Category: Himnario de Suprema Alabanza.


(361) PADRE NUESTRO

1
Padre nuestro que estás en
los cielos, de rodillas estoy
a tus pies, implorando
y pidiendo hacia el cielo,
que nos dejes sentirte otra vez.

CORO:
Es tan lindo sentir tu presencia,
para cantar y gritar y llorar,
\\y cantar Gloria Dios Aleluya,
y tu nombre así glorificar//

2
Si al sentir tu presencia yo lloro,
no es tristeza, tampoco es dolor
es un gozo que siento en mi alma,
que de arriba nos manda el Señor.

3
Es tan lindo sentir tu presencia,
es muy lindo orar sin cesar,
al sentir que el poder va cayendo,
cuando en lenguas
empiezo yo hablar.
(362) PASA JESÚS POR AQUÍ

1
¿Hay una alma angustiada?
¿triste está algún corazón?
las buenas nuevas escucha
de gozo, paz y perdón.

CORO:
Pasa Jesús por aquí, aquí, aquí,
pasa Jesús por aquí,
hoy pasa el Señor aquí.

2
Con fe en su misericordia
acude sin demorar;
abre la puerta de tu alma,
paz y perdón te dará.

3
Su Espíritu te invita,
libre de culpa serás.
¿Por qué a Jesús no le aceptas?
en él ten fe y vivirás.

4
El es benigno y amante,
y está tan cerca de ti;
ábrele tu alma anhelante,
mientras él pasa aquí.
(363) PAZ DE CRISTO

1
Paz a vosotros, nos dice el Señor,
por Jesucristo, mi buen Salvador;
porque él nos guarda
en su santo camino,
démosle gracias,
por su grande amor.

CORO:
Unánimes orando
a Cristo invocando,
su nombre alabando
con grande fervor.
Todos testificando,
su nombre ensalzando,
porque él nos ha librado
del engañador.

2
Todos sigamos la senda gloriosa,
que Jesucristo nos vino a marcar.
Y su Palabra poniendo por obra,
todos unidos debemos estar.

3
A Jesucristo, el Rey de los cielos,
todo su pueblo
su nombre ensalzad;
delante de grandes,
también de pequeños,
sus maravillas debemos contar.

J. F. Vázquez
(364) ¡PAZ!, ¡PAZ!, CUAN DULCE PAZ!

1
En el seno de mi alma una dulce
quietud se difunde embargando
mi ser: Una calma infinita
que sólo podrán los amados
de Dios comprender.

CORO:
¡Paz! ¡paz! cuan dulce paz!
es aquella que el Padre me da;
yo le ruego que Inunde
por siempre mi ser, en sus ondas
de amor celestial.

2
¡Que tesoro yo tengo en la paz
que me dio! y en el fondo del alma
ha de estar; tan segura
que nadie quitarla podrá,
mientras miro los años pasar.

3
Esta paz inefable consuelo me da,
descansando tan sólo en Jesús;
y ningunos peligros mi vida tendrá,
si me siento inundado en su luz.

4
Sin cesar yo medito en aquella
ciudad, do al Autor de la paz
he de ver; y en que el himno más
dulce que allí he de cantar
al estar con Jesús ha de ser.

5
Alma triste que en rudo conflicto
te ves, sola y débil tu senda
al seguir; haz de Cristo el Amigo
que fiel siempre es,
y su paz tú podrás recibir.
(365) PECADOR, VEN A CRISTO JESÚS

1
Pecador, ven a Cristo Jesús,
dale tu corazón y él te dará luz;
no tardes pecador,
ven pronto a tu Señor
y hallarás en Jesús
la dulzura de amor
de nuestro Salvador.

CORO:
Es Jesús quien te conducirá
al país de la tierra de paz,
donde tú vivirás con salud,
libre del lazo de Satanás.
Libertad tu alma disfrutará
si con fe aceptas al Señor.
Y estarás muy seguro con él,
y con él vivirás por los siglos.
Amén.

2
Al oir tú de Cristo la voz,
nunca debes huir
al llamado de Dios;
sino debes decir: Presto estoy,
¡oh! Señor. Dispuesto para ir
al campo de labor
anunciando tu amor.

3
Pide fe a quien te pueda dar.
Ya que Cristo te dé,
ven a él sin tardar;
para que puedas ver
lo que fue a preparar
al que le sea fiel y que quiera gozar
de una vida eterna!
(366) PECADOR, VEN AL DULCE JESÚS

1
Pecador, ven al dulce Jesús,
y feliz para siempre serás;
si en verdad le quisieres tener,
al divino Señor hallarás.

CORO:
\\Ven a él, ven a él,
que te espera tu buen Salvador//

2
Si cual hijo que necio pecó
vas buscando
a sus pies compasión,
tierno Padre en Jesús hallarás,
y tendrás en sus brazos perdón.

3
Si enfermo te sientes morir,
él será tu Doctor celestial;
y hallarás en su sangre también,
medicina que cure tu mal.

4
Ovejuela que huyó del redil,
¡he aquí tu benigno Señor!
y en los hombros llevada serás,
de tan dulce y amante Pastor.
(367) PERDÓN TE RUEGO

1
Si fui motivo de dolor,
oh Cristo,
si por mi culpa el débil tropezó;
si en tus pisadas caminar no quise,
perdón te ruego mi Señor y Dios.

CORO:
Escucha, oh Dios
mi confesión humilde,
y líbrame de tentación sutil,
preserva siempre
mi alma en tu rebaño,
perdón te ruego mi Señor y Dios.

2
Si vana y torpe mi palabra ha sido,
si al que sufría en su dolor dejé,
no me condenes
tú por mi pecado,
perdón te ruego mi Señor y Dios.

3
Y si en mi mente
yo te he ofendido,
si en palabra o en conversación,
no me condenes tú por mí pecado,
perdón te ruego mi Señor y Dios.

4
Si en mi dolor
o enfermedad no quise,
clamar a ti, Señor, por mi salud,
no desampares
mi alma de tu gracia,
dame más fe
para poder vencer.
(368) PERO QUEDA CRISTO

1
Por la mañana yo dirijo mi alabanza,
a Dios que ha sido
y es mi única esperanza;
por la mañana yo le invoco
con el alma,
y le suplico que me dé
su dulce calma;
y él nos escucha pues nos ama tanto,
y nos alivia de cualquier quebranto;
nos da su mano poderosa y fuerte,
para librarnos de la misma muerte.

2
Cuando la noche
se aproxima tenebrosa,
en elevar mi oración
mi alma se goza;
siento su paz inagotable,
dulce y grata,
porque temores
y ansiedad Cristo los mata.
También elevo mi cantar al cielo,
cuando a la tierra baja negro velo;
el sol se oculta pero queda Cristo,
a quien mis ojos en el sueño
han visto.

3
Brilla su lumbre
bienhechora mientras duermo,
pone su mano sobre mí
si estoy enfermo;
me fortalece y mi alimenta
con el sueño,
pues es mi Dios, mi Redentor,
y él es mi dueño.
Y al despertar por la mañana siento,
que Dios invade mi alma
y pensamiento;
veo a Jesús mi Redentor amado.
Por mi pecado en la cruz clavado.

4
Veo la sangre de sus manos
que ha brotado,
veo la sangre derramada
en su costado;
una corona con espinas
en su frente,
la multitud escarneciéndole
insolente;
pero ¡qué dicha cuando
al cielo sube, lleno de gloria
en majestuosa nube!
él nos promete regresar de nuevo,
para llevarnos a gozar al cielo.
(369) PERTENEZCO A CRISTO

1
Cristo tan sólo pudo amarme,
nada podrá de él separarme,
pues con su sangre me redimió:
Ahora soy de él.

CORO:
Ahora soy de Cristo,
mío también es él;
puedo gozar de su amistad
por la eternidad.

2
Antes vivía en el pecado,
mi corazón de Dios alejado;
mas mi vergüenza él me quitó:
Ya pertenezco a él

3
Mi ser rebosa de pleno gozo,
Dios me liberta y me da reposo,
pues con su sangre me redimió:
Ahora soy de él.
(370) PETICIÓN CRISTIANA

1
Señor, yo quiero servirte
con amor y humillación;
espero tú me bendigas
y me des más de tu amor;
y que le des a mi alma consolación,
sólo confío en tu nombre,
gran Señor.

CORO:
Esta petición, tú la has de oír
mi buen Señor,
dando la respuesta,
saciando mi corazón,
lléname de gozo,
alegría y dulce paz;
si tú me das fuerzas venceré
a Satanás.

2
Si me das sabiduría
anunciaré tu verdad,
y revistes a mi alma
de un vestido espiritual;
para dar buen testimonio
a la humanidad,
espero tu protección de lo celestial.

3
Haz que yo sea valiente
en las pruebas de mi ser
que ninguna tentación
a mí me pueda vencer,
yo lo que quiero, Señor,
es serte fiel;
haz que siempre en tu Palabra
pueda creer.

Cipriano Castro
(371) PLEGARIA

1
Vengo a suplicarte, mi Señor,
que me dejes descansar
en tu pecho amante, mi Jesús,
como al apóstol Juan.

CORO:
Me has dado tantas cosas,
mi precioso Jesús:
Me has dado paz, me has dado
fe, me has dado amor;
me has dado gozo
eterna! en plenitud.
Me has dado tantas cosas,
mi precioso Jesús,
que yo sería un ingrato
si negara tu amor.

2
Cuando estoy, Señor, ante tu altar
se conmueve el corazón,
al verte clavado en una cruz
por mis culpas y mi error.

3
Cerca de Jesús yo quiero estar,
cual María oyéndole hablar;
porque él en su amor
me ha dado paz,
gozo, dicha y solaz.
(372) PLEGARIA NUPCIAL

1
Escucha, oh Cristo, la oración
que se dirige a ti,
\\por los que en perdurable unión,
se enlazan hoy aquí//

2
Una mirada de bondad
dirígeles, Jesús;
\\infunde en ellos la piedad,
y dales de tu luz//

3
Su unión bendice, oh, Dios de paz,
para que se amen bien,
\\y que sin apartarse más,
unidos siempre estén//

4
Sobre ellos haz, Señor,
bajar tu santa bendición,
\\para que puedan alcanzar
la eterna salvación//
(373) PODER, MARAVILLOSO PODER

1
Cuando acepté a mi Cristo como mi
Salvador, de pronto todo cambió;
mi vida en el pecado
por siempre terminó,
su espíritu Jesús me dio.

CORO:
Poder, maravilloso poder,
qué gozo siento yo en mi ser;
yo siento el poder
del día de Pentecostés,
poder, maravilloso poder.

2
Anduve por el mundo
con un vacío en mi alma,
Jesús lo vino a llenar;
ahora vivo alegre
y tengo la esperanza
de siempre con él estar.

3
Dios dijo a Nicodemo que al reino
de los cielos, nadie podría entrar;
“os es necesario volver a nacer,
tú necesitas el poder.”

Rafael Espinoza Morales
(374) PON TU ESPÍRITU EN MI ALMA

1
Padre, a tus pies me postro,
rompe mis prisiones duras;
oh, responde mientras llamo,
pon tu Espíritu en mí.

CORO:
Pon tu Espíritu en mi alma,
hazme lo que se debiera;
hazme puro en todo,
libre del pecado;
pon tu Espíritu en mí.

2
Mientras Cristo me sostiene,
mientras Cristo intercede;
lo que necesito dame;
pon tu Espíritu en mí.

3
No deseo yo ofenderte,
viviré para agradarte,
y en mi corazón guardarte;
pon tu Espíritu en mí.

4
Líbrame de la orfandad,
no me dejes que perezca,
guárdame en tu seno santo;
pon tu Espíritu en mí.
(375) PON TU MANO SEÑOR SOBRE MI

1
Cuando en pruebas
se encuentra mi alma,
y tu luz casi no puedo ver,
surge un grito de mi alma que clama:
pon tu mano Señor sobre mí.

CORO:
Pon tu mano Señor sobre mí,
pon en mi alma este mismo sentir;
dame gracia para obedecer,
dame fuerzas para yo vencer.

2
Lucha mi alma y mi carne también,
al sentir tu llamado en mí;
no es posible seguirme ocultando,
no es posible tu voz resistir.

3
Muchas almas perecen sin Dios,
mientras yo vivo aquí en bienestar
que respuesta daremos a Cristo,
si él pregunta qué hiciste por mí.
(376) POR CRISTO ES DADO GOZO

1
Por Cristo es dado gozo
al que ha dejado ya su rebelión;
su parte es vida eterna
en la resurrección.

CORO:
Es Cristo el que ayuda
al hombre a vencer,
con su promesa
le es dado poder;
él llena el alma
de gracia y valor,
nuestra confianza
está en el Señor.

2
Sigamos paso a paso
las huellas de mi Salvador;
él es quien quita el lazo
que pone el tentador.

3
Honremos siempre a Cristo,
al Dios divino del amor;
él es la luz que alumbra,
él es el buen Pastor.

E. G. Herrera
(377) ¿POR CUAL CAMINO VAS?

1
La puerta es Cristo para entrar
al reino celestial; si tú quieres
participar, apártate del mal.

CORO:
¿Por cuál camino vas?
si tú resuelto estás,
ya sabes que a Jesús,
tú cuenta le darás.
¿Por cuál camino vas?

2
Son dos caminos
los que van hacia la eternidad;
el más angosto es el de Dios,
y el ancho es de Satán.

3
Por el angosto hay aflicción,
pruebas y tentación;
el que venciere reinará
con Cristo en la mansión. –

4
Por el más ancho sólo van
todos los que hacen mal;
también su pago lo tendrán
en el lago infernal.

5
Ven al Señor, no seas infiel;
dale tu corazón,
para que puedas recibir
de Cristo el galardón.

J.F. Vázquez
(378) POR GRACIA

1
En la orilla de la muerte
me encontraba,
sin Dios, si amor, sin esperanza;
esperando mi fin en este mundo
sin tener perdón para mi alma.

CORO:
Más por esto, vino Cristo
el Salvador,
a buscar y a salvar a los perdidos,
y en estos se encontraba
ya mi vida,
mas por gracia, me encontró
Cristo Jesús.

2
Caminé por el mundo sin consuelo,
sin poder aceptar
que había un Dios,
y hundido en mi orgullo cada día,
sin querer reconocer yo mi maldad.

3
Ya mi alma vive alegre
con mi Cristo,
dando gracias a él;
qué bueno es Dios:
me libró de mis enfermedades,
y esperanza a mi alma él le dio.

4
Tú que escuchas pecador
que no has querido,
aceptar a este Cristo de poder;
piensa bien a donde irá tu alma,
y a donde pasarás la eternidad
(379) POR LA FE

1
Este mundo
y los pesares de la vida,
y las cosas que tendremos
que sufrir,
ya muy pronto
quedarán en el olvido,
cuando Cristo
por su pueblo ha de venir.

CORO:
Por la fe Enoc
fue recibido en gloria;
por la fe Moisés salvó a Israel;
por la fe alcanzaré misericordia;
por la fe también el justo vivirá.

2
En la gloria
esplendorosa de los cielos,
los afanes, las tristezas y el dolor,
no podrán volver jamás
a mi memoria,
la bondad de Dios
por siempre alabaré.

3
Siento en mi alma
la esperanza que me alienta,
siento un gozo inefable en mi ser,
algo extraño que a mi corazón
conmueve,
porque Cristo
es la esperanza de mi fe
(380) POR UNA SENDA ESTRECHA

1
Por una senda estrecha andaba yo,
allí a un extraño vi;
la carga que llevaba me mostró,
era una cruz que conocí.

CORO:
Ven trae tu cruz y sígueme:
Oí tu tierna voz llamar;
negarle nunca puedo
a quien por mí
su vida quiso dar.

2
Clamé al Señor Jesús, y él me
habló, sus manos lastimadas vi:
Las huellas del desprecio
que él sufrió, sufrió
por redimirme a mí.

3
Tu cruz permíteme cargar, hablé,
y otra cruz me señaló:
La misma que con miedo deseché,
cuando antes él me la ofreció.

4
La senda sigo que su fin tendrá
en gloria eterna, paz y amor;
Dios por la cruz corona me dará,
mi guía fiel, mi Salvador.
(381) PORQUE EL TIEMPO MUY VELOZ SE VA

1
Qué dicha es andar con Cristo,
y de él estar provisto,
con la luz que vida eterna da;
glorias que jamás he visto
me exhortan a estar listo,
porque el tiempo muy veloz se va.

CORO:
SI para el alma es lucha amarga,
con el Señor al fin descansará;
en mi jornada llevo mi carga,
porque el tiempo
muy veloz se va.

2
La vanidad de este mundo
sólo es dolor profundo,
nada ofrece mas que mortandad,
su vereda es sin rumbo,
no sigáis su mal rotundo,
porque el tiempo muy veloz se va.

3
Bendiciones son del cielo,
llenas de bondad y consuelo,
las que dan salud al corazón;
si en Dios hallas sosiego,
él te guardará con fuego,
porque el tiempo muy veloz se va.

4
Por su muerte en el Calvario,
libres fuimos del pecado,
fue la Gloria del amor de Dios;
si Jesús te ha guardado,
sigue siempre a su lado,
porque el tiempo muy veloz se va
(382) PRECIOSAS HORAS

1
Preciosas horas que van pasando,
sin trabajar por el Señor;
como las olas que van flotando
en bravo mar en su furor.

CORO:
\\Los campos ya se están
blanqueando;
venid, obreros, tal es la mies,
tal es la mies,
que más obreros faltan ya:
Los ángeles vendrán
nuestra cosecha a levantar.
Venid y con afán,
hoy la palabra a sembrar.

2
Mil navecillas van pereciendo,
hoy de la vida en alta mar.
Venid, cuadrillas, venid corriendo,
el salvavidas a lanzar.

3
Vence, cristiano, vence tu sueño;
salid al campo a trabajar,
y brazo a brazo,
con vuestro dueño,
como soldados a luchar.

Manuel Chaviel
(383) PREFIERO A CRISTO

1
Prefiero a Cristo que oro y placer;
prefiero a Cristo él es mi sostén.
Prefiero a Cristo es mi Salvador.
Fuera de él no hay nada mejor

CORO:
Nada hay a Cristo
en comparación,
que iguale a su amor;
yo prefiero a Cristo,
él es mi sostén,
y mi todo entrego a él.

2
Prefiero a Cristo
que aplausos sin par;
prefiero por Cristo
y su causa luchar.
Prefiero a Cristo y su grande amor.
Fuera de él no hay nada mejor.

3
Más bello que el lirio
del valle es Jesús,
más dulce es su nombre
que miel de panal.
El quita mi hambre,
mi sed, mi dolor,
fuera de él no hay nada mejor.
(384) PREPARACIÓN PARA LAS ALMAS

1
Antes de que tú seas bautizado,
piensa lo que vas a hacer,
pues vas a firmar un pacto eterno
delante del más justo Juez;
con ningún hombre de esta tierra
te vas a comprometer,
es con el Creador
de todo el mundo,
Jesús, mi dulce Rey.

CORO:
Mucho tienes que sufrir
por el nombre de Jesús,
te llamarán protestante,
porque del mal te apartaste;
y tú en vez de disgustarte,
clama presto al buen Pastor,
y recibirás al instante
la ayuda del Salvador.

3
El con amor su gloria te ofrece,
siempre que tú te arrepientas
de amar las cosas
que el mundo ofrece,
de labios no te arrepientas.
Deja hacia atrás la hipocresía,
limpia bien tu corazón,
para que Cristo de ti retire
la muerte y la destrucción.

3
No temas nada de este mundo,
porque todo morirá,
y en aquel día del fin del mundo
ni una piedra quedará,
sólo los que le obedecieron
e hicieron su voluntad,
irán con Cristo a vivir en gloria
por toda la eternidad.
(385) PROCLAMEMOS LA SALVACIÓN

1
El mundo es el campo de labor,
donde Cristo mandó predicar,
y por todas partes debemos hablar
del plan de Salvación.

CORO:
Proclamemos esta salvación,
proclamémosla sin temor;
Cristo viene pronto,
lo prometió.
Proclamemos,
proclamemos la salvación.

2
Cumpliremos la gran comisión,
enseñando siempre la verdad
del consolador, a todo creyente
que anhela potestad.

3
Y nada podemos temer,
cumpliendo con nuestro deber,
y por todos puntos, trabajemos juntos,
y todo saldrá muy bien
(386) PROMÉTELE

1
Prométele
que seguirás en su camino,
prométele que serás fiel hasta el final,
que aunque la senda se torne
áspera y escabrosa,
confiando en él y en su Palabra
le seguirás.

CORO:
Hoy termina un año más,
y empieza otra oportunidad
Dios te ofrece un año nuevo,
hermano ven ante el altar,
ven y dile a tu Señor:
que éste año serás mejor,
le servirás, le seguirás
de todo corazón.

2
Prométele que serás fiel
a su evangelio,
que siempre recordarás
que él te salvó.
Hermano mío no olvides nunca
lo que él te ha dado,
de las tinieblas y la inmundicia
te rescató.
(387) PROMETISTE

1
Amarte, oh Jesús es mi consuelo,
jamás podré olvidar tu llamamiento;
prometiste esculpir en estas tablas,
tu nombre en mi alma ahí grabar.

CORO:
Por eso a cada paso yo te sigo,
por eso quiero estar
cerca de Dios mío,
y si el destino me quitare
de tu lado,
mi vida sería amarga
en mi desvío.

2
Prometiste, oh Jesús
que en esta palma
sacrosanta de mano bondadosa
nuestros nombres por los siglos
grabarías,
en la palma de tu mano eterna!

3
Mi aliento es para ti, Jesús divino,
prometiste darme tú hermosa vida,
y entretanto que tu Espíritu me guía,
feliz será mi vida buen Señor.
(388) PUERTA DEL CIELO

1
Cristo es la puerta del cielo,
es Pastor del gran redil,
es la fuente y consuelo,
es el principio y el fin;
es la roca y fortaleza,
fundamento y verdad;
es la vida y pureza, es amor y realidad.

CORO:
Es digno de alabanza él,
no hay otro Señor tan fiel,
que mi alma ensalce
con tanto fervor;
las dulces melodías mil,
que preludian mis labios loor,
son perfumes dados hacia Dios.

2
Nunca yo podré ser firme
sin la ayuda de Jesús,
si él no marca mi sendero,
si él no viene con su luz;
y me llama desde el cielo
de la densa obscuridad,
y me dice compasivo:
Ven conmigo a descansar.

3
Quién podrá arrebatarme
si fundado estoy en él,
ya no habrá sombras de muerte,
para aquel que en él confió;
mis temores ya pasaron,
todo se tornó en amor,
y por siempre yo le alabo
porque él es mi Salvador.

 

Antero Moya

(346) ¡OH BONDAD TAN INFINITA!

1
¡Oh, bondad tan infinita,
hacia el mundo pecador!
Dios en Cristo revelando
su eternal y santo amor.

CORO:
I Es Jesús para mí
la esperanza de salud;
sólo en él hallaré
(adivina plenitud!

2
Como el vasto firmamento,
como el insondable mar,
es la gracia salvadora,
que Jesús al alma da.

3
Aunque fueren tus pecados,
rojos como el carmesí,
en el río del Calvario
hay limpieza para ti.
(347) ¡OH CUAN PRECIOSO!

1
¡Oh, cuan precioso
es adorar a Jesucristo!
y meditar en la palabra del Señor,
esperando con paciencia
su venida,
para nuestra eternal consolación.

CORO:
\\Y lo más precioso
es volar al cielo,
llegar con Cristo
y rendirle honor//

2
¡Oh, cuan preciosa
es la reunión de los creyentes
que se bautizan
en el nombre de Jesús!
y esperan la promesa de su Padre,
que por Cristo
nos tenía que mandar.

3
En aquel día en que resplandezca
la justicia,
todos saldremos
a ordenanza del Señor,
saltando como becerros
del ganado, dando gloria
y aleluya al Señor.

4
Mirad aquellas multitudes
que están blancas;
¿quiénes serán? vienen
con palmas en sus manos:
Estos pasaron
por grandes tribulaciones
y la sangre del Cordero los limpió
(348) ¡OH, CRISTO MIÓ!

1
¡Oh! Cristo mío,
eres tú mi amigo fiel,
seguro amparo sólo en ti tendré;
en mis aflicciones, buen Jesús,
iré a ti, y consuelo y dicha
me darás, ¡oh, sí!

CORO:
Cristo, ven más cerca;
paz perfecta en mi alma pon,
cerca, sí, más cerca
de mi corazón.

2
Cuando en la noche vea yo
estrellas mil, tu voz hermosa
pueda mi alma oir;
haz que yo medite en tu tierno
y dulce amor,
y que yo te alabe lleno de fervor.

3
Cuando esta vida
tenga yo que abandonar,
corona hermosa tú me ceñirás;
y con dulce canto tu bondad
alabaré, y en mansión
de gloria siempre moraré.
(349) OH CUANTO GOZO HAY EN MI ALMA

1
¡Oh, cuánto gozo hay en mi alma,
porque Jesús me salvó!
cuando en el mundo vagaba
a su redil me llevó.
También me dio la promesa
del Santo Consolador,
la cual me dio nueva fuerza
y amor en mi corazón.

CORO:
Gracias a Dios por Cristo Jesús,
porque yo ando en la luz;
por esa sangre que mi Señor,
él derramó en la cruz,
para limpiar al vil pecador,
que viene a la luz;
y que con gozo
le sigue a él, llevando su cruz.

2
Cuánto gozo siente el alma,
el alma del pecador,
cuando viene y se arrepiente,
dejando todo error.
Luego el Señor al momento
le envía el Consolador,
el cual le da fortaleza y amor
en el corazón.

3
En él tengo mi esperanza,
y muy pronto le voy a ver;
si ando en sus ordenanzas,
siguiendo las huellas de él;
como andan todos sus hijos,
los redimidos por él,
los cuales dan alabanzas,
y honor a nuestro Señor.
(350) OFRÉCELE TU VIDA

1
No vagues ya perdido pecador,
acepta la palabra del Señor,
ofrécele alma, vida y corazón,
que sólo él podrá darte perdón.

CORO:
No encontrarás jamás
la paz que buscas,
si tratas de encontrarla
en la maldad;
pues Cristo dio su vida
en el calvario,
y allí fluyendo está la salvación.

2
La paz que el mundo ofrece,
es pasajera,
no la busques ya más
de esa manera;
tu vida cual la hierba se marchita,
no desprecies ya más
su voz bendita.

3
Si aceptas esta paz
que él te ofrece,
feliz toda tu vida en él serás;
no habrá ya más dolor,
ni más tristeza,
sólo habrá para ti felicidad
(351) OH, GRAN JERUSALEN

1
Hermosa y gran Jerusalén,
es la ciudad de nuestro Rey,
en ella habitaré.
En gran manera
alabaré a mi Señor,
y gozará su amor mi corazón.

CORO:
Yo sus palacios miraré,
todas sus glorias cantaré.
¡Oh, gran Jerusalén!
¡oh, gran Jerusalén!

2
Provincia hermosa en su santuario,
deleite de toda la tierra
es el monte de Sión;
mi corazón está seguro
confiando en él,
y esperaré con fe justicia
en Dios.

3
Un cielo nuevo yo veré,
y allí testigo yo seré,
que Jesucristo es Dios;
ni sol, ni luna nos dará
su claridad,
porque el Señor ahí alumbrará.

4
¡ Hermosa y gran ciudad celeste!
de oro purísimo y cristal;
Jerusalén será morada eterna
de los justos, ¡hogar feliz!
y en ella nuestro Dios templo será.
(352) OH, JÓVENES, VENID

1
¡Oh jóvenes venid,
su brillante pabellón
Cristo ha desplegado
ante la nación: A todos en sus filas
os quiere recibir,
y con él a la pelea os hará salir!

CORO:
¡Vamos a Jesús,
alistados sin temor;
vamos a la lid,
inflamados de valor!
jóvenes, luchemos
todos contra el mal:
En Jesús llevamos
nuestro general.

2
¡Oh jóvenes venid,
el Caudillo Salvador,
quiere recibiros en su derredor;
con él a la batalla salid sin vacilar,
vamos pronto, compañeros,
vamos a luchar!

3
Las armas invencibles
del Jefe guiador,
son el evangelio y su grande amor;
con ellas revestidos
y llenos de poder, compañeros,
acudamos, vamos a vencer.

4
Los fieros enemigos
engendros de Satán,
se hallan sostenidos por su
capitán; ¡oh jóvenes, vosotros
poneos sin temor a la diestra del
Caudillo, nuestro Salvador!

5
Quien venga a la pelea,
su voz escuchará;
Cristo la victoria le concederá;
¡ salgamos compañeros,
luchemos bien por él,
con Jesús conquistaremos
inmortal laurel!
(353) OH, PRODIGO

1
Oh pródigo vuelve,
no sigas vagando en esos placeres
del mundo traidor,
\\medita en que otros
se encuentran gozando
de las bendiciones
del Padre de amor//

2
Tu grande herencia estás
defraudando, pobrezas te esperan,
tristeza y dolor,
\\regresa que el Padre
te está esperando,
te está ofreciendo vestido mejor//.

3
El Padre te ofrece
lugar más hermoso
en bellas mansiones
gloriosas sin par,
\\cumplido en el Padre
será el gran gozo,
por su hijo perdido
que al fin pudo hallar//
(354) OH, QUE AMIGO

1
¡Oh, qué amigo nos es Cristo!
él llevó nuestro dolor,
y nos manda que llevemos
todo a Dios en oración,
¿vive el hombre desprovisto
de paz, gozo y santo amor?
esto es porque no llevamos
todo a Dios en oración.
¿Vives débil y cargado
de cuidados y temor?
a Jesús, refugio eterno,
dile todo en oración.
¿Te desprecian tus amigos?
cuéntaselo en oración:
En sus brazos de amor tierno
paz tendrá tu corazón.

3
Jesucristo es nuestro amigo
de esto pruebas él nos dio,
al sufrir el cruel castigo
que el culpable mereció;
y su pueblo redimido
hallará seguridad,
fiando en este Amigo eterno
y esperando en su bondad.

Joseph Seriven
(355) OH, SEÑOR, QUE NO SE PIERDA NI UNO

1
Con tiempo te he pedido,
que traigas al redil, a todas
las criaturas que quieras redimir.
Dales entendimiento, no las hagas
sufrir la fuerte y dura pena,
que tiene que venir.

CORO:
\\¡Oh Señor! ¡Oh Señor!
que no se pierda ni uno,
que tengan salvación//

2
Confiando en tu palabra,
yo voy a proseguir,
llevando tu evangelio, y tú lo harás oír.
Ya es tiempo que te busquen,
dejando todo error, para obtener la
vida, y entrar en la mansión.

3
Extiende tu poder,
que te puedan sentir,
y con la fuerza tuya
los puedes inducir.
Sin ti ninguno puede, Señor, ni ver,
ni oir; está uno adormecido antes
de a ti venir.

4
Por mí también te ruego,
para poder servir a ti, Dios nuestro
Padre, prolóngame el vivir;
yo espero que tú me oigas
mi humilde petición, que yo te sirva
siempre de todo corazón.

Marcial de la Cruz
(356) ¡OH, VEN SIN TARDAR!

1
¡Oh, no rechaces la verdad!
tus ojos hoy abre a la luz;
renuncia a toda la maldad,
y ven a Jesús.

CORO:
¡Oh, ven sin tardar!
¡oh, ven sin tardar!
acepta a Jesús, y salvo serás.

2
Tus ojos ya tal vez el sol,
no más aquí contemplarán:
Hoy es el día de salvación,
¡oh, vena Jesús!

3
Jesús te tiene compasión;
¿con qué su amor le pagarás?
hoy trae a él tu corazón,
y salvo serás.

4
Jesús recibe al pecador
que quiera a él su alma unir;
ya no desprecies más su amor,
¡oh, vena Jesús
(357) OH, YO QUIERO VERLE

1
Voy feliz al dulce hogar
por fe en Jesús,
y luchando a traer almas a la luz;
dardos encendidos mil
vienen contra mí,
mas yo sé por la fe venceré aquí.
CORO:
I Oh yo quiero verle,
ver al Salvador!
quiero ver su rostro lleno de amor;
en aquel gran día yo he de cantar:
Ya pasó todo afán, todo mi pesar.

2
En las olas del turbión
Cristo guardará,
mi barquilla él guiará
hasta el puerto allá;
yo tranquilo puedo estar,
mi piloto es él;
es mi Rey, tengo fe, sé que él es fiel

3
En servir al Salvador
por los valles voy,
donde muchas sombras hay,
más seguro estoy;
muchos triunfos obtendré,
nunca faltará;
mi Jesús, es la luz, él me sostendrá
(358) Oí TU VOZ

1
Fui encontrado por mi Cristo
en el dolor, llena mi alma
tan sólo de pesar;
fue la desgracia, la miseria
y la tristeza
los que tenían dominado mi vivir.

CORO:
Más una noche
Inolvidable para mí
oí tu voz, y a tus plantas
me rendí;
llegó a mi vida algo dulce
de los cielos,
es tu amor bendito Salvador.

2
Yo no podré pagarte
mi Señor Jesús, lo que tú
hiciste por este vil pecador;
sólo con canto y con llanto
expresaré, lo más sublime
que tú diste a mi vivir.

3
La gratitud que yo siento
en mi alma,
es tan inmensa
que no podré explicar;
es tu amor Divino Redentor lo que
me alienta en la prueba y el dolor.
(359) OLIVA VERDE

1
El justo como la palma florecerá
en los valles floridos de Dios,
como cedro oloroso crecerá,
y jamás perderá su verdor.

CORO:
Oliva verde quiero ser,
como David en la casa de Dios,
y en sus atrios florecer,
y brindar aromas al Señor.

2
El que anda en caminos de Dios,
es árbol que da fruto a su tiempo,
el que anda en caminos de error,
es hoja llevada por el viento.

3
Aún en la vejez fructificarán,
estarán vigorosos y verdes,
para anunciar que Jehová mi fortaleza,
es recto, y en él no hay injusticia
(360) OMNIPOTENTE DIOS

1
Señor cuando tú pasas veloz
en la tormenta, se siente
estremecido mi pobre corazón;
mas cuando has pasado
mi vida ya se aquieta,
y surge una esperanza
y nace un nuevo amor.

CORO:
Tú estás en todas partes
sentimos tu presencia, te mueves
en las olas de embravecido mar;
eres la vida misma
del existir la esencia,
tu aliento es suave brisa
que yo he de respirar.

2
No tengo que ofrecerte
pues soy tan pequeñito,
y nada puedo darte que sea
de valor; por eso sólo vengo
ante tus pies rendido,
dejando ante tus plantas
mi pobre corazón.

3
A veces cuando pienso
que al mundo tú has venido,
dejando allá tu trono y reino
angelical; comprendo que me viste
muy triste y muy perdido,
y de este mundo incierto
quisísteme sacar.

(323) NACIÓ EN UN PESEBRE

1
Nació en un pesebre
el Rey de los reyes,
ni en oro, ni en plata
él quiso nacer;
humilde, paciente,
amante y benigno, con todas
las gentes él siempre lo es.

CORO:
Y ser como Cristo
tan sólo yo anhelo,
\\y ser como él, al fin llegaré//

2
Un día él nos dijo:
“Comed de este pan,
pues este es mi cuerpo
que yo os daré
bebed de mi sangre, y os daré vida,
pues yo doy mi vida para que viváis”.

3
Allá en el huerto de Getsemaní,
sudor como sangre por mí él vertió;
su cuerpo afligieron
con muchos azotes,
tan sólo una queja
de su boca no salió.

4
Después le pusieron
corona de espinas,
y fue al Calvario llevando su cruz;
y en el Calvario su cuerpo clavaron,
y en esa cruz murió mi Jesús.

5
Su sangre preciosa, que fue
derramada con grande aflicción,
allí me salvó;
y allí en el Calvario,
su cuerpo clavaron,
en tan dura cruz murió mi Jesús.
(324) NADA ERES

1
Nada eres, pues del polvo
hecho fuiste,
nada vales si te encuentras
sin Jesús,
es tu vida cual las nubes
en el cielo, que hoy las miras
y mañana ya no están.

CORO:
Ven perdido
a Jesucristo el Salvador,
y él en cambio te dará felicidad,
en el mundo nadie
te dará el perdón,
sólo Cristo te dará la salvación,
no la busques que jamás
la encontrarás,
ven a Cristo o perdido pecador.

2
El pecado no podrá hacerte libre
si confías en el hombre pecador,
hay un solo mediador
entre los hombres,
es Jesús el único perdonador.

3
En el mundo nunca
encontrarás la calma,
jamás nunca
en el pecado la hallarás,
es Jesús tu amigo fiel
en la existencia, dale hoy mismo
pecador tu corazón
(325) NADA HICE POR MI REY

1
Ante el trono celestial,
más allá del bello mar,
¿con las manos bien vacías estaré?
¿allí habré de contestar,
a mi nombre oír llamar;
nada hice, nada hice por mi Rey?

2
¡Cuan infausto para mí
será ver a Cristo allí!
confesar que mis talentos malversé.
Si ninguno dice así,
yo bendigo a Dios por fin:
Pues me guiaste
al buen sendero de la fe.

3
Si agradezco a mi Señor
porque amante me salvó,
día y noche en su labor trabajaré;
pues el verdadero amor
multiplicará el vigor,
y con gozo en su labor trabajaré.

4
En aquel día eternal
bellos libros se abrirán,
conteniendo en sus registros
sombra o luz.
Mi registro brillará como luz,
y me dará la corona
inmarcesible, mi Jesús

5
que amoroso dígame él,
bienvenido siervo fiel
al hogar que he preparado para ti.
(326) NADIE PUDO AMARME COMO CRISTO

1
Yo quisiera hablarte
del amor de Cristo,
pues en él hay un amigo
firme y fiel,
por su gracia y gran amor
cambió mi vida,
lo que en este mundo soy
lo debo a él.

CORO:
No hay amigo
que me ame como Cristo,
no hay otro amigo fiel como él;
nadie pudo redimirme
del pecado,
sino el amor de Dios.

2
Mi alma estaba llena de ayes
y tristezas,
llena estaba de miserias y dolor,
con ternura Cristo
me tendió la mano,
y me guió por el sendero del amor.

3
Cada día Cristo
me da más confianza,
más comprendo
las palabras de su amor;
pero no comprenderé
por qué me ama
hasta ver allá su rostro
y su esplendor.
(327) NAVEGA MAS

1
Navegas sobre el ancho mar al
puerto de la eternidad;
te manda tu gran Capitán:
“Navega más y más”.

CORO:
“Navega más y más en alta mar”,
la tempestad pasando va;
navega más, Dios vive y manda:
“Avanza más y más”.

2
Si el sol no puedes contemplar
y el cielo ennegrecido está,
resuena un eco sobre el mar.
“Navega más y más”.

3
Si el vendaval en su furor,
tú barco agita sin cesar,
tu rumbo sigue, y con valor
“navega más y más”.

4
No temas, si tan solo vas,
ya guiado por tu Capitán
a la áurea playa llegarás;
“navega más y más”
(328) NÍTIDO RAYO POR CRISTO

1
Nítido rayo por Cristo,
yo quiero siempre ser;
en todo quiero agradarle,
y hacerlo con placer.

CORO:
Un nítido rayo,
nítido rayo por Cristo;
un nítido rayo,
nítido rayo seré.

2
A Cristo quiero llegarme
en mi temprana edad;
por siempre quiero amarle,
y hacer su voluntad.

3
Nítido rayo en tinieblas deseo
resplandecer;
almas perdidas a Cristo
anhelo conducir.

4
Una mansión en el cielo,
fue Cristo a preparar,
que el niño tierno y amante
en ella pueda entrar
(329) NO HAY DIOS COMO MI DIOS

1
Al contemplar los cielos y la tierra,
cuando contemplo
el paisaje de la mar,
y por las noches
observo las estrellas,
por las mañanas
de las aves oigo el trinar,
cuando miro el sol
que asoma las colinas,
me admiro de lo que mi Dios creó;
y es lo que tengo que decir
con toda mi alma,
como mi Dios, no hay Dios
como mi Dios.

2
Cuando Elías se presentó
a los profetas
que pidieron fuego al dios baal,
hirieron sus cuerpos hasta sangrar,
pero no vieron de su dios
fuego enviar;
mas Elías muy sereno miró al cielo
y con confianza
fuego a nuestro Dios pidió,
rápidamente de los cielos bajó
fuego; como mi Dios,
no hay Dios como mi Dios.

3
Muchos le sirven a dioses de madera,
dioses de yeso y hasta de metal;
pero no ven, no oyen y no hablan,
como no andan los tienen que cargar;
pero mi Dios tiene su trono
allá en el cielo,
y es un Dios vivo
y contesta la oración.
A la presencia de mi Dios
tiembla la tierra, como mi Dios,
no hay Dios como mi Dios.
(330) NO HALLO COMO AGRADARTE

1
No hallo como agradar a Jesucristo,
quisiera darle una cosa que sea mía;
aun el aire que respiro no es mío,
mas alma, cuerpo y corazón
te doy Jesús.

CORO:
Gracias a ti, Señor Jesús,
por tu bendita salvación;
hoy, pues, te doy mi corazón,
para que quites de él
la vana Ilusión.

2
Yo sé que tú, de mí
no apartas tus miradas,
me ves moverme
como un triste gusanillo;
buscaba gloria en la tierra
y no la hallaba, mas ahora tengo
yo mi gloria sólo a ti.

3
Son dos caminos
que nos muestra tu Palabra,
uno es angosto
y la puerta es estrecha.
Otro es más ancho
y conduce al abismo;
la senda estrecha,
mi Jesús, yo seguiré.

4
No tardes, pues, Señor Jesús,
tu obra en mi alma, que cuando
vengas tú yo pueda estar listo
Ayúdame a velar y orar
constantemente,
para ser libre de la gran tribulación.
(331) NO HAY TRISTEZA EN EL CIELO

1
No hay tristeza en el cielo,
no llanto ni amargo dolor,
no hay corazón angustiado,
do reina el Dios de amor;
las nubes de nuestro horizonte,
jamás aparecen allá,
el sol en su gloria esplendente
derrama su luz celestial.

CORO:
Yo voy a la patria del alma,
do Cristo prepara mi hogar;
do todos los santificados irán
para siempre a morar.
El día feliz ya se acerca,
en que el sol para mí se pondrá:
I Oh! qué gozo será
cuando mire al Señor,
en aquella hermosa ciudad.

2
No hay aflicción en el cielo,
ni pruebas existen allá;
el alma que en Cristo reposa,
segura en su seno estará.
No hay tentación en el cielo,
ni sombras de muerte atroz,
el árbol de vida florece,
do fluye el río de Dios.

3
¡Cuan dulce será en el cielo,
pasadas las penas aquí,
volvernos a ver reunidos
con nuestros amados allí!
por todos los siglos eternos
¡qué dicha inefable ha de ser!
estar en presencia de Cristo,
gozando de eterno placer.
(332) NO LO HAY

1
No hay cual Jesús otro fiel amigo,
no lo hay, no lo hay;
otro que pueda salvar las almas,
no lo hay, no lo hay.

CORO:
Conoce todas nuestras luchas,
y sólo él nos sostendrá;
no hay cual Jesús otro fiel amigo,
no lo hay, no lo hay

2
No hay otro amigo tan santo y digno,
no lo hay, no lo hay;
pero a la vez es humilde y tierno;
otro no hay, cual Jesús.

3
No hay un instante que nos olvide,
no lo hay, no lo hay;
no hay noche oscura que no nos
cuide, no la hay, no la hay.

4
¿Cuándo es infiel el Pastor divino?
ni una vez, ni una vez;
¿cuándo rechaza a los pecadores?
ni una vez, ni una vez.

5
¿Hay otra dádiva como Cristo?
no la hay, no la hay;
ha prometido él estar conmigo,
hasta el fin, hasta el fin.
(333) NO ME DEJES SOLO

1
Hubo quien por mis culpas
sufriera, y muriera
en la cruenta cruz,
para darle a mi alma consuelo,
y que goce de su eterna luz.

CORO:
No me dejes solo en la lucha,
ni me dejes solo al navegar,
que en el puerto
me esperan los santos,
que se fueron a descansar.

2
Sé mi fuerte y mi escudo,
¡oh Señor! en las pruebas
y embates del mal,
libra mi alma de la tentación
de lo falso que ofrece Satán.

3
Satán brinda su gloria terrena,
y no tiene más que ofrecer;
Cristo nos dará la vida eterna,
si confiamos en su poder.

4
Si soy fiel a mi Cristo y Señor,
me guiará a su santa mansión;
pues mostrándome su grande
amor me dará su galardón.
(334) NO PUEDE EL MUNDO SER MI HOGAR

1
¡La senda ancha dejaré,
yo quiero por la angosta andar;
y muchos no sabrán por qué,
mas voy a mi celeste hogar!

CORO:
\\No puede el mundo
ser mi hogar//
en gloria tengo mi mansión;
no puede el mundo
ser mi hogar.

2
Algunos quieren verme ir
por el sendero de maldad;
oir no puedo su llamar,
pues voy a mi celeste hogar.

3
¡Oh, ven conmigo pecador,
y sigue en pos del Salvador!
¿por qué no quieres tú buscar
la hermosa tierra más allá?
(335) NO PUEDO ESTAR SOLO

1
Alguien va conmigo
de la vida en el correr,
a cada momento dándome
de su poder; ¿podré
hallarme solo
con la comunión y amor
como es la de mi Señor?

CORO:
¿Puedo yo estar solo si Jesús
me guía cual mi compañero
y mi Director?
¿puedo yo estar triste yendo
cada día siempre
al lado del Señor?

2
Mientras yo camino,
pruebas, cargas hallaré,
mas Jesús muy cerca está,
su ayuda yo tendré;
en mi vida encuentro cruces,
pérdidas doquier,
mas Jesús me hará vencer.

3
En las amarguras o en las horas
de dolor, la consolación encuentro
al lado del Señor; mis ayes y
pruebas transformadas son por él,
si hablo y ando yo con él.

4
Cuando de mi vida
en la mañana tenga luz,
o el cénit me encuentre
con pesada y cruenta cruz,
o cuando en la noche
sombras nublen ya mi ser,
siempre a Cristo podré ver
(336) NO REGRESAREMOS MAS

1
Cuando dejemos de existir
iremos a un lugar mejor,
do palmearemos al sentir
no regresar nunca jamás
de arpegios de oro al repicar
escucharemos dulce son yendo
a la gloria sin regresar,
nunca sin regresar.

CORO:
Un bello cielo de Dios
encontraremos ahí,
con los que nos esperarán
deseando no regresar,
todo será felicidad libre
de angustia y dolor,
yendo a la gloria sin regresar,
nunca sin regresar.

2
Soy tan feliz al meditar
con mi Jesús ahí estaré,
que desde hoy es mi canción,
no regresar nunca jamás
aquello no es de comparar
viendo a los santos del Señor
ir a la gloria sin regresar,
nunca sin regresar.

3
No muy lejano el día estará
cuando entonemos con Jesús
el nuevo canto celestial,
no regresar nunca jamás,
cuando por calles de oro ir
con los profetas de Jehová,
viva en ¡a gloria sin regresar,
nunca sin regresar
(337) NO SE TURBE VUESTRO CORAZÓN

1
Muerto para el mundo y la vida atroz,
hoy en otra vida yo voy caminando
y le sirvo a Dios:
Con un nuevo gozo en mi corazón,
Cristo me reanima porque tengo
parte en la resurrección.

CORO:
No se turbe vuestro corazón
ni tenga miedo.
¿Creéis en Dios? creed también
en Jesús, llevad su cruz;
él te saca de negras tinieblas
y te pasa a un camino de luz.

2
Si ya estás cansado
y quieres descansar,
ven a Jesucristo que él
al pecador promete ayudar;
pero para esto te debes limpiar
de toda maldad,
malos pensamientos y la iniquidad.

3
Pero en su nombre te has de bautizar,
y luego él desciende con su Santo
Espíritu y te va a confirmar;
el fin de estas cosas se acerca ya,
por eso el Señor con su Santa
Palabra nos viene a llamar.

Inés de Martínez
(338) NO TIENES EXCUSA

1
\\Alma querida, en dónde vagas?
en las tinieblas te vas a perder//

CORO:
\\No tienes excusa,
no tienes perdón;
no tienes francas
las puertas de Sión//

2
\\Si Jesucristo viniere este día,
¿cuál es la excusa que vas a decir?//

3
\\Por no obedecer, por no querer
creer, por tu capricho te vas a
perder//

4
\\Y hoy te invitamos, ¡oh vil pecador!
que en Jesucristo hallarás el perdón//

5
\\Es un deleite el meditar,
en la preciosa y hermosa ciudad//
(339) NO TODO EL QUE DIJERE SEÑOR

1
Es fácil caminar en el mal,
conforme a tu deseo carnal,
sin nadie que te pueda decir,
ya deja tu mal vivir;
yo creo en Dios también me dirás,
y muchos como tú estarán,
diciendo que creyendo en Dios
podrán alcanzar perdón.

CORO:
No todo el que dijere Señor,
no todo el que dijere Señor,
no todo el que dijere Señor
podrá entrar en mi mansión,
no todo el que dijere Señor,
no todo el que dijere Señor,
sino el que hiciere mi voluntad
podrá entrar en mi mansión.

2
Señor en aquel día me dirán,
los que obraron iniquidad,
en tu nombre glorioso sané,
y en tu nombre bauticé;
terrible la respuesta será,
por no haber hecho mi voluntad,
no os conozco escucharán,
y al lago de fuego irán
(340) NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR

1
¡Noche de paz, noche de amor!
todo duerme en derredor.
Entre los astros que esparcen su luz,
bella, anunciando al niñito Jesús:
\\Brilla la estrella de paz//

2
¡Noche de paz, noche de amor!
oye humilde el fiel Pastor,
coros celestes que anuncian salud,
gracias y glorias en gran plenitud,
\\por nuestro buen Redentor//
3
¡Noche de paz, noche de amor!
ved qué bello resplandor
luce en el rostro del niño Jesús:
En el pesebre del mundo la luz:
\\Astro de eterno fulgor//

Joseph Mohr y Franz Gruler, 1818
(341) ¿NOS VEREMOS EN EL RIO?

1
¿Nos veremos en el río,
cuyas aguas argentinas nacen
puras, cristalinas bajo
el trono del Señor?

CORO:
¡Oh sí nos congregaremos,
de ese río a la ribera
de la vida verdadera,
que nace del trono de Dios.

2
En las márgenes del río
que frecuentan serafines
y embellecen querubines,
da la dicha eterna Dios.

3
El vergel que riega el río de Jesús
es la morada; el mal nunca tiene
entrada, allí sólo reina Dios.

4
Antes de llegar al río,
nuestra carga dejaremos,
libres todos estaremos
por la gracia del Señor.

5
En la margen de aquel río
crece el árbol de la vida,
y a toda alma dolorida
dan sus hojas la salud.

6
Tiene faz risueña el río,
pues la de Jesús refleja,
la que de su grey aleja
todo mal, todo dolor.

7
Nos veremos en el río
nuestro viaje concluyendo,
suaves melodías oyendo,
alabando al Dios de amor
(342) NUESTRO VIAJE

1
Una esposa ataviada contemplo,
es la Iglesia elegida de Dios:
En la Biblia encontramos su ejemplo
que obedece de Cristo la voz.

CORO:
En las nubes será nuestro viaje,
cuando vuelva Jesús, ha de ser,
cuando suene el clarín
para siempre, en los aires
le iremos a ver.

2
Hay algunas iglesias en contra,
porque envidian su gloria y poder;
la desprecian porque es elegida,
de su nombre no quieren saber.

3
Cristo dijo: seréis perseguidos
por el mundo, por causa de mí;
mas confiad: Yo al mundo
he vencido,
y vosotros también venceréis.

4
¡Ya me voy a la patria querida!
do Jesús me prepara un hogar:
¿No quisieras venir tú conmigo
a vivir para siempre jamás?
(343) NUEVA CRIATURA

1
¿No sabes tú amigo
que Dios es todo amor,
que envió su Hijo al mundo
por tu propiciación?
dejó su trono y gloria
el Divino Señor
para ofrecerte hoy plena salvación.

CORO:
Sólo el poder de Dios
pudo cambiar mi ser,
la prueba yo te doy,
él me cambió a mí,
¿no ves que soy feliz?,
no ves el cambio en mí;
nueva criatura soy por Jesús.

2
Tú me dirás soy bueno,
a nadie le hago mal,
tú me dirás yo vivo una vida moral,
pero vivir sin Cristo eso te perderá,
no le desprecies, porque te pesará.

3
Por su misericordia,
Cristo te invita hoy
a gozar vida eterna y divino calor;
recuerda el sacrificio
de Cristo en la cruz,
vino a salvarte y a darte redención.
(344) NUNCA HA HABLADO HOMBRE COMO ÉSTE

1
Jubiloso estruendo se oía,
de un varón que milagros hacía,
a los hombres convencía
que poder de Dios tenía;
todo el mundo a él salía:
Al enfermo iba sanando
y a los muertos resucitando;
¡nunca ha hablado hombre
como éste!
mi Jesús, el santo de Dios.

2
Cerca de una ciudad a la entrada,
un varón ciego mendigaba,
cuando oyó que allí pasaba
un Señor, dizque sanaba:
El clamó con toda el alma,
y Jesús lo consoló,
pues su vista restauró:
¡Nunca ha hablado hombre
como éste!
mi Jesús el santo de Dios.

3
Angustiada una madre lloraba,
pues los restos de su hijo llevaban;
el vivir ya no deseaba,
muerto había el que ella amaba;
a Naín Jesús llegaba,
cuando al féretro se llegó
aquél ser se incorporó;
¡nunca ha hablado
hombre como éste!
mi Jesús, el santo de Dios.

4
Por violenta tempestad cruzaban
cierta vez que en alta mar
navegaban;
¿quién nos salvará?
pensaron,
y a Jesús que dormía despertaron;
y asombrados se quedaron,
cuando al reprender la mar hizo al
viento aun cesar:
¡nunca ha hablado
hombre como éste!
mi Jesús, el santo de Dios.

Lorenzo E. Salazar
(345) NUNCA ME DEJARA

1
He visto el fúlgido rayo,
he oído el trueno rugir;
las olas con bravo estallo,
queríanme destruir;
oí la voz de Cristo,
que ánimo daba a mi ser,
pues prometió no dejarme,
nunca ausentarse de mí.

CORO:
No me desamparará,
ni me dejará,
pues prometió no dejarme,
nunca ausentarse de mí.

2
Mundanas nubes me envuelven,
y tentaciones también;
ante Jesús se disuelven,
Jesús es mi sostén:
Me guarda en todo peligro,
se compadece de mí;
pues prometió no dejarme,
nunca ausentarse de mí.

3
Y cuando en oscuras pruebas
rebusco el mundo cruel,
aquí no hay fin de mis penas,
no hay un amigo fiel;
mis pies en zarzas cogidos,
casi me hacen caer,
entonces Cristo promete
nunca ausentarse de mí.

(293) MADRE

1
¡Madre! palabra de miel,
¡madre! venturosa estrella,
blanca paloma sin hiel,
no hay imagen como ella,
no hay un nombre como él.
A tu santo amor me ciño
y a tu purísimo nombre;
fuente de inmenso cariño,
primer acento del niño y última
frase del hombre
(se repite la primera parte)

2
Mi acento quiero elevar,
a esa madre pura y santa,
que vida me supo dar.
El que a una madre no canta
¿qué amores sabrá cantar?
cantar a tu nombre es mi anhelo,
y sin alas tiendo el vuelo,
porque al decir: ¡Madre mía!
desciende la poesía,
entre sonrisas del cielo
(294) MAESTRO DE GALILEA

1
Que bueno es Jesucristo
con qué le podré pagar,
cuando me vio navegando
en el mundo de maldad
extendió su santa mano,
él me quiso rescatar.

CORO:
Maestro, ¡oh! Maestro,
Maestro de Galilea
tú me viste navegando
como el barco en la marea.
Maestro oh Maestro,
Maestro de Nazaret,
no te olvides de los tuyos,
no los dejes perecer.

2
Qué bueno es Jesucristo,
nunca se me olvidará,
cuando yo le había ofendido,
él no vio mi iniquidad,
se mostró muy fiel conmigo,
perdonando mi maldad.

3
Mi vida ya era perdida,
el enemigo me hirió,
pero el buen Samaritano
transitando me encontró,
extendió su santa mano,
mis heridas el vendó.

4
Sólo te pido Maestro
que me aumentes más la fe,
para seguir avanzando
y animando al que no cree,
porque el tiempo está muy cerca,
y hay que predicar la fe
(295) MAESTRO, SE ENCRESPAN LAS AGUAS

1
Maestro, se encrespan las aguas,
y ruge la tempestad,
los grandes abismos del cielo
se llenan de obscuridad.
¿No ves que aquí perecemos?
¿puedes dormir así,
cuando el mar agitado nos abre
profundo sepulcro aquí?

CORO:
Los vientos, las ondas oirán tu
voz, “¡sea la paz!:
Calmas las iras del negro mar,
las luchas del alma las haces cesar,
y así la barquilla do va el Señor
hundirse no puede en el mar traidor.
Doquier se cumple su voluntad:
“¡Sea la paz! ¡sea la paz!”
tu voz resuena en la inmensidad:
“¡Sea la paz!”

2
Maestro, mi ser angustiado
te busca con ansiedad,
de mi alma en los antros profundos
se libra cruel tempestad;
pasa el pecado a torrentes
sobre mi frágil ser,
y perezco, perezco, Maestro,
j oh, quiéreme socorrer!

3
Maestro, pasó la tormenta,
los vientos no rugen ya,
y sobre el cristal de las aguas
el sol resplandecerá.
Maestro, prolonga esta calma,
no me abandones más:
Crúzale los abismos contigo
gozando bendita paz.
(296) MAÑANITAS A MI MADRE

1
este nuevo día de gran felicidad,
te canto madre mía,
dando gracias a Dios
recibe madre mía
mi canto con amor
deseándote que tengas
hoy grande bendición.,

CORO:
Despierta, madre, despierta
con gozo y gratitud,
da gracias al Ser Supremo,
con todo tu corazón;
levántate, madre mía.
la noche ha pasado ya:
Está la mañana hermosa
el sol pronto alumbrará.

2
Recibe mil abrazos
que tus hijos te dan,
en este diez de mayo,
fecha tan memorial;
escucha madrecita
pon toda tu atención
a lo que te cantamos
con todo el corazón.

3
Hermosas mañanitas traemos
hasta aquí, con música del cielo
cantamos para ti
recibe frescas flores violetas
y jazmín claveles y gardenias
y azucenas también.
(297) MARCHA DE TRIUNFO

1
Salid valiente, ¡oh batallón de Israel!
cantad el triunfo y la victoria por la fe.
¡Oh juventud que tu simiente
está en Jesús!
eterna roca de los siglos firme es ya.
Prorrumpid con grandes voces
de loor del evangelio de justicia
y santo amor; ya el mensaje
por el mundo has de llevar,
las almas gimen
por el yugo de Satán.

CORO:
Y las huestes de Jehová ya se
preparan a luchar contra Satán;
y valientes ya se miran los
soldados sus espadas empuñar.
Aunque sangre de los mártires
nos cueste, derramada quedará
en los campos, en trincheras,
ya sellado
siempre el evangelio quedará.

2
Grupos celestes de los ángeles de luz,
serán ayuda a los soldados de Jesús;
cuando en la lucha
la justicia de Jehová,
es hacia el frente,
resguardando sin cesar;
y manifiesta luz del alba se verá,
de retaguardia irá la gloria de Jehová.
Cuando invocares a Jesús presto será,
a responderte Jesús irá.

4
Marchad valientes a pelear
contra Satán,
¡oh juventud! sin vacilar avanza ya,
la voz guerrera que resuena
por doquier,
que pelees por Jesús es tu deber.
Detén el sol si presto estás
para triunfar,
el enemigo humillado quedará;
como a Josué, por la gracia
y por la fe, a su mandato
el sol pudo obedecer.
(298) MAS ALLÁ DEL SOL

1
Aunque en esta vida
no tenga riquezas,
sé que allá en la gloria
tengo mi mansión:
Cual alma perdida
entre la pobreza,
de mí Jesucristo tuvo compasión.

CORO:
\\Mas allá del sol, más allá del sol,
yo tengo un hogar,
hogar, bello hogar,
más allá del sol//

2
Y si por el mundo
yo voy caminando
de pruebas rodeado y de tentación,
sé que Jesucristo que me está
llamando,
me llevará salvo hasta su mansión.

3
A todas las razas del linaje humano
Cristo nos ofrece plena salvación,
también una casa no hecha de manos
que está preparada allá
en su mansión.
(299) MAS CONFIANZA EN CRISTO

1
No se turbe vuestro corazón,
¿creéis en Dios?
creed también en Jesús el Cordero
que fue a la nación,
sacrificio ya hecho en la cruz.

CORO:
Ven a él pecador, no deseches
su amor,
sólo en él hallarás el perdón.
Ven a él pecador, no deseches
su amor,
sólo en él hallarás salvación.

2
El camino, y también la verdad y la
vida se halla en Jesús;
es la fuente de la libertad,
que ha vertido su sangre en la cruz.

3
La morada ya fue a preparar,
y después por su pueblo volver;
a llevamos, como él prometió, y
estaremos por siempre con él.

4
Con gran gozo debemos estar
alabando su nombre doquier;
este pueblo que se ha de llevar,
a la tierra que vamos a ver.

Marcial de la Cruz
(300) MAS Y MAS

1
Más y más en el amor de Cristo,
quiero yo estar;
pueda yo en su amor bendito
mi alma consagrar.

CORO:
Oh, más yo quiero orar a Cristo
el Salvador;
sí, más en mi Señor,
para amarle con fervor.

2
Más y más, Espíritu bendito,
déjame estar;
hasta que mi vida ya se halle
en su voluntad.

3
Más y más, yo quiero estar más
cerca, cerca de Jesús;
pueda yo andar en nueva vida,
en gloriosa luz.

4
Alto, alto, más y más en Cristo,
alto subiré;
en su imagen de amor perfecto,
vencedor seré.
(301) ME DICEN QUE CRISTO YA VIENE

1
Me dicen que Cristo ya viene
a su pueblo a levantar,
y todos los que estén salvados
a la gloria irán a morar.

CORO:
Sí, yo quiero Jesús,
ir al cielo a gozar,
con los santos en luz
para siempre cantar,
la canción celestial,
y con Cristo gozar
por toda la eternidad.

2
Ahora yo canto aleluya,
la canción de gratitud,
con todos los que son lavados
con la sangre de Cristo Jesús.
(302) ME HA TOCADO

1
En pecado yo vivía,
en tinieblas y en error,
mas la mano de Jesucristo
me tocó y salvo yo soy.

CORO:
Me ha tocado,
sí, me ha tocado,
y ahora sé que el Salvador,
sana, salva, viene por mí,
me ha tocado Cristo el Señor.

2
Desde que encontré al Maestro,
desde que lavó mi ser,
nunca dejaré de alabarle,
hasta que regrese otra vez.

3
Muy agradecido vivo,
mucho ha hecho él por mí,
pues cambió mi vida al tocarme,
y nueva esperanza sentí.
(303) MEDITAD

1
Meditad en que hay un hogar,
en la margen del río de luz,
donde van para siempre a gozar,
los creyentes en Cristo Jesús.

CORO:
Más allá, más allá,
meditad en que hay un hogar;
más allá, más allá, más allá,
en la margen del río de luz.

2
Meditad en que amigos tenéis,
de los cuales marchamos en pos,
y pensad en que al fin los veréis,
en el alto palacio de Dios.

CORO:
Más allá, más allá,
meditad en que amigos tenéis;
más allá, más allá, más allá,
de los cuales marchamos en pos.

3
En que mora Jesús meditad,
donde seres que amamos están;
y a la patria bendita volad,
sin angustias, temores ni afán.
(304) MEJOR LUGAR VERÉ

1
Dicha indecible es para mí pensar:
¡Jesús regresará!
y mi alma tendrá que gozar la
eternidad,
¡qué dicha inmensa!
pues Jesús me redimió.

2
En esta vez al tributar,
en esta casa al dedicar,
será figura de lo que es en realidad,
cuando en mansión de gloria,
estemos con Jesús.

3
Lugar mejor que el que hoy se ve,
espero yo inaugurar:
Y con los ángeles unido cantaré
¡hosanna al Rey,
que viene a levantar su grey!

4
Hoy te pedimos, ¡oh Señor!
que en esta casa, al dedicar,
visites tú los corazones
que a tus pies se entreguen hoy
para servirte en verdad.
(305) MELODÍAS CELESTIALES

1
Dulces melodías cantaré
y alabanzas al Señor,
a su nombre gloria yo daré,
por su incomparable amor.

CORO:
De Jesús el nombre,
dulce es para mí,
canta el alma mía
melodías a mi Rey.

2
Yo vivía en sombras y en dolor,
triste, herido, pobre, vil,
mas la tierna mano del Señor
me llevó a su redil.

3
Fuente perennal de gracia hallé
al amparo de su amor,
su sonriente faz me imparte fe,
esperanza y gran valor.

4
Aunque por el valle de aflicción
tenga que pasar aquí,
mi Jesús dará su protección,
él se acordará de mí.

5
La rosada aurora anuncia ya,
que Jesús por mí vendrá;
mi alma alegre con él reinará
en la celestial ciudad.
(306) MELODÍAS DE GOZO

1
Grande gozo hay en mi alma hoy
pues Cristo me salvó por fe;
las cadenas Jesús quebró,
y mi alma salvó.

CORO:
Gloria, gloria al Señor Jesús,
en verdad es mi todo aquí;
de su gozo me concedió,
en la cruz do por mí murió.

2
Gratitud hay en mi alma hoy,
y con gozo yo cantar
alabanzas al Salvador,
gloria yo le daré.

3
El me guarda del tentador,
y me ayuda todo a vencer;
él me imparte su protección,
con su grande poder.

4
De su amor quiero predicar,
a los que por tinieblas van;
quiero darles a comprender,
que él los quiere salvar.

5
Ven a Cristo hoy pecador,
y acepta la salvación;
Cristo no te rechazará,
y hoy te salvará.
(307) MENSAJE A LA IGLESIA

1
El clamor de mi pueblo ha llegado,
estoy listo para irlos a buscar,
cuando todos se amen
como hermanos
y en mi Iglesia se deje de pecar.

2
Hermano, tú que hablas
de tu hermano
hermano, tú que hablas del pastor,
así quieres llegar hasta los cielos,
sin fe, sin bondad y sin amor.

3
Pastor tú que velas por las almas,
a ti también te quiero exhortar,
que corrijas los males de la Iglesia,
que por ella cuenta
me tendrás que dar.

4
Amonesta a que todos se
aperciban velando en ayuno
y oración yo Jehová de los cielos
soy el que habla en este día
a toda congregación

5
Yo soy santo y habito entre los santos,
donde hay paz, amor, habito yo,
donde existen los agravios
y los rencores,
ahí no mora el Espíritu de Dios.
(308) MI BUEN PASTOR

1
Yo tengo un Pastor sublime;
¡oh, qué dulce es cantar a su amor!
su brazo sutil redime del peligro,
al más vil pecador.

CORO:
Mi buen Pastor,
su cayado me guiará,
mi buen Pastor,
con su amor me sostendrá;
mi buen Pastor,
nada mi alma temerá:
Aunque en valle de sombra
de muerte yo esté,
sé conmigo y seguro estaré.

2
Yo tengo un Pastor que vive
en el cielo, a la diestra de Dios;
su vista mis pasos vela,
y dirige mi senda su luz.

3
Perdiendo su oveja un día,
de su trono a buscarla bajó,
hallándola ya perdida,
por salvarla, su vida entregó.

4
Si acaso perdido, errante,
sin Pastor vives hoy pecador;
si oyeres su voz amante,
ven, entrégale tu corazón
(309) MI DIOS SOLO ES UNO

1
Grande es el misterio de la piedad:
Mi Cristo se manifestó;
como Padre en la creación,
como Hijo en la redención,
su Espíritu en mi corazón.

CORO:
\\Mi Dios sólo es uno//
No hay otro como mi Señor.

2
Todo aquel que acepta a Jesucristo
recibe al único Dios.
Jesucristo es Jehová,
su Espíritu lo da,
a todo aquel que en él cree.

3
Yo creo en Jesucristo como mi
Salvador,
por gracia él me rescató.
En la gloria le veré, así como él es,
es uno, pues no son tres.

Rafael Espinoza
(310) MI EXPRESIÓN FAVORITA

1
Hay una expresión muy linda,
que sale de dentro del alma,
la dice el niño y el joven,
y hasta el anciano la canta,
todos aquí conocemos,
la expresión que me refiero,
\\es la palabra Aleluya,
que la cantan los que van al cielo//

CORO:
Que me critiquen,
que me persigan,
que digan de mí lo que quieran,
díganme loco, fanático, hereje,
porque mi copa reboza,
soportaré todo esto,
y hasta en mi cuerpo torturas,
\\peronosoportare
que me eviten, decir Aleluya//

2
Dicen que estamos locos,
que no tenemos cultura,
y aunque esto sea locura,
de esta locura yo quiero;
pero los hijos de Dios
tienen un gran privilegio,
\\es que nuestro manicomio,
está en el reino de los cielos//.
(311) MI JESÚS

1
Mi Jesús ascendió a morar a la
patria que él fue a preparar,
y sentado a la diestra está
del Padre por la eternidad.

CORO:
Cristo ascendió para reinar;
con los ángeles está,
intercediendo por nosotros
desde allí;
ha de venir aquí a levantar su grey,
porque nosotros somos de él.

2
Tú eres la fuente de amor.
Prometiste estando tú aquí
enviarías al Consolador,
a morar con nosotros aquí.

3
Tú hiciste a los cojos andar,
a los sordos hiciste oir
y los mudos pudieron hablar,
diste vida a los ciegos aquí

4
Hoy te damos las gracias a ti
por la grande manifestación;
pues tú eres quien sanas aquí
y el que das a las almas perdón.
(312) MI PENSAMIENTO

1
Mi pensamiento eres tú Señor,
mi pensamiento eres tú Señor,
mi pensamiento eres tú Señor,
mi pensamiento eres tú.

CORO:
\\Porque tú me has dado la vida
porque tú me has dado el existir,
porque tú me has dado fuerzas,
me has dado amor//

2
Mis alabanzas son de ti Señor,
mis alabanzas son de ti Señor,
mis alabanzas son de ti Señor,
mis alabanzas son de ti.

2do. CORO:
\\Porque tú eres el Rey de los reyes,
porque tú eres Señor de señores,
porque tú eres alfa y omega,
principio y fin//.

3
Por la mañana pienso en ti Señor,
a medio día pienso en ti Señor,
y por la noche pienso en ti Señor,
a toda hora pienso en ti.
(313) MI REY DE PAZ

1
Mi buen Jesús,
con gran amor mi alma te canta,
de gratitud de haber
hallado en ti el perdón;
cuando en el mundo
en aflicción mi triste vida,
ya desahuciada
sin un consuelo en mi existir,
muy cariñoso a mi oído, así me habló:
ven a mis brazos,
yo te daré la dulce paz,
como un reflejo llenó de luz
sus ojos santos,
llenó de amor mi corazón,
y volvió a latir.

2
Oh cuan hermosa
y dulce voz oí llamarme,
que fue embriagando en ese
instante todo mi ser,
fue transformado mi llanto
en canto, y le adoré
con toda mi alma, yo le entregué
mi corazón,
un cielo azul lleno de luz, lleno de vida,
y muchas almas
glorificaban su nombre ahí,
yo me acerqué
y alcancé su manto santo,
y de mi azote en ese instante
me rescató.

3
Mi ser temblaba
sintiendo la dulce presencia,
de mi Jesús que con amor a mí tocó,
y de rodillas caí a sus pies,
y perdón me dio;
mi Jesucristo me dio su mano,
y me levantó, su nombre alabo
y le prometo seguirle fiel;
quiero contarle a todo el mundo
quiénes Jesús,
el Principado, el Poderoso,
el Admirable,
mi Consejero, mi Dios eterno,
mi Rey de paz
(314) MI REY Y MI AMIGO

1
Jesús es mi Rey soberano,
mi gozo es cantar su loor;
es Rey y me ve cual hermano,
es Rey y me imparte su amor;
dejando su trono de gloria,
me vino a sacar de la escoria,
¡y yo soy feliz, y yo soy feliz con él!

2
Jesús es mi amigo anhelado,
y en sombras o en luz siempre va;
paciente y humilde a mi lado,
su ayuda y consuelo me da;
por eso constante lo sigo,
porque él es mi Rey y mi amigo,
¡y yo soy feliz, y yo soy feliz con él!

3
Señor, ¿qué pudiera yo darte,
por tanta bondad para mí?
¿me basta servirte y amarte?
¿es todo entregarme yo a ti?
entonces, acepta mi vida,
que a ti sólo queda rendida
¡ pues yo soy feliz,
pues yo soy feliz por ti!
(315) MI SUEÑO INEFABLE

1
Hay un sueño inefable
de Cristo el Señor,
que ha de ser a su fin realidad;
cada instante contemplo
esa dulce visión,
que es promesa de eterna verdad.

CORO:
Este sueño inefable
secreto es de paz,
que yo quiero Impartirte en verdad;
porque sueño mirar
en la gloria su faz,
y yo sé que será realidad.

2
Bien compensa
por toda ansiedad y dolor
la esperanza que afirma mi fe;
pues al ver a mi Rey
en su real esplendor
ni aún la sombra de pruebas tendré.

3
Cuando ya todo anuncie
que el fin cerca está,
no agitarme podrá la ansiedad:
Un suspiro no más, y la vida se irá,
mas mi sueño será realidad.
(316) Mi TESTIMONIO

1
En otro tiempo yo andaba sin temor,
porque ignoraba
quién fuese mi Señor;
pero sus siervos que van a predicar,
unas palabras a mí me pudo dar.
A este siervo muy mal lo recibí,
quien fue mi hermano
después que yo creí;
y desde entonces
yo alabo a mi Señor,
no me avergüenzo
porque es mi Salvador

2
Siempre pretexto quería yo poner,
cuando aquel siervo
a mí me iba a hablar;
él con paciencia me hacía
comprender, que por la puerta
tenía yo que entrar.
Y esto mismo se observa
por doquier;
muchas personas se quieren
excusar, les es muy duro
poder obedecer,
a aquel que su alma
les quiere rescatar.

3
Algunas veces
me puse yo a pensar
en ciertas cosas
me llaman la atención;
que el mal el hombre
tenía que dejar,
cuando ya es miembro
de esta religión.
Aun sin embargo yo todo deseché,
siempre ayudado
de Cristo mi Señor;
y hoy le sigo tan sólo por la fe,
confiando siempre
que él es mi Salvador.

4
Esto sí digo que tiene que sufrir,
todo el que a Cristo
se quiera consagrar;
porque no todos le van a recibir.
Esta experiencia la puedo
yo contar, el rey Herodes
a Cristo persiguió
cuando a los niños mandó degollar;
su pensamiento jamás se cumplió,
otro a su tiempo
lo vino a sentenciar.

Marcial de la Cruz
(317) MIS PLEGARIAS

1
Señor, tu nombre quiero alabar,
a ti canciones he de cantar.
Lo he prometido en mi corazón,
a ti sea gloria y eterno honor.

CORO:
En mis plegarias yo te invoqué,
tú me has oído, yo bien lo sé;
ahora te pido me guardes fiel,
para servirte de corazón.

2
Gracias te doy mi buen Salvador,
por tu Palabra que es la verdad;
sólo en tu nombre hay salvación,
y por tu ley, paz y santidad.

3
Derrama siempre en mi corazón.
Tu Santo Espíritu de poder;
para anunciarles a los que creen
tu santo nombre,
y que has de volver.

4
Bajó la gracia de tu bondad,
me redimiste ya por tu amor;
sólo servirte he de anhelar,
y en tus verdades
tú me has de guiar.

Filemón Zaragoza
(318) MISIONERO QUE ANUNCIAS

1
Misionero que vas
a cumplir tu misión,
tú que anuncias la paz
y los bienes de Sión,
a los campos que vas
anunciando su amor,
que mi Cristo te guarde
y te sostenga fiel,
hasta volvernos a ver.

CORO:
Cuan hermosos son los pies
sobre los montes
del que publica la paz,
del que alegres nuevas trae,
del que anuncia salud,
del que trae nuevas de bien,
del que dice a Sión: tu Dios para
siempre reinará,
por los siglos amén.

2
Misionero que vas
a los campos de labor,
anunciando las nuevas
de Cristo el Salvador,
oraremos por ti
que te guarde el Señor,
que te dé de su gracia,
que te dé fortaleza
y te revista de valor.

3
Misionero que vas
inspirado de Dios,
anunciando la paz a lejana región,
que te guarde el Señor
hasta volvernos a ver,
si no es en esta vida,
será en la venidera
en las calles de Sión.

4
Misionero que anuncias
esta vida eternal,
que mi Cristo te manda,
que no debes cesar,
levantad voz en cuello
y a los pueblos anunciad,
que deben aceptar la voz del
Evangelio, que los pueda salvar.
(319) MUCHAS CUENTAS

1
Muchas cuentas
tengo con mi Señor;
muchas cuentas
debo a mi Salvador,
si pagar pudiera su gran favor,
con gusto lo haría a mi Salvador.

CORO:
Que le daré, que le daré,
no tengo qué,
porque todas las cosas son suyas,
mi vida también, mi vida también;
sólo mi ser,
mi corazón puedo ofrecer,
si lo aceptas oh Cristo amoroso,
ocúpalo pues, ocúpalo pues.

2
Un palacio de oro quisiera dar,
como grato abono a mi Salvador,
pero eso nunca lo aceptará,
solamente quiere un buen corazón

3
Si David su siervo
que fue un gran rey,
y que mil tesoros llegó a tener,
con sus labios dijo todo es de Dios,
y lo mismo suyo le ofrezco yo.
(320) MUCHAS GRACIAS SEÑOR

1
Muchas gracias Señor,
por todas tus bendiciones,
porque en muchas ocasiones,
siempre me has librado
de grandes tribulaciones;
muchas gracias Señor
por tu grande ternura,
que quitó mi amargura
trayéndome la calma;
muchas gracias Señor.

CORO:
Muchas gracias te doy
por doquiera que voy,
sea aquí, sea allá, donde quiera
que esté tu nombre alabaré;
muchas gracias Señor,
por tus misericordias,
en la noche siniestra
siempre me guiará tu diestra;
muchas gracias Señor.
(321) MUJER FUERTE

1
Con amor nos reunimos a alabar
a Jehová, quien nos dio salvación
en su tierna bondad;
cual María Magdalena
a sus pies fue a llorar,
nos postramos humildes
al venirte a adorar.

CORO:
Mujer fuerte no temas
esta vida llevar,
la corona te espera
en la eternidad;
cuando Cristo te llame no debes
tardar, que cuando él aparezca
te llevará a gozar.

2
Oh, Jesús Nazareno
mi bendito Señor,
con qué mi alma te paga
este grande favor,
cuando tú me has llamado mujer
fuerte de la lid, hoy permite que
siempre te sirva hasta el fin.

3
Cual Tabita en su vida
una senda marcó,
con trabajo cristiano
un ejemplo nos dio,
esperando de Cristo su gran
galardón; trabajemos
hermanos por nuestro Señor.

4
Jesucristo te ofrece una vida mejor,
trabajando en su obra
él te da galardón,
en sus brazos te espera
en aquella mansión,
no desmayes hermano
él te coronará
(322) MUNDO DE FALSEDAD

1
Me miro despreciado,
me miro desechado
por tu nombre Jesús,
Todo lo que se mira
se que son vanidades
por eso Dios del Cielo
no vuelvo a hacer el mal,
y cuando sea probado
por muchas tentaciones,
la sangre de mi Cristo,
aclamaré a una voz;
y desde el cielo un ángel
descenderá a ayudarme,
Cristo es el que en mí obra,
a hacer su voluntad.

2
Yo sé que es muy posible,
que de un momento a otro
Cristo aparecerá.
Y su poder y gloria
veremos en la altura;
veremos la hermosura
de nuestro Salvador;
yo seré transformado
como a su semejanza,
y una alabanza elevaré a mi Dios;
con gozo y alegría
recibiré mi triunfo,
mi corona infalible
que Cristo me dará.

3
Después de tanto tiempo,
de haber luchado mucho
por serte fiel, Señor.
Yo sé que no es en vano
todo lo que he sufrido,
y cuando haya cumplido
mi premio me darás.
En este mundo impío,
lleno de falsedades,
Jesús, guárdame siempre
en tu divino amor,
no dejes que el maligno
vaya a ganar mi alma,
reprende al enemigo,
en tu nombre Señor.

Autor: baldemar Rodriguez.

(245) LA BATALLA DE LA FE

1
Soy soldado de Cristo,
de Cristo el Salvador,
pelearé yo por él la batalla de la fe;
con mis ojos así puestos
en mi Capitán,
pelearé yo en contra de Satán.

CORO:
Oíd la voz de Cristo que nos
llama, a la batalla, a la batalla,
oíd la voz de Cristo que nos dice:
¿Quiénes van hoy a pelear?
Yo soy soldado de Jesucristo,
y por fe la lucha venceré;
yo soy soldado de Jesucristo,
y victoria y triunfo obtendré.

2
La Palabra de Dios,
es la espada de la fe,
que me ayuda a pelear
por Jesús el Salvador;
lucharé, triunfaré,
con las huestes del Señor
me verás hoy pelear en la batalla,

3
¿No quisieras venir tú también
en pos de él?
y pelear hoy por él
la batalla de la fe;
si eres fiel al Señor,
la corona te dará,
y con él gozarás felicidad.

4
Pronto, yo bien lo sé,
la batalla cesará,
y con Cristo allí reinaremos
más allá; oh, que dicha
indecible será con él vivir,
donde no hay más tristezas
que sufrir.
(246) LA BELLEZA DE CRISTO

1
La belleza de Cristo,
que more en mí,
su pasión y pureza
yo quiero, sí. ¡Oh divino Jesús!
ten, ten todo mi ser
y que puedan en mí
tu belleza ver.

2
La belleza de Cristo
llenó mi ser,
con su amor y su gracia feliz seré;
¡oh divino Jesús!
por la fe puedo ver
la belleza y gloria do moraré.

3
Con anhelo mi ser desea,
Señor, de tu santa pureza
y divino amor;
la pureza de Cristo
debo siempre anhelar,
y en su santo nombre meditar.

4
Pecador que en el mundo
perdido vas,
sin tener quien te guíe
al feliz hogar,
el Divino Pastor
hoy te quiere salvar,
y con él en su gloria feliz morar.

Jesús Arballo
(247) LA BIBLIA ES LA BANDERA

1
La Biblia es la bandera
de la celeste tierra,
sus franjas, sus estrellas,
nos hablan del amor;
ciudad de redimidos,
refugio de mi Cristo,
compróla con su sangre
a precio de expiación.

CORO:
Yo soy un ciudadano de la
ciudad eterna,
por fe fui recibido,
y hoy ciudadano soy;
es Cristo el gobernante
de esa gloriosa tierra,
que al flotar su bandera,
anuncia redención.

2
Sesenta y seis estrellas
que hay en la bandera,
representan los libros
que en ella encontrarán;
sus franjas que son doce,
sus tribus representan y el asta en
que ella flota, el Cordero pascual.

3
De todo pueblo y raza,
de toda tribu y lengua,
se formará una patria
en la celeste Sión.
Y allí todos reunidos bajo de esa
bandera, cantaremos en gloria,
en paz y en redención.
(248) LA BIENVENIDA

1
Pronto termina la vida aquí,
y un palacio me espera a mí;
en otra patria de gozo y paz,
en vez de pena tendrás solaz.

CORO:
La bienvenida Cristo me dará,
supremo gozo mi alma tendrá;
pues cara a cara yo le veré
y por los siglos le alabaré.

2
En gloría viene mi Salvador,
con gran victoria y resplandor
grandes señales se miran ya,
y todo indica que el rey vendrá

3.
Sirviendo alegre yo viviré,
su santo nombre proclamaré;
y cuando él venga sobre las nubes,
mi galardón yo recibiré.
(249) LA COMUNIÓN

1
¡Oh cuan hermoso es aquí,
habitar todos en comunión,
porque así manda Jesús vida
y también su bendición.
Todos formamos un cuerpo aquí,
unidos en el Señor,
esperando que nos venga
aquí a levantar.

CORO:
En esto conocerán
los pueblos hoy,
que somos hijos de él,
si nos amamos aquí de corazón
y así le somos fieles.
En las nubes él vendrá
y nos arrebatará;
por mil años reinaremos
con Jesús.

2
Que habite Cristo aquí
por la fe en espíritu y en verdad,
revelando y enseñando
todo lo que es verdad,
hasta que todos lleguemos
a una entera perfección,
cuando él venga
nos lleve a su mansión.

3
Uno sólo es nuestro Dios
y Señor cuyo nombre es sin igual;
es Jesucristo el que ha sido,
es ahora y será,
a quien hoy debemos de adorar
en espíritu y en verdad,
con reverencia alabando
al Dios de amor.

E.M. Cota
(250) LA CRUZ DE JESÚS
1En el monte Calvario
estaba una cruz,
emblema de afrenta y dolor;
mas yo amo esa cruz
do murió mi Jesús,
por salvar al más vil pecador.

CORO:
¡Oh! yo siempre amaré esa cruz:
en sus triunfos mi gloria será;
y algún día en vez de una cruz,
mi corona Jesús me dará.

2
Y aunque el mundo desprecie
la cruz de Jesús,
para mí tiene suma atracción;
pues en ella llevó
el Cordero de Dios,
de mi alma la condenación.

3
En la cruz de Jesús
do su sangre vertió,
hermosura contemplo sin par;
pues en ella triunfante
a la muerte venció,
y mi ser puede santificar.

4
Yo seré siempre fiel
a la cruz de Jesús,
sus desprecios con él llevaré,
y algún día feliz
con los santos en luz
para siempre su gloria veré
(251) LA ESPERANZA DEL CRISTIANO

1
La esperanza de todo cristiano,
es llegar con Cristo a gozar
en el reino de luz y de gloria,
donde todos sus hijos están.

CORO:
Las moradas donde él nos espera,
son de vida, de gozo y de paz;
con su sangre nos vino a ganar,
a los fieles promete ayudar.

2
Cuántas veces los fieles sufrieron,
que guardaron sus vidas con él,
y sus nombres escritos ya fueron
en el libro de vida de él.

3
Si tú quieres luchar, ¡oh cristiano!
pide siempre la ayuda al Señor,
con su fuerza te hará vencedor,
si tú sufres tendrás galardón.

4
¡Qué felices todos los hermanos!
que se guarden con Cristo
hasta el fin.
Sus moradas verán para siempre,
si soportan sufriendo hasta el fin.
(252)) LA FUENTE SANADORA

1
¡Ved la fuente sanadora,
la que abrió el Salvador!
cuyas aguas refrescantes
son de perennal valor.

CORO:
¡Oh, preciosa fuente sanadora!
para todos fluye libre;
¡oh, preciosa fuente sanadora!
¡gloria a Dios!
me sana a mí.

2
En la fuente que nos sana
he hallado el perdón,
y lavado toda mancha
de mi pobre corazón.

3
En la fuente que nos sana
Cristo ofrece la salud;
pues venid, enfermos todos,
probaréis su gran virtud.

4
Esta fuente que nos sana
aun hoy día, es eficaz:
Ven, sumérgete en ella,
cree, y sano quedarás.
(253) LA IGLESIA DEL VALLE

1
Hay una Iglesia preciosa
muy cerca del valle, que fue
lugar de mi infancia dichosa,
allí gratos días pasé.

CORO:
Oh, oh, ven, ven, ven
a la Iglesia del valle,
oh, oh, ven donde seas feliz;
otro sitio tal vez nunca halle,
cual la Iglesia del valle feliz.

2
Oh, ven a la Iglesia del valle
do perfuma la flor carmesí,
cantaremos al pie de la tumba,
y juntos lloremos allí.

3
Que hermosa será la mañana,
del domingo allí escuchar.
El tañido de aquella campana,
y en la Iglesia del valle gozar.

4
De la Iglesia bendita del valle,
esta vida fugaz al dejar.
Quiero yo remontarme en los cielos,
y la gloria de Cristo gozar.
(254) LA IGLESIA, EL CUERPO DE CRISTO

1
Somos un cuerpo en Cristo
con diferente don;
diáconos y ministros,
y la congregación.
Y si de acuerdo vamos,
crece la caridad;
solos no nos quedamos,
Jehová nos ayudará.

CORO:
Todos en uno amados,
todos en comunión;
siendo regocijados,
por esta salvación.

2
En este cuerpo se halla
esta repartición:
unos con sanidades,
otros exhortación,
a otros dones de lenguas,
otros interpretación,
a otros la profecía,
a otros el doctrinar.

3
Aunque este cuerpo tiene
miembros en distinción,
empero todos juntos
con diferente acción,
uno se ayuda al otro
para poder obrar,
para que uno que otro
se pueda evangelizar.

4
Este conjunto en Cristo
tiene alimentación,
él es el gran Obispo
de la congregación;
él es el arquitecto
que vida al hombre da,
luego le llama “hijo”,
por toda la eternidad

5
Cristo, él es la cabeza,
él es el buen Pastor;
de él vino la promesa,
Cristo el Redentor
de toda esta Iglesia,
que sirve con verdad,
que ha amado su Palabra
y hoy goza de libertad.

6
Somos un solo cuerpo
en el Señor Jesús,
conforme al mundo muertos,
viviendo en su luz.
Somos participantes
de la resurrección,
y entraremos triunfantes,
cantándole a Cristo en Sión.

Marcial de la Cruz
(255) LA MAÑANA GLORIOSA

1
Cuan preciosa será la mañana,
cuando venga Jesús el Salvador;
las naciones unidas como hermanas
bienvenida daremos al Señor.

CORO:
No habrá necesidad, de la luz
o el resplandor,
ni el sol dará su luz,
ni tampoco su calor;
ahí llanto no habrá,
ni tristeza, ni dolor:
Porque entonces Jesús
el Rey del cielo
para siempre será consolador.

2
Esperamos la mañana gloriosa,
para dar la bienvenida
al Dios de amor;
donde todo será color de rosa
en la santa presencia del Señor.

3
El cristiano fiel y verdadero,
y también el obrero de valor,
y la Iglesia, esposa del cordero,
estarán en los brazos del Señor.
(256) LA NOCHE INOLVIDABLE

1
Una estrella vieron en oriente,
los cielos anunciaban al Creador,
la luz que en esa noche
vino al mundo mi senda obscura
vino a alumbrar.

CORO:
En una pobre aldea de Belén
el Rey del universo fue a nacer,
no hubo para él lugar mejor.
Que nazca en esta noche
en tu corazón.

2
Las sombras de la noche silenciosa
llenaban el pesebre de Belén.
Los brazos de una madre cariñosa
cobijan la esperanza de mi ser.

3
El grande amor de Dios manifestado
abrió las puertas de la salvación;
Jesús mi salvador en el Calvario
pagó la deuda por el pecador.

4
La noche inolvidable ha pasado,
la luz del nuevo día viene ya,
y el pueblo con su sangre rescatado,
proclama que Jesús pronto vendrá.
(257) LA ORACIÓN

1
Si tú quieres gozar
de rica bendición,
acércate al altar de Dios
en oración.

CORO:
La oración transportará
tu corazón,
y el Señor contestará tu petición;
si eres fiel te llevará
a la mansión,
y reinarás con él en la celeste Sión

2.
La oración, yo sé,
hecha a Cristo el Señor,
me salva hoy por fe,
y llena de su amor.

3
Por fe y oración,
Dios salva al pecador,
le cambia el corazón,
y libra del error.

4
“Mi vida di por ti”,
le dice al pecador:
¿Quieres tú salvación?
póstrate en oración.

Marcial de la Cruz
(258) LA ORACIÓN

1
Que precioso es orar en la noche
cuando todo en silencio ya está,
y sentir las caricias de Cristo
el que todo con amor me da,
y contarle todas nuestras penas
al que puede aliviar el dolor,
y por eso en las noches
me entrego
a la dulce y sublime oración.

CORO:
Que preciosas las noches
en vela
que pasamos con nuestro
Señor,
extasiados en quien nos
consuela
en su santo regazo de amor.

2
Cuando siento que me
encuentro solo
y que nadie escucha mi voz,
me recubre en los brazos de Cristo
y me siento feliz con mi Dios.
Solo él me comprende mis penas
puede darme consuelo y amor,
y por eso en las noches
me entrego
a la dulce y sublime oración
(259) LA OVEJA PERDIDA

1
Seguro se halla en el aprisco,
el hato tranquilo ya está;
mas lejos sin rumbo en el risco
en medio del mal una va.
El risco la niebla lo inunda,
la errante ya llega al redil,
gozoso el Pastor la recibe,
y de nuevo la dicha le da.

CORO:
En la ruda tempestad llama,
con sangre la senda él regó;
Jesús el cordero inocente,
pues la oveja perdida fui yo.

2
Pavor la maleza le inspira,
los cardos le sangran su pie;
mas que sereno en su ira
buscando la muerte doquier.
Jesús ansiedad manifiesta
por su ovejuela al pensar;
y vence al fin en su encuentro,
y de nuevo la vuelve a llevar.

3
La pródiga salva se ufana
en brazos de su Redentor;
y llena de júbilo exclama
¡oh, ved cuan dichosa soy yo!
la noche terrible ha pasado;
el sol ya se ve vislumbrar,
load a Jesús por hallarla,
pues la oveja perdida fui yo.
(260) LA PEÑA DE HOREB

1
Cristo es la peña de Horeb
que está brotando
agua de vida saludable para mí,
a todo aquel que sufre
o va llorando,
la paz le ofrece
por su sangre carmesí.

CORO:
Ven a tomarla,
es más dulce que la miel,
refresca el alma,
refresca todo el ser;
Cristo es la peña de Horeb
que está brotando
agua de vida saludable para ti.

2
Contemplo a Cristo,
por mí crucificado
en el calvario,
es rico manantial de salvación,
de perdón para el pecado,
de vida eterna y de gracia celestial.

3
¡Oh, pecador
que vas por el desierto!
por las candentes arenas del pecar,
oye la voz que dice: “Ven y bebe”,
es Jesucristo que te quiere rescatar
(261) LA PESCA MILAGROSA

1
En Nazaret hay un lago
donde Cristo predicaba;
la gente ahí se juntaba
para oír de la Palabra
entretanto que allí estaban,
ya los barcos a la orilla;
eran los barcos de Pedro
que junto al lago pescaba.

CORO:
En el día del Pentecostés
Pedro pescó tres mil almas,
y en el siguiente mensaje
cinco mil pescó otra vez.
Esta pesca milagrosa
es la gloria del Señor.
Tira la red que se pierden
las almas sin salvación.

2
Ya habiendo echado las redes
a la palabra de Cristo,
Pedro se quedó asombrado
por la cantidad de peces.
Y cayendo de rodillas
Pedro clamaba al Señor,
no temas Cristo le dijo,
de hombres te haré pescador.
(262) LA PUERTA

1
La obra es de Cristo
y de él es el poder;
nosotros su pueblo,
siguiéndole a él

CORO:
Vengan las almas a Cristo,
no hay que rodear;
que Cristo es la puerta
y por él hay que entrar.

2
Cristo es el mismo hoy,
y por la eternidad.
El que cree en Cristo,
nunca morirá.

3
Cristo es la vida,
en él no hay confusión.
El que se confunda,
no entrará en la mansión.

4
La Biblia nos dice,
por Cristo Jesús,
que él es el camino, y lleno de luz

5
No hay otro nombre
que pueda salvar;
que es Cristo Jesús, para no errar.

6
Cerca de Cristo debemos estar;
y sentir su gozo, y con él morar.

R.B. Luna
(263) LA ROCA ETERNA

1
Cuando desalentado,
en vano trabajé,
al murmurar tentado,
no puedo comprender;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí, clamo a la Roca
Eterna: escóndeme.

CORO:
¡Oh! Roca Eterna, escóndeme:
No hay otro refugio
que tenga salvación;
por valle de la muerte
vagué lejos de ti,
clamé a la Roca Eterna,
escóndeme.

2
A veces trabajando ni un paso
puedo dar, cansado y tentado,
mi fe quiero negar;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí, clamo a la Roca
Eterna: escóndeme.

3
Hallé un amigo en Cristo,
escondedero fiel,
hallé una Roca Eterna;
segura y firme en él;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí,
clamo a la Roca Eterna:
escóndeme.

4
Oh, pecador perdido,
acepta a Jesús,
te colmará de bienes y eterna
salvación;
mas cuando pienso en Cristo,
qué hizo para mí,
clamo a la Roca Eterna:
escóndeme
(264) LA ROSA DE SARON

1
En el valle florece la rosa,
la más bella del valle Sarón;
y la vida en Cristo es hermosa,
si se acepta con el corazón.

CORO:
Yo estaré con Jesús en el cielo,
do por siempre su rostro veré;
con los santos en sus alabanzas
con mi canto también me uniré.

2
En el valle florece la rosa,
es hermosa y trasciende su olor;
y el alma que en Cristo reposa,
ha encontrado la fuente de amor.

3
En el valle florece la rosa
y adorna los campos do está;
la palabra de Cristo es hermosa
en el alma que la acepta ya.

4
Si la rosa que está en el campo
que por tiempos hermoseando está;
¡cuánto más es la vida en Cristo!
que la ofrece por la eternidad.

5
Es Jesús la promesa divina,
es la rosa más bella que el sol;
es la rosa de toda la Iglesia,
que le sirve con el corazón.

Marcial de la Cruz
(265) LA SALVACIÓN ES REAL

1
Cuando escuché
a los hermanos cantar,
pensé: Los iré a criticar,
a la puerta iré, mas no entraré,
mucho menos ir a aceptar.

CORO:
Empero algo extraño sentí,
en mí, empero algo extraño sentí;
yo fui a contender,
Dios me dio a entender,
poniendo su Espíritu en mí.

2
El diablo me dijo: “No vayas a entrar”,
sólo viniste a criticar;
mas yo siempre entré
y atrás me senté,
que nadie me fuera a mirar.

3
Con gozo cantaban,
sus manos palmeaban;
¡extraño sentí el corazón!
cuando vayan a orar
me voy a levantar,
yo sé que todo es emoción.

4
Alguien empezó a gritar y a cantar
y a dar gracias por su salvación;
sus manos alzó y en lenguas habló
¡qué extraño sentí el corazón!

5
Cuando el ministro empezó a predicar,
¡qué pena tan grande sentí!
el libro tomó y de él predicó,
y todo lo dijo por mí.

6
Muy contristado me puse a pensar,
al fin, ¿qué sería de mí?
el fuego cayó y me bautizó,
y ese algo fue lo que sentí.

7
Cuando fui al altar
a que oraran por mí,
ya no me quería levantar.
El ángel llegó y con mi alma luchó,
Jesús me vino a bautizar.

Benjamín Cantú
(266) LA SIEMBRA

1
Sembraré la simiente preciosa
del glorioso evangelio de amor;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

CORO:
Sembraré, sembraré
mientras viva simiente de amor,
segaré, segaré
al hallarme en la casa de Dios.

2
Sembraré en corazones sensibles
la doctrina del Dios de perdón;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

3
Sembraré en corazones de mármol
la bendita Palabra de Dios;
sembraré, sembraré mientras viva,
dejaré el resultado al Señor.

Abraham Fernández
(267) LA TIERRA DE MIS ENSUEÑOS

1
Hay una tierra llena de encantos
do iré a morar;
bella y fragante
donde el Maestro va a reinar;
hay en mi tierra aves que cantan
trinos de amor,
y caminando por sus jardines,
se ve al Señor.

CORO:
La tierra de mis ensueños de oro,
aquella donde está el Señor.
La tierra donde mi alma adora
a mi Rey y a mi Salvador.

2
Tiene mi tierra
cielo brillante como cristal,
rayos muy claros y un sol de oro
cubre su faz;
la tierra es blanca,
como el armiño, es un ideal,
y sobre flores Jesús descansa
y oye cantar.

3
Allá en el cielo sus calles de oro
preparan ya, y ya
sus pórticos
engalanados prestos están,
y un santo ángel muy presuroso
y con mucho afán
prepara el libro donde mi nombre
escrito está.

4
La Biblia dice que esto es cierto,
es la verdad
Que a nada impuro es permitido
allá entrar.
Que en ese sitio sólo los santos
podrán llegar,
que Jesucristo sólo es la puerta
para entrar.
(268) LA TRISTE OVEJA

1
Soy la triste oveja
que dejó al Pastor,
yo andaba perdida
cuando él me encontró;
con un silbo suave
luego me llamó, y en sus brazos
al dulce hogar me llevó.

2
Las noventa y nueve dejó en el redil,
y se fue al desierto a buscarme a mí;
con afán inmenso luego me llamó,
y hallóme gimiendo de acervo dolor,
se acercó a mi lado y al verme lloró.

3
“Ven mi triste oveja, escucha mi voz;
no me desconozcas,
soy el buen Pastor;
vamos al rebaño do mora la paz,
allí donde mora tu Rey celestial.

4
Si por la fatiga no puedes andar,
ven, entre mis brazos
te puedo llevar.
Ven mi triste oveja, vamos al redil
que muy tiernos pastos
tengo para ti;
conmigo por siempre tú irás a vivir”.
Y ya desde entonces yo vivo feliz.
(269) LA TUMBA VACIA

1
Porque vive él, puedo vivir el mañana,
porque vive él, no hay temor,
porque yo sé que en sus manos
tiene el futuro, con él la vida
vale la pena vivir.

Dios manda a su hijo, le llaman Jesús,
vino para amar, salvar y perdonar,
él dio su vida, para salvar la mía.

Su tumba vacía está,
para probar que vive hoy,
porque vive hoy,
puedo vivir el mañana,
porque vive hoy, no hay temor,
porque yo sé que en sus manos
tiene el futuro,
con él la vida, vale la pena vivir.
(270) LA VANIDAD DE LA VIDA

1
Meditad oh pueblos todos,
meditad oh mundo entero:
“Del polvo fuiste tomado
y al polvo serás tornado”,
así dice el Creador;
como la hierba del campo,
que florece en la mañana,
mas cuando llega la tarde su belleza
se marchita y pronto desaparece.

CORO:
Mas el que cree en Jesús,
en memoria de Dios estará,
y una vida eterna gozará,
cuando lleguemos a Sión;
y un himno nuevo entonarán
ante el trono del supremo Rey,
y el Señor mismo los guiará,
oh qué hermoso todo allí será.

2
Nuestros años son veloces,
como nuestro pensamiento;
nuestra vida es una historia
muy llena de sinsabores,
de tristezas y dolores.
Nuestros días son tan cortos
que se pasan como un sueño;
el tiempo está limitado
y las horas son amargas
que nos hacen suspirar.

Arnulfo Velásquez
(271) LA VENIDA DE CRISTO

1
La venida de Cristo se acerca,
su Palabra nos hace saber;
porque vemos todas las señales de él,
las que dijo habían de venir.
Ya no dudes más de su Palabra,
porque en ella hallarás el perdón.
Estarás con Jesús nuestro Rey
y Señor; del pecado te hará vencedor.

CORO:
Cuando Jesús se acerca hacia ti,
tú no conoces la voz de Dios;
él vino al mundo a darte salvación,
y a sufrir en la cruz por ti y por mí.

2
Los profetas anuncian que él vino
a este mundo lleno de aflicción;
levantando a sus santos que vino a
salvar con su sangre,
por su grande amor.
No deseches jamás su venida,
porque en él hallarás salvación.
El te ofrece aún la vida eterna con él,
y llevarte hacia su mansión.

3
Si le aceptas a él, en su venida,
ningún mal contra ti reinará;
Jesucristo será tu guiador celestial,
que triunfante él te sacará.
De los pueblos tú serás cabeza,
y elegido de Dios tú serás,
para entrar en las regias
mansiones de Dios,
donde puedas con Cristo reinar.

4
Cuando entres allá en su reinado,
las primicias de Cristo serás.
Entrarás por las puertas
que abrió para ti;
en la puerta del Getsemaní,
las pisadas verás con ternura.
Con su sangre clavado en la cruz,
entregando el Espíritu
al Dios de amor,
victorioso mi buen Salvador
(272) LA VISION DE EZEQUIEL PROFETA

1
Cuando Ezequiel profeta
llevado en su misión
al valle de la muerte fue en visión,
¡triste la situación!
llegando a la estación,
de huesos lleno el campo se
encontró. Dios dice: Hijo del
hombre: ¿Vivirán estos huesos?
Dijo: Señor Jehová, tú lo sabrás.
Para mí, ¡es imposible!
para ti es muy posible;
y desde el pulpito
empezó a exclamar:

CORO:
¡Huesos secos!
oíd la voz de Jehová;
poneos en pie y recibid
lo que él os dará.
Dejad la antigua condición,
recibid la salvación,
que en el campo
habéis estado mucho ya.

2
¡El ruido era tremendo!
como de un estruendo,
pues se sintió una grande conmoción,
que mientras él hablaba,
todo el campo temblaba,
cada hueso a su hueso se juntó.
Todos se levantaron
y a él se presentaron
a son de tan glorioso sermón:
Una vez levantados,
suspensos y admirados,
oyeron tan hermosa inspiración.

3
Para ellos era raro,
el mensaje era muy claro:
“Arrepentíos y al Señor servid”,
habrá restitución,
cuando haya absolución;
entonces carne empezó a aparecer.
“No podéis regresar, sin dejar de pecar”
la piel los empezó a cubrir.
Y la congregación
en gran consternación,
alerta estaban todos a escuchar.

4
Como un gran batallón
eran, sin respiración,
pues faltaba el Espíritu de Dios;
Ezequiel profetizaba y nunca
desmayaba, diciendo:
‘Oh, ven paloma celestial”;
cuatro vientos soplaron
y al pueblo arrebataron,
¡los huesos secos revivieron ya!
¡oh, Pueblo de Israel,
hoy vivirás con él!
y para siempre en gloria reinarás.

Benjamín Cantú
(273) LAS DOS VÍAS

1
Dos vías hay delante,
¿cuál vas a seguir?
pues hoy es tiempo para decidir:
La una te lleva a Cristo Jesús;
la otra te aleja de Cristo y su cruz.

CORO:
¿Cuál vas a seguir,
cuál vas a seguir?
dos vías hay delante,
¿cuál vas a seguir?
dos vías hay delante;
la angosta y de luz,
pues tiene las huellas del
Salvador Jesús;
la otra, aunque ancha,
no tiene guiador, conduce
a la muerte en duda y dolor.

2
La angosta está llena de tribulación,
de pesadas cruces y abnegación.
El Hijo del Hombre promete ayudar,
a los que sean fieles, al fin coronar.

4
Dos vías hay delante, te importe
escoger, decide muy pronto.
¡Te vas a perder! escoge la buena
que lleva a Jesús;
y deja la mala, ajena de luz.
(274) LAS PISADAS DEL MAESTRO

1
Quiero seguir las pisadas del Maestro;
quiero ir en pos de mi Rey y Señor;
y modelando por él mi carácter,
canto con gozo a mi Redentor.

CORO:
¡Qué hermoso es seguir
las pisadas del Maestro!
siempre en la luz, cerca de Jesús;
¡qué hermoso es seguir
las pisadas del Maestro!
en su santa luz.

2
Ando más cerca de él que me guía,
cuando el maligno me quiere tentar;
siempre confiando en Cristo,
mi fuerte, debo con gozo
su nombre ensalzar.

3
Sigo sus pasos de tierno cariño,
misericordia, amor y lealtad;
viendo hacia él por el don de la gracia,
voy al descanso, gloriosa ciudad.

4
Quiero seguir las pisadas del Maestro,
siempre hacia arriba
con él quiero andar;
viendo a mi Rey en gloriosa hermosura,
con él en gloria podré descansar.
(275) LAS SEÑALES DE LA LUNA

1
Las señales de la luna están llegando,
nos anuncian
que el Señor Jesús vendrá;
y todo esto nos está profetizando,
que el principio del fin sonando está.

CORO:
“Si a la luna, dijo Dios,
te remontares,
desde ahí te bajaré”,
escrito está;
si en Abdías 1:4 tú buscares,
hallarás que todo esto es verdad

2
Ya llegó a la luna
el hombre en estos días,
y de lo normal parece se salió;
sólo fue para cumplir las profecías,
y el principio del fin ya comenzó.

3
Más allá de la luna y las estrellas,
mucho más allá de donde el sol está,
y sin cápsula vendrá en la centella,
y en el rayo mi Jesús cabalgará
(276) LAS SIETE PALABRAS

1
Las siete palabras que Cristo dijera
pendiente en la cruz,
pues son memorables,
y gran esperanza para el pecador,
Cordero divino por mí cruel martirio
sufriste en la cruz.
\\Debemos tributarle//
y darle gloria a Dios.

2
Perdónales Padre,
no saben lo que hacen,
dijiste también, pues tú disipaste
las grandes ofensas por tu grande
amor; todo esto sufriste Cordero
inocente por darnos salud,
debemos tributarle la gloria y la
alabanza por siempre a mi Jesús.

3
El ladrón, le dice: Acuérdate Padre
de mí en tu mansión,
segunda palabra que Cristo dijera
clavado en la cruz,
\\de cierto te digo//
conmigo estarás,
\\alla en el paraíso// por la eternidad

4
Mujer he ahí a tu hijo,
he ahí tu madre dijiste a San Juan,
tercera palabra que Cristo dijera
pendiente en la cruz;
\\con amor sublime// le supo estimar,
\\y con dolor profundo//
a su madre encomendó.

5
Dios mío dijo Cristo,
porqué me abandonas,
clamaba el Señor, la cuarta palabra
que Cristo dijera a su Padre el
Creador se sentía sólo,
triste, abandonado colgado en la cruz,
\\llevando el sufrimiento//
de todo pecador.

6
Sed abrasadora por dar el rescate
clamaba el Señor,
clamaba al Padre implorando su
ayuda y su protección;
los hombres inicuos empapan la
esponja mezclada con hiel,
\\poniendole en la caña//
le daban a beber.

7
La sexta palabra y el triunfo divino
consumado es,
cumplida la obra de su nuevo pacto
de su redención,
mirando el pasado también al futuro
y no más que hacer,
\\el sacrificio inmenso// consumado es.

8
Entonces Jesús clamando a gran voz,
Padre Celestial, la última palabra
que Cristo dijese a su Padre el Creador;
en tus manos pongo mi espíritu
Padre, Padre Celestial,
\\pendiente en el madero//
mi Cristo expiró
(277) LE IMPORTA A MI DIOS

1
Le importa a mi Dios lo de ti,
tus penas él quiere llevar;
no importa quien puedas tu ser,
él te ama y te quiere ayudar.

2
Le importa a mi Dios lo de ti,
por qué no le entregas tu ser,
todo tu ser él quiere tener
pues le importa a mi Dios lo de ti.

3
Si en tu vivir sólo hay tristeza y dolor,
y es imposible cada día tu existir,
escúchame muy bien,
hay un amigo fiel,
has de encontrar la paz,
y el gozo también
(278) LIBRO SANTO

1
Libro santo por Dios inspirado,
manantial de verdades eternas,
has venido a romper las cadenas
del pecado, ignorancia y temor.
Tú nos hablas de regias mansiones
de un destino feliz más allá,
manifiesto a la vista nos pones
lo que al santo su Dios le dará.

2
Es perfecto el mandato divino,
rectamente encamina a las almas
al pequeño a quien tú tanto amas;
tus preceptos lo hacen crecer.
Paz y gozo perfecto le has dado
al mortal que en tus aguas bebió,
galardón inmortal ha logrado
el que fiel tu mandato guardó.

3
Sigue siempre brillando
en el mundo,
que millones tu luz desconocen,
y que al fin de tu influencia
ellos gocen,
en el mundo te haré circular.
Dios bendito despeja mi mente,
para ver tu perfecta verdad,
has la guarde
por siempre obediente,
alabando tu excelsa bondad
(279) LISTOS A TRABAJAR

1
Ya bien sirvamos a nuestro Señor
los que ya salvos estamos por él;
participemos de su gran amor
a los que se hallan
en amarga hiel.

CORO:
Este divino mensaje anunciad,
de la venida de Cristo el Señor;
tiempo es de trabajar,
y hacerlo con amor.

2
Hoy es el tiempo, ya despertad,
dejando a un lado ese sueño atroz;
en luz brillante debéis trabajar,
en las preciosas labores de Dios.

3
Ve por los montes,
los valles o el mar,
siempre pidiendo a Dios
de su amor;
y por doquiera que puedas pasar,
no tengas miedo
de sombra o pavor
(280) LOS BIENAVENTURADOS

1
Bienaventurados,
los de limpio corazón,
porque ellos verán a Dios.
Como el rocío sobre el monte de Sión de
sus bendiciones rociaralos.

CORO:
¡Gloria a Dios por esta salud!
llena de esperanza;
¡oh! qué dicha es andar por el
camino de plena luz;
morada eterna tienen aun
allá en lontananza,
de plena quietud regocijará
en Cristo Jesús.
Bienaventurados los que
alcanzaron esta bonanza,
por la muerte de aquel Santo
en la cruz.

2
Bienaventurados
los que temen a Jehová,
los que perseveran en su ley;
en el día malo su poder los librará,
guardaralos el supremo Rey.

3
Bienaventurados
los que luchan por el bien,
ciertamente en Dios prosperarán;
su jornada los guiará
al puerto del Edén,
donde el Santo los coronará.

4
Bienaventurados
los que en (atentación triunfan
por la gracia de Jesús;
ganan para sí la vida eterna
y salvación, al negarse
por llevar la cruz.
(281) LOS CAMINOS DE DIOS

1
Los caminos de Dios son verdad,
gran deleite es por ellos andar,
de justicia y de santidad,
puede el hijo de Dios disfrutar;
sus veredas son llenas de paz,
sus calzadas hermosas en luz,
donde el hombre encuentra solaz,
y descanso a los pies de Jesús.

CORO:
¡Oh Jesús,
guíame siempre en tu amor!
que tu mano me sostenga fiel,
que tu Espíritu Consolador
siempre anime a mi pobre ser.
Ilumina el camino do voy,
que mi pie no resbale en el mal,
y al fin de mi vida llegar
a gozar con mi Rey celestial.

2
Hay caminos que causan dolor,
que el hombre frecuenta en el mal;
pero Cristo el buen Salvador,
hoy le llama: “Ven a descansar”.
¡Cuan dichoso y feliz es el ser,
cuando acepta gozoso al Señor,
y abandona el mundano placer,
y acepta de Cristo el amor!

3
El camino que muestra el Señor
es de vida, de gozo y de paz,
pues él mismo lo vino a marcar,
con su vida, con su grande amor,
no hay nada que infunda temor,
al que quiera hoy mismo seguir
a Jesús, y llevando su cruz,
para entrar en su reino de luz.

José Ortega A.
(282) LOS CAMINOS FATIGADOS

1
Si cruzas este valle tenebroso
sin luz en tu camino, fatigado;
si nadie a tu clamor ha respondido,
no temas que el Señor
está a tu lado.

CORO:
Trae al Señor cuidados
y quebrantos,
y ven a él con toda tu impureza;
limpio te hará,
y en su bondad Inmensa
te llenará de amor divino y santo.

2
Jesús es viva fuente de consuelo
que calma los pesares de la vida;
él trajo, cual paloma, desde el cielo
el bálsamo de paz al alma herida.

3
Escucha el amoroso llamamiento
de Cristo, inocentísimo Cordero,
que vino a redimirte con su sangre
muriendo escarnecido en el madero.
(283) LOS NIÑOS SON DE CRISTO

1
Los niños son de Cristo,
lo dice el Señor
en su Palabra santa,
y nos da su bendición;
en Mateo diecinueve
Jesús dijo así:
“Dejad que los niños vengan a mí”.

CORO:
Señor te pedimos
nos des más de tu amor,
nos hagas niños fieles,
nos des tu dirección;
que siempre estemos prestos
para glorificar
tu nombre, a cada paso,
y por la eternidad.

2
El reino de los cielos
es nuestra mansión,
en donde moraremos
con Cristo el Señor.
Allí le cantaremos
con toda devoción,
¡Hosanna al Rey de Gloría! ¡Ho­sanna
al Salvador!

Margarita de Valdés
(284) LOS ROMANOS LE RODEARON

1
\\Los romanos le rodearon//
los romanos le rodearon
y le crucificaron \\pero él salió
victorioso// y a los cielos ascendió.

CORO:
¡Gloria a Dios por su presencia!
¡gloria a Dios por sus promesas!
subiremos a encontrarle,
le veremos como él es.

2
Y José de Arimatea, al Señor se lo
llevó y en un sepulcro
nuevo ahí lo sepultó
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.

3
Y María Magdalena un perfume le
llevó y al pie de la tumba ahí se lo dejó
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.

4
Allá en Galilea observaron
su partida y los ángeles
dijeron así será su venida
\\pero él salió victorioso//
pero él salió victorioso
y a los cielos ascendió.
(285) LUCES DEL PUERTO

1
Entre tinieblas navego sobre
el tumultuoso mar, olas y vientos
azotan mi alma a destrozar;
mas la esperanza que abrigo,
me alienta a luchar aquí, luces
habrá en el puerto a recibirme allí.

CORO: 1ro.
Luces brillan por mí,
guiándome sobre el mar,
hasta que llegue al fin,
a mi célico hogar,
aunque cansado esté
y ruja tempestad, luces brillan
guiándome a aquella ciudad.

CORO: 2do.
Luces brillan en el puerto,
me alumbran sobre el mar,
hasta que llegue
mi barco a mi célico hogar;
aunque combatan las olas
por la cruel tempestad, luces
del puerto me llaman y guían,
guiándome a aquella ciudad.

2
Mi barco va manejado
por el piloto Jesús,
aunque me abrumen las olas,
no apagarán su luz;
tengo fijado mi rumbo
y cuando llegue allí,
luces habrá en el puerto
a recibirme a mí

3
Y al terminar mi jornada,
dicha indecible tendré;
no temeré, pues la noche,
en Cristo confiaré; y pasará
toda sombra, cuando su gloria
allí veré en las luces
del puerto brillando para mí.
(286) LUCHANDO POR LA FE

1
Por Cristo de los reyes Rey,
lucharemos con valor,
por la verdad y por el bien,
contra todo mal y error.
E incesante batallar de las huestes
la legión, de triunfo en triunfo
avanzarán: Huestes invencibles son.

CORO:
\\Luchando con valor,
venciendo por la fe,
hasta que a Cristo honor
y gloria el mundo dé//

2
Con manos fuertes empuñad,
vuestra espada que en la lid
todo enemigo abatirá,
pues alcanza el alma a herir;
Satán vencido ha de ser,
su dominio acabará,
y sus cautivos a los pies
del invicto Rey vendrán.

3
El Capitán al frente va
de las huestes de la grey,
pues su promesa cumplirá:
Con vosotros estaré; sigamos fieles
su pendón, no nos canse el batallar,
corona cada vencedor
de Jesús recibirá.
(287) LUGAR PARA CRISTO

1
Tu dejaste tu trono y corona por mí,
al venir a Belén a nacer;
mas a ti no fue dado
el entrar al mesón,
y en pesebre te hicieron nacer.

CORO:
Ven a mi corazón, ¡oh Cristo!
pues en él hay lugar para ti;
ven a mi corazón, ¡oh Cristo! ven,
pues en él hay lugar para ti.

2
Alabanzas celestes los ángeles dan,
en que rinden al Verbo loor;
mas humilde viniste a la tierra, Señor,
a dar vida al más vil pecador.

3
Siempre pueden las zorras
sus cuevas tener,
y las aves sus nidos también;
mas el Hijo del Hombre
no tuvo un lugar
en el cual reclinara su sien.

4
Tú viniste, Señor,
con tu gran bendición
para dar libertad y salud;
mas con odio y desprecio
te hicieron morir,
aunque vieron tu amor y virtud.

5
Alabanzas sublimes los cielos darán,
cuando vengas glorioso de allí;
y tu voz entre nubes dirá: “Ven a mí,
que hay lugar junto a mí para ti”
(288) LLAMAMIENTO DE SAMUEL

1
Háblame Señor
si estoy durmiendo, que pueda
yo servirte siempre fiel,
que pueda yo en tu altar
estar sirviendo, y en tu templo
vivir como Samuel.

CORO:
Despiértame del sueño para oírte,
y dame un corazón
como el de Eli, que yo
como Samuel pueda decirte:
Señor, tu siervo escucha,
heme aquí.

2
Háblame al oído que despierte
y yo como Samuel responderé;
si útil puedo serte hasta la muerte,
ordena lo que quieras, yo lo haré.

3
Mándame Señor con tu mensaje
y dame del aceite de la unción,
que lleve tu mensaje cual celaje,
y tendré como Samuel tu bendición
(289) LLANTO DE GRATITUD

1
Mi llanto embriaga
el corazón de gratitud,
por el recuerdo
que ha quedado en la cruz;
mi alma derrama
lágrimas de compasión,
al recordar lo que se hizo
en mi favor

2
Mi alma contrita
no se cansa de llorar,
llora con llanto
pero es de gratitud;
siento sollozos
en mi pecho sin cesar,
en lo profundo clamo
siempre sin hablar.

3
Tengamos siempre
muy en cuenta ese dolor,
que Jesucristo
padeció con gran amor;
llevando encima
todo el peso de maldad
fue castigado hasta la consumación.

4
Al ver el cruento sacrificio de Jesús,
no puedo menos
que llorar de gratitud,
y no teniendo más
que darle a mi Señor,
mi corazón se me quebranta
en contrición
(290) LLENA DE AMOR MI CAMINO

1
Quiero andar mi Señor
por tu senda de amor,
elevándome más y más,
por doquiera impartiendo
alegría y solaz,
pero lleno de tu bondad

CORO:
Mi sendero de amor llena hoy,
que tu Espíritu guíe mis pies,
y que siempre al cantar
lleno esté de tu amor,
el camino por donde voy.

2
Tenme cerca de ti
¡oh mi buen Salvador!
no permitas jamás, jamás,
que yo vague sin luz,
sin destino y sin paz,
mi sendero de amor llena hoy.

3
La jornada final
pronto terminará,
y no habrá más sufrir allá,
permíteme cantar
al augusto Señor.
Mi sendero de amor llena hoy

(222) JEHOVA ES MI PASTOR

1
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En delicados pastos, me hará yacer,
junto aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma,
por su senda me guiará;
por amor de su nombre
nunca me dejará.

2
Aunque en valle de sombra
y de muerte vaya,
yo no temo mal alguno
porque él conmigo está;
tu vara y tu cayado aliento me darán,
me aderezaste mesa,
no más me angustiarán.

3
Ungiste mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y tu amor
me seguirán todos los días de mi vida.

4
Llenaste de gozo el corazón;
inundaste de dicha mi alma,
y en la casa del Señor moraré yo en
dulce paz por largos días. Amén.

 

(223) JEHOVA, GRANDE ES TU NOMBRE

1
¡ Jehová, grande es tu nombre! toda
la corte celeste se goza en ti;
tus querubines, tus serafines
lucen de gloria cual Sinaí.
Dulce canción, de redención,
cantan allí ¡tu hermosura
se ve desde allí!

CORO:
(Díganlo los Santos de Dios!
sus promesas célicas son;
¡díganlo sus siervos
en santa y dulce voz!
¡díganlo sus huestes en Sión!
que Jehová reinó sobre nos;
¡díganlo los hombres
de todo corazón!

2
Jehová, grande en batalla;
ricas diademas y nutrida felicidad
son tus medallas para el que halla
la senda de tu prosperidad;
habitación de comunión reina allí
¡casa celeste de rica bendición!

3
¡Jehová, lirio del valle!
rocío suave y de tierna tranquilidad
es tu Palabra para el alma que
anhela paz y solemnidad;
tu resplandor, en su furor,
brilla de amor
así cual astro en su integridad.

4
¡Jehová, gloria del alma!
tus huellas son de ternura
y compasión,
son tus moradas sitio de calma
llena de gracia y de bendición;
oh mi Jesús, Padre de luz,
quién como tú,
¡tus maravillas son de salvación!

Lorenzo E. Salazar

(224)JERUSALEN

1
Jerusalén fortaleza de rocas
fundada en Sión,
eres de Dios escogida
y hermosa su habitación;
Jerusalén circundada
de montes plantados por Dios;
Reyes y fuertes naciones irán
a Jerusalén la santa ciudad,
vamos, unos a otros dirán,
a Sión a implorar el favor de Jehová.

CORO:
Jerusalén, Jerusalén,
descenderás del cielo de Dios,
Jerusalén, Jerusalén,
eres más luminosa que el sol
por el resplandor de Cristo
el Señor.

2
Jerusalén, que desciendes
del cielo hermosa ciudad,
donde los hijos del Dios
verdadero iremos a estar;
Jerusalén, su plaza de oro,
su mar de Cristal,
bello lugar, majestuoso sin par,
morada de luz do reina Jehová;
eres hermosa provincia ideal
do reina la paz, y la santidad.

3
Jerusalén, palacio dorado,
ciudad del gran Rey,
su construcción es oro afinado
hechura de él;
donde también serán congregados
los que aman su ley,
donde murmullo de solemnidad,
arpegio cantar y felicidad,
cantos celestes se oyen cantar,
y honor a Jesús
quien nos vino a salvar.

 

(225) JERUSALÉN OH JERUSALÉN

1
Jerusalén, oh Jerusalén
lugar de millares de encantos,
bella ciudad sin comparación,
tu gloria me fascinó, mas en tu afán
de prosperidad, tu vil corazón,
de mí, tu Dios, se olvidó.

CORO:
Oh Jerusalén, oh Jerusalén
anduve entre ti cual antorcha
revela tu luz,
mas tu corazón por su rebelión
no quiso aceptar mi amor,
por no ver mi faz delante de ti
al fin me clavaste en la cruz,
Jerusalén, oh Jerusalén,
yo tu creador soy Jesús.

2
En tu camino fui yo tu amor,
mi sombra fue tu centinela;
cántico de sublime quietud,
fue mi palabra en tu ser,
como el sol en su resplandor
fui yo tu clamor,
mi honra fue tu deber.

3
Cuando clamabas de corazón
tu llanto golpeaba mi alma
y en los momentos de humillación
manifesté mi bondad;
cuando en tus días de mocedad
llenos de placer
fui yo tu tranquilidad.

 

(226) JERUSALÉN GLORIOSA

1
Jerusalén, ciudad de Dios,
hermoso hogar, lleno de amor;
glorioso Edén, lleno de paz,
lleno de luz y glorias mil.
Descenderá de lo alto de Dios,
como una esposa ataviada en verdad.

2
Inconmovible construcción
es la ciudad de nuestro Rey.
Preciosas piedras jaspe son
resplandecientes como cristal;
son doce puertas que abiertas están,
y doce ángeles guardan su entrar.

3
La claridad y luz de Dios
existe en ti en plenitud,
para alumbrar eternamente,
día y noche sin cesar;
ni sol ni luna nos alumbrará,
Cristo el Cordero lumbrera será.

4
Morar allá será un placer,
teniendo a Dios por nuestro Rey,
viviendo en paz, donde jamás
podrá la muerte penetrar.
No habrá más llanto, clamor ni dolor,
Cristo Jesús nuestro todo será.

5
Jerusalén, nueva ciudad,
se encierra en ti la santidad,
pues no entrará el que hace mal,
habla mentira y falsedad,
sólo el que obra justicia en verdad,
y se halle escrito en el libro de Dios.

Ponciano Gallego V.

 

(227) JESUCRISTO ES DIOS

1
Las Escrituras son la luz
desde el principio, que Jesucristo
es el Padre y el Hijo,
él es el mismo ayer y por los siglos,
él es la vida, el camino y la verdad,
él es el Verbo, el Alfa y Omega,
él fue el que hizo los cielos y la tierra,
antes que el día naciera, él ya era,
y lo será por toda la eternidad.

CORO:
¡Oh gloria a Dios amén!
por Cristo Jesús nos ha
impartido de su gracia y su luz,
la luz que alumbra al mundo;
volverá otra vez, es Jesucristo, él,
quien vendrá y no son tres.

2
El verso uno del capítulo primero,
nos dice Juan el amado
en su Evangelio, que en el principio
era el Verbo y éste Verbo era Dios;
en el capítulo cinco, verso veinte,
de la primera de San Juan,
ahí no miente, ahí revela el Misterio
claramente, que Jesucristo
es el verdadero Dios.

3
Dios se presenta como Padre en
el principio, Dios hecho carne se
presenta como Hijo, el mismo Dios
se manifiesta como Espíritu,
y estos tres, una misma cosa son.
Creéis en Dios, cree también
en Jesucristo; que Dios estaba en
el seno de su Hijo, pues Jesucristo él
mismo así lo dijo, que él y el Padre
una misma cosa son.

Lorenzo E. Salazar

 

(228) JESUCRISTO ES EL NOMBRE

1
En el mundo hay un nombre
que da salvación y fe,
Jesucristo es el nombre,
en que yo me bauticé.

CORO:
Oh, que bello es el ejemplo,
que en el río Jordán nos dio;
al subir él de las aguas,
el Espíritu bajó.

2
Jesucristo, de treinta años
de edad se bautizó,
y al instante una paloma
de los cielos descendió.

3
Jesucristo, es el nombre
que debemos invocar,
sepultando los pecados
en lo profundo del mar.

4
Jesucristo, es el nombre
en que se han de bautizar
los que quieran apartarse,
de éste mundo de maldad.

5
Antes de subir al cielo
a sus apóstoles les dio
un muy grande mandamiento,
que en los Hechos se cumplió.

 

(229) JESUCRISTO ES MI GUIA

1
Con la sangre preciosa,
que en la cruz derramó,
una senda gloriosa
Jesucristo marcó;
yo por eso camino,
sin temor de caer;
pues mi Cristo divino,
me sostiene incansable
con su santo poder.

CORO:
Con angustia y dolor
así voy caminando,
en mi Cristo esperando
que me guarde en su amor;
en su ejemplo marcado
he cifrado mi anhelo,
para llegar al cielo
donde está mi Señor.

2
Como el suave perfume
de las flores de azahar,
como el óleo divino
esperando en su altar,
así son las palabras
de los hijos de luz,
de los que han alcanzado el feliz
refrigerio en la paz del Señor.

3
Jesucristo es mi guía,
Jesucristo es mi luz, es toda mi
alegría, es toda mi salud; a su lado
yo quiero para siempre vivir,
pues en él sólo espero que recoja
mi alma al dejar de existir.

 

(230) JESÚS ALZO MI CARGA

1
Al paso de los males
a Cristo me acerqué,
y en él arrepentido
perdón y paz hallé;
mis ruegos escuchando,
ayúdame Señor,
pues él alzó mi carga
y libre me dejó.

CORO:
Jesús alzó mi carga,
¡pues yo no pude más!
entonces puso en mi alma
su tierna y dulce paz;
mis inquietudes todas
las vi desvanecer,
huyendo para siempre
por Cristo y su poder.

2
Mi suerte en el futuro
ligada está con él,
y en mis caminos todos
anhelo serle fiel;
y así mi vida amarga
dulzura halla en Jesús,
pues él quitó mi carga,
llevándome a su luz.

3
A veces mi sendero
tortuoso y duro es,
y marcho sin ayuda
en densa lobreguez;
mas alzo mi plegaria
buscando compasión,
en Cristo hallo consuelo,
amor y redención.

 

(231) JESÚS DIVINO

1
Jesús Divino, fiel y benigno,
estoy rendido ante tus pies;
vengo a expresarte mi gratitud,
tu amor sin igual
me ha dado la paz
que en el mundo no hallé.

CORO:
Con todo mi corazón
te doy mi canto,
pues no hallo buen Señor,
como pagarte.

2
Sufriste muerte por salvarme,
tu sacrificio me redimió;
seguirte quiero, buen Salvador,
pues quiero llegar
a aquella mansión,
donde moras Señor.

3
Allá en el cielo donde tú reinas,
tendré la dicha de contemplar
tu rostro hermoso,
lleno de amor;
contigo estaré gozándome así,
por los siglos, amén.

 

(232) JESÚS EL REY DE GLORIA

1
Jesús el Rey de gloria
al mundo descendió;
tomando forma de siervo,
al polvo se humilló;
él vino a los perdidos,
a aquel que enfermo está;
él es por siempre eterno,
el mismo que vendrá.

CORO:
Sólo por fe en Jesús,
y por gracia salvo podrás tú estar;
si en su nombre te bautizas,
en su reino tú entrarás.

2
El sana a los enfermos,
y vista a los ciegos da;
él limpia a los leprosos,
y el muerto vivirá, tan sólo con su
Palabra el mundo hablará.
El es por siempre eterno,
el mismo que hoy está.

3
Es Cristo el fundamento de la
Iglesia espiritual,
que lleva su doctrina
sin quitarle ni agregar;
de la Iglesia que no duerme,
que siempre en vela está;
apartada de los vicios y de toda
iniquidad.

4
Es grande el misterio
y sin contradicción,
que Cristo y Dios son uno,
el mismo Rey de Sión;
él es desde el principio
el mismo que hoy está;
él es por siempre eterno,
el mismo que vendrá.

Marcial de la Cruz

 

(233) JESÚS ES DIOS
1
Sólo Jesucristo es Dios,
y ninguno otro hay;
ni en el cielo, ni en la tierra,
ni en lo profundo del mar.
Es autor del universo,
que al hombre vino a salvar;
el que se está preparando,
para venir a juzgar.

CORO:
Y la Iglesia de su nombre,
la que Cristo estableció,
es la puerta que está abierta,
aunque hay otras muchas
puertas que no prevalecerán;
y si han estado abiertas,
Cristo las viene a cerrar.

2.
Muchos niegan hoy a Cristo,
y anuncian la Trinidad
con palabras arrogantes,
que son pura vanidad;
que engañan la humanidad,
que no quieren adorar
en Espíritu y verdad.

3
Pero si se arrepienten,
Cristo les perdonará;
los traerá a su redil,
él mismo los guiará.
Hemos de ser un rebaño,
y un Pastor habrá de ser,
el que cuida nuestras almas,
porque todos somos de él.

4
Su evangelio queda expuesto
a toda conciencia humana,
que los que han de creer en Cristo,
que sea ahora, y no mañana.
Es el día de salvación,
el que Cristo estableció;
que si oyeres hoy su voz,
no hagas duro el corazón

 

(234) JESÚS GRACIAS TE DOY

1
Cuando Cristo me halló
hundido en el pecado,
su mano me extendió
y así me ha libertado.

CORO:
Jesús, gracias te doy
por haberme libertado,
por haberme sacado
de aquella perdición;
donde no había paz,
sólo llanto y dolor,
ahora yo me gozo
contigo gran Señor.

2
Lo que antes para mí
era ganancia vil,
lo tengo por basura
sirviendo a Cristo aquí.

3
Crucificado estoy
con Cristo mi Señor,
a él sea la honra y gloria
por su amor.

Baldemar Rodríguez

 

(235) JESÚS ME HABLO

1
Cuando yo vine al Salvador,
todo mi corazón le di;
sentí hasta entonces ya ser digno
de ver su rostro y ser feliz.

CORO:
\\ Pero él me habló;
Jesús me habló,
diciendo: “Hijo ven a mí”//

2
Ahora todo ser humano,
que quiera entrar en su mansión,
debe de confesar su nombre,
y rendirle toda adoración.

3
Y cuando estemos en el cielo,
Jesús allí me esperará,
diciendo: “Hijo, siervo bueno,
conmigo aquí vas a morar”.

Francisco F. Llorente

 

(236) JESÚS TE HABLA A TI, PECADOR

1
Jesús te habla a ti, pecador,
escucha su voz si tú crees;
no dejes de creer que sólo por él
podrás alcanzar salvación.

CORO:
Sólo Dios podrá salvarte
de tu maldad,
en Jesús reconciliando
tu alma está.
Ahora es el día aceptable,
ven a él sin tardar;
ya no esperes que otro te hable,
porque a él cuentas darás.
Sólo por Cristo podrás alcanzar,
de esa fuente que fluyendo está
agua de vida a la humanidad,
por su caridad.
Ya no detengas a tu corazón,
dale hoy toda libertad,
y verás al Señor y el bautismo
en su nombre hallarás.

2
Si sientes de Dios el amor,
y tu corazón listo está,
confiesa en verdad
que hay santidad ,
en Cristo nuestro Salvador.

3
Sólo Dios te puede guiar,
y tu alma avisándote está;
que en Cristo Jesús se encuentra
la luz, acéptalo hoy en verdad.

 

(237) JOB

1
Había un varón llamado Job,
santo y temeroso de Dios;
decía confiado en el Señor,
elevaba hacia el cielo su voz.

CORO:
Desnudo nací así tornaré,
pues nada me podré llevar;
el Dios de los cielos todo me ha
dado: gozo sublime sin par.
Ahora que Dios me ha recogido,
gloria a su nombre daré,
aunque mi cuerpo se halle afligido,
siempre en Jehová yo confiaré.

2
Su cuerpo fue afligido por Satán,
borrando toda su prosperidad;
mas este gran patriarca en su afán
decía, confiado en verdad.

3
Aun su compañera lo afligió,
no tuvo de este siervo compasión,
maldice a Dios y muérete clamó,
mas Job te contesta en reprensión.

4
Jehová amaba a Job de corazón,
mas para reprender a Satanás,
mostróle que aún en la aflicción,
su siervo no era falaz.

 

(238) JÓVENES CRISTIANOS

CORO:
\\Jovenes cristianos
canten con amor,
díganle a la gente
de Cristo el Señor,
que él nos ama y ofrece perdón,
que Cristo cambia
nuestro corazón//

1
Abre una ventana… y sonríe el sol,
y dile a la gente, que mi Jesucristo
está en tu corazón.

2
Al despertar la aurora… eleva
una oración, Padre eterno y santo,
hoy usa mi vida y mi corazón

Rafael Espinoza

 

(239) JUBILOSAS NUESTRAS VOCES

1
Jubilosas nuestras voces
elevemos con fervor,
para dar la bienvenida
a los siervos del Señor.

CORO:
¡Bienvenidos! ¡Bienvenidos!
adalides de Jehová;
parabienes no fingidos
la congregación os da.

2
Bienvenidos los campeones
de la fe y la verdad,
a quien nuestros corazones
hoy les brindan su amistad.

3
Bienvenidos los soldados
de las huestes de Jesús,
los que luchan denodados
por el triunfo de la luz.

4
Uno sólo es nuestro anhelo,
trabajamos con tesón,
por hacer que el Rey del cielo
reine en cada corazón.

 

(240) JUNTO A TI, SEÑOR

1
Señor, encuentro todo en ti,
junto a ti quiero vivir,
tu presencia yo sentir
junto a ti, Señor, junto a ti.

CORO:
Quiero andar cerca de ti,
junto a ti quiero vivir;
y morir cerca de ti,
junto a ti, Señor, junto a ti.

2
Aunque débil soy Señor,
tu poder me da valor;
satisfecho yo estaré,
si tú estás junto a mí, junto a mí.

3
A través del mundo cruel,
quiero siempre serte fiel;
quiero tu carga llevar,
tuyo ser, Señor, tuyo ser.

4
Cuando ya mi frágil ser
cese aquí de padecer,
llévame mi buen Pastor
junto a ti, Señor junto a ti.

 

(241) JUNTO AL LAGO DE GENESARET

1
Junto al lago de Genesaret,
un varón lleno de compasión,
caminaba hacia Nazaret,
predicando la real salvación.

CORO:
¡Señor! ten piedad de mi alma,
tu voz para mi es amor;
por lo tanto,
sostenme con tu gran poder,
para siempre morar bajo tu
resplandor.

2
Su morada era en soledad,
porque el hombre fue su malhechor;
un varón despreciado en verdad,
fue el Cristo, varón de dolor.

3
Para el rico y para el rey,
su mensaje divino era atroz;
mas el pobre gentil, sin la ley,
era la voz bendita de Dios.

4
Todos se burlaban de él,
al oír que su Padre era Dios;
pero al ver su muerte tan cruel,
vieron que era el Hijo de Dios.

Lorenzo E. Salazar

 

(242) JUVENTUD, LUCHAD POR CRISTO

1
Jóvenes, trabajemos y ensalcemos
a Jesús, anunciándole
al mundo que él es la verdad.
Sufriendo por su causa,
enseñando de su luz,
revestidos con la cota, fe,
justicia y caridad.

CORO:
Juventud,
vamos todos luchando
con las armas
de nuestro Salvador,
caminemos siempre listos
con valor, a combatir.
Luchando contra el tentador.
Juventud con fervor sigamos
siempre, alabando
y ensalzando al Creador,
y al fin llegaremos
a la célica mansión.
Con Cristo nuestro Salvador.

2
Siempre firmes y adelante,
levantando el pendón,
proclamando con justicia
la Palabra del Señor.
El es bueno y compasivo,
nos protege con amor,
y si a él nos allegamos,
nos espera galardón.

3
Juventud, es necesaria
la firmeza en el Señor,
esforcémonos peleando
contra el fiero tentador;
el que vence,
él es digno de su reino
y de su amor,
y le espera una corona allá,
eterna de salvación.

(216) ID POR TODO EL MUNDO

1
Id por todo el mundo,
llevando el evangelio,
habiéndole a la gente
de su gran poder,
decirles del bautismo,
del Espíritu Santo,
hablando del milagro
que él ha hecho en mí.

2
Id y haced discípulos,
cumpliendo la gran comisión,
que guarden estas cosas
en su corazón,
que se puedan multiplicar,
con el tiempo fructificar,
que cada día aumente un alma más.

CORO:
Les hablaré, explicaré de ti,
les cantaré, les diré de ti.

Lino Lopez
(217) INDELEBLE

Indeleble y grabada en mi alma,
y que nada habrá de borrar;
está Cristo, bendita tu obra
que mi vida ha venido a cambiar.
Aunque pasen y pasen los años,
en mi pecho habrá de vibrar,
tu potencia que me ha transformado,
de la cual no me quiero apartar.

CORO:
\\lndeleble es tu gracia divina,
indeleble es tu amor sin igual;
indeleble ha de ser en mi senda
tu promesa de vida eterna!//

2
Muchas veces mi senda es oscura,
y te busca con ansia mi ser,
implorando Maestro tu ayuda,
porque solo siento perecer;
y al buscar a tu lado el consuelo
que ansío en mi padecer,
de tu mano recibo Dios mío,
indeleble y sublime poder.
Y por eso te sigo, Maestro,
y mi anhelo más grande será,
día a día entregarte mi vida,
sujetándola a tu voluntad;
pues tu gloria y tus maravillas,
la presencia de tu majestad,
tu amor santo que me ha sostenido,
indeleble en mi vida será.

Efraín G. Valverde
(218) INDIGNO

1
Indigno yo era de verte Señor,
y tu voz no podía escuchar,
imposible me era comprender
tu amor,
que en la cruz
nos viniste a expresar.

CORO:
Indigno, indigno en el pecado,
y en la maldad así viví,
solitario y muy triste moría sin ti,
mas tu amor me hizo salvo
en verdad.

2
El pecado creciendo,
de Dios me apartó,
y extraviado por sendas de error,
conducía mi vida a la destrucción;
pero en Cristo encontré salvación.

3
Con su sangre divina el pecado mató,
y al hombre así pudo salvar,
con su sangre preciosa
mi alma limpió, me hizo digno,
y te quiere llamar.
(219) INVOCACIÓN

1
Yo vengo a ti
implorando tu bendición;
quiero servir en tu viña Señor;
dame por siempre la fe e inspiración,
y llena mi alma de tu grande amor.

1er. CORO:
Oh, mi Jesús,
dame siempre gran valor,
para seguir ocupado
en tu labor;
quiero lograr mayor triunfo
al trabajar,
y para siempre
en el bien perseverar.

2do. CORO:
¡Oh mi Jesús, dame luz!
dame siempre de tu amor
y valor, para seguir y vivir
ocupado en tu labor, oh Señor,
quiero lograr y sacar mayor
triunfo al trabajar, más y más,
y para siempre
en el bien perseverar.

2
Si tu Palabra ilumina
siempre mi ser,
podré alcanzar
tu grande salvación;
y al fin, Señor,
podré yo tu rostro ver,
y para siempre vivir en tu mansión.

3
Lámpara es tu Palabra
aquí a mis pies, que me guiará
para siempre, oh Señor.
Y tú recibe, oh Dios,
mi ferviente prez,
pues yo te imploro
buscando tu amor.

Maclovio Gaxiola L.
(220) IRÉ SI JESÚS VA CONMIGO

1
Podrá no ser allí do peligros
hay que hallar,
podré feliz estar
y en la calma aquí morar;
mas una cosa sé,
que en sombras o en placer,
si él va conmigo, iré por doquier.

CORO:
SI él va conmigo
yo Iré por doquier,
el cielo estará doquiera
yo esté con mi Jesús.
Es un privilegio
poder llevar su cruz,
iré si Jesús va conmigo
por doquier.

2
Acaso he de Nevar
la palabra de salud
a todos los que luchan
en medio de inquietud;
mas si esto es mi deber,
gozoso lo he de hacer
y si él va conmigo, iré por doquier.

3
Mas si es mi parte
aquí dentro del hogar
llevar la cruz que muchos llevan
aún más allá del mar, mi fe podré
probar, y siempre haré saber que
si él va conmigo, iré por doquier.

4
Los juicios del Señor
no me toca discutir,
mi parte es su camino
constante aquí seguir;
mas ir o aquí quedar,
lo puedo todo hacer,
y si él va conmigo, iré por doquier.
(221) IREMOS POR TODO EL MUNDO

1
Mirad la pobre humanidad,
que vaga en densa obscuridad,
anhela ver su libertad,
mas ¿cómo la encontrará?

CORO:
Iremos por todo el mundo,
llevando el mensaje de amor;
naciones y pueblos esperan
la luz verdadera de Dios.

2
Oíd, hermanos, el clamor
de los que vagan en error;
perdidos en pecado son
sin esperanza y salvación.

3
Sedientos vemos por doquier,
ansiosos ya de conocer
del evangelio el gran poder
que trae luz y libertad.

4
Oh, mensajeros del Señor,
las buenas nuevas proclamad,
decid que Cristo vino a dar
la luz que busca el pecador.

5
Rogad, hermanos al Señor,
que envíe obreros de valor;
Jesús muy pronto volverá,
nuestros esfuerzos premiará.

(199) HABLA JESÚS AMANTE

1
Habla Jesús amante, habla
a mi corazón, en tonos delicados
de amor y de bondad;
constante a mi derecha te siento
estar en mí, y quiero en mi alabanza
muy cerca estar de ti.

CORO:
Yo quiero oír el eco
divino de tu voz,
tu voz que a los cautivos
concede libertad;
yo quiero ahora mismo
el dulce murmurar,
que diga a mis oídos
que no me has de dejar.

2
Consérvame por siempre
en plena santidad,
radiante de alegría
de amor y de bondad,
ansiosa el alma mía tu voz escuchará,
y estando en tu presencia
tu nombre alabará.

3
Habla Jesús amante,
tu voz escucharé,
tonos de amor desea
sediento el corazón;
yo quiero consagrarte
mi entero porvenir,
pues se que tu reinado
muy pronto ha de venir.

 

(200) HAS OÍDO SEÑOR MIS ORACIONES

1
Has oído Señor mis oraciones,
por fortuna has oído mi clamor,
pues derrama tus ricas bendiciones;
dame fe y alegría mi Señor,
no pretendo riquezas con polilla
o los bienes terrenos que se van.
\\Quiero sí, que me des sabiduría,
así como le diste a Salomón//

2
No pretendo Señor cosas terrenas,
no pretendo mi Dios más que tu amor;
que enseñe las cosas
que son buenas que edifican,
dan vida y dan valor;
yo no dudo Señor,
que tú has oído
mis humildes plegarias y oración.
\\Nlo lo dudo Señor,
porque he sentido
que me has dado tu amor
y tu perdón//

3
Yo espero Señor
que me sostengas en las luchas
y en pruebas y en dolor;
que al andar en tu senda nos aliente,
el poder que nos da tu Santo amor;
te suplico Señor con toda mi alma,
que contestes mi humilde petición.
\\Que derrames
tus ricas bendiciones
y al final tengamos vida
en tu mansión//.

 

(201) HASTA EL FIN LUCHARE

1
Al Señor yo le quiero servir,
porque sé que él me puede salvar;
pues promete llevarme a vivir,
donde siempre le pueda mirar.

CORO:
He peleado la batalla, Señor:
Le diré mi carrera al terminar,
y también he guardado la fe,
sólo espero me vengas a llevar.

2
Con aquellos que no tienen fe
en el mundo tendré que luchar,
pues yo siendo nacido de Dios,
de su amor no me quiero apartar.

3
Todo lo que tendré que sufrir,
esto no se podrá comparar,
con la gloria que Cristo al venir,
a su pueblo le tendrá que dar.

4
La corona de justicia ya está
preparada al que luche hasta el fin,
el Señor justo juez la dará,
en el día que tendrá que venir.

Emeterio Reta G.

 

(202) HAY MUCHAS ALMAS AQUÍ

1
Hay muchas almas aquí
que todo quieren llevar,
quieren tener salvación,
y no la quieren buscar.
Ya pronto viene el Señor,
¿qué cuenta le iremos a dar?
si no han tenido perdón,
ya no lo van a encontrar.

CORO:
Sé hoy salvo en Jesús,
recibe de él la luz,
porque es un don celestial;
no esperes ya morir,
para después sufrir,
sé salvo hoy del mal.

2
Si alguna alma hay aquí,
a Cristo quiere aceptar,
si ha creído hoy así,
se tiene que bautizar.
El bautismo en Jesús
tiene promesa en verdad;
Cristo ha ofrecido dar luz,
por toda la eternidad.

3
Diversas cosas a ti,
la vida te han de estorbar;
pero Jesús dice así:
Que él te puede perdonar.
Si aceptas hoy al Señor,
la vida te puede dar;
si vives siempre en su amor,
nada te podrá faltar

4
Después a Dios servirás
con todo tu corazón;
el mal jamás desearás,
tendrás ya nueva expresión.
Si amigos llegas a ver,
o a cualquier familiar,
esto será tu placer,
de Cristo le vas a hablar.

 

(203) HAY PODER EN JESÚS

1
¿Quieres ser salvo de toda maldad?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
¿quieres vivir y gozar santidad?
tan sólo hay poder en Jesús.

CORO:
Hay poder, poder,
sin igual poder en Jesús,
quien murió;
hay poder, poder,
sin igual poder,
en la sangre que él vertió.

2
¿Quieres ser libre de orgullo
y pasión?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
¿quieres vencer
toda cruel tentación?
tan sólo hay poder en Jesús.

3
¿Quieres servir a tu Rey y Señor?
tan sólo hay poder en mi Jesús;
ven y ser salvo podrás en su amor,
tan sólo hay poder en Jesús.

 

(204) HAY UN CUADRO SINGULAR

1
Hay un cuadro singular
en mi mente del altar:
Es mi madre viendo el Libro
de mi Dios;
mis hermanos en redor
le contemplan con amor,
escuchando aquella tierna
y dulce voz.

CORO:
Con fervor cantaré
los mensajes del gran Libro
de mi Dios,
pues mi madre me enseñó
a tener en él gran fe,
al oír del buen Jesús
la tierna voz.

2
¡Oh, recuerdo sin igual!
el cariño maternal,
con amor y gratitud recordaré;
y con tierna devoción
hoy repito la canción,
que gozoso de sus labios escuché.

3
Su piedad recordaré,
y jamás olvidaré
de mi hogar la sacrosanta
comunión;
y de ese libro de mi Dios
cantaré con dulce voz,
recordando la materna devoción

4
Me complazco al recordar
que mi madre sin cesar
de aquel Libro nos hablaba
con fervor;
y su llanto al descender,
sobre el Libro iba a caer,
testimonio de piadoso
y grande amor.

E.P. Muñoz

 

(205) HAY UNA CIUDAD

1
Hay una ciudad
muy grande y hermosa,
gloriosa ciudad donde no habrá sol,
allí sólo irán los que son lavados
con la sangre preciosa
de mi Salvador.

CORO:
Oh, yo quiero ir,
a esa ciudad
donde morarán
los hijos de Dios;
yo quiero vivir
junto con los santos,
mi anhelo es estar,
para siempre allí
con mi Salvador.

2
La vida de allí será mas preciosa,
no habrá más sufrir ni tribulación;
solamente habrá coros celestiales
cantando alabanzas
para nuestro Dios.

3
Gozoso aquí voy,
con grande esperanza
muy pronto llegar a esa ciudad;
yo quiero entonar
con todos sus santos
gloriosa alabanza
para nuestro Dios.

 

(206) HAY UNA SENDA

1
Hay una senda
que el mundo no conoce,
hay una senda
que yo pude encontrar;
en Cristo tengo
la salvación de mi alma,
en Cristo tengo salud y libertad.

2
Por fin llegué Señor a tus moradas,
para que cumplas
en mí tu voluntad;
en Cristo tengo la salvación
de mi alma,
en Cristo tengo salud y libertad.

3
Mis amistades, amigos y parientes,
fueron las gentes que yo relacioné,
me abandonaron
por causa de su nombre,
cuando supieron
que a Cristo me entregué.

4
Aquel camino de tantos sufrimientos,
aquel camino que el mundo
me mostró, fue transformado
en aquel feliz momento,
cuando mi Cristo a mí me redimió.

 

(207) HAZ LO QUE QUIERAS DE MI, SEÑOR

1
Haz lo que quieras de mí, Señor,
tú el alfarero, yo el barro soy;
dócil y humilde anhelo ser,
cúmplase siempre
en mí tu querer.

2
Haz lo que quieras de mí, Señor.
Mírame y prueba mi corazón;
lávame y quita toda mi maldad
para que pueda contigo estar.

3
Haz lo que quieras de mí, Señor,
tuyo es, ¡oh Cristo! todo poder;
cura mis llagas y mi dolor,
tu mano extiende y sanaré.

4
Haz lo que quieras de mí, Señor,
dueño absoluto de mí, tu sé;
del paracleto dame la unción,
y el mundo a Cristo
pueda en mí ver

 

(208) HERMANOS A LUCHAR

1
Orad fieles hermanos,
prosigamos la lucha;
salgamos a los campos
a sembrar la verdad;
a buscar nuevas almas
que se humillen a Cristo,
y sacarlas del fango,
del mundo de maldad.

CORO:
Alzad, alzad, alzad
vuestra bandera,
vosotros sois testigos
de su grande poder.
Un año más de afanes,
sin duda nos espera;
la cruz de Jesucristo
llevemos por doquier.

2
¡Sabéis cuánto se sufre!
¡sabéis cuánto se llora!
pero el deber impera:
Salid a trabajar;
las almas nos esperan,
fallecen en pecado;
esperan el alivio de su eterno llorar.

3
Sembremos la semilla,
sembremos dondequiera,
quizá encuentre tierra donde
pueda nacer;
sabemos que no es nada el que
siembra o el que riega
sino el Dios divino,
que la hace crecer

4
El premio nos espera,
luchemos con empeño,
el día ya se acerca,
la higuera brota ya;
el clamor de los pueblos
se escucha por doquiera,
y las gentes con ansia
buscan un más allá.

5
Con grande regocijo
unidos estuvimos,
unidos nos gozamos
todos en comunión;
y así sus bendiciones
todos las recibimos;
mas el deber nos lleva
a cumplir nuestra misión.

Fidel Garza Elizondo

 

(209) HIMNO DE CONVENCIÓN

1
En la lucha que Cristo nos llama,
nuestras manos llevemos unidas.
Arda viva en nosotros la flama
que redima y caliente otras vidas.

CORO:
A la voz de su amor respondamos
y a su ritmo nuestra alma camine;
al llamado de Cristo acudamos
y su luz nuestra senda ilumine.

2
Despleguemos la fe y los ideales
que el Señor
con su sangre esculpiera,
y cantemos en notas triunfales,
el amor que en la cruz floreciera.

3
Y vayamos camino adelante
sosteniendo la antorcha encendida,
y al marcar nuestro paso triunfante
proyectemos la cruz en la vida.

Francisco Estrello

 

(210) HISTORIA DE ESTER

1
Por su gran misericordia
.con su pueblo Israel,
quiso Dios en aquel tiempo
dar el reino a Ester,
a Etiopía, Media y Persia
trajo Dios su bendición,
pero su pueblo en ayuno
imploraba compasión.

CORO:
También yo con mis doncellas
en luto me postraré,
y a Jehová plázcale hacer
conmigo su voluntad,
ante mi Señor el Rey
humilde me postraré,
y si fuera su voluntad
que yo muera, moriré.

2
Vino Ester al rey Asuero
y éste su cetro extendió,
siendo esto por señal
que gracia en ella encontró,
pídeme pues lo que quieras
que todo te lo daré,
y a Jehová el Dios de tu pueblo
yo también adoraré.

Arnulfo Velazquez

 

(211) HOGAR DE MIS RECUERDOS

1
Hogar de mis recuerdos,
a ti volver anhelo;
no hay sitio bajo el cielo
más dulce que el hogar.
Posara yo en palacios,
corriendo el mundo entero,
a todos yo prefiero mi hogar,
mi dulce hogar.

CORO:
¡Mi hogar, mi hogar,
mi dulce hogar!
no hay sitio bajo el cielo
más dulce que el hogar.

2
¡Allí la luz del cielo
desciende más serena,
de mil delicias llena
la dicha del hogar!
allí las horas corren
más breves y gozosas,
allí todas las cosas
recuerdan sin cesar.

3
Más quiero que placeres,
gozar en tierra extraña,
volver a la cabaña
de mi tranquilo hogar.
Allí mis pajarillos
me alegran con sus cantos;
allí con mil encantos,
está la luz de paz

 

(212) HUBIERA QUIEN

1
Hubiera quien
su vida consagrara a Dios,
y le implorara cada día en su oración.
Hubiera quien obedeciera a su voz
y se entregara en verdad
de corazón.

CORO:
¡Hubiera quien experimentara
el tormento cruel,
o padeciera en la forma
que sufrió Jesús!
hubiera quien considerara
el dolor de aquel,
hubiera entonces quien luchara
por la cruz.

2
Hubiera quien
pudiera Dios recomendar,
para vestirlo de poder y de virtud.
Cubrirlo de su gracia para predicar
este evangelio que da vida y salud.

3
Hubiera quien
clamara al trono celestial,
rogara a Dios por este mundo
de maldad;
hubiera quien
se acercara al manantial,
e intercediera por toda
la humanidad.

4
El Salvador nos ha mostrado
su bondad, nos ha impartido
de su Espíritu también.
Podría él toda su gloria y majestad
.manifestarla si tan sólo
hubiera quien

 

(213) HUBO QUIEN POR MIS CULPAS

1
Hubo quien por mis culpas
muriera en la cruz
aun indigno y vil como soy;
soy feliz,
pues su sangre vertió mi Jesús,
y con ella mis culpas borró.

CORO:
Mis pecados llevó en la cruz,
do murió el sublime,
el tierno Jesús:
Los desprecios sufrió
y mi alma salvó,
él cambió mis tinieblas en luz.

2
El es tierno y amante,
cual nadie lo fue,
pues convierte al infiel corazón:
Y por esa paciencia,
y ternura yo sé,
que soy libre de condenación.

3
Es mi anhelo constante
a Cristo seguir:
mi camino su ejemplo marcó;
y por darme la vida él quiso morir,
en su cruz mi pecado clavó.

 

(214) HUESTES DEL CELESTE REY

1
Huestes del celeste Rey,
potentes avanzad,
contra el mal luchando,
siempre en Cristo fiando;
su bandera alzad,
y por doquier el hombre esté
su evangelio proclamad.

CORO:
Marchad, marchad,
luchando contra el mal
del enemigo fiero y cruel
triunfad: Marchad,
oh huestes del celeste Rey,
con gran valor y ardiente fe.

2
Huestes del celeste Rey,
canciones entonad,
de inmortal victoria
tributadle gloría: Jefe soberano,
Cristo invicto al frente va,
a la lucha, pues marchad.

3
Huestes del celeste Rey,
la lucha cesará,
un lugar hermoso
de eterna! reposo
nos prepara
el Príncipe de Paz,
en su bondad;
a morar donde él está.

 

(215) HUMILDAD

1
Cuando vivía lejos de Dios
y caminaba en oscuridad,
oí una voz que a mi alma hablaba,
era mi Cristo quien me llamó.

CORO:
Dame Dios mío humillación
para cumplir aquí tu misión;
porque sin ti, Señor nada soy,
si algo tengo es por tu amor.

2
Su dulce voz se oía así:
“Venid a mí a descansar,
lleva mi yugo en tu cerviz,
sé humilde y manso, como yo soy”.

3
En el camino de mi Señor,
a cada paso oigo su voz,
que con ternura me hace entender,
que sea humilde de corazón.

4
Voy por la senda que él me marcó,
ahora comprendo su voluntad,
quiero servirle en santidad,
para llegar a su mansión.

Efraín G. Valverde

(184) GALARDÓN

1
Espera al pecador mi Señor,
le quiere perdonar su maldad,
quiere darle hoy
de su gran bondad,
no desprecies jamás esta verdad.

CORO:
Galardón tengo en gloria,
donde está mi Jesús, mi Rey;
galardón tengo en gloria,
donde está mi Jesús, mi Rey.

2
Espera al pecador mi Señor,
que venga hasta sus pies con amor,
quiere darle hoy de su gran bondad,
quiere darle la entrada
a su mansión.

3
Si sirvo a mi Señor con lealtad,
me espera un galardón más allá;
si en la tumba estoy, y si yo fui fiel,
el Señor de allí me levantará.

4
Tan cruenta fue la muerte de Jesús,
que en una cruenta cruz expiró,
fue por ti y por mí,
lo que Dios sufrió,
nunca más le podremos a él pagar.
(185) GLORIA A DIOS

1
Gloría al humilde,
nacido en la olvidada Belén.
Gloría al que nació escondido
para lograr nuestro bien;
gloría al humilde y bendito,
eterno, santo, Emanuel, dueño,
Señor infinito, faro de Israel.

2
Cántente las flores
que animan la existencia,
llene tu presencia
los ámbitos de amor.
Óigante los pueblos
y busquen tu clemencia,
alma de los mundo,
bendito Salvador; gloria al Verbo
Santo que reina en las conciencias,
dueño de la ciencia y favor;
óyenos clemente,
perdona al inconstante,
recíbenos, amante Señor.

3
Suban humildes con nuestra voz,
férvidas gracias al Salvador,
a nuestro Rey, a nuestro Dios,
Verbo del Padre, y Padre de amor.
(186) GLORIA AL SALVADOR

1
Gloria al Salvador,
Rey de las naciones;
gloria al Salvador
en todas las misiones.

CORO:
No hay que desmayar
de lo que es verdad;
antes con más fuerza,
siguiendo a Jehová.

2
La palabra de él nos alumbrará;
porque es una antorcha,
que nos da Jehová.

3
Honremos su palabra
en todas las misiones;
Dios hará la obra en los corazones.

4
Dios acepta todo
lo que es de su agrado;
pero lo que él quiere
es un pueblo santificado.

5
Hay que retener lo que es del Señor;
esto lo obtendremos
por la comunión.

R.B. Luna
(187) GLORIA A MI JESÚS

1
Por mí sufrió el Salvador,
gloria, gloria a mi Jesús;
load conmigo al Redentor:
Gloria, gloria a mi Jesús.

CORO:
Jesús, Jesús el Salvador,
es dulce el nombre del Señor;
él me rodea con santo amor:
Gloria, gloria a mi Jesús.

2
Con mis maldades él cargó,
gloria, gloria a mi Jesús;
y en la cruz me rescató:
Gloria, gloria a mi Jesús.

3
Yo sé que perdonado estoy,
gloria, gloria a mi Jesús;
y con certeza al cielo voy:
Gloria, gloria a mi Jesús.

4
Y al concluir la lucha acá,
gloria, gloria a mi Jesús.
A mejor patria iré a cantar:
Gloria, gloria a mi Jesús.
(188) ¡GLORIA ATI, JESÚS DIVINO!

1
¡Gloria a ti, Jesús divino!
¡gloria a ti por tus bondades!
¡gloria eterna a tus piedades!
querido Salvador.

CORO:
¡Gloria, gloria aleluya!
¡gloria, gloria aleluya!
¡gloria, gloria aleluya!
a nuestro Salvador.

2
Tú me amaste con ternura,
y por mí en la cruz moriste;
con ternura me quisiste,
querido Salvador.

3
Tengo fe sólo en tu muerte,
pues con ella me salvaste;
vida eterna me compraste,
querido Salvador.

4
Te veremos en el cielo:
A vivir contigo iremos;
tu presencia gozaremos,
querido Salvador.

5
Ten valor, valor cristiano,
Cristo es tu mejor amigo:
El te llevará consigo,
Jesús es tu Señor.
(189) GLORIA AL SEÑOR

1
Hemos venido a buscar
una rica bendición;
hemos venido a gozarnos,
en esta congregación.

CORO:
Gloria cantemos, al Salvador;
dad alabanzas, al Redentor.

2
Hemos venido a esta Iglesia,
columna de la verdad;
hemos venido a gozarnos,
en el amor de Jehová.

3
Si hay un alma que sienta darle a
Cristo el corazón, hoy es el día
aceptable, para obtener el perdón.

4
Su Palabra nos enseña que nos
tengamos amor, esta es la llave
preciosa para obtener el perdón.

5
En la Palabra encontramos,
la vida y la salvación;
esto es, si nos consagramos,
por medio de la oración.
(190) GLORIA SIN FIN

1
Cuando mis luchas terminen aquí
y ya seguro en los cielos esté;
cuando al Señor mire cerca de mí,
¡por las edades mi gloria será!

CORO:
¡Esa será, gloria sin fin,
gloria sin fin, gloria sin fin!
Cuando por gracia
su faz pueda ver,
¡esa mi gloria sin fin ha de ser!

2
Cuando por gracia yo pueda tener
en sus mansiones morada de paz,
y que allí siempre su faz pueda ver,
¡por las edades mi gloria será!

3
Gozo infinito será contemplar,
todos los seres que yo tanto amé;
mas la presencia de Cristo gozar,
¡por las edades mi gloria será!
(191) GLORIA, GLORIA, ALELUYA

1
Cuando sientas que tu hermano
necesita de tu amor,
no le cierres tus entrañas
ni el calor del corazón;
busca pronto en tu recuerdo
la Palabra del Señor:
“Mi ley es el amor”.

CORO:
Gloria, gloria aleluya, gloria,
gloria aleluya, gloria, gloria
aleluya, en nombre del Señor.
Cristo dijo que quien llora
su consuelo encontrará;
quien es pobre, quien es limpio,
será libre y tendrá paz.
Rompe pronto las cadenas,
eres libre de verdad,
empieza a caminar.

3
Si el camino se hace largo,
si te cansas bajo el sol,
si en tus manos no ha nacido
ni la más pequeña flor,
coge mi mano y cantemos unidos
por el amor, en nombre del Señor.
(192) GLORIOSA COMUNIÓN

1
Jesús vino al mundo
a darnos salvación,
y a damos el don de su Espíritu
también,
fundando una patria y una linda
mansión,
donde cantan los santos y a Dios
dicen amén.

CORO:
¡Cuan glorioso!
en comunión los santos,
alabando al santo y digno Dios,
do por siempre entonaremos
cantos, y vibrará constante
el eco de la voz.

2
Mi Cristo promete
la dicha permanente,
a todo creyente que le quiera servir,
en donde se goza y vive eternamente,
y en comunión el alma
con Dios ha de vivir.

3
Yo tengo esperanza
de vivir en el cielo;
con toda confianza le sirvo a mi Señor,
pues siento al cantarle
un glorioso consuelo,
y experimenta mi alma,
la paz y el amor.

Maclovio Gaxiola López
(193) GOZO EN MI ALMA

1
Ya siento mucho gozo,
ya puedo cantar; con jubilosas
voces a Cristo ensalzar;
alegres nuevas tengo
en mi alma y corazón;
¡gloria a mi Rey y Señor!

CORO:
¡Gloria a Dios! en el cielo,
¡gloria a Dios! en la tierra,
¡gloria a Dios! en lo alto,
¡gloria a Dios!
por su Espíritu Santo.

2
Ya tengo el fuego santo
del Pentecostés,
promesa indecible
de Cristo el Justo Juez;
nos trajo ricos dones, por gracia
y su amor el Santo Consolador.

3
Ya tengo un tesoro, ya quiero trabajar,
tengo la ley escrita
en mi alma no en metal,
tengo maná del cielo
y fuego espiritual;
ya puedo su nombre alabar.

Antonio Castañeda Nava
(194) GOZOSOS CANTEMOS

1
Gozosos cantemos
himnos al Señor,
porque con su sangre
él nos libertó; su sangre preciosa
él la derramó,
y todo el que crea
tendrá redención.

CORO:
¡Gloria, aleluya! demos al Señor,
porque en él se goza
todo pecador;
cuando se arrepiente
de su malvivir,
y ya en nueva vida
le puede servir.

2
Muchos son llamados a este redil,
hoy les invitamos, no quieren venir;
se encuentran contentos
en la perdición, porque no
comprenden que él da salvación.

3
Yo te estoy haciendo
esta invitación,
que vengas a Cristo,
él da redención;
si estás enfermo, él te sanará,
si te encuentras triste, te consolará
(195) GRANDE ES TU NOMBRE

1
Grande es tu nombre,
¡oh! Cristo Jesús,
con tu amor ya me diste la luz,
al morir en la cruz;
siento en mi vida un cambio feliz,
que palabras no pueden decir,
como obraste en mí.

CORO
No quiero apartarme de tu lado,
dame más fuerzas para servirte,
mi vida, alma y cuerpo
está en tus manos,
puedes usarla mi Señor.

2
Cristo, contemplo el sacrificio
en la cruz,
y el llanto brota de mi ser,
oh, que inmenso es tu amor;
nunca he podido pagarte Señor,
mas mi vida en tus manos está,
guíala con tu luz.
(196) GRANDE GOZO HAY EN MI ALMA

1
Grande gozo hay en mi alma hoy,
pues Jesús conmigo está;
y su paz que ya gozando estoy,
por siempre durará.

CORO:
Grande gozo, ¡cuan hermoso!
paso todo el tiempo bien feliz;
porque veo de Cristo
la sonriente faz,
grande gozo siento en mí.

2
Hay un canto en mi alma hoy;
melodías a mi Rey:
En su amor feliz y libre soy,
y salvo por la fe.

3
Paz divina hay en mi alma hoy,
porque Cristo me salvó;
las cadenas rotas ya están,
Jesús me libertó.

4
Gratitud hay en mi alma hoy,
y alabanzas a Jesús;
por su gracia a la gloria voy,
gozándome en la luz.
(197) ¡GRANDES COSAS CRISTO HA HECHO PARA MI!

1
Hallé un buen amigo,
mi amado Salvador,
contaré lo que él ha hecho para mí:
Hallándome perdido
e indigno pecador,
me salvó y hoy me guarda para sí.
Me salva del pecado,
me guarda de Satán:
Promete estar conmigo hasta el fin;
¡aleluya! él consuela mi tristeza,
me quita todo afán: ¡Grandes cosas
Cristo ha hecho para mí!

2
Jesús jamás me falta,
jamás me dejará,
es mi fuerte y poderoso protector;
del mundo me separo, y de la vanidad,
para consagrar mi vida al Señor.
Si el mundo me persigue,
si sufro tentación,
confiando en Cristo puedo resistir;
¡aleluya! la victoria me es segura,
y elevo mi canción: ¡Grandes cosas
Cristo ha hecho para mí!

3
Yo sé que Jesucristo
muy pronto volverá,
y entre tanto me prepara un hogar,
en la casa de mi Padre
mansión de luz y paz,
do el creyente fiel con él ha de morar;
llegándome a la gloria,
ningún pesar tendré,
contemplaré su rostro siempre allí;
¡aleluya! con los santos redimidos
gozoso cantaré: ¡Grandes cosas
Cristo ha hecho para mí!
(198) GUÍAME, OH SALVADOR

1
Guíame, ¡oh! Salvador
por la vía de salud;
a tu lado no hay temor:
Sólo hay gozo, paz, quietud.

CORO:
¡Cristo! ¡Cristo! no me dejes,
¡oh, Señor! siendo tú mi guía fiel,
seré más que vencedor.

2
No me dejes ¡oh Señor!
mientras en el mundo esté;
y haz que arribe sin temor,
do feliz por fin seré.

3
Tú, de mi alma salvación,
en la ruda tempestad:
Al venir la tentación,
dame ayuda por piedad

(179) FELIZ PROSIGO MI CAMINO

1
Feliz prosigo mi camino,
la senda que yo ignoraba;
comprendo ahora mi destino,
y el triste final que me esperaba.

CORO:
Con Cristo yo he de vivir
en su mansión eterna!,
sí, en mí siempre ha de existir
la fe, esperanza y caridad.

2
Contento está mi corazón,
y aún se siente más y más;
por Cristo encontré mi salvación,
me libró del poder de Satanás.

3
Grande es para mí el Señor,
cumplió en mí su fiel promesa;
quitó de mí todo temor,
me ha dado valor y fortaleza.

4
Ahora yo quiero seguir
siempre en su camino fiel;
aunque yo tenga que sufrir,
yo sé que él me ayudará a vencer.

Maximino Bonales
(180) FIESTA ALEGRE EN EL SEÑOR

1
¡Día de fiesta, día de gozo!
en la casa de mi Dios,
¡goza, oh alma! ¡canta alegre!
cántale a tu Salvador,
únete a los redimidos
por la gracia de su amor,
y loaremos todos juntos al Señor

CORO:
¡Ven, Señor Jesús,
oye mi clamor!
quiero contemplarte
en la mansión;
de tu bendición
llena mi canción,
mora sólo tú
dentro de mi corazón.

2
Santo Espíritu, dirige
nuestros cantos al Señor,
une nuestros corazones
llenos de tu grande amor;
quita toda la tristeza que haya
en nuestro corazón,
y unidos nos reciba el Salvador.

3
Jesús está a las puertas,
no más dude ya su grey,
nuestros ojos están viendo el
cumplimiento de su ley;
de su pueblo es demandada
pronta reconciliación,
y unidos alabemos al Señor.

4
Esperamos su venida,
y el llamado de su voz,
uniendo los corazones,
por el fuego de su amor;
y seremos transportados
para siempre a su mansión:
Loaremos para siempre
al Salvador.
(181) FIRMES Y ADELANTE

1
Firmes y adelante, huestes de la fe,
sin temor alguno, que Jesús nos ve;
Jefe soberano, Cristo al frente va,
y la regia enseña tremolando está.

CORO:
Firmes y adelante, huestes de la fe,
sin temor alguno,
que Jesús nos ve.

2
Al sagrado nombre de nuestro Adalid,
tiembla el enemigo, y huye de la lid.
Nuestra es la victoria, dad a Dios loor,
y óigalo el averno lleno de pavor.

3
Muévase potente la Iglesia de Dios,
de los ya gloriosos
marchamos en pos;
somos sólo un cuerpo,
y uno es el Señor,
una la esperanza,
y uno nuestro amor.

4
Tronos y coronas pueden perecer;
de Jesús la Iglesia fiel habrá de ser;
nada en contra suya prevalecerá,
porque la promesa nunca faltará.

J.B. Cabrera
(182) FORTALEZA DIVINA

1
Fortaleza divina viene de mi Señor,
fortaleza divina viene del Salvador.

CORO:
Me ayuda en mis pruebas y luchas,
en las horas amargas
me da consolación;
doy gracias por esta fortaleza
que viniste a darme
al morir en la cruz.

2
Cuando solo me encuentro
sin nadie junto a mí, él me da
fortaleza y me ayuda a seguir.
(183) FUENTE DE MISERICORDIA

1
Dios con su poder
afirmó los cielos y la tierra,
a las estrellas vistió de claridad,
y la expansión obra de sus manos
habla doquiera;
mas el milagro
más grande del mundo
fue el sacrificio de Jesús,
allá en la cruz.

CORO:
¡Oh manantial,
fuente de misericordia!
sol de justicia es tu compasión;
vida eternal
es la ofrenda de tu gloria,
dulce esperanza
que llena el corazón.

2
Incontables son las riquezas
de su alabanza;
casa de Dios,
feliz hogar e intensa luz;
indecibles son los misterios
que hay en lontananza;
mas el milagro
más grande del mundo
fue el sacrificio de Jesús,
allá en la cruz.

3
Roca de salud
es la ley de su tierna clemencia;
con su poder sostiene
al mundo en su lugar,
muy sublimes son las virtudes
de su gran potencia;
mas el milagro
más grande del mundo
fue el sacrificio de Jesús,
allá en la cruz.

4
Cuan sublimes
son las palabras de su fortaleza,
puso en las puertas el perdón,
por su bondad, manto de salud
puso sobre la naturaleza;
mas el milagro
más grande del mundo
fue el sacrificio de Jesús
halla en la cruz.

Lorenzo E. Salazar

forever-apostolic1993

Notas del Distrito Mid America.

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