(346) ¡OH BONDAD TAN INFINITA!

1
¡Oh, bondad tan infinita,
hacia el mundo pecador!
Dios en Cristo revelando
su eternal y santo amor.

CORO:
I Es Jesús para mí
la esperanza de salud;
sólo en él hallaré
(adivina plenitud!

2
Como el vasto firmamento,
como el insondable mar,
es la gracia salvadora,
que Jesús al alma da.

3
Aunque fueren tus pecados,
rojos como el carmesí,
en el río del Calvario
hay limpieza para ti.
(347) ¡OH CUAN PRECIOSO!

1
¡Oh, cuan precioso
es adorar a Jesucristo!
y meditar en la palabra del Señor,
esperando con paciencia
su venida,
para nuestra eternal consolación.

CORO:
\\Y lo más precioso
es volar al cielo,
llegar con Cristo
y rendirle honor//

2
¡Oh, cuan preciosa
es la reunión de los creyentes
que se bautizan
en el nombre de Jesús!
y esperan la promesa de su Padre,
que por Cristo
nos tenía que mandar.

3
En aquel día en que resplandezca
la justicia,
todos saldremos
a ordenanza del Señor,
saltando como becerros
del ganado, dando gloria
y aleluya al Señor.

4
Mirad aquellas multitudes
que están blancas;
¿quiénes serán? vienen
con palmas en sus manos:
Estos pasaron
por grandes tribulaciones
y la sangre del Cordero los limpió
(348) ¡OH, CRISTO MIÓ!

1
¡Oh! Cristo mío,
eres tú mi amigo fiel,
seguro amparo sólo en ti tendré;
en mis aflicciones, buen Jesús,
iré a ti, y consuelo y dicha
me darás, ¡oh, sí!

CORO:
Cristo, ven más cerca;
paz perfecta en mi alma pon,
cerca, sí, más cerca
de mi corazón.

2
Cuando en la noche vea yo
estrellas mil, tu voz hermosa
pueda mi alma oir;
haz que yo medite en tu tierno
y dulce amor,
y que yo te alabe lleno de fervor.

3
Cuando esta vida
tenga yo que abandonar,
corona hermosa tú me ceñirás;
y con dulce canto tu bondad
alabaré, y en mansión
de gloria siempre moraré.
(349) OH CUANTO GOZO HAY EN MI ALMA

1
¡Oh, cuánto gozo hay en mi alma,
porque Jesús me salvó!
cuando en el mundo vagaba
a su redil me llevó.
También me dio la promesa
del Santo Consolador,
la cual me dio nueva fuerza
y amor en mi corazón.

CORO:
Gracias a Dios por Cristo Jesús,
porque yo ando en la luz;
por esa sangre que mi Señor,
él derramó en la cruz,
para limpiar al vil pecador,
que viene a la luz;
y que con gozo
le sigue a él, llevando su cruz.

2
Cuánto gozo siente el alma,
el alma del pecador,
cuando viene y se arrepiente,
dejando todo error.
Luego el Señor al momento
le envía el Consolador,
el cual le da fortaleza y amor
en el corazón.

3
En él tengo mi esperanza,
y muy pronto le voy a ver;
si ando en sus ordenanzas,
siguiendo las huellas de él;
como andan todos sus hijos,
los redimidos por él,
los cuales dan alabanzas,
y honor a nuestro Señor.
(350) OFRÉCELE TU VIDA

1
No vagues ya perdido pecador,
acepta la palabra del Señor,
ofrécele alma, vida y corazón,
que sólo él podrá darte perdón.

CORO:
No encontrarás jamás
la paz que buscas,
si tratas de encontrarla
en la maldad;
pues Cristo dio su vida
en el calvario,
y allí fluyendo está la salvación.

2
La paz que el mundo ofrece,
es pasajera,
no la busques ya más
de esa manera;
tu vida cual la hierba se marchita,
no desprecies ya más
su voz bendita.

3
Si aceptas esta paz
que él te ofrece,
feliz toda tu vida en él serás;
no habrá ya más dolor,
ni más tristeza,
sólo habrá para ti felicidad
(351) OH, GRAN JERUSALEN

1
Hermosa y gran Jerusalén,
es la ciudad de nuestro Rey,
en ella habitaré.
En gran manera
alabaré a mi Señor,
y gozará su amor mi corazón.

CORO:
Yo sus palacios miraré,
todas sus glorias cantaré.
¡Oh, gran Jerusalén!
¡oh, gran Jerusalén!

2
Provincia hermosa en su santuario,
deleite de toda la tierra
es el monte de Sión;
mi corazón está seguro
confiando en él,
y esperaré con fe justicia
en Dios.

3
Un cielo nuevo yo veré,
y allí testigo yo seré,
que Jesucristo es Dios;
ni sol, ni luna nos dará
su claridad,
porque el Señor ahí alumbrará.

4
¡ Hermosa y gran ciudad celeste!
de oro purísimo y cristal;
Jerusalén será morada eterna
de los justos, ¡hogar feliz!
y en ella nuestro Dios templo será.
(352) OH, JÓVENES, VENID

1
¡Oh jóvenes venid,
su brillante pabellón
Cristo ha desplegado
ante la nación: A todos en sus filas
os quiere recibir,
y con él a la pelea os hará salir!

CORO:
¡Vamos a Jesús,
alistados sin temor;
vamos a la lid,
inflamados de valor!
jóvenes, luchemos
todos contra el mal:
En Jesús llevamos
nuestro general.

2
¡Oh jóvenes venid,
el Caudillo Salvador,
quiere recibiros en su derredor;
con él a la batalla salid sin vacilar,
vamos pronto, compañeros,
vamos a luchar!

3
Las armas invencibles
del Jefe guiador,
son el evangelio y su grande amor;
con ellas revestidos
y llenos de poder, compañeros,
acudamos, vamos a vencer.

4
Los fieros enemigos
engendros de Satán,
se hallan sostenidos por su
capitán; ¡oh jóvenes, vosotros
poneos sin temor a la diestra del
Caudillo, nuestro Salvador!

5
Quien venga a la pelea,
su voz escuchará;
Cristo la victoria le concederá;
¡ salgamos compañeros,
luchemos bien por él,
con Jesús conquistaremos
inmortal laurel!
(353) OH, PRODIGO

1
Oh pródigo vuelve,
no sigas vagando en esos placeres
del mundo traidor,
\\medita en que otros
se encuentran gozando
de las bendiciones
del Padre de amor//

2
Tu grande herencia estás
defraudando, pobrezas te esperan,
tristeza y dolor,
\\regresa que el Padre
te está esperando,
te está ofreciendo vestido mejor//.

3
El Padre te ofrece
lugar más hermoso
en bellas mansiones
gloriosas sin par,
\\cumplido en el Padre
será el gran gozo,
por su hijo perdido
que al fin pudo hallar//
(354) OH, QUE AMIGO

1
¡Oh, qué amigo nos es Cristo!
él llevó nuestro dolor,
y nos manda que llevemos
todo a Dios en oración,
¿vive el hombre desprovisto
de paz, gozo y santo amor?
esto es porque no llevamos
todo a Dios en oración.
¿Vives débil y cargado
de cuidados y temor?
a Jesús, refugio eterno,
dile todo en oración.
¿Te desprecian tus amigos?
cuéntaselo en oración:
En sus brazos de amor tierno
paz tendrá tu corazón.

3
Jesucristo es nuestro amigo
de esto pruebas él nos dio,
al sufrir el cruel castigo
que el culpable mereció;
y su pueblo redimido
hallará seguridad,
fiando en este Amigo eterno
y esperando en su bondad.

Joseph Seriven
(355) OH, SEÑOR, QUE NO SE PIERDA NI UNO

1
Con tiempo te he pedido,
que traigas al redil, a todas
las criaturas que quieras redimir.
Dales entendimiento, no las hagas
sufrir la fuerte y dura pena,
que tiene que venir.

CORO:
\\¡Oh Señor! ¡Oh Señor!
que no se pierda ni uno,
que tengan salvación//

2
Confiando en tu palabra,
yo voy a proseguir,
llevando tu evangelio, y tú lo harás oír.
Ya es tiempo que te busquen,
dejando todo error, para obtener la
vida, y entrar en la mansión.

3
Extiende tu poder,
que te puedan sentir,
y con la fuerza tuya
los puedes inducir.
Sin ti ninguno puede, Señor, ni ver,
ni oir; está uno adormecido antes
de a ti venir.

4
Por mí también te ruego,
para poder servir a ti, Dios nuestro
Padre, prolóngame el vivir;
yo espero que tú me oigas
mi humilde petición, que yo te sirva
siempre de todo corazón.

Marcial de la Cruz
(356) ¡OH, VEN SIN TARDAR!

1
¡Oh, no rechaces la verdad!
tus ojos hoy abre a la luz;
renuncia a toda la maldad,
y ven a Jesús.

CORO:
¡Oh, ven sin tardar!
¡oh, ven sin tardar!
acepta a Jesús, y salvo serás.

2
Tus ojos ya tal vez el sol,
no más aquí contemplarán:
Hoy es el día de salvación,
¡oh, vena Jesús!

3
Jesús te tiene compasión;
¿con qué su amor le pagarás?
hoy trae a él tu corazón,
y salvo serás.

4
Jesús recibe al pecador
que quiera a él su alma unir;
ya no desprecies más su amor,
¡oh, vena Jesús
(357) OH, YO QUIERO VERLE

1
Voy feliz al dulce hogar
por fe en Jesús,
y luchando a traer almas a la luz;
dardos encendidos mil
vienen contra mí,
mas yo sé por la fe venceré aquí.
CORO:
I Oh yo quiero verle,
ver al Salvador!
quiero ver su rostro lleno de amor;
en aquel gran día yo he de cantar:
Ya pasó todo afán, todo mi pesar.

2
En las olas del turbión
Cristo guardará,
mi barquilla él guiará
hasta el puerto allá;
yo tranquilo puedo estar,
mi piloto es él;
es mi Rey, tengo fe, sé que él es fiel

3
En servir al Salvador
por los valles voy,
donde muchas sombras hay,
más seguro estoy;
muchos triunfos obtendré,
nunca faltará;
mi Jesús, es la luz, él me sostendrá
(358) Oí TU VOZ

1
Fui encontrado por mi Cristo
en el dolor, llena mi alma
tan sólo de pesar;
fue la desgracia, la miseria
y la tristeza
los que tenían dominado mi vivir.

CORO:
Más una noche
Inolvidable para mí
oí tu voz, y a tus plantas
me rendí;
llegó a mi vida algo dulce
de los cielos,
es tu amor bendito Salvador.

2
Yo no podré pagarte
mi Señor Jesús, lo que tú
hiciste por este vil pecador;
sólo con canto y con llanto
expresaré, lo más sublime
que tú diste a mi vivir.

3
La gratitud que yo siento
en mi alma,
es tan inmensa
que no podré explicar;
es tu amor Divino Redentor lo que
me alienta en la prueba y el dolor.
(359) OLIVA VERDE

1
El justo como la palma florecerá
en los valles floridos de Dios,
como cedro oloroso crecerá,
y jamás perderá su verdor.

CORO:
Oliva verde quiero ser,
como David en la casa de Dios,
y en sus atrios florecer,
y brindar aromas al Señor.

2
El que anda en caminos de Dios,
es árbol que da fruto a su tiempo,
el que anda en caminos de error,
es hoja llevada por el viento.

3
Aún en la vejez fructificarán,
estarán vigorosos y verdes,
para anunciar que Jehová mi fortaleza,
es recto, y en él no hay injusticia
(360) OMNIPOTENTE DIOS

1
Señor cuando tú pasas veloz
en la tormenta, se siente
estremecido mi pobre corazón;
mas cuando has pasado
mi vida ya se aquieta,
y surge una esperanza
y nace un nuevo amor.

CORO:
Tú estás en todas partes
sentimos tu presencia, te mueves
en las olas de embravecido mar;
eres la vida misma
del existir la esencia,
tu aliento es suave brisa
que yo he de respirar.

2
No tengo que ofrecerte
pues soy tan pequeñito,
y nada puedo darte que sea
de valor; por eso sólo vengo
ante tus pies rendido,
dejando ante tus plantas
mi pobre corazón.

3
A veces cuando pienso
que al mundo tú has venido,
dejando allá tu trono y reino
angelical; comprendo que me viste
muy triste y muy perdido,
y de este mundo incierto
quisísteme sacar.

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