos que no tienen fe
en el mundo tendré que luchar,
pues yo siendo nacido de Dios,
de su amor no me quiero apartar.

3
Todo lo que tendré que sufrir,
esto no se podrá comparar,
con la gloria que Cristo al venir,
a su pueblo le tendrá que dar.

4
La corona de justicia ya está
preparada al que luche hasta el fin,
el Señor justo juez la dará,
en el día que tendrá que venir.

Emeterio Reta G.

 

(202) HAY MUCHAS ALMAS AQUÍ

1
Hay muchas almas aquí
que todo quieren llevar,
quieren tener salvación,
y no la quieren buscar.
Ya pronto viene el Señor,
¿qué cuenta le iremos a dar?
si no han tenido perdón,
ya no lo van a encontrar.

CORO:
Sé hoy salvo en Jesús,
recibe de él la luz,
porque es un don celestial;
no esperes ya morir,
para después sufrir,
sé salvo hoy del mal.

2
Si alguna alma hay aquí,
a Cristo quiere aceptar,
si ha creído hoy así,
se tiene que bautizar.
El bautismo en Jesús
tiene promesa en verdad;
Cristo ha ofrecido dar luz,
por toda la eternidad.

3
Diversas cosas a ti,
la vida te han de estorbar;
pero Jesús dice así:
Que él te puede perdonar.
Si aceptas hoy al Señor,
la vida te puede dar;
si vives siempre en su amor,
nada te podrá faltar

4
Después a Dios servirás
con todo tu corazón;
el mal jamás desearás,
tendrás ya nueva expresión.
Si amigos llegas a ver,
o a cualquier familiar,
esto será tu placer,
de Cristo le vas a hablar.

 

(203) HAY PODER EN JESÚS

1
¿Quieres ser salvo de toda maldad?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
¿quieres vivir y gozar santidad?
tan sólo hay poder en Jesús.

CORO:
Hay poder, poder,
sin igual poder en Jesús,
quien murió;
hay poder, poder,
sin igual poder,
en la sangre que él vertió.

2
¿Quieres ser libre de orgullo
y pasión?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
¿quieres vencer
toda cruel tentación?
tan sólo hay poder en Jesús.

3
¿Quieres servir a tu Rey y Señor?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
ven y ser salvo podrás en su amor,
tan sólo hay poder en Jesús.

 

(204) HAY UN CUADRO SINGULAR

1
Hay un cuadro singular
en mi mente del altar:
Es mi madre viendo el Libro
de mi Dios;
mis hermanos en redor
le contemplan con amor,
escuchando aquella tierna
y dulce voz.

CORO:
Con fervor cantaré
los mensajes del gran Libro
de mi Dios,
pues mi madre me enseñó
a tener en él gran fe,
al oír del buen Jesús
la tierna voz.

2
¡Oh, recuerdo sin igual!
el cariño maternal,
con amor y gratitud recordaré;
y con tierna devoción
hoy repito la canción,
que gozoso de sus labios escuché.

3
Su piedad recordaré,
y jamás olvidaré
de mi hogar la sacrosanta
comunión;
y de ese libro de mi Dios
cantaré con dulce voz,
recordando la materna devoción

4
Me complazco al recordar
que mi madre sin cesar
de aquel Libro nos hablaba
con fervor;
y su llanto al descender,
sobre el Libro iba a caer,
testimonio de piadoso
y grande amor.

E.P. Muñoz

 

(205) HAY UNA CIUDAD

1
Hay una ciudad
muy grande y hermosa,
gloriosa ciudad donde no habrá sol,
allí sólo irán los que son lavados
con la sangre preciosa
de mi Salvador.

CORO:
Oh, yo quiero ir,
a esa ciudad
donde morarán
los hijos de Dios;
yo quiero vivir
junto con los santos,
mi anhelo es estar,
para siempre allí
con mi Salvador.

2
La vida de allí será mas preciosa,
no habrá más sufrir ni tribulación;
solamente habrá coros celestiales
cantando alabanzas
para nuestro Dios.

3
Gozoso aquí voy,
con grande esperanza
muy pronto llegar a esa ciudad;
yo quiero entonar
con todos sus santos
gloriosa alabanza
para nuestro Dios.

 

(206) HAY UNA SENDA

1
Hay una senda
que el mundo no conoce,
hay una senda
que yo pude encontrar;
en Cristo tengo
la salvación de mi alma,
en Cristo tengo salud y libertad.

2
Por fin llegué Señor a tus moradas,
para que cumplas
en mí tu voluntad;
en Cristo tengo la salvación
de mi alma,
en Cristo tengo salud y libertad.

3
Mis amistades, amigos y parientes,
fueron las gentes que yo relacioné,
me abandonaron
por causa de su nombre,
cuando supieron
que a Cristo me entregué.

4
Aquel camino de tantos sufrimientos,
aquel camino que el mundo
me mostró, fue transformado
en aquel feliz momento,
cuando mi Cristo a mí me redimió.

 

(207) HAZ LO QUE QUIERAS DE MI, SEÑOR

1
Haz lo que quieras de mí, Señor,
tú el alfarero, yo el barro soy;
dócil y humilde anhelo ser,
cúmplase siempre
en mí tu querer.

2
Haz lo que quieras de mí, Señor.
Mírame y prueba mi corazón;
lávame y quita toda mi maldad
para que pueda contigo estar.

3
Haz lo que quieras de mí, Señor,
tuyo es, ¡oh Cristo! todo poder;
cura mis llagas y mi dolor,
tu mano extiende y sanaré.

4
Haz lo que quieras de mí, Señor,
dueño absoluto de mí, tu sé;
del paracleto dame la unción,
y el mundo a Cristo
pueda en mí ver

 

(208) HERMANOS A LUCHAR

1
Orad fieles hermanos,
prosigamos la lucha;
salgamos a los campos
a sembrar la verdad;
a buscar nuevas almas
que se humillen a Cristo,
y sacarlas del fango,
del mundo de maldad.

CORO:
Alzad, alzad, alzad
vuestra bandera,
vosotros sois testigos
de su grande poder.
Un año más de afanes,
sin duda nos espera;
la cruz de Jesucristo
llevemos por doquier.

2
¡Sabéis cuánto se sufre!
¡sabéis cuánto se llora!
pero el deber impera:
Salid a trabajar;
las almas nos esperan,
fallecen en pecado;
esperan el alivio de su eterno llorar.

3
Sembremos la semilla,
sembremos dondequiera,
quizá encuentre tierra donde
pueda nacer;
sabemos que no es nada el que
siembra o el que riega
sino el Dios divino,
que la hace crecer

4
El premio nos espera,
luchemos con empeño,
el día ya se acerca,
la higuera brota ya;
el clamor de los pueblos
se escucha por doquiera,
y las gentes con ansia
buscan un más allá.

5
Con grande regocijo
unidos estuvimos,
unidos nos gozamos
todos en comunión;
y así sus bendiciones
todos las recibimos;
mas el deber nos lleva
a cumplir nuestra misión.

Fidel Garza Elizondo

 

(209) HIMNO DE CONVENCIÓN

1
En la lucha que Cristo nos llama,
nuestras manos llevemos unidas.
Arda viva en nosotros la flama
que redima y caliente otras vidas.

CORO:
A la voz de su amor respondamos
y a su ritmo nuestra alma camine;
al llamado de Cristo acudamos
y su luz nuestra senda ilumine.

2
Despleguemos la fe y los ideales
que el Señor
con su sangre esculpiera,
y cantemos en notas triunfales,
el amor que en la cruz floreciera.

3
Y vayamos camino adelante
sosteniendo la antorcha encendida,
y al marcar nuestro paso triunfante
proyectemos la cruz en la vida.

Francisco Estrello

 

(210) HISTORIA DE ESTER

1
Por su gran misericordia
.con su pueblo Israel,
quiso Dios en aquel tiempo
dar el reino a Ester,
a Etiopía, Media y Persia
trajo Dios su bendición,
pero su pueblo en ayuno
imploraba compasión.

CORO:
También yo con mis doncellas
en luto me postraré,
y a Jehová plázcale hacer
conmigo su voluntad,
ante mi Señor el Rey
humilde me postraré,
y si fuera su voluntad
que yo muera, moriré.

2
Vino Ester al rey Asuero
y éste su cetro extendió,
siendo esto por señal
que gracia en ella encontró,
pídeme pues lo que quieras
que todo te lo daré,
y a Jehová el Dios de tu pueblo
yo también adoraré.

Arnulfo Velazquez

 

(211) HOGAR DE MIS RECUERDOS

1
Hogar de mis recuerdos,
a ti volver anhelo;
no hay sitio bajo el cielo
más dulce que el hogar.
Posara yo en palacios,
corriendo el mundo entero,
a todos yo prefiero mi hogar,
mi dulce hogar.

CORO:
¡Mi hogar, mi hogar,
mi dulce hogar!
no hay sitio bajo el cielo
más dulce que el hogar.

2
¡Allí la luz del cielo
desciende más serena,
de mil delicias llena
la dicha del hogar!
allí las horas corren
más breves y gozosas,
allí todas las cosas
recuerdan sin cesar.

3
Más quiero que placeres,
gozar en tierra extraña,
volver a la cabaña
de mi tranquilo hogar.
Allí mis pajarillos
me alegran con sus cantos;
allí con mil encantos,
está la luz de paz

 

(212) HUBIERA QUIEN

1
Hubiera quien
su vida consagrara a Dios,
y le implorara cada día en su oración.
Hubiera quien obedeciera a su voz
y se entregara en verdad
de corazón.

CORO:
¡Hubiera quien experimentara
el tormento cruel,
o padeciera en la forma
que sufrió Jesús!
hubiera quien considerara
el dolor de aquel,
hubiera entonces quien luchara
por la cruz.

2
Hubiera quien
pudiera Dios recomendar,
para vestirlo de poder y de virtud.
Cubrirlo de su gracia para predicar
este evangelio que da vida y salud.

3
Hubiera quien
clamara al trono celestial,
rogara a Dios por este mundo
de maldad;
hubiera quien
se acercara al manantial,
e intercediera por toda
la humanidad.

4
El Salvador nos ha mostrado
su bondad, nos ha impartido
de su Espíritu también.
Podría él toda su gloria y majestad
.manifestarla si tan sólo
hubiera quien

 

(213) HUBO QUIEN POR MIS CULPAS

1
Hubo quien por mis culpas
muriera en la cruz
aun indigno y vil como soy;
soy feliz,
pues su sangre vertió mi Jesús,
y con ella mis culpas borró.

CORO:
Mis pecados llevó en la cruz,
do murió el sublime,
el tierno Jesús:
Los desprecios sufrió
y mi alma salvó,
él cambió mis tinieblas en luz.

2
El es tierno y amante,
cual nadie lo fue,
pues convierte al infiel corazón:
Y por esa paciencia,
y ternura yo sé,
que soy libre de condenación.

3
Es mi anhelo constante
a Cristo seguir:
mi camino su ejemplo marcó;
y por darme la vida él quiso morir,
en su cruz mi pecado clavó.

 

(214) HUESTES DEL CELESTE REY

1
Huestes del celeste Rey,
potentes avanzad,
contra el mal luchando,
siempre en Cristo fiando;
su bandera alzad,
y por doquier el hombre esté
su evangelio proclamad.

CORO:
Marchad, marchad,
luchando contra el mal
del enemigo fiero y cruel
triunfad: Marchad,
oh huestes del celeste Rey,
con gran valor y ardiente fe.

2
Huestes del celeste Rey,
canciones entonad,
de inmortal victoria
tributadle gloría: Jefe soberano,
Cristo invicto al frente va,
a la lucha, pues marchad.

3
Huestes del celeste Rey,
la lucha cesará,
un lugar hermoso
de eterna! reposo
nos prepara
el Príncipe de Paz,
en su bondad;
a morar donde él está.

 

(215) HUMILDAD

1
Cuando vivía lejos de Dios
y caminaba en oscuridad,
oí una voz que a mi alma hablaba,
era mi Cristo quien me llamó.

CORO:
Dame Dios mío humillación
para cumplir aquí tu misión;
porque sin ti, Señor nada soy,
si algo tengo es por tu amor.

2
Su dulce voz se oía así:
“Venid a mí a descansar,
lleva mi yugo en tu cerviz,
sé humilde y manso, como yo soy”.

3
En el camino de mi Señor,
a cada paso oigo su voz,
que con ternura me hace entender,
que sea humilde de corazón.

4
Voy por la senda que él me marcó,
ahora comprendo su voluntad,
quiero servirle en santidad,
para llegar a su mansión.

Efraín G. Valverde