(323) NACIÓ EN UN PESEBRE

1
Nació en un pesebre
el Rey de los reyes,
ni en oro, ni en plata
él quiso nacer;
humilde, paciente,
amante y benigno, con todas
las gentes él siempre lo es.

CORO:
Y ser como Cristo
tan sólo yo anhelo,
\\y ser como él, al fin llegaré//

2
Un día él nos dijo:
“Comed de este pan,
pues este es mi cuerpo
que yo os daré
bebed de mi sangre, y os daré vida,
pues yo doy mi vida para que viváis”.

3
Allá en el huerto de Getsemaní,
sudor como sangre por mí él vertió;
su cuerpo afligieron
con muchos azotes,
tan sólo una queja
de su boca no salió.

4
Después le pusieron
corona de espinas,
y fue al Calvario llevando su cruz;
y en el Calvario su cuerpo clavaron,
y en esa cruz murió mi Jesús.

5
Su sangre preciosa, que fue
derramada con grande aflicción,
allí me salvó;
y allí en el Calvario,
su cuerpo clavaron,
en tan dura cruz murió mi Jesús.
(324) NADA ERES

1
Nada eres, pues del polvo
hecho fuiste,
nada vales si te encuentras
sin Jesús,
es tu vida cual las nubes
en el cielo, que hoy las miras
y mañana ya no están.

CORO:
Ven perdido
a Jesucristo el Salvador,
y él en cambio te dará felicidad,
en el mundo nadie
te dará el perdón,
sólo Cristo te dará la salvación,
no la busques que jamás
la encontrarás,
ven a Cristo o perdido pecador.

2
El pecado no podrá hacerte libre
si confías en el hombre pecador,
hay un solo mediador
entre los hombres,
es Jesús el único perdonador.

3
En el mundo nunca
encontrarás la calma,
jamás nunca
en el pecado la hallarás,
es Jesús tu amigo fiel
en la existencia, dale hoy mismo
pecador tu corazón
(325) NADA HICE POR MI REY

1
Ante el trono celestial,
más allá del bello mar,
¿con las manos bien vacías estaré?
¿allí habré de contestar,
a mi nombre oír llamar;
nada hice, nada hice por mi Rey?

2
¡Cuan infausto para mí
será ver a Cristo allí!
confesar que mis talentos malversé.
Si ninguno dice así,
yo bendigo a Dios por fin:
Pues me guiaste
al buen sendero de la fe.

3
Si agradezco a mi Señor
porque amante me salvó,
día y noche en su labor trabajaré;
pues el verdadero amor
multiplicará el vigor,
y con gozo en su labor trabajaré.

4
En aquel día eternal
bellos libros se abrirán,
conteniendo en sus registros
sombra o luz.
Mi registro brillará como luz,
y me dará la corona
inmarcesible, mi Jesús

5
que amoroso dígame él,
bienvenido siervo fiel
al hogar que he preparado para ti.
(326) NADIE PUDO AMARME COMO CRISTO

1
Yo quisiera hablarte
del amor de Cristo,
pues en él hay un amigo
firme y fiel,
por su gracia y gran amor
cambió mi vida,
lo que en este mundo soy
lo debo a él.

CORO:
No hay amigo
que me ame como Cristo,
no hay otro amigo fiel como él;
nadie pudo redimirme
del pecado,
sino el amor de Dios.

2
Mi alma estaba llena de ayes
y tristezas,
llena estaba de miserias y dolor,
con ternura Cristo
me tendió la mano,
y me guió por el sendero del amor.

3
Cada día Cristo
me da más confianza,
más comprendo
las palabras de su amor;
pero no comprenderé
por qué me ama
hasta ver allá su rostro
y su esplendor.
(327) NAVEGA MAS

1
Navegas sobre el ancho mar al
puerto de la eternidad;
te manda tu gran Capitán:
“Navega más y más”.

CORO:
“Navega más y más en alta mar”,
la tempestad pasando va;
navega más, Dios vive y manda:
“Avanza más y más”.

2
Si el sol no puedes contemplar
y el cielo ennegrecido está,
resuena un eco sobre el mar.
“Navega más y más”.

3
Si el vendaval en su furor,
tú barco agita sin cesar,
tu rumbo sigue, y con valor
“navega más y más”.

4
No temas, si tan solo vas,
ya guiado por tu Capitán
a la áurea playa llegarás;
“navega más y más”
(328) NÍTIDO RAYO POR CRISTO

1
Nítido rayo por Cristo,
yo quiero siempre ser;
en todo quiero agradarle,
y hacerlo con placer.

CORO:
Un nítido rayo,
nítido rayo por Cristo;
un nítido rayo,
nítido rayo seré.

2
A Cristo quiero llegarme
en mi temprana edad;
por siempre quiero amarle,
y hacer su voluntad.

3
Nítido rayo en tinieblas deseo
resplandecer;
almas perdidas a Cristo
anhelo conducir.

4
Una mansión en el cielo,
fue Cristo a preparar,
que el niño tierno y amante
en ella pueda entrar
(329) NO HAY DIOS COMO MI DIOS

1
Al contemplar los cielos y la tierra,
cuando contemplo
el paisaje de la mar,
y por las noches
observo las estrellas,
por las mañanas
de las aves oigo el trinar,
cuando miro el sol
que asoma las colinas,
me admiro de lo que mi Dios creó;
y es lo que tengo que decir
con toda mi alma,
como mi Dios, no hay Dios
como mi Dios.

2
Cuando Elías se presentó
a los profetas
que pidieron fuego al dios baal,
hirieron sus cuerpos hasta sangrar,
pero no vieron de su dios
fuego enviar;
mas Elías muy sereno miró al cielo
y con confianza
fuego a nuestro Dios pidió,
rápidamente de los cielos bajó
fuego; como mi Dios,
no hay Dios como mi Dios.

3
Muchos le sirven a dioses de madera,
dioses de yeso y hasta de metal;
pero no ven, no oyen y no hablan,
como no andan los tienen que cargar;
pero mi Dios tiene su trono
allá en el cielo,
y es un Dios vivo
y contesta la oración.
A la presencia de mi Dios
tiembla la tierra, como mi Dios,
no hay Dios como mi Dios.
(330) NO HALLO COMO AGRADARTE

1
No hallo como agradar a Jesucristo,
quisiera darle una cosa que sea mía;
aun el aire que respiro no es mío,
mas alma, cuerpo y corazón
te doy Jesús.

CORO:
Gracias a ti, Señor Jesús,
por tu bendita salvación;
hoy, pues, te doy mi corazón,
para que quites de él
la vana Ilusión.

2
Yo sé que tú, de mí
no apartas tus miradas,
me ves moverme
como un triste gusanillo;
buscaba gloria en la tierra
y no la hallaba, mas ahora tengo
yo mi gloria sólo a ti.

3
Son dos caminos
que nos muestra tu Palabra,
uno es angosto
y la puerta es estrecha.
Otro es más ancho
y conduce al abismo;
la senda estrecha,
mi Jesús, yo seguiré.

4
No tardes, pues, Señor Jesús,
tu obra en mi alma, que cuando
vengas tú yo pueda estar listo
Ayúdame a velar y orar
constantemente,
para ser libre de la gran tribulación.
(331) NO HAY TRISTEZA EN EL CIELO

1
No hay tristeza en el cielo,
no llanto ni amargo dolor,
no hay corazón angustiado,
do reina el Dios de amor;
las nubes de nuestro horizonte,
jamás aparecen allá,
el sol en su gloria esplendente
derrama su luz celestial.

CORO:
Yo voy a la patria del alma,
do Cristo prepara mi hogar;
do todos los santificados irán
para siempre a morar.
El día feliz ya se acerca,
en que el sol para mí se pondrá:
I Oh! qué gozo será
cuando mire al Señor,
en aquella hermosa ciudad.

2
No hay aflicción en el cielo,
ni pruebas existen allá;
el alma que en Cristo reposa,
segura en su seno estará.
No hay tentación en el cielo,
ni sombras de muerte atroz,
el árbol de vida florece,
do fluye el río de Dios.

3
¡Cuan dulce será en el cielo,
pasadas las penas aquí,
volvernos a ver reunidos
con nuestros amados allí!
por todos los siglos eternos
¡qué dicha inefable ha de ser!
estar en presencia de Cristo,
gozando de eterno placer.
(332) NO LO HAY

1
No hay cual Jesús otro fiel amigo,
no lo hay, no lo hay;
otro que pueda salvar las almas,
no lo hay, no lo hay.

CORO:
Conoce todas nuestras luchas,
y sólo él nos sostendrá;
no hay cual Jesús otro fiel amigo,
no lo hay, no lo hay

2
No hay otro amigo tan santo y digno,
no lo hay, no lo hay;
pero a la vez es humilde y tierno;
otro no hay, cual Jesús.

3
No hay un instante que nos olvide,
no lo hay, no lo hay;
no hay noche oscura que no nos
cuide, no la hay, no la hay.

4
¿Cuándo es infiel el Pastor divino?
ni una vez, ni una vez;
¿cuándo rechaza a los pecadores?
ni una vez, ni una vez.

5
¿Hay otra dádiva como Cristo?
no la hay, no la hay;
ha prometido él estar conmigo,
hasta el fin, hasta el fin.
(333) NO ME DEJES SOLO

1
Hubo quien por mis culpas
sufriera, y muriera
en la cruenta cruz,
para darle a mi alma consuelo,
y que goce de su eterna luz.

CORO:
No me dejes solo en la lucha,
ni me dejes solo al navegar,
que en el puerto
me esperan los santos,
que se fueron a descansar.

2
Sé mi fuerte y mi escudo,
¡oh Señor! en las pruebas
y embates del mal,
libra mi alma de la tentación
de lo falso que ofrece Satán.

3
Satán brinda su gloria terrena,
y no tiene más que ofrecer;
Cristo nos dará la vida eterna,
si confiamos en su poder.

4
Si soy fiel a mi Cristo y Señor,
me guiará a su santa mansión;
pues mostrándome su grande
amor me dará su galardón.
(334) NO PUEDE EL MUNDO SER MI HOGAR

1
¡La senda ancha dejaré,
yo quiero por la angosta andar;
y muchos no sabrán por qué,
mas voy a mi celeste hogar!

CORO:
\\No puede el mundo
ser mi hogar//
en gloria tengo mi mansión;
no puede el mundo
ser mi hogar.

2
Algunos quieren verme ir
por el sendero de maldad;
oir no puedo su llamar,
pues voy a mi celeste hogar.

3
¡Oh, ven conmigo pecador,
y sigue en pos del Salvador!
¿por qué no quieres tú buscar
la hermosa tierra más allá?
(335) NO PUEDO ESTAR SOLO

1
Alguien va conmigo
de la vida en el correr,
a cada momento dándome
de su poder; ¿podré
hallarme solo
con la comunión y amor
como es la de mi Señor?

CORO:
¿Puedo yo estar solo si Jesús
me guía cual mi compañero
y mi Director?
¿puedo yo estar triste yendo
cada día siempre
al lado del Señor?

2
Mientras yo camino,
pruebas, cargas hallaré,
mas Jesús muy cerca está,
su ayuda yo tendré;
en mi vida encuentro cruces,
pérdidas doquier,
mas Jesús me hará vencer.

3
En las amarguras o en las horas
de dolor, la consolación encuentro
al lado del Señor; mis ayes y
pruebas transformadas son por él,
si hablo y ando yo con él.

4
Cuando de mi vida
en la mañana tenga luz,
o el cénit me encuentre
con pesada y cruenta cruz,
o cuando en la noche
sombras nublen ya mi ser,
siempre a Cristo podré ver
(336) NO REGRESAREMOS MAS

1
Cuando dejemos de existir
iremos a un lugar mejor,
do palmearemos al sentir
no regresar nunca jamás
de arpegios de oro al repicar
escucharemos dulce son yendo
a la gloria sin regresar,
nunca sin regresar.

CORO:
Un bello cielo de Dios
encontraremos ahí,
con los que nos esperarán
deseando no regresar,
todo será felicidad libre
de angustia y dolor,
yendo a la gloria sin regresar,
nunca sin regresar.

2
Soy tan feliz al meditar
con mi Jesús ahí estaré,
que desde hoy es mi canción,
no regresar nunca jamás
aquello no es de comparar
viendo a los santos del Señor
ir a la gloria sin regresar,
nunca sin regresar.

3
No muy lejano el día estará
cuando entonemos con Jesús
el nuevo canto celestial,
no regresar nunca jamás,
cuando por calles de oro ir
con los profetas de Jehová,
viva en ¡a gloria sin regresar,
nunca sin regresar
(337) NO SE TURBE VUESTRO CORAZÓN

1
Muerto para el mundo y la vida atroz,
hoy en otra vida yo voy caminando
y le sirvo a Dios:
Con un nuevo gozo en mi corazón,
Cristo me reanima porque tengo
parte en la resurrección.

CORO:
No se turbe vuestro corazón
ni tenga miedo.
¿Creéis en Dios? creed también
en Jesús, llevad su cruz;
él te saca de negras tinieblas
y te pasa a un camino de luz.

2
Si ya estás cansado
y quieres descansar,
ven a Jesucristo que él
al pecador promete ayudar;
pero para esto te debes limpiar
de toda maldad,
malos pensamientos y la iniquidad.

3
Pero en su nombre te has de bautizar,
y luego él desciende con su Santo
Espíritu y te va a confirmar;
el fin de estas cosas se acerca ya,
por eso el Señor con su Santa
Palabra nos viene a llamar.

Inés de Martínez
(338) NO TIENES EXCUSA

1
\\Alma querida, en dónde vagas?
en las tinieblas te vas a perder//

CORO:
\\No tienes excusa,
no tienes perdón;
no tienes francas
las puertas de Sión//

2
\\Si Jesucristo viniere este día,
¿cuál es la excusa que vas a decir?//

3
\\Por no obedecer, por no querer
creer, por tu capricho te vas a
perder//

4
\\Y hoy te invitamos, ¡oh vil pecador!
que en Jesucristo hallarás el perdón//

5
\\Es un deleite el meditar,
en la preciosa y hermosa ciudad//
(339) NO TODO EL QUE DIJERE SEÑOR

1
Es fácil caminar en el mal,
conforme a tu deseo carnal,
sin nadie que te pueda decir,
ya deja tu mal vivir;
yo creo en Dios también me dirás,
y muchos como tú estarán,
diciendo que creyendo en Dios
podrán alcanzar perdón.

CORO:
No todo el que dijere Señor,
no todo el que dijere Señor,
no todo el que dijere Señor
podrá entrar en mi mansión,
no todo el que dijere Señor,
no todo el que dijere Señor,
sino el que hiciere mi voluntad
podrá entrar en mi mansión.

2
Señor en aquel día me dirán,
los que obraron iniquidad,
en tu nombre glorioso sané,
y en tu nombre bauticé;
terrible la respuesta será,
por no haber hecho mi voluntad,
no os conozco escucharán,
y al lago de fuego irán
(340) NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR

1
¡Noche de paz, noche de amor!
todo duerme en derredor.
Entre los astros que esparcen su luz,
bella, anunciando al niñito Jesús:
\\Brilla la estrella de paz//

2
¡Noche de paz, noche de amor!
oye humilde el fiel Pastor,
coros celestes que anuncian salud,
gracias y glorias en gran plenitud,
\\por nuestro buen Redentor//
3
¡Noche de paz, noche de amor!
ved qué bello resplandor
luce en el rostro del niño Jesús:
En el pesebre del mundo la luz:
\\Astro de eterno fulgor//

Joseph Mohr y Franz Gruler, 1818
(341) ¿NOS VEREMOS EN EL RIO?

1
¿Nos veremos en el río,
cuyas aguas argentinas nacen
puras, cristalinas bajo
el trono del Señor?

CORO:
¡Oh sí nos congregaremos,
de ese río a la ribera
de la vida verdadera,
que nace del trono de Dios.

2
En las márgenes del río
que frecuentan serafines
y embellecen querubines,
da la dicha eterna Dios.

3
El vergel que riega el río de Jesús
es la morada; el mal nunca tiene
entrada, allí sólo reina Dios.

4
Antes de llegar al río,
nuestra carga dejaremos,
libres todos estaremos
por la gracia del Señor.

5
En la margen de aquel río
crece el árbol de la vida,
y a toda alma dolorida
dan sus hojas la salud.

6
Tiene faz risueña el río,
pues la de Jesús refleja,
la que de su grey aleja
todo mal, todo dolor.

7
Nos veremos en el río
nuestro viaje concluyendo,
suaves melodías oyendo,
alabando al Dios de amor
(342) NUESTRO VIAJE

1
Una esposa ataviada contemplo,
es la Iglesia elegida de Dios:
En la Biblia encontramos su ejemplo
que obedece de Cristo la voz.

CORO:
En las nubes será nuestro viaje,
cuando vuelva Jesús, ha de ser,
cuando suene el clarín
para siempre, en los aires
le iremos a ver.

2
Hay algunas iglesias en contra,
porque envidian su gloria y poder;
la desprecian porque es elegida,
de su nombre no quieren saber.

3
Cristo dijo: seréis perseguidos
por el mundo, por causa de mí;
mas confiad: Yo al mundo
he vencido,
y vosotros también venceréis.

4
¡Ya me voy a la patria querida!
do Jesús me prepara un hogar:
¿No quisieras venir tú conmigo
a vivir para siempre jamás?
(343) NUEVA CRIATURA

1
¿No sabes tú amigo
que Dios es todo amor,
que envió su Hijo al mundo
por tu propiciación?
dejó su trono y gloria
el Divino Señor
para ofrecerte hoy plena salvación.

CORO:
Sólo el poder de Dios
pudo cambiar mi ser,
la prueba yo te doy,
él me cambió a mí,
¿no ves que soy feliz?,
no ves el cambio en mí;
nueva criatura soy por Jesús.

2
Tú me dirás soy bueno,
a nadie le hago mal,
tú me dirás yo vivo una vida moral,
pero vivir sin Cristo eso te perderá,
no le desprecies, porque te pesará.

3
Por su misericordia,
Cristo te invita hoy
a gozar vida eterna y divino calor;
recuerda el sacrificio
de Cristo en la cruz,
vino a salvarte y a darte redención.
(344) NUNCA HA HABLADO HOMBRE COMO ÉSTE

1
Jubiloso estruendo se oía,
de un varón que milagros hacía,
a los hombres convencía
que poder de Dios tenía;
todo el mundo a él salía:
Al enfermo iba sanando
y a los muertos resucitando;
¡nunca ha hablado hombre
como éste!
mi Jesús, el santo de Dios.

2
Cerca de una ciudad a la entrada,
un varón ciego mendigaba,
cuando oyó que allí pasaba
un Señor, dizque sanaba:
El clamó con toda el alma,
y Jesús lo consoló,
pues su vista restauró:
¡Nunca ha hablado hombre
como éste!
mi Jesús el santo de Dios.

3
Angustiada una madre lloraba,
pues los restos de su hijo llevaban;
el vivir ya no deseaba,
muerto había el que ella amaba;
a Naín Jesús llegaba,
cuando al féretro se llegó
aquél ser se incorporó;
¡nunca ha hablado
hombre como éste!
mi Jesús, el santo de Dios.

4
Por violenta tempestad cruzaban
cierta vez que en alta mar
navegaban;
¿quién nos salvará?
pensaron,
y a Jesús que dormía despertaron;
y asombrados se quedaron,
cuando al reprender la mar hizo al
viento aun cesar:
¡nunca ha hablado
hombre como éste!
mi Jesús, el santo de Dios.

Lorenzo E. Salazar
(345) NUNCA ME DEJARA

1
He visto el fúlgido rayo,
he oído el trueno rugir;
las olas con bravo estallo,
queríanme destruir;
oí la voz de Cristo,
que ánimo daba a mi ser,
pues prometió no dejarme,
nunca ausentarse de mí.

CORO:
No me desamparará,
ni me dejará,
pues prometió no dejarme,
nunca ausentarse de mí.

2
Mundanas nubes me envuelven,
y tentaciones también;
ante Jesús se disuelven,
Jesús es mi sostén:
Me guarda en todo peligro,
se compadece de mí;
pues prometió no dejarme,
nunca ausentarse de mí.

3
Y cuando en oscuras pruebas
rebusco el mundo cruel,
aquí no hay fin de mis penas,
no hay un amigo fiel;
mis pies en zarzas cogidos,
casi me hacen caer,
entonces Cristo promete
nunca ausentarse de mí.